Higinio Rivero, el español que ha hecho historia en los Juegos Paralímpicos y aquel accidente de escalada: “Caí 15 metros a plomo”

Higinio Rivero, el español que ha hecho historia en los Juegos Paralímpicos y aquel accidente de escalada: "Caí 15 metros a plomo"

Llegar a unos Juegos Paralímpicos en un deporte es difícil. En dos, todavía más. Y en tres parece casi imposible. Pero ¿y en cuatro? «Pues me lo planteo, eh. He competido en triatlón y los entrenadores de la selección siempre me hacen la broma: ‘Te estamos esperando’», cuenta Higinio Rivero, que es un caso único en España y prácticamente en el mundo.

Después de competir en piragüismo en Tokio 2020 y París 2024, se lanzó a la montaña para acabar debutando en esquí de fondo y biatlón en los Juegos Paralímicos de Invierno de Milán-Cortina recién finalizados. Tres especialidades distintas que, a sus 43 años, podrían no ser las últimas, porque Rivero disfruta con la experimentación. «No me considero piragüista ni esquiador, soy un disfrutón. He probado muchísimos deportes, aunque clasificarse para unos Juegos Paralímpicos es otra cosa. No sé si voy a poder, pero sería bonito, la verdad», apunta.

EFE

Natural de Bilbao, piloto e instructor de vuelo, un accidente de escalada en el municipio cántabro de Ramales de la Victoria cambió su vida hace ahora 13 años. Una grave lesión medular derivó en una paraplejia. Curiosamente, antes de eso se había tatuado toda la columna, con sus vértebras dibujadas sobre la piel. «La gente ahora se sorprende mucho con el tatuaje, pero es solo una coincidencia», asegura.

¿Qué ocurrió en aquel accidente de escalada?
Fue un cúmulo de errores. Era un día normal, sin ningún peligro evidente. Fui con un compañero a una zona que no conocíamos bien, no teníamos claras las vías, no sabíamos qué longitud tenían y llevábamos una cuerda corta que ya había sido cortada. Teníamos que destrepar para llegar al suelo, pero en principio no había problema. En un intento, el compañero no me paró, se me escapó el grigri y caí 15 metros a plomo.
¿Qué consecuencias tuvo?
Me rompí la cadera por varios sitios, la tibia y el esternón, me estalló la vértebra L1 y algunos trozos se quedaron en la médula. Estuve tres meses encamado sin poder moverme para que se soldara la cadera y, cuando pude pasar a la silla, los dolores eran muy fuertes. Durante el primer año solo podía estar sentado media hora al día porque el dolor era insoportable. Por suerte fue remitiendo y pude empezar a hacer cosas.

El descubrimiento del biatlón

«En rehabilitación me propusieron probar el baloncesto y a mí me gusta el baloncesto, pero no quería estar en un pabellón. Los que somos cabras tenemos que tirar al monte. Necesitaba naturaleza. Y cuando descubrí el piragüismo, mentalmente me fue genial», recuerda Rivero, quien rápidamente destacó dando paladas.

Como miembro del club Plentzia Piraguismo Taldea, fue campeón del mundo de maratón en paracanoe en 2016, apenas dos años después de empezar, y luego se lanzó al reto olímpico. «Fueron años muy buenos, pero después de París 2024 necesitaba un respiro mental, un cambio de aires. Había probado el esquí como preparación invernal para el piragüismo y me planteé la opción de llegar aquí, a Milán», comenta sobre su transición del río a la montaña, del agua a la nieve, con una sorpresa de por medio: el biatlón.

EFE

Mientras entrenaba para debutar como paralímpico en esquí de fondo, descubrió que en Candanchú hay un campo de tiro -el único de España- y quiso probarlo. Esquiar, parar, tirarse al suelo, disparar, levantarse y volver a esquiar. Aquello parecía divertido. «Me enganchó muchísimo. Entre el piragüismy el esquí de fondo hay similitudes porque el movimiento de brazos es parecido, pero lo de disparar en el biatlón es otra cosa. Te obliga a calmarte, a concentrarte, a respirar. Necesitas una estrategia. Tiene mucha miga», analiza Rivero.

En los esquís, el español se sienta sobre una estructura de aluminio que los une y a la que va atado. Cuando tiene que disparar, debe tirarse con todo su cuerpo sobre la nieve y colocarse de lado. El gesto de levantarse sólo con la fuerza de sus brazos es muy exigente fisicamente y requiere cierta técnica. Al principio costó. Ahora Rivero ya la domina, como demostró con su decimosexto puesto en la persecución del pasado viernes. Con una pensión de incapacidad vitalicia y beca ADOP como tres veces paralímpico, ahora tiene en el punto de mira los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. «Volveré a la piragua con una motivación nueva y quién sabe si me da por probar otra cosa», concluye.

kpd