España se despide de un Europeo agridulce con una contundente derrota ante Portugal

España se despide de un Europeo agridulce con una contundente derrota ante Portugal

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No pudo ser. España necesitaba vencer a Portugal y esperar que otros resultados le fueran favorables para meterse en la lucha por el quinto puesto, pero una contundente derrota por 27-35 frente a un adversario que compite hasta el extremo contra los Hispanos la dejó fuera de esa pelea y se despide así de un Europeo agridulce. Los de Jordi Ribera arrancaron el torneo con dos victorias frente a Serbia (29-28) y Austria (25-30), pero la derrota ante Alemania, por 34-32, en el último partido de la ronda preliminar la condenó a pasar a una main round donde llegó obligada la heroica.

Ante Noruega, en un partido en el que la fortuna les dio la espalda y en la que una mala ejecución de una última jugada acabó por privarla del empate, cayó por 34-35. Dinamarca, impulsada por un Emil Nielsen excepcional bajo los palos, no dio opción a los Hispanos y acabó por obligarlos a hincar la rodilla con un claro 31-36. Frente a Francia, en su mejor partido en el torneo, los españoles lograron darle un hilo de vida a sus opciones de acabar terceros, mostrando sus mejores cualidades tanto a nivel ofensivo como defensivo para imponerse a un rival que esperaba un choque sin sobresaltos por 36-32.

Ante Portugal, en cambio, la imagen fue diametralmente opuesta. Pecaron de precipitación en ataque y no supieron cerrar bien las acometidas de un rival que, a la práctica, acabó por pasarles por encima sin miramiento alguno.

Debutantes descarados

Es muy cierto que el equipo está en pleno proceso de renovación. Que hay que dar entrada a savia nueva para reverdecer laureles tampoco tan antiguos. Cómo no, mientras el cuerpo aguante, con el apoyo de los veteranos. El seleccionador apostó por dejar fuera de la convocatoria a dos imprescindibles durante la última década, Gonzalo Pérez de Vargas y Rodrigo Corrales, y promocionar a Sergey Hernández y recuperar para la causa a un Nacho Biosca que nunca había jugado un gran torneo. El futuro portero del Barça ha sido habitualmente su opción de arranque y puede decirse que ha cumplido. Sobre todo, en la exhibición frente a Francia. Biosca, mientras, también ha aportado en acciones de siete metros. Ambos han dejado claro que la portería está más que bien resguardada.

En la defensa, mientras, otro debutante en un gran torneo, Antonio Serradilla, ha tenido también un rendimiento destacable. El sevillano se conjuró en 2021 para volver a lo más alto tras perder el ojo derecho por un tumor y se ha encargado de liderar el entramado defensivo. Su calidad es incuestionable. No en vano, el Magdeburgo, con el que ganó la Champions en 2025 pero acabó por dejarlo escapar ese mismo verano, ha apostado por recuperarlo con un contrato por tres temporadas. Tal vez, desde un punto de vista general, hay automatismos que deben pulirse con cuidado. Pero hay mimbres con los que hacerlo.

En ataque, la noticia más agradable ha sido la irrupción de un Marcos Fis tremendamente descarado, a quien no le ha pesado en absoluto el hecho de jugar un torneo considerado mucho más duro que un Mundial. Ante un rival como Dinamarca, con un portero tan sólido como Nielsen, fue capaz de marcar nueve goles, tres de ellos desde los siete metros. Aunque el Europeo haya dejado algunas sombras y la clasificación haya estado lejos de la esperada, España tiene, desde luego, luces más que de sobra para volver a estar de nuevo arriba.

El 'carpe diem' de Antonio Serradilla tras perder un ojo: "Hay que vivir el momento"

El ‘carpe diem’ de Antonio Serradilla tras perder un ojo: “Hay que vivir el momento”

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La de Antonio Serradilla (Sevilla, 1999) es sin duda una historia de superación. En 2021, tuvieron que extirparle el ojo derecho a causa de un tumor. Entonces, llegaron a decirle que su paso por el balonmano de élite como jugador podía llegar a su fin. Cuatro meses más tarde, volvía a entrenarse y pudo volver a jugar con el Logroño, entonces su equipo en la ASOBAL. En 2023, el Elverum noruego se lanzó a por su fichaje y, desde allí, dio el salto a un Magdeburgo con el que ganó la Champions el año pasado. El gigante germano no lo retuvo y, desde allí, se fue al Stuttgart, pero ya ha enmendado su error: el verano que viene volverá a sus filas con un contrato por tres temporadas. En los Hispanos, además, es una pieza clave. Pero sabe bien que todo es volátil.

"Hay que vivir el momento, yo sé bien que un día te puede pasar algo y se te acaba todo", comenta a EL MUNDO. "Eso es lo que he aprendido con mi experiencia de vida. Si tienes algo a tu alcance para cogerlo, cógelo ya. Soy mucho de pensar que, en la vida, normalmente no te vienen muchas más oportunidades".

Las medallas han quedado fuera del alcance de una selección en proceso de renovación, pero que tiene todavía un gran presente y un porvenir brillante con la sangre nueva que está llegando, encarnada en este torneo por Marcos Fis. Por eso, y por muchos más motivos, se permite soñar con un gran éxito a un par de años vista. "Por importancia, me haría mucha ilusión sacar medalla en unos Juegos Olímpicos. Siempre, desde luego, aprovechando todas las opciones que puedas tener antes de sumar éxitos. Las oportunidades hay que cogerlas al vuelo", recalca.

"Siempre va a estar ahí"

Su forma de jugar, tras la operación, tuvo que cambiar. En muchos aspectos. "Es muy difícil de explicar, porque son tantos detalles y tantos automatismos que tienes que cambiar, tienes que adaptarte a una nueva normalidad y es básicamente como aprender a jugar visceralmente. Pierdes la visión periférica, hay algunos problemas con las distancias, que tampoco son muy grandes, y tienes que esforzarte por captar la máxima información en el menor tiempo posible. Al final, te adaptas y vives con ello, y para mí ya no supone ningún problema, aunque es algo que siempre va a estar ahí", explica.

Por supuesto, preparar de antemano los partidos es vital. "Analizar al rival, ver vídeos y saber qué jugadas me esperan para mí es fundamental. Por suerte, llevo mucho tiempo haciéndolo y es una herramienta muy útil para mí", destaca Serradilla, que no solo ha logrado jugar un torneo importante con los Hispanos, sino que además lo está haciendo como una pieza clave. "Me siento líder, y eso es algo muy importante para mí para poder desarrollar mi juego", recalca. La fuerza de voluntad, en su caso, ha sido clave para estar en lo más alto pese a todas las pruebas que le ha puesto la vida en su camino. Por todo ello, levantar la Champions en junio del año pasado fue una sensación única.

Atentado terrorista

"Hasta entonces, ha sido el día más feliz de mi vida. Es una experiencia al alcance de muy pocos y poder conseguirlo, con ese trágico problema que tuve en el ojo y otras cosas que me han pasado, como el atentado terrorista que viví de cerca en la Navidad de 2024 en Magdeburgo, hace que haya sido algo muy especial".

"En general, hay tranquilidad en Alemania, pero es cierto que el año pasado hubo bastantes percances similares en varias ciudades, creo que en cuatro. En ese sentido, tuve muy mala suerte, Magdeburgo fue una de las primeras. La verdad es que cuando oía las noticias, se me ponían los vellos de punta", reitera Serradilla, a quien le gustaría tener un club de élite en su ciudad. "Aún tengo cuerda para rato, pero es algo que me encantaría. De hecho, creo que ya hay algo en marcha. Sevilla, además, es una ciudad muy grande, muy bonita y creo que a muchos les encantaría poder vivir allí", vaticina. Tal vez, incluso, con él como técnico. "Entrenar es algo que me llama la atención y sería genial tener un club en casa", finaliza.

Alemania devuelve a España a la tierra camino de la segunda fase

Alemania devuelve a España a la tierra camino de la segunda fase

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Alemania no dio cuartel a España. Los Hispanos llegaron al choque con la clasificación en el bolsillo tras la derrota de Serbia a manos de Austria, pero se vieron superados por un rival que se resarció con creces de su traspiés ante los serbios en la segunda jornada imponiéndose con un 34-32 que le permite avanzar con dos puntos a la siguiente fase del Europeo. Algo crucial, teniendo en cuenta el nivel de los que serán los contendientes de ambos en un grupo en el que estarán Noruega, Francia, Dinamarca y, muy posiblemente, una selección de Portugal que parece haberle tomado la medida a los españoles.

Con lo que había en juego, no fue raro que el primer tiempo fuera inicialmente un intercambio de golpes en el que, si bien los Hispanos abrieron el fuego, fueron los alemanes los que mostrarían una mayor contundencia en ambas áreas. En ataque, sobre todo, con un Renars Uscins demoledor en los instantes finales y que auparía a los suyos hasta una máxima diferencia de cuatro goles en la recta final del primer tiempo. En defensa, mostrándose como un bloque granítico y con un Andreas Wolff salvando llegadas aparentemente claras de los de Jordi Ribera.

Con todo, España supo apretar los dientes y llegó a rebajar la ventaja a solo un tanto con un parcial de 0-3 firmado por Daniel Dujshebaev, Marcos Fis e Ian Tarrafeta que Lukas Zerbe se encargó de dejar de nuevo en dos para que el marcador mostrara al descanso un aún esperanzador 17-15.

Conato de rebelión

Los germanos, no obstante, no dieron opción para que España llegara a amenazar su victoria. Nada más empezar la segunda parte, lograron adelantarse por tres goles por medio de un Juri Knorr que, junto con Justus Fischer, acompañarían la efectividad mostrada por Uscins en el primer tiempo.

A pesar de algún conato de rebelión de los españoles, que llegaron a ponerse a un tanto de distancia, la falta de acierto en momentos cruciales, unida a una defensa alemana tremendamente física y pegajosa, acabó por evitar que sus intentos por lograr al menos la igualada se fueran una y otra vez a pique. Sobre todo, con un arreón de Alemania que le permitió colocarse a cinco goles en la recta final (34-29) que los de Ribera lograrían recortar hasta un ajustado 34-32.

Marcos Fis, la última joya del balonmano español de apellido conocido: "Mi padre me insistía, me entrenaba en el parque"

Marcos Fis, la última joya del balonmano español de apellido conocido: “Mi padre me insistía, me entrenaba en el parque”

El Balonmano Ciudad Real ya no existía, pero igualmente Julio Fis se llevaba por las tardes a su hijo mayor Marcos a practicar a algún parque de la ciudad. Los días que el niño no tenía entrenamiento de equipo, el padre le enseñaba cómo hacer pases y lanzamientos hasta que caía la noche.

Pese a la crisis en el deporte, el histórico lateral hispano-cubano, máximo goleador de la Asobal entre 2003 y 2005, creía que su primogénito podría vivir de lo que hiciera en el 40x20 como hacía él. Y en ello está.

Con solo 18 años, Fis junior es el goleador del Granollers -que lidera Pablo Urdangarín- y la semana pasada fue la sensación de la selección española en el Torneo Internacional previo al Europeo que empieza este jueves. Futuro le sobra. No tardará en seguir los pasos de su padre y fichar por un equipo grande de Europa.

¿Tuvo la opción de elegir no jugar a balonmano?
Mi padre me insistía con el balonmano, no te lo voy a negar, pero también porque a mí siempre me gustó. De pequeño probé el fútbol y no duré nada, solo estuve un año. Me gustaba jugar, pero en el balonmano todo me salía más fácil, era mucho mejor jugador. Me centré en el balonmano y creo que hice bien.

La marcha al Granollers

A finales del siglo XX, Julio Fis, el padre, recibió permiso del Gobierno de Cuba para jugar en la liga de Hungría, una prebenda habitual en aquella época, y un par de temporadas más tarde decidió desertar.

Durante 15 años no pudo regresar a la isla para ver a su familia, pero después de nacionalizarse creó otra en España, en Ciudad Real. Era un cañonero, uno de los más potentes que ha tenido la selección española.

«Muchas veces en los pabellones me para gente mayor para decirme que vio a mi padre y que disfrutó mucho de cómo jugaba cuando el Ciudad Real era un club muy importante», cuenta Marcos Fis en conversación con EL MUNDO. «Me hubiera encantado vivirlo, me hubiera gustado mucho, tanto a mi padre en activo como al Ciudad Real en lo más alto. Así no tendría que haber salido de casa».

El joven no tuvo que abandonar Cuba -de hecho solo ha estado una vez en la isla, para conocer a su abuela-, pero debió alejarse de su hogar, Ciudad Real, para triunfar.

Se formó entre el Balonmano Alarcos y el Balonmano Caserío, los dos clubes que representan ahora a la ciudad manchega, y el verano pasado ya se marchó al Granollers. Allí debutó en Asobal: en su primer partido marcó 10 goles. De hecho esta temporada es el tercer máximo anotador de la Liga.

P. Su padre dice que usted es una versión mejorada de sí mismo.

R. (Ríe) Mi padre lo dice porque él era más lanzador y yo quizá tengo más uno contra uno. Pero su lanzamiento era buenísimo, muy potente, ojalá algún día pueda lanzar como hacía él. También el balonmano ha cambiado, antes era más físico, había más choque, y ahora se busca más la velocidad. Es distinto.

Internacional antes de saltar a Asobal

En el palmarés de Fis hay una peculiaridad que rara vez alguien igualará. Hace unos meses, cuando todavía jugaba en el Caserío en División de Honor Plata, la segunda categoría del balonmano español, ya fue convocado por la selección absoluta.

Tenía 17 años, aún no conocía la Asobal y, es más, todavía no había jugado con la España junior, y ya contaba con un puesto entre los mayores. Cuentan en la Federación que el seleccionador, Jordi Ribera, alucinó con su zurda en una de las muchas concentraciones con jóvenes que realiza anualmente en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada.

No hay muchos jugadores como él y sobre él y otros como los hermanos Cikusa o Ian Barrufet se debe construir la selección rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 o Brisbane 2032. De momento, eso sí, los líderes siguen siendo los hermanos Dujshebaev que casualmente también son hijos de ex jugadores, como los anteriormente citados. Casualmente, o no.

¿Por qué el balonmano se hereda con tanta facilidad?
Habrá algo genético, pero el balonmano es un deporte pequeño y a los que nos gusta, nos gusta mucho. De niños nuestros padres nos transmitieron la pasión y poco a poco fuimos aprendiendo. Me parece hasta normal que haya tantos hijos de ex jugadores.
Pablo Urdangarin: "Mi padre es mi psicólogo. Antes de cada partido le llamo y me tranquiliza"

Pablo Urdangarin: “Mi padre es mi psicólogo. Antes de cada partido le llamo y me tranquiliza”

Detrás de la camiseta, Urdangarin. Después de décadas, después de tanto, el apellido regresa a la selección española de balonmano con otro nombre, Pablo, hijo de Iñaki. A sus 24 años, este jueves, en el amistoso ante Suecia (18.10 horas), el sobrino del Rey Felipe VI, el octavo en la línea de sucesión al trono, un Excelentísimo señor, debutará como internacional como si todo eso no pesara. «Es lo normal», repite durante la conversación telefónica con EL MUNDO desde Linköping, al sur de Suecia, aunque en su vida apenas ha habido normalidad.

La marcha de su familia a Estados Unidos y el caso Nóos le pillaron con apenas nueve años, luego tocaría mudanza a Suiza y, antes de cumplir la mayoría de edad, su emancipación en Alemania para centrarse en el balonmano. Ahora es la estrella del Granollers que va segundo de la Asobal y será difícil que no acabe pronto en uno de los grandes de Europa.

Es raro que nunca haya jugado con España ni tan siquiera en categorías inferiores.
He llegado tarde, pero he llegado. Me hace una ilusión tremenda. Para cualquier deportista español es un sueño estar en la selección y me han recibido muy bien. Hay un grupo muy bueno.
¿Ya le han preguntado en el vestuario por su tío o por lo que ocurre dentro del Palacio Real?
No, no. Alguna broma me ha caído sobre el protocolo, sobre cómo llamarme. Pero todo el mundo me trata como uno más. Es lo normal.
Reconocía que llega tarde. ¿Siempre se quiso dedicar al balonmano?
Jugaba de pequeño, pero cuando nos mudamos a Washington no había equipos de balonmano, así que me pasé al fútbol. No era mucho lo mío. Luego en Ginebra combiné el balonmano con el tenis y hubo un momento en el que tuve que elegir porque me faltaban días a la semana para entrenar. Escogí el balonmano y creo que escogí bien. Pero el tenis también me gustaba mucho y se me daba bien: era ágil, tenía buen saque...
De escoger el balonmano a debutar con España hay un trecho.
Ha sido un crecimiento año a año. El momento clave fue cuando tenía 17 años. Me fui solo a Hannover para ponerme a prueba, para ver si realmente podía dedicarme al deporte. Fue un poco duro porque vivía en una residencia para estudiantes extranjeros y yo era el único extranjero de mi equipo. Pero hice amigos pronto, me adapté bien. Después de tantas mudanzas, de tantos cambios de colegio, creo que ya sabía cómo empezar de cero, cómo entablar relaciones. Luego probé el Nantes, entré en el Barcelona y ahora en Granollers estoy disfrutando más que nunca.
¿Por qué?
Siempre había jugado de extremo, pero por mi altura (1,95 metros) probé el lateral y empecé a ver el balonmano de otra manera. En los últimos años he progresado mucho, me siento con mucha confianza. Incluso mi entrenador, [Antonio] Rama, está empezando a ponerme en defensa, aunque tengo mucho que mejorar.
Tiene prácticamente su misma altura, pero no el físico de su padre.
Está claro, está claro. Él era casi un especialista en defensa, estaba muy fuerte, era muy contundente. Yo no sé si llegaré a estar tan fuerte, pero estoy trabajando para ganar más músculo. Necesito poder chocar contra los rivales.
Aguante tiene. Seguramente no haya un jugador de balonmano que haya recibido tanta atención desde pequeño.
Desde pequeño aprendí a vivir con esa atención, al igual que mis hermanos. Tengo recuerdos de niño con la cámara encima cuando salía de casa. Al final aprendes a cómo comportarte en ciertos momentos, a qué decir, a qué no decir... En el balonmano no me ha afectado nunca. Sé que puede haber más atención. Pero lo que me pone más nervioso es la propia competición, no lo que pase fuera. Hablo mucho con mi padre sobre eso.
¿Y qué le dice?
Es como mi psicólogo. Antes de cada partido le llamo y me ayuda mucho explicarle cómo me siento. Me tranquiliza mucho. Él sabe qué es jugar los partidos grandes, jugarse títulos, jugar con la selección.
Debe escuchar de todo en la pista.
No creas, en el balonmano hay un ambiente muy sano. Está claro que en partidos muy calientes, en pueblos que viven mucho el balonmano, recibo algunos insultos, me dicen cosas sobre mis apellidos... Pero nunca me lo he tomado mal. Si me quieren sacar del partido es porque lo estoy haciendo bien.
¿Cuántas cosas no ha podido hacer por apellidarse Borbón?
Nada, diría que nada. Como decía, hay cosas que ya sé, situaciones concretas que debo controlar, pero también he vivido muchos años en el extranjero y las cámaras no estaban siempre. He vivido experiencias como las de cualquier joven. En ese sentido, una vida normal.
¿Lo ha tenido más difícil o más fácil que otros jóvenes?
No lo sé, es imposible valorarlo. Supongo que en determinadas cosas lo he tenido más difícil y, en otras, más fácil. Por ejemplo, no he estado siempre en un mismo club, ni en un mismo país, para lo bueno y lo malo.
¿Habla de balonmano con su tío, el Rey Felipe VI?
Sí, claro. Cuando nos vemos me pregunta por cómo me van las cosas, conoce bien el deporte y hablamos sobre ello. Es lo normal.
Se habla mucho de ofertas, de dónde acabará en los próximos años, de un regreso al Barça, de una posible marcha a un grande de Europa.
He aprendido a plantearme mi carrera año a año. No pienso para nada en dónde estaré dentro de cinco años. De momento estoy muy bien en el Granollers y ya veremos dónde acabaré en el futuro.
España se derrumba ante Portugal y queda a expensas de un milagro

España se derrumba ante Portugal y queda a expensas de un milagro

Actualizado Viernes, 24 enero 2025 - 17:42

El brazo de Francisco Costa, demoledor desde los nueve metros (nueve goles, con 89% de acierto) y las paradas de Diogo Marques, condenaron a España a quedarse a la práctica fuera de los cuartos del Mundial (29-35). Las únicas opciones que les quedarían a los Hispanos pasarían por un empate entre Suecia y Brasil. Si los escandinavos o los brasileños consiguen la victoria, el equipo de Jordi Ribera se quedaría sin opción alguna de meterse en las eliminatorias.

Los españoles, a pesar de todo, se las prometieron muy felices. Sobre todo, después de que un golpe relámpago de Ferran Solé tras un gran pase de Alex Dujshebaev, cuando los últimos segundos caían en el cronómetro, le permitió a España marcharse al descanso con un gol de ventaja (16-15) tras un primer tiempo marcado por la igualdad.

Con Salvador Salvador como figura destacada, Portugal se las había arreglado no sólo para ponerse tímidamente por delante en los primeros 30 minutos, sino también para anular una máxima ventaja de cuatro goles. Los Hispanos, acuciados por las urgencias, lograron construir un prometedor parcial de 5-1, rubricado por un ataque eminentemente coral.

Del 23-24 al 24-30

El arranque de la segunda parte pareció ponerlo también todo viento en popa para los Hispanos, capaces de marcharse por tres goles (19-16) frente una Portugal a la que le bastó con esperar el momento oportuno para dar su particular golpe de gracia.

Fajándose en tareas defensivas y con un parcial de 0-6 fundamentado en Costa y los primeros compases del recital de paradas de Marques, el equipo luso devolvió la moneda (19-22) y desató el nerviosismo de España. Sacando a relucir su gen competitivo, consiguió estrechar el cerco hasta un 23-24.

Portugal, con otro parcial de 1-6 donde aprovechó dos situaciones de ataque con portería vacía, dejó todo decidido (24-30). El listón se antojaba demasido alto para el equipo de Jordi Ribera, privado además de la fortuna en acciones puntuales. Un terrible revés para la vigente medallista de bronce, que el domingo cierra la segunda fase ante Brasil (18:00 horas).

Heroica remontada de España ante Suecia en 15 minutos para cerrar la primera fase

Heroica remontada de España ante Suecia en 15 minutos para cerrar la primera fase

Actualizado Lunes, 20 enero 2025 - 22:56

En 15 minutos y 27 segundos, España levantó una diferencia de seis goles para sacar un empate con sabor a victoria en el Unity Arena de Baerum. La aparición de Gonzalo Pérez de Vargas, determinante bajo palos, sumada al acierto desde el extremo de Ferran Solé, autor de siete goles sin fallo en el lanzamiento, obraron la magia para remontar desde el 23-17 adverso (min. 44) hasta el 29-29 con el que los Hispanos cerraron la primera fase del Mundial.

La fe en la remontada y el coraje de una selección que le supo sacar partido al riesgo de atacar de siete para romper el coráceo muro escandinavo supone además un golpe de efecto con vistas a la segunda fase, por mucho que la diferencia de goles los lleve a ocupar el segundo puesto del Grupo F.

Suecia, con Albin Lagergren inspiradísimo en ataque (nueve goles, 82% de acierto) y Hampus Wanne letal desde los siete metros, se marchó al descanso con una amplia ventaja (16-11). En la recta final de la primera parte, tras una cierta descoordinación defensiva y un exceso de precipitación en labores ofensivas, los Hispanos se las arreglaron para meterse en el partido.

Deportividad de Pérez de Vargas

Tras un intercambio de golpes inicial, los escandinavos habían cosechado un parcial demoledor de 11-4 que les permitió una máxima diferencia de siete tantos, mientras Andreas Palicka (11 paradas) frustraba una y otra vez los intentos de los españoles por recortar distancias.

Los mejores minutos de Pérez de Vargas, capaz de evitar que Wanne viera la roja tras un tiro de siete metros que se estrellaron en su brazo antes de darle en la cabeza, serían a su vez determinantes para lograr que España, pese a todas las adversidades, se permitiera soñar con la campanada.

Aparición de los Dujshebaev

El hecho de que las opciones de ponerse estrechar el marcador a solo un tanto se escaparan una y otra vez cuando parecían tenerlas en sus manos no logró mellar ni un ápice la determinación del grupo de Jordi Ribera. El ataque de siete con pase final al extremo alimentaba las esperanzas. Dos goles de Ian Tarrafeta hicieron pasar del 28-26 al 28-28. Sin embargo, una exclusión a falta de 34 segundos, con acción de siete metros convertida por Niclas Ekberg lo ponía aún más difícil.

En ese medio minuto postrero aparecieron los hermanos Dujshebaev. Alex, con un formidable gol en posición forzada y Dani evitando el intento desesperado de contragol de Felix Möller. Una resolución épica como recompensa a esta exhibición de los Hispanos.

España arranca el Mundial con buen pie con un triunfo ante Chile (31-22)

España arranca el Mundial con buen pie con un triunfo ante Chile (31-22)

Actualizado Jueves, 16 enero 2025 - 21:16

España empezó con buen pie el Mundial de balonmano que se celebra de manera conjunta en Croacia, Dinamarca y Noruega. A pesar de un inicio un tanto dubitativo, el equipo que dirige Jordi Ribera, apoyado en gran parte en las buenas intervenciones que firmó bajo los palos un Sergey Hernández que acabó siendo nombrado mejor jugador del partido, se impuso finalmente sin mayores problemas a una selección de Chile que trató de plantar cara, pero que se vio finalmente superada por el mayor poderío de los españoles.

Tras un arranque igualado, en el que Chile devolvió golpe por golpe los zarpazos de los de Ribera en unos primeros diez minutos en los que marcaron 10 tantos, España se deshizo de sus titubeos iniciales para irse al descanso con un 17-13 que sólo las buenas intervenciones de Felipe García evitaron que fuera más abultado.

Con Imanol Garciandia como máximo anotador, con cuatro tantos, un Dani Fernández capaz de anotar tres, pese a ver cómo el arquero le paraba dos lanzamientos desde los siete metros, un Djordje Cikusa cuya entrada coincidió con el inicio de la remontada y un Alex Dujshebaev siempre solvente, el conjunto de Jordi Ribera encontró sus mejores minutos e, incluso, fue capaz de atacar con peligro aún con uno menos en la pista.

En la segunda parte, el paso al frente de un Sergey Hernández, los buenos minutos de Dujshebaev y un mayor acierto ante la portería rival, por mucho que Vicente González se las arreglara para dejar también algún buen detalle en la portería chilena, le permitieron a España hacerse con una máxima ventaja de nueve tantos que, al final, pese al conato de reacción rival, acabó por mantenerse hasta el final del partido.

El 31-22 conseguido por los españoles, una vez superados los siempre tan temidos nervios del estreno, les permiten sumar un triunfo para afrontar con excelentes sensaciones el duelo del sábado ante un conjunto japonés al que batieron por 37-33 en París y que será la antesala del choque ante Suecia del próximo día 20.

Petar Cikusa, nueva estrella de España: "Con mi hermano cogíamos pega de las zapatillas de los jugadores y hacíamos pases en casa. El balonmano era nuestro juguete"

Petar Cikusa, nueva estrella de España: “Con mi hermano cogíamos pega de las zapatillas de los jugadores y hacíamos pases en casa. El balonmano era nuestro juguete”

«Con mi hermano Djordje, cuando éramos niños, cogíamos la pega de los pabellones donde entrenaba nuestro padre y nos la llevábamos a casa. No cogíamos un bote, eh, la quitábamos de las zapatillas de algún jugador cuando no se daba cuenta. Y ya en casa empezábamos a hacer pases y pases y pases y así hasta que mi madre nos llamaba a cenar o directamente nos enviaba a la cama. Si podíamos lo hacíamos en el jardín, pero también teníamos la habitación adaptada para que no hubiera cosas que se pudieran romper», recuerda Petar Cikusa que hará lo mismo que hacía en la infancia en el Mundial de balonmano, donde España se estrena este jueves ante Chile (18.00 horas, TDP).

Si hace 20 años fueron los hermanos Entrerríos y hace una década fueron los Dujshebaev, ahora llegan los Cikusa, mellizos en este caso, debutantes después de amontonar todos los títulos posibles en categorías inferiores -Europeo juvenil en 2022, Mundial juvenil en 2023 y Europeo junior en 2024-, con muchos premios individuales incluidos.

¿Jugaban a otra cosa que no fuera el balonmano?
De pequeños también jugábamos a fútbol, pero era por estar con los amigos, nunca nos interesó mucho. Nuestro juego de niños era el balonmano, era lo que más nos divertía, lo que realmente disfrutábamos. Si nos regalaban algún juguete no le hacíamos ni caso.

Hijos del balonmano humilde

Zoran Cikusa, el padre de los talentos, fue un jugador modesto serbio, uno de los primeros trotamundos del balonmano. En los años 80 llegó a jugar la Copa de Europa con el RK Zagreb, pero después pasó por el Gijón o por el Vitória de Guimarães de Portugal hasta convertirse en entrenador y recibir, en 2000, la oferta que le cambiaría la vida. El Bordils, un club histórico de Girona, entonces en Primera Nacional, la tercera división española, le ofreció dirigir su primer equipo y, al mismo tiempo, trabajar en uno de sus patrocinadores, Girona Fruits, una empresa que comercializa manzanas y peras. Cikusa aceptó -durante una época incluso cargó camiones- y junto a su madre, Tatjana, croata, se instaló en el pueblo para ya no moverse más.

Allí nació su hija mayor, Zorana, jugadora de voleibol en el Torrelavega de Superliga 2, y allí nacieron Petar y Djordje, en diciembre de 2005. Cuenta Zoran que de pequeños, en aquellos entrenamientos en casa, rompieron hasta tres televisores. Y cuenta que hizo más de 300.000 kilómetros entre Bordils y Barcelona para que pudieran entrenar y construir su carrera.

"Vengo a jugar 10 minutillos"

«Nunca he visto jugar a mi padre. Él nunca nos ha enseñado partidos suyos y no hay vídeos en Youtube. Le tenemos mucho respeto, siempre nos ha dado consejos, pero nunca nos ha insistido con el balonmano», asegura Cikusa, de 19 años, que a finales de 2022 debutó con el primer equipo del Barcelona -ya marcó dos goles- y poco después lo hizo con la selección. Esta temporada, mientras su hermano Djordje busca protagonismo con una cesión al Montpellier, él ya comparte muchos minutos en Champions en la primera línea azulgrana con estrellas como Melvyn Richardson o Dika Mem, con quien aparece en su foto de perfil de Whatsapp.

Después de ser reserva en los Juegos Olímpicos de París, que sea el líder de España junto a Alex Dujshebaev es sólo cuestión de tiempo. «De momento vengo aquí a jugar 10 minutillos e intentar ayudar en ese tiempo. No debo tener prisa», asegura ya instruido por el seleccionador, Jordi Ribera. Pese a la marcha de muchos veteranos desde los Juegos Olímpicos de Tokio, el entrenador nunca ha querido acelerar el proceso con los Cikusa, que deben ir poco a poco aunque tienen descaro de sobras.

En una entrevista con Mundo Deportivo, Gonzalo Pérez de Vargas decía que es «muy sinvergüenza».
(Risas) Se pasa. Siempre le decimos que es nuestro papi. De hecho hacía de tutor legal en nuestros primeros viajes fuera de España con el Barça porque mi hermano y yo éramos menores de edad. Pero a veces se pasa. A ver, la verdad que tengo mi carácter y no voy a cambiar. Por mucho que me digan, soy como soy.

Agustín Casado y el “alma” de la selección de balonmano: “Nadie tiene nuestro espíritu”

Actualizado Jueves, 8 agosto 2024 - 01:41

Agustín Casado (Carboneras, 1996) es un novato olímpico de 28 años. Después de los Juegos de Tokio 2020, cuando se retiró la generación dorada, llegó a la selección española y desde entonces nadie lo ha movido del lateral izquierdo. Ayer, en los cuartos de final de los Juegos de París ante Egipto, sus cuatro goles fueron claves para una remontada que en algunos momentos parecía improbable. Del atasco en ataque hasta el descanso (8-12) a la victoria en la prórroga a base de corazón (29-28).

«Hemos estado espesos. No hemos hecho el partido que queríamos, pero este equipo tiene cosas más allá de la táctica, tiene alma, tiene espíritu, tiene sacrificio. Pase lo que pase peleamos hasta al final. Eso es lo que nos hace especiales», cuenta Casado, que mañana afrontará sus primeras semifinales de unos Juegos contra Alemania, un rival que ya se impuso a España en la fase de grupos (33-31). A lo largo de su historia, la selección ha jugado cuatro semifinales olímpicas y ha perdido todas para después llevarse siempre el bronce.

¿Cambiará esta vez esa estadística, la historia?
Eso queremos. Alemania nos ganó la semana pasada en la fase de grupos, pero hicimos un buen partido y tuvimos mala suerte. Nos prepararemos de la mejor manera posible, iremos a por todas y nos dejaremos la piel, eso seguro.
En la pista, después de ganar a Egipto, se han lanzado todos a abrazarse. ¿Qué ha pasado después?
Ha habido un poco de locura por cómo ha ido el partido, la prórroga... Ha sido emocionante, pero en el vestuario ya hemos estado más tranquilos. Estamos muy contentos por jugar una semifinal olímpica, aunque sabemos que aún no hemos conseguido nada y que tenemos que descansar. Además, nos hubiera gustado París, pero jugar aquí en Lille nos ayuda a estar más lejos del barullo.
Entre la crisis y la retirada de las leyendas siempre creemos que España bajará el nivel en balonmano y nunca pasa.
Hemos entrado gente nueva, pero tenemos el mismo alma que antes. Somos un equipo. Es un tópico, pero nosotros no sólo lo decimos, también demostramos que es así sobre la pista. Somos conscientes de nuestras limitaciones y trabajamos para taparlas. No seremos los más grandes, pero nadie tiene nuestro espíritu. Aunque cambien los nombres, venga quien venga. Hay que vivirlo en primera persona para darse cuenta que es así.
Casado arma el brazo durante el partido ante Japón.

Casado arma el brazo durante el partido ante Japón.EFE

Lo de «somos un equipo» se rompe si juegan al mus.
Sí, sí, ahí sí hay pique. Pasamos mucho tiempo fuera de casa, todos juntos, no hay nadie que pase tiempo solo y tenemos que encontrar pasatiempos. En la Villa jugamos a algún videojuego en una sala que había, veíamos otros deportes, pero principalmente nos dedicamos a jugar a cartas. Lo del mus a veces sí se calienta.
¿Quién gana?
Yo tengo mis días, tengo mis días.
Pero... ¿Generalmente quién gana?
A ver, tengo que confesar que Adrià Figueras va en cabeza, se le da bien, sí, sí. Pero que no se confíe. También los vascos, Kauldi [Odriozola] e Imanol [Garciandia], tienen mucha pose para el mus, debe de ser algo de su tierra.
¿Cree que son sus Juegos?
No, son los Juegos Olímpicos de todos. Somos varios debutantes en unos Juegos, pero llevamos todo el ciclo olímpico juntos. Ya jugamos el Europeo de 2022 [subcampeones, allí ganaron a Alemania por 29-23] y el Mundial de 2023 [terceros] y aquí venimos con experiencia. Sabemos que tenemos que ir paso a paso y ver dónde nos pone la competición. Hacer nuestro trabajo, básicamente. Ni pensar que vas a ganar el oro antes de jugar, ni por supuesto pensar que no tienes posibilidades.
¿Cómo vive alguien que ha dado tantos tumbos en sus clubes?
Son situaciones difíciles, las vueltas que te hace dar el balonmano. Pero, bueno, ahora llevo un año en Veszprem, voy a estar allí un año más seguro y estoy más tranquilo. Además ahora ya estoy preparado para lo que venga. Si tengo que volver a mudarme, lo haré y ya está.