El juez andorrano Joan Carles Moynat acredita la venta de al menos 38 relojes de contrabando por importe de 1.354.650,43 euros a futbolistas de élite españoles. El instructor acusa al empresario Diego Giménez Carbonell, propietario de la entidad Best In Asociados, de “importar durante los últimos cuatro años grandes cantidades de relojes de un valor igual o superior a 50.000 euros” para venderlos, acto seguido, sin el preceptivo pago de impuestos a futbolistas de talla internacional como Dani Carvajal, Santi Cazorla, César Azpilicueta, Thomas Partey o algunos ya retirados como David Silva.
Según el sumario de la investigación judicial del Principado, al que ha tenido acceso EL MUNDO, este empresario, al que el juez atribuye sendos delitos de contrabando y blanqueo de capitales y contra el que ha dictado una orden de prisión, conseguía los relojes encargando a “particulares” que los adquirieran en Andorra para, acto seguido, venderlos “en gran parte a jugadores de fútbol profesional”.
“En un primer momento”, explica el juez en la causa, “la operativa detectada por los agentes de Aduanas correspondía a una práctica de contrabando habitualmente utilizada por el cliente que compra en Andorra y que no quiere declarar su exportación evitando pagar los respectivos impuestos en su país de residencia”. De esta forma, “el mecanismo consiste en separar el bien adquirido de la factura y de la caja y se baja físicamente por la frontera sin hacer la pertinente declaración de exportación“. “Posteriormente, se baja la caja y la documentación sin el bien exportado”, añade el instructor.
La Justicia andorrana ha descubierto que el empresario Giménez Carbonell, gracias a estas transacciones, realizaba “repetidos y numerosos ingresos en efectivo” en sus cuentas bancarias andorranas por importe de al menos 220.490 euros y que adquirió tras estas operaciones de contrabando “vehículos de lujo”.
Recalca el sumario que “en su gran mayoría” la clientela del detenido está formada por “futbolistas profesionales que tienen un gran poder adquisitivo” y resta credibilidad a la declaración del cerebro de la trama, que ha asegurado a las autoridades andorranas que los jugadores enviaban a personas al Principado para recoger los relojes. “Sus manifestaciones son poco convincentes”, concluye el juez. Asimismo, se ha podido averiguar que adquiría otros relojes a través de personas interpuestas en joyerías de España, Francia o Inglaterra y que exportaba una parte al mercado asiático a través de una entidad radicada en Hong Kong.
Las pesquisas comenzaron el pasado mes de septiembre cuando Giménez fue sorprendido entrando en España “con dos relojes que acababa de importar” por importe de 104.000 euros y que llevaba puestos. A partir de ese momento se investigó su listado de clientes y aparecieron, entre otros, el jugador del Real Madrid Dani Carvajal, y el futbolista ya retirado David Silva. Ambos fueron requeridos automáticamente por la Hacienda española y el empresario acordó con ellos el pago de una “indemnización” para que hicieran frente a las sanciones tributarias.
Entre sus clientes más destacados, que van a tener que comparecer próximamente como investigados, figura el referido Carvajal, que pagó 64.800 euros por un Rolex Daytona Platinum. Silva, por su parte, abonó 295.000 euros por cuatro Patek Philippe. Uno de los jugadores que más se gastó en la trama fue Thomas Partey cuando militaba en el Arsenal inglés, que desembolsó 415.000 euros por tres Patek Philippe. El defensa del Eibar Juan Bernat pagó 367.000 euros por tres Patek Philippe y un Rolex y otros deportistas como Giovani Lo Celso (Betis) encargaron relojes a la trama por importe de 83.000 euros.
En la causa andorrana figura además alguno de los acuerdos suscritos entre estos jugadores con el empresario detenido cuando empezaron a recibir reclamaciones de Hacienda por la evasión de impuestos. Así, por ejemplo, David Silva acordó con Giménez Carbonell ya en marzo de 2022, que éste le pagara los 26.279,63 euros que le exigía Hacienda por la compra de un reloj valorado en 120.000 más las sanciones e intereses aparejados a la transacción. En este contrato que suscribieron ambas partes, por citar sólo uno de los ejemplos rastreados, figura que la entrega del reloj fue efectuada en San Sebastián por una empleada del arrestado “sin que ésta declarase la correspondiente importación del reloj en la aduana española ni ingresase el IVA derivado de la referida importación”.





