De Tomé a Sonia Bermúdez: nuevo ciclo en la selección femenina, mismo gen ganador

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No hay selección femenina que juegue mejor al fútbol que España. Es algo que nadie discute y que ha llevado al equipo español a encaramarse al número 1 del ranking de la FIFA en 2025 por primera vez en la historia. Sus pasos, firmes, avasallantes ante la mayoría de los rivales que se cruza, desvelan un crecimiento que no parece tener límite y que, por primera vez, en este año que acaba ha estado firmemente acompañado por la RFEF.

Si en la lista de prioridades no había estado el fútbol femenino, tras la marejada desatada por el triunfo en el Mundial en 2023 y el caso Rubiales, el nuevo presidente, Rafael Louzán, puso el foco en arropar el talento de las jugadoras con un cambio radical en el organigrama federativo, tanto en su junta directiva como en esa rama, que dejó en manos de Reyes Bellver. Esa apuesta hizo a España brillar en la Eurocopa de Suiza, donde solo una tanda de penaltis la separó de la gloria. Pero de aquel sinsabor en Basilea pasaron a explotar de emoción proclamándose campeonas de la Nations League, por segunda vez, en el Metropolitano. Entre ambas citas se produjo un cambio de ciclo con la salida de Montse Tomé y la llegada de Sonia Bermúdez al banquillo que no afectó a lo esencial: el gen ganador.

La Eurocopa fue el primer gran torneo que unió a la selección. El grupo de jugadoras fue una piña —aunque sin Jenni Hermoso- manejadas con mano izquierda por Montse Tomé desde el banquillo e impulsadas por las mejores condiciones de trabajo posibles, las que se habían pasado años reclamando. No siempre fue fácil, porque hubo imprevistos como la meningitis de Aitana Bonmatí o las anginas de Cata Coll, que privaron a España de dos puntales de su once titular. Aun así, arrollaron a todas las rivales que encontraron a su paso, con Alexia como líder y domando todas las estadísticas de la competición: goles, posesión, pases acertados y hasta selección entre las menos goleadas. El campeonato llevaba camino de ser perfecto. Superaron el muro de los cuartos de final y en semifinales vencieron a su particular ogro, Alemania, en una prórroga y con un soberbio gol de Aitana, ya recuperada, y se plantaron en la final ante Inglaterra. Llegaron no confiadas, pero sí convencidas de que podían ser campeonas. En el estadio St. Jakob-Park de Basilea apareció el único lunar. Las inglesas forzaron la prórroga y estiraron el duelo hasta una tanda de penaltis donde España erró más de lo que se esperaba y el título fue para Inglaterra. Se les escapó entre los dedos, y eso dejó una huella.

Montse Tomé, en un partido de la Eurocopa de Suiza.

Montse Tomé, en un partido de la Eurocopa de Suiza.EFE

La primera decisión de la RFEF fue no renovar el contrato de Montse Tomé. Fue una propuesta de Reyes Bellver a Louzán que el presidente asumió. Su visión es que tocaba un cambio de ciclo que rompiera, de manera definitiva, con todo lo anterior, por muy exitoso que fuera. La asturiana, que estuvo en el cuerpo técnico de Jorge Vilda en el Mundial, se fue con una Nations League, la primera clasificación para unos Juegos Olímpicos y el subcampeonato de Europa, algo impensable apenas tres años antes.

Su relevo fue Sonia Bermúdez, desde 2022 seleccionadora Sub-20. Sus primeras decisiones ya hicieron ver que nacía una nueva etapa. Jenni Hermoso volvió a ser convocada, como Mapi León, dando por zanjada una brecha abierta antes del Mundial. Su primer reto, y no fácil, era revalidar la Nations League. Tomé había dejado a España clasificada, pero quedaban por delante, y a doble partido, las semifinales ante Suecia y la final frente a Alemania. No era un debut plácido para la nueva seleccionadora que, además, por el camino perdió por lesión a Patri Guijarro, pieza vital en el centro del campo.

Las suecas recibieron un vapuleo en Málaga (4-0) y también cayeron derrotadas en Gotemburgo (0-1) con Alexia como estrella. En la final, Alemania demostró, por primera vez en mucho tiempo, que España era vulnerable, pero solo arañó un empate a cero en Kaiserslautern. La vuelta en el Metropolitano fue una fiesta, con Clàudia Pina como estrella, que acabó con la selección campeona.

Será en este 2026 cuando Bermúdez afronte su gran reto: llevar a España al Mundial de Brasil de 2027. En marzo arrancan los seis partidos de clasificación ante Inglaterra, Islandia y Ucrania. Solo la primera de grupo tiene billete directo y, todo hace indicar, que será un mano a mano con las inglesas, una vez más. Además, la seleccionadora tendrá que afrontar no solo la baja de Patri Guijarro, que no estará aún de vuelta, sino también la de Aitana Bonmatí, que se rompió el peroné justo antes del partido de vuelta ante Alemania. Será la hora de evaluar la gestión que la nueva entrenadora hace de un equipo de lujo.

El relevo que asoma en la España de Sonia Bermúdez: talento que emerge desde una defensa “de portería a cero”

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Cuatro partidos lleva Sonia Bermúdez al frente de España, un título y las primeras sensaciones de hacia dónde intentará hacer crecer a un equipo campeón del Mundo, subcampeón de Europa y dos veces ganador de la Nations League. El reto puede no ser fácil, pero la seleccionadora, nada amiga de dar pistas a sus rivales, ya empieza a dejar algunas referencias.

Su debut ha sido ante rivales complicados como Suecia y Alemania, y a los dos ha conseguido golear. Las suecas se llevaron cuatro goles en Málaga y uno más en Gotemburgo, mientras que las germanas plantaron cara en la ida de la final, pero no aguantaron en el Metropolitano y salieron con tres goles. Este balance, además de hacer a España cumplir con el ilusionante objetivo de volver a ser campeona, se cierra con algo que la entrenadora buscaba: hacer una España más sólida en defensa, que no solo dependa de un ataque letal.

"Estoy encantada de haber dejado la portería a cero. El equipo ha sabido sufrir y ha sacado su mejor versión en fase defensiva. Es de alabar el trabajo que hemos hecho ante dos grandes selecciones", aseguraba anoche, con la medalla de campeona al cuello.

Y es que la seleccionadora tiene muy claro hacia dónde puede hacer crecer a sus jugadoras: "Si logramos ser fuertes a nivel defensivo, luego tenemos mucho talento para hacer goles. Queríamos potenciar eso desde que llegamos", desveló. A la vista de los datos, lo han conseguido, porque España acaba esta fase final con ocho goles a favor y con la portería imbatida.

Con la vista puesta ya en la clasificación para el Mundial de Brasil 2027, Los automatismos defensivos se pueden trabajar, pero el talento ha de ser innato, y España lo tiene. Está en las botas de Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Mariona o Esther, pero ya tiene relevo generacional en jugadoras que han eclosionado en el último año. Es el caso de las dos goleadoras de la final: Clàudia Pina y Vicky López.

Pina debutó con España en 2018, con 17 años, pero no fue hasta finales de 2024 cuando se asentó. Comenzó a crecer en el Barça y en la selección de manera paralela hasta convertirse en una goleadora imprescindible. De hecho, en esta Nations, con 24 años, ha vivido un idilio con el gol y solo en la fase final ha marcado cuatro, la mitad del total.

Sobre la catalana construirá futuro Sonia Bermúdez, como también sobre Vicky López, que con 19 años deslumbró en la Eurocopa y se llevó el Trofeo Kopa. Su debut con España a los 17 la convirtió en la jugadora más joven en jugar con España. Ocurrió porque Montse Tomé la hizo saltar al campo en la final de la Nations League en Sevilla contra Francia y se proclamó campeona. Desde entonces, no ha salido de las convocatorias salvo por lesión.

Tanto en la Eurocopa como en la final ante Alemania, cargó con el peso de jugar como titular por la baja de Aitana, y consiguió que nadie echara de menos a la triple Balón de Oro. "Tiene una personalidad extraordinaria", reconocía la seleccionadora.

Pina y Vicky son dos futbolistas asentadas, pero hay más en los planes de Sonia Bermúdez. Alguno pasa por el protagonismo de Laia Aleixandri, que ha vuelto al centro del campo de manera "soberbia", según su entrenadora, en este torneo. La baja de Patri Guijarro le ha abierto las puertas de una posición que conoce de sobra y en la que tendrá que asentarse porque viene mordiendo los tobillos el futuro: Clara Serrajordi. A sus 18 años recién cumplidos, apenas jugó unos minutos ante Suecia, pero la seleccionadora quiere tenerla cerca porque sus cualidades son inmejorables.

Lo mismo ocurre con Eunate Astralaga, la guardameta de 20 años del Eibar. Con Cata Coll afianzadísima en la portería, y Adriana Nanclares como relevo, Astralaga asoma con pausa, pero la absoluta es el lugar donde va a vivir porque se le augura un futuro brillante.

La “locura” de Vicky, la emoción de Jennni Hermoso y el manteo a Sonia Bermúdez: “Queremos seguir inspirando”

Actualizado Martes, 2 diciembre 2025 - 22:38

España mandó mil mensajes con su goleada ante Alemania para proclamarse campeona de la Nations League. Se sacudió la sombra de un rival siempre incómodo porque estas jugadoras nunca dejan ya de creer en ellas. «Queremos seguir inspirando», resumió Alexia Putellas que, con una sonrisa, agradeció a los 55.843 espectadores que fueran «la jugadora número 12» en una noche en que se fijó un nuevo récord de asistencia a un partido de la selección. Disfrutaron todos los que estuvieron, también Felipe VI, que por primera vez presidió un partido de la selección femenina y posó con el trofeo en medio de una fiesta desatada, imparable.

Irene Paredes levantó, por segunda vez, una Nations League mirando al cielo, de donde recibe la fuerza de su aita, y Jenni Hermoso, que fue ovacionada cuando saltó al campo en el 80, emocionada, se envolvió en la bandera de la Comunidad de Madrid. «Ha costado mucho. Ha habido meses de mucho trabajo y de pensar si volvería a ponerme esta camiseta. Y como se dice, a veces todo tiene su recompensa», admitió exultante. La tercera de las dinosaurias, Alexia, volvió a acaparar trofeos individuales, como mejor jugadora de las finales. «Ha sido una de las mejores noches de mi carrera», reconoció.

Ella ha tenido muchas, por eso sabe lo importante que era para Vicky López. Entre ellas hay complicidad que lleva a bromas y también a celebraciones especiales. La madrileña marcó ante su gente. «Me he vuelto loca. He jugado titular y he marcado. Esta noche va a haber muchos bailes», confesó la joven jugadora. Vicky es el futuro, como Clàudia Pina, la jugadora que ha tenido un idilio con esta Nations. Suyos fueron los dos goles ante Inglaterra que dieron la clasificación para la fase final y anoche descorchó un partido igualado. «Han sido dos goles de los que me gustan: chutando desde lejos. Es un título que me hace especial ilusión porque es el primero con la selección», confesó la goleadora, que no se despegaba del trofeo, aunque también recibió el de mejor jugadora de la final.

Sonia Bermúdez también agarró la extraña copa, para celebrar con su staff, pero antes pasó por el clásico manteo. «Es un día de disfrutar porque ellas, con su fútbol, han traído a toda esta gente. En Alemania no fuimos la España que queremos, pero el objetivo era volver a ganar y revalidar la Nations League, así que todo ha merecido la pena», aseguró la seleccionadora mientras sus futbolistas daban la vuelta de honor amenizada por Cristina Martín Prieto con un bombo en ristre.

Hubo más gestos en esta final, como que Salma Paralluelo estuviera en el partido después de la lesión que sufrió en la ida de las semifinales ante Suecia. No pudo hacerlo Aitana Bonmatí, que ayer mismo fue operada de la fractura en el peroné que la tendrá fuera de los terrenos de juego al menos cinco meses. Sus compañeras posaron en la foto del once inicial con una camiseta que ponía «Ánimo, Aitana». Ella, desde el hospital, las felicitó en redes.

La fiesta se prolongó en las entrañas del estadio, con las jugadoras con sus camisetas de campeonas y sus medallas bailando con la música en directo del grupo Bombai, autores del que pretenden que sean el himno de la selección, Contigo, que actuaron solo para ellas.

España vive en la gloria: golea a Alemania y suma su segunda Nations League

España vive en la gloria: golea a Alemania y suma su segunda Nations League

España hace tres años que tocó la gloria, cuando nadie creía, y pese a los mil empujones que pudieron tumbarla, allí se instaló. Una generación extraordinaria, ahora comandada por Sonia Bermúdez, suma su segunda Nations League goleando a Alemania y curándose la herida de la Eurocopa. Los goles de Clàudia Pina y Vicky López, el futuro, permitieron hasta que Jenni Hermoso llorara de felicidad en el césped del Metropolitano por primera vez en tres años.

Se desentumeció España, sin olvidar cómo tuvo que apretar los dientes para sobrevivir en Kaiserslautern. Es más, con la lección aprendida. Buscó la manera de derruir a un rival forjado en la mejor siderurgia, tratando de recuperar la sutileza de su fútbol, pero sin perder de vista que tenían enfrente a un equipo casi imposible de domesticar, porque nunca se da por vencido. Sin embargo, la selección encontró la manera de meterles el miedo en el cuerpo.

Comenzó con Vicky López, la apuesta de Sonia Bermúdez para cubrir el hueco de Aitana, con un centro de Alexia, a la que se le escapó en el control en el punto de penalti. Siguió Esther, cruzando en exceso un zurdazo que lamió el poste. Y continuó Alexia obligando a Berger a aparecer para salvar un testarazo que la grada del Metropolitano trató de empujar. En apenas siete minutos, esta España era de nuevo el equipo descarado que ha dejado impronta.

Sin embargo, las alemanas jamás se amedrentan. Están programadas para soportarlo todo. Se estiraron y Gwinn dio el primer susto con un remate que se le fue alto. Eran capaces de hacer daño por la fortaleza con la que exigían Senb y Nüskens a Laia Aleixandri y el atosigamiento de Brand a Alexia. De ahí nacía el peligro que llevaba rápido a las orillas, especialmente buscando a Bühl en su duelo perpetuo con Ona Batlle.

La selección, esta vez sí, tenía claro que la espalda de su rival también era vulnerable. Eso le hizo sentir Vicky comandando una contra con Esther tras un pase filtrado de Clàudia Pina, que fue creciendo conforme pasaban los minutos.

Alemania llegó a Madrid dispuesta a morder y esperó con paciencia su momento para hacerlo cuando Kett armó un tiro que salvó Cata Coll. El duelo, igualado, ya iba casi de área a área, con las dos selecciones buscándose las cosquillas. España se mostraba tan afilada como fallona, aunque algún remate fuera tan imposible como la chilena que intentó Esther y atrapó Berger. La asistencia fue de Mariona, multiplicada y echando una mano en la construcción a Alexia, un tanto ensombrecida.

España fue probando, protegiéndose de pérdidas para que Alemania no pudiera correr. No siempre salió, porque cuando el balón llegaba a los pies de Bühl nacía el peligro. Suya fue la asistencia a Brand para que armara su disparo que tocó Irene Paredes para que llegara manso a Cata Coll. Otra vez respondió la selección, con Pina haciendo volar a Vicky en la banda para que buscara a Alexia en el área.

A la media hora de partido, las españolas le habían cogido la medida y encadenaron ocasiones. Un robo con cabalgada al área de Laia Aleixandri, que no tuvo fe en su chut desde la frontal y perdió la ventaja en el ataque. Después fue Mariona la que desperdició la más clara del encuentro cuando, con Berger vencida, echó fuera un balón que Pina le había telegrafiado al segundo palo. Fue la extremo de Barça quien no pudo rematar de cabeza una pelota llovida de Vicky.

Duelo eléctrico

El Metropolitano se llevó las manos a la cabeza dos veces antes del descanso. La primera cuando Mariona disparó a quemarropa al cuerpo de Berger; la segunda, cuando Anyomi cazó un balón a la espalda de la defensa que cruzó en exceso.

En la segunda parte, España saltó a resolver la final. Empujó a Alemania en su área y arreó una y otra vez hasta que Clàudia Pina, en su idilio con esta Nations, burló a Kett en la orilla, pisó área, tiró una pared con Mariona y fusiló a la portera alemana. Ya habían descorchado el partido y, aunque Alemania trató de estirarse, la maquinaria parecía imparable.

La tarea, difícil, la retorció Vicky López con un eslalon en la banda derecha y un zurdazo, de esos a los que le puso el sello su amigo Lamine, para marcar el segundo gol. Las germanas, ya descompuestas, vieron crecer el castigo cuando Pina les robó en tres cuartos de campo y, desde la media luna, metió el título en el bolsillo de España.

España, ante la confirmación de su madurez: busca su segunda Nations League ante un contestona Alemania

España, ante la confirmación de su madurez: busca su segunda Nations League ante un contestona Alemania

Cuando España salte al césped de un Metropolitano a reventar, con casi 70.000 personas en la grada, estará ante un reto mayúsculo: sumar su tercer título en tres dos años, una explosión que no tiene los pies de barro. La selección no temblará. Ni por el desafío ni por el rival. Alemania le puso en muchos problemas en el duelo de ida, desnudando debilidades hasta ahora no vistas y generando algunas dudas sobre si este equipo es capaz de tener un plan B. Pero la selección llega a su cuarta final «madura».

«Tenemos que ser la España que se asocia, que confía en sus jugadoras, que juega a un ritmo alto y que ataca y defiende junta», propuso la capitana Irene Paredes. Las alemanas las llevaron al límite para salir vivas de Kaiserslautern, pero de aquel esfuerzo han crecido. «Somos buenas jugando al fútbol, y eso lo que tenemos que hacer. Estamos en un punto en que todas hemos vivido en situaciones complicadas de juego que hemos sabido resolver. Tenemos recursos», advirtió la veterana central. De hecho, son las mejores, por títulos individuales, medidos en Balones de Oro y trofeos, y por rendimiento colectivo encabezando el ranking FIFA. Es hora de demostralo en un escenario único, con posibilidad de hacer historia.

España ha perdido a Aitana Bonmatí, que pasará hoy por el quirófano tras la rotura de peroné, y a Sonia Bermúdez le tocará estrenarse en una final eligiendo cómo cubrir su baja. No siendo fácil, tiene en Vicky López, Fiamma o incluso Mariona más retrasada recursos envidiables para generarle problemas a Alemania. Su seleccionador, Christian Wück, reconoce que no encajar goles en los primeros minutos será clave, porque sabe que las españolas pueden ser imparables si ponen en marcha un rodillo que alimentará un público entregado, empezando por Felipe VI, que estará en el palco.

España se ha labrado el camino en esta Nations apeando de la fase final a Inglaterra, goleando en las semifinales a Suecia y conteniendo el empuje de Alemania en un ejercicio defensivo. Tres selecciones con varios títulos europeos ante quien les arrebata la supremacía a base de fútbol. «Me encantaría que ganáramos por las jugadoras. Tenemos una generación que ha peleado por jugar estas finales y que, con su fútbol, ha conseguido que vengan 70.000 personas a verlas. Vamos a disfrutar de futbolistas increíbles», reclamó la seleccionadora, que nunca ha salido campeona, ni como jugadora ni en un banquillo. Alemania lleva siete años sin ganar un título, pese a su potencial, pero España puede hacer historia con un récord de público y encadenando las dos únicas ediciones de la Nations League.

España, el equipo "maduro" que quiere otro título: "Esta generación ha peleado por jugar finales y, con su fútbol, llena estadios. Merecen ganar"

España, el equipo “maduro” que quiere otro título: “Esta generación ha peleado por jugar finales y, con su fútbol, llena estadios. Merecen ganar”

Cuatro finales en los últimos dos años, dos títulos y un tercero que pueden alzar este martes en el Metropolitano ante Alemania. España se ha convertido en un equipo "maduro", asentado en la élite y con experiencia para afrontar desafíos como revalidar su condición de campeón de la Nations League. "Esta generación ha peleado por jugar finales y, con su fútbol, llena estadios. Estas jugadoras merecen ganar. Sería un sueño", asegura la seleccionadora Sonia Bermúdez, que vive su primera final.

En este duelo a doble partido con Alemania, España se ha encontrado con obstáculos. Primero, un rival que fue superior. "Hemos estado buscando soluciones para ayudar a las futbolistas. No me sorprendió nada de Alemania, nos robaron dentro y transitaron rápido con sus jugadoras por fuera", analizó la entrenadora, que tiene mente el partido que quiere. "Tener posesión de balón, acumular pases, tener posesiones largas..., estamos trabajando en eso, sabiendo que Alemania nos generará", añadió.

De todo lo que pasó en Kaiserslautern, sus jugadoras han aprendido. "Esa mala primera parte nos hizo crecer. Tenemos que ser la España que nos ha hecho llegar hasta aquí: que se asocia, que confía en sus jugadoras, que juega a un ritmo alto y que ataca y defiende junta", reflexionó la capitana Irene Paredes, que se marcó como reto de esta selección "ser un equipo cómodo en el campo también sin balón".

En su opinión, en el partido de ida lo hicieron. "Estamos en un punto en que todas hemos estado en situaciones complicadas de juego que hemos sabido resolver. Y desde el staff nos dan soluciones. Tenemos muchos recursos para hacer frente a lo que proponga el rival. A nadie le sorprendió que hizo Klara Bühl, pero también hay que valorar lo que hizo Ona para frenarla. Tuvimos momentos duros, que supimos sufrir", argumentó antes de lanzar un mensaje que bien podría ser la arenga que transmita en el vestuario justo antes de saltar al césped: "Es una final con mucho envoltorio, pero no deja de ser un partido de fútbol. Llevamos toda la vida esforzándonos día a día por entrenar, crear automatismos, es lo que nos ha traído hasta aquí. El resto es para la gente. Nosotras somos buenas jugando a fútbol, y es lo que tenemos que hacer".

La capitana de la selección, Irene Paredes.

La capitana de la selección, Irene Paredes.EFE

Con esa mentalidad, la seleccionadora no tiene dudas de que España volverá a ser reconocible. "Nos toca disfrutar de este pedazo de equipo que tenemos, futbolistas increíbles y se merecen que el estadio esté lleno porque se lo han ganado con su fútbol. Lo que queremos es salir orgullosas del partido", sentenció.

Este partido de vuelta, donde se batirá el récord de asistencia a un partido de la selección, con cerca de 70.000 aficionados en las gradas del Metropolitano, ha tenido un lunar: la rotura de peroné de Aitana Bonmatí.

"Aitana se quería quedar y estar en la final, pero le dijimos que se tenía que ir a casa a recuperarse. Nos dio un poco de bajón, porque las jugadoras tienen sentimientos, pero el equipo está bien y quiere dedicarle la victoria, tanto a ella como a Patri Guijarro y a Salma. Todos sabemos quién es Aitana, es importante, pero hay futbolistas muy capacitadas", advirtió. Es una baja que, en palabras de Irene Paredes, "descoloca", pero también a las alemanas.

Aitana sufre una fractura en el peroné y deja la concentración de España antes de la ‘final’ del Metropolitano ante Alemania

Actualizado Domingo, 30 noviembre 2025 - 21:24

Aitana Bonmatí no estará en el partido de vuelta de la final de la Nations League ante Alemania este martes en el Metropolitano. La jugadora del Barça acabó el entrenamiento de este domingo con mucho dolor y, tras ser sometidas a pruebas por los servicios médicos de la RFEF, se le ha diagnosticado "una fractura en el peroné izquierdo".

Según hizo público la Federación en un comunicado, la lesión se produjo tras "un mal apoyo en una acción fortuita" durante el entrenamiento de este domingo, el penúltimo antes del partido ante las alemanas.

La triple Balón de Oro regresa a Barcelona para comenzar el proceso de recuperación a las órdenes de su club.

Esta baja supone un contratiempo para la seleccionadora Sonia Bermúdez, que pierde a una de las jugadoras más determinantes en el centro del campo. Sin embargo, tiene en la lista de 25 jugadores opciones para suplir a Aitana. Durante la Eurocopa, en aquella ocasión a causa de la meningitis vírica que la mantuvo fuera de los tres primeros partidos, la titularidad fue para Vicky López.

Por qué España pareció vulnerable ante Alemania: “En el fútbol también hay que sufrir”

Actualizado Sábado, 29 noviembre 2025 - 02:24

España salió del estadio Fritz-Walter de Kaiserslautern muy viva en la final de la Nations League, e nganchada a un 0-0 pero dejando una sensación desconocida de vulnerabilidad que tendrá que sacudirse en el Metropolitano si quiere revalidar el título. "No hemos hecho nuestro mejor partido y hay cosas que ajustar", admitía la seleccionadora Sonia Bermúdez. "Es una final y es Alemania. Nosotras sí que esperábamos que iba a ser un partido muy duro", justificaba Alexia. "Os pensáis que siempre vamos a jugar bien, pero es complicado. No siempre se puede jugar al primer toque", recordaba Cata Coll, en cuyos guantes se sustentó España buena parte del peor partido que se le recuerda.

Hay estadísticas que explican por qué la selección no dominó un duelo que no se llevaron las alemanas por falta de acierto. La primera es que España tuvo menos el balón de lo que le gusta: un 56% de posesión frente al 60% que tuvo en el partido que enfrentó a las dos selecciones en las semifinales de la Eurocopa y que decidió un gol de Aitana Bonmatí en la prórroga. En todo el torneo, España tuvo diez puntos más de posesión (65,8%) que en Kaiserslautern, mientras que Alemania acabó el torneo con 52,2%.

Sin balón es difícil que España se sienta cómoda, así que quitárselo era la orden que Christian Wück dio a sus jugadoras. Eso pasó por asfixiar con un marcaje individual a Alexia Putellas, de manera que no encontrara a Aitana, Mariona o Clàudia Pina. "Su idea era evitar que nos pudiéramos encontrar o que recibiéramos encaradas hacia su portería", explicó la centrocampista.

Eso llevó a Alemania a recuperar balones ante la falta de opciones de Laia Aleixandri, que tampoco tenía posibilidad de buscar en la banda a Ona Battle y a Olga Carmona, ambas sin profundidad por lo exigidas que estuvieron ante Bühl y Cerci. A esto se sumaban las imprecisiones en la salida de pelota desde la defensa. Las germanas recuperan más y se lanzaban mejor en ataque.

34 toques dio Alemania dentro del área en todo el partido frente a los 19 de España, señal de que Bermúdez vio a sus jugadoras pisar muy poco la zona donde se castiga. Por eso las españolas armaron nueve disparos frente a los 19 de las jugadoras locales. Berger, a diferencia de en la Eurocopa, apenas tuvo dos jugadas comprometidas frente a las seis que salvó Cata Coll, la única futbolista que disfrutó el partido. "Sabíamos que veníamos a sufrir, a pasarlo mal. Porque en el fútbol también hay que sufrir", advirtió la guardameta mallorquina.

Lo hicieron para solventar las transiciones, esos balones largos a la espalda de las defensas, con los que Alemania hacía mucho daño. España quiso estirarse, pero solo lo logró a fogonazos. Es algo que tendrá que corregir el martes cuando, con el Rey Felipe en el palco, la selección busque su tercer título internacional.

España sale viva de su peor partido y se jugará ser campeona de la Nations League en el Metropolitano

Actualizado Viernes, 28 noviembre 2025 - 23:01

España salió viva de Kaiserslauten y se jugará ser campeona de la Nations League el martes en el Metropolitano ante una Alemania que la desnudó como hacía muchísimo tiempo que nadie lo hacía. Ni siquiera Inglaterra, verdugo en la Eurocopa, consiguió empequeñecer tanto a las españolas. Por eso la mejor noticia fue que, en el peor día, agarradas a los palos y a Cata Coll, sobrevivieron sin ni siquiera haber hecho ningún mérito para lograrlo.

Nadie reconoció a España salvo los primeros diez minutos de la segunda parte. Las mejores jugadoras del mundo no parecieron ni su sombra durante 80, incapaces de hilvanar dos pases seguidos, con todo su talento congelado y bajo el yugo de las alemanas, que las sometieron a una presión que no las dejaba pensar y las condenaron a correr tras ellas. La subcampeona de Europa no podía ni respirar. Se había dibujado un partido duro, exigente, justo lo que llevaban advirtiendo, pero no encontraban la forma de cambiar el guion. Irreconocibles, desdibujadas y persiguiendo las carreras de Alemania, España se limitó a sobrevivir agarrada a su guardameta.

Avisó Anyomi con un disparo cruzado que rozó el poste en el arranque y Bühl comenzó a decirle a Ona Batlle que iba a ser su tormento, yéndose de su marca para forzar a la guardameta mallorquina a aparecer. Al acoso se sumó Minge y Kett, forzándola a una parada increíble. Hasta Irene Paredes sacó bajo palos un tiro de Brand. España, sin pelota, fue vulgar hasta para defenderse. Lo hizo a trompicones, sin capacidad para frenar, ni siquiera en falta, las contras que, como cuchillos, armaban las alemanas, que vivían instaladas en campo rival.

No aparecía Alexia, asfixiada, ni Aitana, alejadísima del área y sin chispa. Esther ni siquiera tocó en zona de peligro y Mariona y Clàudia Pina se alternaron en las orillas a ver si así eran capaces de sorprender en algo a un rival que, alentado por los bramidos de un público entregado, veía clara la oportunidad de dar el primer golpe en la final. Por eso, lo mejor que le pudo pasar a la selección fue irse al descanso viva.

Todo cambió al inicio de la segunda parte. España dio un paso adelante y avisó con dos remates de Alexia Putellas. Había que asustar, inquietar a Berger, que no es infalible y aún piensa cómo Aitana encontró su punto débil en la semifinal de la Eurocopa. En la mejor ocasión de España, estaba vendida y la salvó que el remate de Esther a pase de Mariona se estrelló en el palo.

Ese susto, y la posibilidad de que España reaccionara, hizo a las alemanas volver a meter la directa. Ganaban todos los duelos y hacían de cada recuperación una transición demoledora. Las sensaciones eran de que el duelo se había igualado, pero las ocasiones eran para las germanas, con remates de Clara Bühl o de Nüsken. Buscó Sonia Bermúdez la manera de agitar a su equipo mandando a Eva Navarro al campo en lugar de una desdibujada Clàudia Pina. Necesitaba coraje y aliento, por eso también buscó a Athenea, aunque en la orilla izquierda, como en el Real Madrid, la cántabra no brilló.

Sin embargo, Alemania no se amedrentó y Clara Bühl decidió que ella solita buscaría llevar a Alemania a un título tras siete años de sequía. Se estrelló en el palo, como Brand con un remate lejano, pero fue una pesadilla que empequeñeció a toda la defensa española, de las laterales a las centrales. Lo mejor para la selección seguía siendo el resultado, que dejaba la final abierta para el Metropolitano. Aún así, Bermúdez hizo debutar a Edna Imade en la punta del ataque, pero el problema de España era que seguía sin oler la pelota, y así es imposible generar ocasiones. Todas caían del lado alemán, que acabó volcada, con Nüsken obligando a Cata a despejar un balón fuera del área que cazó Martinez, sin poder dirigir entre los tres palos de una portería vacía. Esa falta de acierto evitó que las alemanas decantaran el primer acto de una final que dominaron. España se lleva una lección.

Athenea del Castillo: “¿Lo de Athenea del Caudillo? Me da risa, ¿qué vas a hacer?”

Actualizado Jueves, 27 noviembre 2025 - 22:38

«Soy feliz». Así explica Athenea del Castillo (Solares, 2000) la razón de su sonrisa permanente aunque en el vestuario del Real Madrid la llamen «vinagre» o «gruñilda» por insoportable cuando no gana. Con trabajo mental, ha aprendido a domar ese gen competitivo y a «sumar» desde el once o agitando los partidos desde el banquillo. Eso es lo que espera hacer ante Alemania en la final de la Nations League ahora que ha convencido a Sonia Bermúdez.

¿Cómo fue verse fuera de la primera convocatoria?
Creo que es cuestión de gestión. Si no estás trabajada mentalmente puedes verlo de otra manera, pero soy futbolista profesional y trabajo también los momentos difíciles. Me preparo... Y aquí estoy.
¿Y qué sintió cuando la llamaron a mitad de convocatoria?
Era mi cumpleaños. Entrar por la lesión de Salma, con la que me llevo muy bien, fue duro. Pero me llamaron y me puse en modo trabajo.
Ha cambiado su rol tanto en la selección como en el Real Madrid. ¿Cómo lleva ser la revulsivo?
Es verdad que puedo agitar partidos, lo que es importante para cualquier entrenador. Siempre miramos a las once que salen de inicio, pero para mí son igual de importantes los cinco cambios y quienes no participan. Como cualquier jugadora, quiero disputar los 90 minutos. Pero hay que gestionarlo y aprender.
¿Cómo encaja eso con su carácter ganador?
Gestionándolo. Si me lo hubieras preguntado hace cinco años te diría: 'Quiero jugar siempre'. Ahora entiendo mejor los contextos, los momentos de forma, los planes del entrenador... Igual quiere una primera parte más de control y una segunda más vertical. Antes odiaba no jugar. Lo he trabajado con mi psicóloga, porque esto no es darle a un botón. Han tenido que pasar años y muchos enfados. Ahora, a la niña de 19 años le hubiese ahorrado un montón. He aprendido algo que no tenía.
¿Cuándo descubrió que necesitaba ayuda de una psicóloga?
Empecé a trabajar con ella cuando fiché por el Real Madrid y empecé a venir más a la selección. Ahí la exigencia era distinta: competir cada tres días, ganar, jugar bien y mantener un nivel alto. Mentalmente no estaba preparada. Si perdía el domingo, me podía tirar dos o tres días vinagre. Arrastraba el enfado y llegaba mal al partido del miércoles. Ahí entendí que necesitaba ayuda.
¿El carácter le lastraba?
No tanto en el juego, pero no distinguía entre la futbolista y la persona: si acababa enfadada un domingo, me lo llevaba a casa, y también al entrenamiento. Era gruñilda, incapaz de pasar página. Pero en fútbol compites constantemente y tienes que cambiar el chip.
Ahora que es capitana del Real Madrid y ya veterana en la selección, ¿advierte de esto a las jóvenes?
Sí. Siempre les digo a las niñas que soy gruñilda, pero también que es bueno sacar el gen competitivo.
¿Le impidió disfrutar?
Sí, hubo momentos en que mi gen competitivo me lo impedía. Me ponía demasiada presión. Eso lo vas metiendo en la mochila y te hace no disfrutar de tu trabajo. Hoy disfruto y aprendo cada día.
Ha cogido el dorsal 7 del Real Madrid, ¿pesa?
No. Es el número más importante de la historia del Real Madrid.
¿A qué 7 ha visto jugar?
A Cristiano. Recuerdo algo de Raúl, pero a Cristiano. Siempre ha sido mi ídolo. Mi número favorito es el 10, en la selección lo llevé cuando no estaba Jenni, pero, igual que en el Barça es más especial, porque lo llevó Messi, ahora Lamine..., en el Real Madrid es el 7. Y, en cuanto vi esa oportunidad, no la podía dejar escapar. Era mi sueño: jugar en el Madrid y llevar el 7 de Cristiano y Raúl es lo más.

Venimos de un clásico con tensión y una goleada 4-0. ¿Cómo se gestiona esa rivalidad en la selección?
Aquí todas tenemos el mismo objetivo: ganar la Nations League. Lo que pasa en el Clásico se habla, pero sin darle mucha importancia. Me conocen, y saben que necesito un tiempo para según qué cosas.
Nunca jugaría en el Barça ni en el Atleti. ¿Se ve fuera de España?
Tengo contrato hasta 2028 y mi sueño es ganar un título con el Real Madrid. Mi foco está ahí. Pero el fútbol inglés me encanta.
¿Hay antimadridismo en el fútbol femenino?
Sí, creo que lo hay. Pero me centro en lo que depende de mí, del club y de mis compañeras para acercarnos al Barça y a los títulos.
¿Da 'envidia' el modelo del Barça?
No diría envidia; es un espejo en el que mirarnos. Pero en el Real Madrid lo tenemos todo.
Falta jugar en el Bernabéu...
Nosotras siempre decimos que el Bernabéu para cuándo, pero es cierto que también tenemos que dar. Aún no llenamos el Di Stéfano.
¿Ha podido conocer ya a Xabi?
A él no, espero saludarlo y hacerme una foto en el cóctel de Navidad.
Hay runrún en torno a su figura...
El Madrid implica exigencia: ganar y ganar bien. Forma parte del club.
¿Ve mucho fútbol masculino?
Sí, me encanta todo el fútbol.
¿Le sorprendió el cambio de seleccionadora?
Sí, como a todos. Pero me centro en rendir para estar en las listas, sea quien sea la seleccionadora.
¿Conocía a Sonia Bermúdez?
No. Me pareció cercana y, por haber sido futbolista, nos entiende bien.
¿Les sirve lo que pasó en la Euro para preparar la final con Alemania?
La realidad es que a 90 minutos no hemos ganado Alemania. Es verdad que tenemos ese partido reciente, pero es un equipo muy competitivo, con grandes jugadoras. Nos sirve, pero nosotras hemos cambiado.
¿Alguna vez ha pensado que debería haberse mordido la lengua?
No. Siempre que sea con respeto, digo lo que pienso. No dejo de ser natural.
¿Qué aprendió de la polémica de aquella foto con su novio en Cuelgamuros?
Nosotros le dimos naturalidad, porque no se hizo con ningún fin político. No tenía ninguna intención. Fue una foto que se subió y ya está.
¿Revisa más lo que publica?
Un poco más, quizá. Soy poco activa en redes, pero a veces sí que pienso: ¿para qué vas a subir esto, para que se hable más de la cuenta?
¿Y lo de Athenea del Caudillo?
Me da risa, en realidad, porque ¿qué vas a hacer? Mejor no darle importancia. Soy bastante pasota en ese sentido. Solo me importan las críticas o los comentarios que me hagan mejor jugadora y persona.
¿Las trenzas son sus 'pinturas de guerra' para los partidos?
Me quedan bien (risas). Me las hago solo para los partidos. Me cuesta una media hora, sola ante el espejo. Me hago siete trenzas, mi número de la suerte, y es mi rutina para concentrarme.