Contra todo pronóstico, el UCAM Murcia disputará el título de la Liga Endesa ante el Real Madrid. Los de Sito Alonso quieren alargar su cuento de hadas tras vencer a Unicaja y competirán la final contra un equipo al que todavía no han conseguido ganar a domicilio en los 29 partidos que han disputado. “Cuando un equipo llega sin nada que perder es más peligroso aún“, afirmó Sergio Llull al ser preguntado sobre su rol de favorito en esta final.
“Hemos jugado esta temporada partidos muy igualados y duros. Va a ser igual o peor en esta final porque llegan muy motivados y eufóricos”, añadió el base del Real Madrid. Los resultados así lo marcan. Los de Chus Mateo vencieron en Madrid (106-92) en la quinta jornada, pero el conjunto murciano se llevó la victoria en casa con un contundente 73-61.
Esta superioridad del Real Madrid sobre su rival también se ha demostrado a lo largo de los años con las contundentes victorias cosechadas ante el equipo murciano, como la que sucedida en el año 2015, cuando el equipo, por entonces, de Pablo Laso consiguió doblegarle en las eliminatorias finales con Facundo Campazzo jugando como cedido en el equipo murciano.
“Es muy peligroso a domicilio”
“Destaco su energía en defensa y en ataque. Defienden muy agresivo y les gusta mucho correr. Tienen poderío también en un aspecto clave del juego como el rebote”, apuntó Llull, quien también reconoció la meritoria trayectoria de su rival para llegar hasta la fase final del campeonato. “El UCAM Murcia ha ganado todos los partidos del playoff fuera de casa, tanto en los cuartos en Valencia como en las semifinales en Málaga. Eso habla muy bien de su carácter y de lo peligroso que es a domicilio”.
Sobre las condiciones en las que llega su equipo, el mallorquín aseguró que están “en buena dinámica y con la mente puesta en el partido”. Finalmente, aseguró que si logran alzarse con el título, el año sería “muy bueno“.
Víctor era uno y trino. La Cultísima Trinidad. Intelectual de nacimiento a partir de su pertenencia a una familia de excelencias literarias (era bisnieto de Concha Espina), pertenecía a un mundo de libros, conversaciones, viajes e idiomas. El paradigma del cosmopolitismo desde su irrenunciable cuna madrileña. Era Víctor de la Serna cuando escribía de cualquier cosa menos de gastronomía y baloncesto. Era Fernando Point cuando escribía de gastronomía. Y era Vicente Salaner cuando escribía de baloncesto.
Memoria y conocimientos técnicos, pocos sabían más que él de baloncesto. Era un chaval deslumbrado cuando, residente en Suiza, en junio de 1962, se presentó al Real Madrid, que iba a disputar en el terreno neutral de Ginebra la final de la Copa de Europa frente al Dinamo de Tiblisi (los equipos españoles no podían viajar a la URSS ni los soviéticos a España). Cayó tan bien al equipo que presenció el partido desde el banquillo, encargado de la planilla. Ese recuerdo estaba entre los más gratos de su vida.
Ya en Estados Unidos, estudiante de periodismo en la universidad deColumbia, se convirtió en una especie de puente entre el país y España. Un ojeador, un consultor, un asesor, alguien a quien llamar o de quien recibir una llamada. Un embajador, un intermediario, alguien a quien, con su dominio del inglés, encargar una gestión.
¿Un puente entre Estados Unidos y España? Bueno, en realidad un puente entre Estados Unidos y el Real Madrid. Más de un fichaje madridista, de la frecuente mano de Pedro Ferrándiz, y también de la de Lolo Sainz, lo tuvo a él en la trastienda. Por ejemplo, el de Walter Szczerbiak. "Yo traje a Walter al Madrid", se ufanaba desde su amor al club, no desde la vanidad.
Fue el intérprete y cicerone de George Karl durante la época de entrenador del Madrid del estadounidense. Un interlocutor, un confidente, casi un representante. Se le requirió varias veces para acompañar a los narradores americanos y comentar con ellos, en su perfecto inglés, los partidos jugados en España por equipos de la NBA. Fue el "speaker" oficial del Open McDonalds de 1988 que enfrentó al Real Madrid con los Boston Celtics. Guardaba como una joya el balón firmado por los protagonistas.
Ha muerto al pie del cañón. Al pie de la canasta. El pasado día 14 publicó su último trabajo: "Cuando el jugador español ya es una rareza en España". Si hay un Más Allá, estará ahora hablando de baloncesto con James Naismith y haciéndole de intérprete a Pedro Ferrándiz.
Es como si, de repente, el Real Madrid hubiera visto esa luz que lleva tanto persiguiendo. En el lugar y en el momento más insospechado, sufriendo una lluvia de triples en el Carpena ante el rival que les ha arruinado las dos últimas finales, Chus Mateo encontró ese ardor, esa competitividad, esa forma de rebelarse de tipos que parecían tan fuera de onda. Una remontada de carácter -y de infarto, pues el triple sobre la bocina de Tyson Carter se salió por bien poco- encabezada por Dzanan Musa (24 puntos, seis asistencia, 37 de valoración) y secundarios que han estado permanentemente bajo sospecha como Usman Garuba, Andrés Feliz y hasta un Rathan-Mayes que llevaba semanas sin contar para nada. [105-107: Narración y estadísticas]
Un triunfo, en una noche de baloncesto de quilates, emoción y toneladas de talento sobre el Carpena, de los que, bien aprovechados, pueden cambiarlo todo. Justo en la semana más importante del curso, la que le viene al Madrid en Europa. Sin Campazzo y encajando 23 triples por parte del Unicaja, récord total de la ACB (pulverizando el anterior, en posesión del Valencia Basket desde 2018). Con semejante acierto, mandaban hasta por 12 los de Ibon Navarro (78-66), casi terminando el tercer acto, encendidos Dylan Osetkowski, Tyson Carter y compañía. Pero acabaron sucumbiendo cuando Musa y el mejor Garuba (18 puntos, ocho rebotes y una defensa de las que cambia partidos) desde su vuelta de la NBA, pusieron todo patas arriba.
La mente del Real Madrid estaba parcialmente en lo que está por venir, la vida en juego en la Euroliga, primero el martes contra el Milán y el viernes en Belgrado ante el Estrella Roja, rivales directos por los puestos playoffs, "toros muy bravos". No es excusa, pero no podía ser más inoportuna la visita a un rival temible, su piedra en el zapato, el Unicaja que le ha derrotado ya esta temporada en dos finales, la de Supercopa y la de Copa. Ni siquiera lo disimuló Chus Mateo, que dio día libre a un Campazzo con "muchos kilómetros".
Los de Ibon Navarro no pretendían dejar pasar la oportunidad. La de volver a golpear a un grande, la de acercarse al liderato, la de reafirmar su buena línea. Con la valentía que es su seña de identidad, con su baloncesto frenético, tiros rápidos, con la defensa rival siempre a medio montar. Como en la final de Gran Canaria. Así lo intentaron y por muchísimos momentos zarandearon a un Madrid que se acogió a una defensa zonal, algo que no parecía ni mucho menos la mejor idea ante el ciclón perimetral de los malagueños.
Lesión de Bruno Fernando
La primera parte avanzó pareja, con el varapalo que supuso para el Madrid el golpe en el muslo de Bruno Fernando que le dejó k.o. para los restos (Ibaka se había quedado fuera de la convocatoria). Osetkowski taladró a los blancos, como si quisiera despedirse (su sanción por dopaje está al caer) con tan buenas sensaciones. Pero Tavares y Llull aguantaban el envite.
Todo cambió a la vuelta de vestuarios. Ahí el Madrid recibió una sacudida que pareció definitiva. Le llovieron triples por todos lados. Carter resultó imparable (13 puntos en el tercer acto) y, aunque Musa y Hezonja intentaban mantener al equipo, todo parecía desmoronarse para el Madrid.
Musa intenta taponar el último triple de Carter, que no entró.
Y, de repente, Chus Mateo se acordó de Rathan-Mayes. Que ni jugó la Copa ni ha sido convocado en los últimos partidos. El canadiense demostró que, sin ser una estrella, puede ser realmente útil. Su defensa sobre los exteriores fue determinante. Con un quinteto improbable, pequeño (Garuba al cinco) y Andrés Feliz a los mandos.
Un triple de Hezonja culminó la remontada (87-88) y un Garuba imperial en los dos aros impulsó al Madrid que se disparó con 39 puntos en el acto final. Pero el un triunfo aún tenía un capítulo más. A falta de ocho segundos, Carter culminó un dos más uno y Llull a continuación falló uno de sus tiros libres. El escolta americano del Unicaja recorrió la pista y lanzó sobre la bocina. Su triple no entró de milagro. Hubiera sido el 24º. Hubiera sido increíble.
El español Hugo González fue elegido este miércoles en el puesto 28 del draft de la NBA por los Boston Celtics.
El jugador del Real Madrid vivió este miércoles un día redondo ya que, además de ser escogido en el draft, se proclamó campeón de la Liga española de baloncesto.
El Barclays Center, el hogar de los Brooklyn Nets, acoge el draft de la NBA de 2025, que se celebra en dos días entre hoy y mañana.
De 19 años, González está considerado como uno de los jugadores más prometedores del baloncesto español y diferentes expertos en el draft le situaban en los últimas posiciones de la primera ronda, como así sucedió. Ahora sus derechos en la NBA pertenecen a uno de los equipos más legendarios de la liga.
En este sentido, Brad Stevens, mánager general de los Celtics, aseguró tras el draft que la intención de su equipo es que González forme parte de su plantilla la próxima temporada.
"Hemos estado siguiendo a Hugo desde hace mucho tiempo, obviamente ha estado en el radar de todos", dijo.
"Soy un gran fan de cómo juega. Es duro, juega con intensidad, corta hacia el aro, va tras el balón, compite. Tiene todos los intangibles de un ganador", aseguró.
Con 18 anillos, los Celtics son la franquicia más laureada de la historia de la NBA y su último título llegó en 2024 con un equipo encabezado por Jayson Tatum y Jaylen Brown.
La grave lesión de Tatum, que se rompió el tendón de Aquiles en mayo durante el 'playoff' de 2025, ha supuesto un durísimo golpe para el equipo de Boston, que bajo las órdenes del técnico Joe Mazzulla no podrá contar con su estrella durante toda la próxima temporada o al menos gran parte de ella.
Por ello, el conjunto de verde se ha movido con mucha velocidad en el mercado para reorientar su proyecto y reducir carga salarial e impuesto de lujo desprendiéndose esta semana de jugadores clave en su último título como Jrue Holiday y Kristaps Porzingis.
Además de Tatum y Brown, la plantilla de los Celtics cuenta en estos momentos con nombres de peso en la NBA como el dominicano Al Horford, Derrick White o Payton Pritchard.
Cooper Flagg pide paso como número uno de los Dallas Mavericks
Nadie dudaba que el estelar alero de Duke, quien está considerado como un auténtico talento generacional, sería el número uno del draft para unos Mavericks que completaron así una turbulenta temporada marcada por el traumático y polémico traspaso de Luka Doncic a Los Angeles Lakers.
Dallas confía en Flagg para revitalizar a una afición y una franquicia 'tocadas' tras la salida de Doncic y de repente ilusionadas de nuevo después de que les tocara el número del draft pese a que solo contaban con un 1,8% de probabilidades.
Cooper Flagg, de los Dallas Mavericks, tras ser elegido en primer lugar durante el Draft de la NBA de 2025.MIKE LAWRIE | GETTY | AFP
"Es una sensación increíble. Es un sueño hecho realidad", afirmó Flagg, acompañado por su familia, nada más escuchar su nombre en el Barclays Center, el hogar de los Brooklyn Nets.
De 18 años, el alero de Maine fue la principal razón por la que muchos equipos de la NBA tiraron a la basura sus campañas con la esperanza de aumentar sus opciones de quedarse con el número uno. No contaban, sin embargo, con que la suerte sonriera de una manera tan increíble a los Mavericks.
Flagg solo estuvo una temporada en el baloncesto universitario de la NCAA con Duke pero dejó huella con un curso magnífico en el que promedió 19,2 puntos, 7,5 rebotes, 4,2 asistencias, 1,4 tapones y 1,4 robos por encuentro con un 48,1 % en tiros de campo y un 38,5 % en triples.
Ahora aterriza en unos Mavericks entrenados por Jason Kidd y que cuentan como principales figuras con Anthony Davis y Kyrie Irving, quien está lesionado de gravedad.
En 2024 llegaron a las Finales de la NBA, donde perdieron frente a los Boston Celtics, pero en la última temporada, la de la salida de Doncic, quedaron fuera del 'playoff'.
Flagg tomó así el relevo de dos franceses que fueron elegidos de forma consecutiva con el número uno del draft: Zaccharie Risacher, en 2024 con los Atlanta Hawks; y otro 'unicornio' como Victor Wembanyama, en 2023 con los San Antonio Spurs.
Volviendo al draft de este año, no hubo demasiadas sorpresas en los puestos altos de la primera ronda. Por detrás de Flagg fueron escogidos Dylan Harper (Rutgers) con el número dos por los San Antonio Spurs y el bahameño VJ Edgecombe (Baylor) con la tercera selección por los Philadelphia 76ers.
Kon Knueppel (Duke) para los Charlotte Hornets y Ace Bailey (Rutgers) para los Utah Jazz fueron el cuatro y el cinco, respectivamente.