El Valencia Basket ha volteado el orden en el baloncesto femenino español. El Perfumerías Avenida de Salamanca ya no es el dominado, sino que el crecimiento del equipo ‘taronja’ empieza a traducirse en títulos. El último, la Liga F Endesa en La Fonteta. El equipo de Rubén Burgos se impuso 61-44 para revalidar su título y sumar el tercero de la temporada tras la Copa de la Reina y la Supercopa. Bajo la mirada, y la sonrisa de satisfacción, desde la primera fila de la grada, Juan Roig ya les tiene puestos los deberes: la Euroliga.
Pero eso será después de una fiesta que comenzó dominando en la cancha. No dio opción a su rival y, con un despliegue defensivo que mantuvo maniatado todo el encuentro al equipo salmantino, acabó por arrollarle para finiquitar la final por la vía rápida.
El enorme trabajo atrás del equipo de Burgos giró alrededor de una incansable Nadia Fingall. Habitual secundaria, la estadounidense se multiplicó esta vez en los dos aros para acabar con ‘dobles figuras’ al anotar 15 puntos y sumar 12 rebotes, a los que añadió tres asistencias y dos tapones. Para ella fue el MVP. En el Perfumerías, sólo Sika Kone puso en problemas a las locales y no demasiados.
Este logro llega después de superar las dificultades que han supuesto las lesiones de gravedad de Raquel Carrera, que se rompió los ligamentos de la rodilla derecha en la Copa, y la última de Alba Torrens, que sufrió un esguince en el ligamento externo de la rodilla izquierda hace unos días. Ambas fueron las encargadas de alzar el título para delirio de los más de 8.000 espectadores que llenaron La Fonteta.
No es la primera vez que la temporada europea del Madrid se tambalea en el abismo, aunque ahora sólo un milagro parece capaz de evitar su adiós. Acudió al amor propio en el segundo round en el Pireo tras el desastre del primer día, pero ni eso le alcanzó ante el todopoderoso Olympiacos. Una cantidad de pérdidas inasumible (18), un arbitraje desesperante, el dominio de Vezenkov, los fallos en los tiros libres y el temple final de los de Bartzokas, que ya están a un paso de la Final Four. [77-71: Narración y estadísticas]
Esta vez el Madrid murió batallando, con la sensación de que lo pudo conseguir. Pero también con aroma de frustración, de que, pese a todo, sigue lejos del Olympiacos. Fue más un ejercicio de orgullo y de defensa que de buen baloncesto. Hubo tipos llenos de rebeldía (Hezonja, Feliz...) y otros que volvieron a naufragar (Musa). El Palacio acogerá la próxima semana una eliminatoria que amenaza con no regresar a Grecia: son ya cuatro derrotas esta temporada ante el rival la que el Madrid ha arruinado las dos últimas Final Four.
Cuando se toca tal fondo que ni se compite, no hay demasiado que pensar. El cambio en el Real Madrid debía ser radical y así fue, desde el planteamiento a las ganas. Acudieron los blancos al amor propio y a la lógica, a Llull y a Abalde en el quinteto, la defensa agresiva, sin complejos esta vez, la valentía de quien realmente está contra las cuerdas.
El toque a rebato podía salir o no, porque enfrente no estaba cualquiera. Pero la reacción surtió efecto en un primer cuarto de hora que logró hasta silenciar por momentos el infierno de la Paz y la Amistad. Aunque el Madrid llevaba su penitencia en el propio ímpetu con el que bordaba la defensa, provocando errores y más errores en los lanzamientos de los de Bartzokas. Para desesperación de nuevo con el arbitraje, los blancos se cargaron alarmantemente de faltas (hasta 18 al descanso, 29 al final, decisiones algunas más que dudosas) y a base de acudir al tiro libre los locales se fueron a vestuarios hasta con igualdad.
Andrés Feliz
El Madrid había llegado a dominar con holgura (10-23), corriendo, reboteando, sintiéndose pleno al fin en el Pireo. Anotaron todos los que jugaron y Andrés Feliz era el paradigma de esa energía, un tipo no sólo recuperado para la causa, también para el porvenir. Pero en un abrir y cerrar de ojos se le fue la ventaja al garete. Un 14-2 de parcial, con Milutinov dominando la pintura y Saben Lee -tales son los lujos de la plantilla griega- el perímetro.
Feliz, defendido por Fournier, en Atenas.PETE ANDREOUEFE
Al comienzo del tercer acto fue como si ambos hubieran recibido una pastilla para dormir. O más bien como si anticiparan que todo ser iba a acabar resolviendo en la recta de meta. Bajaron las pulsaciones, siguieron los fallos y se mantuvo la igualdad. El Madrid no podía seguir permitiéndose cometer faltas y Olympiacos veía el aro como un agujero para canicas: sus triples no entraban.
Y, sin embargo, aunque Hezonja volvió a estirar el marcador (45-52), lo locales mantenían una extraña calma, como si fueran conscientes de que más pronto que tarde su momento iba a llegar. En ese impás en que tan flagrantes eran ya las pérdidas de los visitantes como los errores desde el perímetro de los locales, sólo hacía falta una chispa que prendiera. Fue Saben Lee el animador, el mismo jugador que ya esta temporada, vistiendo el amarillo del Maccabi, ganó al Madrid un partido sobre la bocina.
La muerte del Madrid fue lenta y dolorosa. Como si respondiera a la lógica de la inferioridad, en cuanto se vio en problemas, se diluyó. Fue encajando sin prisa y sin pausa un parcial enorme de 19-2, Lee firmando acciones defensivas de highlight y Vezenkov martilleando con su talento indefendible.
Faltaban poco más de cinco minutos y Chus Mateo se vio increíblemente 10 abajo. Manejaba ahora un grupo descompuesto, incapaz de anotar, fallando hasta los tiros libres. Regalando balones y tomando casi siempre la decisión equivocada. Hezonja y Feliz intentaron una rebelión final, un parcial de 0-8 (67-64) que provocó una pequeña ilusión. Pero un triple de Peters y otro de Williams-Goss finiquitaron la noche, dejaron al Madrid herido de muerte.
El español Hugo González fue elegido este miércoles en el puesto 28 del draft de la NBA por los Boston Celtics.
El jugador del Real Madrid vivió este miércoles un día redondo ya que, además de ser escogido en el draft, se proclamó campeón de la Liga española de baloncesto.
El Barclays Center, el hogar de los Brooklyn Nets, acoge el draft de la NBA de 2025, que se celebra en dos días entre hoy y mañana.
De 19 años, González está considerado como uno de los jugadores más prometedores del baloncesto español y diferentes expertos en el draft le situaban en los últimas posiciones de la primera ronda, como así sucedió. Ahora sus derechos en la NBA pertenecen a uno de los equipos más legendarios de la liga.
En este sentido, Brad Stevens, mánager general de los Celtics, aseguró tras el draft que la intención de su equipo es que González forme parte de su plantilla la próxima temporada.
"Hemos estado siguiendo a Hugo desde hace mucho tiempo, obviamente ha estado en el radar de todos", dijo.
"Soy un gran fan de cómo juega. Es duro, juega con intensidad, corta hacia el aro, va tras el balón, compite. Tiene todos los intangibles de un ganador", aseguró.
Con 18 anillos, los Celtics son la franquicia más laureada de la historia de la NBA y su último título llegó en 2024 con un equipo encabezado por Jayson Tatum y Jaylen Brown.
La grave lesión de Tatum, que se rompió el tendón de Aquiles en mayo durante el 'playoff' de 2025, ha supuesto un durísimo golpe para el equipo de Boston, que bajo las órdenes del técnico Joe Mazzulla no podrá contar con su estrella durante toda la próxima temporada o al menos gran parte de ella.
Por ello, el conjunto de verde se ha movido con mucha velocidad en el mercado para reorientar su proyecto y reducir carga salarial e impuesto de lujo desprendiéndose esta semana de jugadores clave en su último título como Jrue Holiday y Kristaps Porzingis.
Además de Tatum y Brown, la plantilla de los Celtics cuenta en estos momentos con nombres de peso en la NBA como el dominicano Al Horford, Derrick White o Payton Pritchard.
Cooper Flagg pide paso como número uno de los Dallas Mavericks
Nadie dudaba que el estelar alero de Duke, quien está considerado como un auténtico talento generacional, sería el número uno del draft para unos Mavericks que completaron así una turbulenta temporada marcada por el traumático y polémico traspaso de Luka Doncic a Los Angeles Lakers.
Dallas confía en Flagg para revitalizar a una afición y una franquicia 'tocadas' tras la salida de Doncic y de repente ilusionadas de nuevo después de que les tocara el número del draft pese a que solo contaban con un 1,8% de probabilidades.
Cooper Flagg, de los Dallas Mavericks, tras ser elegido en primer lugar durante el Draft de la NBA de 2025.MIKE LAWRIE | GETTY | AFP
"Es una sensación increíble. Es un sueño hecho realidad", afirmó Flagg, acompañado por su familia, nada más escuchar su nombre en el Barclays Center, el hogar de los Brooklyn Nets.
De 18 años, el alero de Maine fue la principal razón por la que muchos equipos de la NBA tiraron a la basura sus campañas con la esperanza de aumentar sus opciones de quedarse con el número uno. No contaban, sin embargo, con que la suerte sonriera de una manera tan increíble a los Mavericks.
Flagg solo estuvo una temporada en el baloncesto universitario de la NCAA con Duke pero dejó huella con un curso magnífico en el que promedió 19,2 puntos, 7,5 rebotes, 4,2 asistencias, 1,4 tapones y 1,4 robos por encuentro con un 48,1 % en tiros de campo y un 38,5 % en triples.
Ahora aterriza en unos Mavericks entrenados por Jason Kidd y que cuentan como principales figuras con Anthony Davis y Kyrie Irving, quien está lesionado de gravedad.
En 2024 llegaron a las Finales de la NBA, donde perdieron frente a los Boston Celtics, pero en la última temporada, la de la salida de Doncic, quedaron fuera del 'playoff'.
Flagg tomó así el relevo de dos franceses que fueron elegidos de forma consecutiva con el número uno del draft: Zaccharie Risacher, en 2024 con los Atlanta Hawks; y otro 'unicornio' como Victor Wembanyama, en 2023 con los San Antonio Spurs.
Volviendo al draft de este año, no hubo demasiadas sorpresas en los puestos altos de la primera ronda. Por detrás de Flagg fueron escogidos Dylan Harper (Rutgers) con el número dos por los San Antonio Spurs y el bahameño VJ Edgecombe (Baylor) con la tercera selección por los Philadelphia 76ers.
Kon Knueppel (Duke) para los Charlotte Hornets y Ace Bailey (Rutgers) para los Utah Jazz fueron el cuatro y el cinco, respectivamente.