A la vez que rescataba a Jorge Vilda de su destierro interior, Marruecos abría con España un par de contenciosos que podrían alterar, sin llegar a enturbiarlas, las tradicionales relaciones de buena vecindad entre ambos países fronterizos, y ahora so
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Los números dicen que España obtuvo en el Campeonato de Europa en pista cubierta celebrado en Apeldoorn (Países Bajos) cuatro medallas (un oro, una plata y dos bronces). Por reconocible, el dato arroja certezas. Por analizable, admite matices.
Para empezar, han existido más medallas de bronce que de oro y plata. De hecho, han supuesto la mitad del botín. Todo el bronce ha sumado lo mismo que el oro y la plata juntos. Eso no es favorecedor. Todas las medallas son buenas, pero unas mucho más que otras. A la hora de jerarquizar el medallero, el oro pesa más que el conjunto de platas y bronces. Un país con un único oro irá en el medallero por delante de otros que sólo tengan platas y bronces, por abundantes que sean. España ha logrado, en la historia de los Europeos indoor 35 oros, 50 platas y 40 bronces. El oro, ya se ve, escasea frente a la suma del resto de metales preciosos.
Regresando a la actualidad aún caliente en sus ecos de Apeldoorn, España mejoró el resultado de Estambul2023 (un oro y una plata). Pero empeoró los de Torun2021 (uno, dos, dos), Glasgow2019 (tres, dos, uno) e incluso, a igual cifra, pero menor valor, Belgrado2017 (uno, dos, uno).
Sí mejoró, en cambio, la cantidad de finalistas: 15. Un aspecto positivo, pero que, como todos los demás, en la ausencia de contrastes llamativos (12 en Estambul, 13 en Torun, 13 en Glasgow y 14 en Belgrado), no dice mucho. O dice algo, pero en voz baja. Habla de regularidad, que suena mejor que estancamiento. A Apeldoorn no viajó Jordan Díaz. Ni María Vicente. Y Quique Llopis, con molestias, no pudo correr una final de vallas que le sonreía. Y, en la longitud, Lester Lescay, a pesar de su bronce, y el excelente Jaime Guerra estaban lesionados.
Paula Sevilla, en acción en Apeldoorn.NICOLAS TUCATAFP
Pero, en esencia, presencia y potencia, enviamos a Apeldoorn lo mejor del arsenal, con una figura mundial como Ana Peleteiro, porque Europa se adapta más a nuestras hechuras, y la pista cubierta, aunque nunca faltan estrellas, no es el campo en el que se vuelca la mayoría. En el Mundial de Nangjing (China), los próximos días 21, 22 y 23, habrá más que en Apeldoorn. Pero donde abundarán hasta la saturación será en el Mundial a cielo abierto de Tokio, en septiembre.
La pista cubierta, el atletismo de bolsillo, es un escenario orientativo más que referencial a la hora de extrapolar sus resultados a la pista al aire libre. Dura muy poco y está plantada en unas fechas impropias. Es la versión invernal, recortada en el programa, de una actividad de verano. Y aunque ello exhibe la riqueza de un deporte capaz de expresarse con belleza en cualquier estación y en cualquier marco, sugiere más que afirma.
Y esta vez ha sugerido que el atletismo español sigue siendo, en conjunto, una potencia media europea, lo que se traduce en una pequeña potencia mundial. Es, por esencialmente joven y multirracial, un atletismo atractivo y asomado al futuro. Se reconoce incompleto porque sigue siendo deficitario en numerosas modalidades, femeninas y masculinas: los lanzamientos, la pértiga, la altura (un desierto vertical sin Ruth Beitia)...
Attaoui, durante el 1.500 del Europeo indoor.Peter DejongAP
Pero, tierra de mediofondistas sostenidos y renovables (García, Ben, Attaoui, Canales), va ganando enteros en la velocidad. La existencia de tres vallistas de alta gama, Quique Llopis, Asier Martínez y el prometedor Abel Jordán, también con molestias en Apeldoorn, supone una muestra representativa.
En una mezcla de ilusión y consagración, lo mejor del Europeo, aparte, naturalmente, del oro de Peleteiro, llevó el nombre de Paula Sevilla con una prestación que va más allá de su bronce en los 400. Una recompensa resumen de la magnífica actuación individual y colectiva de nuestra gente, todo un ejército compacto, en la prueba. Procedente de la velocidad, sobre todo de los 200, sus 50.99 igualaban el récord de Sandra Myers de 1991. Esa marca vale, al aire libre, otra por debajo de los 50. Myers mantiene 49.67 desde, también, 1991. Bajar de los 50 segundos es cruzar la gran frontera internacional. Aguarda a Paula.
En el benévolo clima de Florida, en un parque público de Tallahassee, la capital del estado, el ugandés Jakob Kiplimo y la keniana Agnes Ngetich se coronaron, con dos soberbias exhibiciones, campeones mundiales de Campo a Través. Del viejo, sufrido y querido Cross.
Se impusieron en otro de esos contrasentidos del deporte moderno. Temperatura primaveral para una competición invernal. Sol. Público abundante y en camiseta y pantalón corto. Césped ralo a ras de tierra dura. Bosque. Arena de playa. Una balsa de agua teñida con innecesario pero vistoso colorante azul. Barro postizo, como viruta seca. Caimanes de pega, de madera... Un decorado. Un espectáculo muy made in USA. Recorrido bonito, ancho, luminoso, artificial. Duro, no obstante, por el trazado, el calor y la humedad.
Kiplimo, que ganó en octubre el maratón de Chicago con 2:02:23, récord nacional, soportó sin desgaste ninguno la condición de máximo favorito y conquistó su tercer título consecutivo, a imitación y equiparación de John Ngugi, Paul Tergat y Kenenisa Bekele. Cuando aceleró, nadie pudo seguirlo y cruzó sonriente, casi aparentemente fresco, la meta. El etíope Berihu Aregawi, subcampeón en las dos últimas ediciones, volvió a serlo en ésta. Y otro de los kenianos, Daniel Ebenyo, ocupó la tercera plaza.
Thierry Ndikumwenayo, campeón de Europa, no se desgastó en esfuerzos estériles y peligrosos. Consciente de la superioridad de, en general, ugandeses, kenianos y etíopes, corrió dosificando las fuerzas y empleándolas para ir ganando terreno poco a poco, sin prisa y sin pausa, y terminar en octava posición, una mejor que la novena conseguida hace dos años en Budapest. Nacido en Burundi, es algo atrevido decir que fue el primer europeo. Pero, en este mundo globalizado, también y muy especialmente en el deporte, técnicamente así es y debemos constatarlo, celebrarlo y agradecerlo.
Desde el primer kilómetro
Agnes Ngetich ofreció una exhibición aún más portentosa que la de Kiplimo. Plusmarquista mundial de los 10 km en ruta, era, como el ugandés, la principal favorita, habida cuenta de que su compatriota Beatrice Chebet, la reina mundial del fondo, embarazada, no era de la partida. Desde el primer kilómetro, que resolvió en 2:55, puso las cosas en su sitio. Reventó en el acto la carrera y dejó a las demás la lucha por la plata y el bronce, las migajas del éxito. La ugandesa Joy Cheptoyek y la etíope Senayet Getachew, que también contaban en los pronósticos, las disfrutaron.
María Forero, de 22 años, campeona de Europa sub-23, estuvo notable. En su estreno en la categoría absoluta, se tomó, como Ndikumwenayo, la carrera con cautela y sabiduría. Fue a más metro a metro y terminó en la decimocuarta posición. Un puesto que no dice mucho tomado así, de modo frío. Pero significa bastante si se considera que María, onubense, fue la primera europea en medio de un mar africano. Prosigue su aprendizaje y su mejoría.
En todas las categorías, menos en el ambiguo relevo mixto, en las sub-20 masculina y femenina y, dicho está, en las sénior, en las absolutas, predominaron las camisetas de Kenia, Uganda y Etiopía. Nada nuevo bajo el sol. El de Florida y el de cualquier otro sitio.
Aúlla, ronca, la sirena. Un parpadeo y Cameron McEvoy (Australia) es el campeón olímpico de los 50 libre 21 segundos y 25 centésimas después. A un aleteo, cinco centésimas, el británico Ben Proud. A un carraspeo, 31, el francés Florent Manaudou. La velocidad, qué curioso, qué raro, es para viejos. McEvoy tiene 30 años. Proud, 30 el mes que viene. Manaudou, el ídolo, la leyenda pre-Marchand...¡33! La natación tiene razones que la razón no entiende
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web