Akanji, el líder matemático que impulsa al enemigo criado en Alemania

Actualizado Sábado, 22 junio 2024 - 22:18

No acapara demasiadas miradas, no es amigo de los aspavientos y prefiere siempre aguardar un observador segundo plano a que llegue su oportunidad. La aprovecha, pero no la reivindica. Manuel Akanji (Neftenbach, 1995) evalúa siempre las alternativas que tiene cada vez que la pelota entre el juego y suele saber elegir. Es lo que un departamento de Recursos Humanos no dudaría en denominar líder silencioso. Ése es el papel que juega en la selección de Suiza, en las antípodas del capitán Granit Xhaka, pero con el mismo respeto.

Esa consideración se la ha tenido que ganar peleando cada paso de su carrera en la que ha ganado 11 títulos partiendo de este perfil bajo, menos preocupado en que estaba siendo subestimado que en mejorar. No han sido pocos los obstáculos. El primero, ser un niño delgado y bajito. Hijo de un futbolista amateur de origen nigeriano y con una brillante carrera en el mundo de las finanzas, su destino estaba pegado a una pelota. Podía haber sido de tenis porque Isabel, su madre, fue tenista profesional, pero ganó el fútbol, tanto que Manuel tiene como segundo apellido y nombre de guerra Obafemi, en homenaje al potente jugador del Inter Martins. En nigeriano ese nombre significa «coronado por los dioses» y explica por qué Akanji se pasó sus primeros años en la Bundesliga luciendo una corona en su apurado corte de pelo.

Ese fue el principio de su explosión. Antes tuvo que apretar los dientes. El cuerpo de aquel niño que aún no había pegado el estirón se transformó a los 16 años y el Basilea puso sus ojos en él. Sin embargo, Paulo Sosa, entonces el entrenador, no le veía futuro en la Superliga. No fue el único revés, porque con 20 años se rompió el cruzado. «Eso me ayudó a ser humilde y trabajar duro», ha relatado en muchas entrevista. Le quedó eso y una leyenda tatuada en la piel: «Demuéstrales que están equivocados».

Manuel peleó por volver al fútbol, a brillar en el Borussia Dortmund y a liderar una selección que como Sub-20 sólo le convocó una vez. Esta noche ante Alemania jugará su partido 60 como internacional. Nada ha apartado de su objetivo a un futbolistas que Pep Guardiola quiso en el City y se asombró de su inteligencia. «Es un placer entrenarle. Hay jugadores que necesitan diez sesiones para entender lo que quiero. A él con una le basta», cuenta el técnico español, que lo ha colocado de central, de lateral y hasta en el centro del campo. «No he jugado tres partidos seguidos en la misma posición», bromeaba al final de esta temporada en la Premier. Es un comodín que hasta responde con goles, pero en un equipo plagado de estrellas nunca se gira el foco hacia él. Tampoco le importa.

Inteligencia en el campo

La inteligencia que muestra en el campo le viene de fuera. Brillante en las matemáticas, fue más rápido resolviendo operaciones que una calculadora en un reto al que le sometieron en la televisión suiza hace unos años. «De pequeño disfrutaba haciendo sumas de cabeza, y me di cuenta de que me salía bastante bien. Pero no soy un genio, ellos pueden hacer multiplicaciones mucho más grandes, que llegan a los millones. Ellos están en otra liga».

La suya es el fútbol y un componente de activismo en el que se apoya en una de sus dos hermanas, Sarah, que jugó al fútbol, es activista por los derechos de las futbolistas y concejal en Zurich, además de tener una ONG que apoya proyectos para el desarrollo de la infancia en Nigeria.

Pese a que Xhaka es el gran agitador de Suiza, nadie duda de que Akanji es la pieza esencial, como esta noche en el duelo ante Alemania. Es la anfitriona y juega de local en todos los estadios de esta Eurocopa. Le sigue Turquía por el apoyo que tiene en la grada, pero mirando sólo al campo, Suiza es otra selección que se siente en casa.

Sólo ocho de los 26 convocados no ha pasado por alguna de las ligas alemanas. Xhaka lidera el ataque del Leverkussen, Kobel guarda la portería del Dortmund y Sommer o Breel Embolo, amigo íntimo de Akanji, pasaron por el Bayern o el Schalke. Para todos ellos, pisar el Arena de Frankfurt no es novedad.

Las nuevas generaciones se quedan en la Liga suiza o abren sus mercados a Italia, alguno a la Premier y a Francia. El germano ha dejado de ser el predilecto, aunque sigue pescando en Suiza. Esa amistad puede significar que vayan de la mano a los octavos de final.

Alemania barre a Hungría y grita más alto que lo tiene todo para soñar

Alemania barre a Hungría y grita más alto que lo tiene todo para soñar

Alemania demostró ante Hungría que tiene todos los ingredientes de un campeón. Lidera su juego un centrocampista de época como Kroos, lo ejecuta una driblador insaciable como Musiala que además repitió gol, su columna vertebral la completan estrellas como Gündogan, que hoy vio puerta, y Wirtz y, por si fuera poco, en su portería brilla como en sus mejores días el veterano Neuer, salvador por momentos esta tarde. [2-0: Narración y estadísticas]

Para saber más

Nagelsmann repitió el once que arrolló a Escocia en la primera jornada, con Wirtz, Musiala y Havertz arriba y Kroos, Gündogan y Andrich en el medio. Los seis fluyen a la perfección, con Kroos en el eje, Andrich como perro de presa y los otros cuatro intercambiando posiciones sin parar. Es un fútbol bonito de ver, la verdad.

Y eso que Hungría saltó al césped consciente de su realidad en el torneo. Después del 1-3 contra Suiza, otra derrota les dejaba en el precipicio. A los 15 segundos, Neuer evitó el primer gol del partido ante la llegada de Sallai, que quería un aprobar un fallo de entendimiento entre Rüdiger y Tah.

Encerrada atrás pero con velocidad para salir a la contra, los magiares agradecieron no llevar el peso del duelo, como contra Suiza, donde sufrieron en las transiciones. En los primeros minutos, a Alemania no le quedó más remedio que buscar en largo a Havertz, poderoso ante Orban y a punto de hacer el primero en el 10. Gulacsi detuvo su volea, pero Hungría supo que su espalda estaba en peligro.

Esos ingredientes que hacen candidata a Alemania le permiten también dominar el juego con la pausa necesaria para generar espacios en la defensa rival. Un rato por la izquierda, otro por derecha, un pase atrás a Rüdiger, empieza de nuevo con Kroos... Y así hasta que aparece un hueco. Es la versión que más se acerca a un hipotético tiqui-taca. Así llegó el 1-0.

En el 21, cuando apareció el espacio, Wirtz recibió entre líneas, se giró y buscó a Musiala en la frontal, éste dejó de primeras a la llegada de Gündogan y después de un forcejeo con Orban, recogió el balón suelto y asistió a Musiala para que anotara su segundo gol de la Eurocopa. Hungría pidió falta, pero el VAR confirmó el tanto.

Los magiares, hundidos en el torneo con el gol, buscaron el empate, pero se encontraron con Neuer. En el 25, el portero voló en una falta de Szoboszlai que apuntaba a la escuadra y estuvo rápido para evitar que Bolla marcara el rechace.

Fueron los mejores minutos de los de Marco Rossi, que estuvieron cerca de empatar cuando Tah saltó para evitar el gol de Szoboszlai, desesperado.

Superado el susto, Alemania volvió a controlar el duelo camino del descanso. De nuevo moviendo a su rival, de nuevo esperando el espacio, sin prisa, sin pausa. En el 43, Wirtz encontró a Musiala en la frontal y el del Bayern armó rápido un disparo que rozó el palo izquierdo de la meta de Gulacsi.

Hungría todavía tendría otra oportunidad antes del intermedio. Szoboszlai lanzó una falta lateral que hizo estirarse a Neuer y Sallai marcó en el desvío, pero era fuera de juego.

En el segundo tiempo no se rompió el guion, asumiendo el combinado magiar que no iba a poder robarle la posesión a Alemania por mucho que lo intentara. Aguantar y esperar a la contra fue su plan. Ante eso, calma germana hasta que aparecieran las opciones.

En el 53, Gündogan comenzó a encontrar su sitio entre los centrales húngaros. Kroos le encontró, aunque Gulacsi sacó el disparo final, pero ya avisaba. En el 68, Mittelstadt arrancó con tiempo por la izquierda, Gündogan esperó el pase en el punto de penalti y definió con la izquierda a gol.

Sentencia alemana y hundimiento definitivo de Hungría, que tendrá que hacer cuentas, si es que le da alguna, para ver si puede entrar como una de las mejores terceras en caso de ganar a Escocia en el último partido.

El duelo no tuvo para más. Monólogo continuo de Alemania en busca de mayores alegrías y minutos para los suplentes de Nagelsmann. Kimmich casi hace el tercero en el 68 y en el 74, pero se encontró con un Gulacsi que evitó una goleada mayor volando también a un disparo de Sané. Alemania ya está matemáticamente en octavos de final.

El viaje del poeta ‘Bambi’ Musiala, la esperanza alemana: textos, ajedrez y karate en Londres antes del Brexit

Actualizado Martes, 18 junio 2024 - 23:12

«¡Bambi! ¡Bambi!».Leroy Sané es el hermano mayor de Jamal Musiala en la selección alemana. Los dos juegan en el Bayern y los dos pasaron parte de su juventud en Inglaterra. Les une la vuelta a casa, al hogar. Por eso, por su cara de niño, su cuerpo fino y, dice, «su sensibilidad», Sané llama Bambi a Musiala desde hace años. En los pasillos del Allianz Arena de Múnich, después del partido inaugural en el que Bambi marcó un gol y fue nombrado MVP, se lo volvió a llamar. Ese niño de 21 años que nació en Stuttgart, donde juega esta tarde, y creció en Inglaterra junto a Bellingham es ahora la ilusión de Alemania. A su espalda, de padre nigeriano y madre de ascendenciapolaca, una vida de viajes, fútbol, karate, ajedrez y poesía.

Para saber más

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Para entender la calidad del crío Jamal basta con leer una publicación deFacebook que escribió un entrenador del Southampton cuando le conoció, en 2011. La familia se acababa de mudar de Alemania a Inglaterra porque a su madre, de la que lleva el apellido, le dieron una beca de cuatro meses en la Universidad de Southampton. Jamal tenía siete años y ya era conocido en su pueblo germano por su talento futbolístico.

Nada más llegar, los padres supieron que debían apuntar al niño a algún equipo. Hicieron varias llamadas, sin suerte, y se presentaron directamente en el estadio del Southampton, donde coincidieron con Rosh Bhatti, un técnico del club. Durante esos cuatro meses Musiala estuvo jugando en varios equipos, hasta que la beca de su madre terminó y tuvo que volver a Alemania por poco tiempo. A su madre le salió trabajo en Londres y la familia regresó al Reino Unido de forma permanente. Sobre la mesa de los padres, tres clubes: Southampton, Chelsea y Arsenal. «El Southampton está intentando fichar a un jugador que tiene mucho talento, tiene siete años pero estoy convencido de que será jugador profesional. Si quisiérais hablarle del equipo y evitar que se fuera a otro club, ¿qué le dirías a él y a su familia?», preguntaba en Facebook Bhatti.

El poema de Musiala

La intención era buena pero las respuestas no sirvieron, porque la familia terminó eligiendo al Chelsea por la cercanía con el trabajo de su madre. Ahí creció Jamal, que en el colegio se apuntó al club deajedrez, iba a clases de karate y ganó el concurso de poesía de la escuela gracias a un poema en el que narraba su primer día en la ciudad deportiva del Chelsea. «Estoy sentado en el coche. Miro por la ventanilla. Fuera hace frío, es invierno. Pero estoy sudando. Estoy nervioso. No sé qué va a pasar. De repente, el coche se para. Cierro los ojos. Respiro hondo. Ya no estoy nervioso. Estoy contento. Sé lo que tengo que hacer. Mi padre abre la puerta y me dice: '¡Buena suerte en tu primera prueba para uno de los mejores clubes de la Premier League!'», decía el texto.

Su excelente nivel en el Chelsea le llevó hasta las inferiores de Inglaterra, con las que eligió jugar por la facilidad para disputar torneos internacionales y porque tras haber llegado con siete años al país, lo sentía como suyo. Ahí hizo pareja futbolística y amistad con Bellingham, compañero de generación. Jude, con el número 8 y Jamal con el 10. «Le quiero mucho. Es uno de mis mejores amigos en el mundo del fútbol», ha dicho Bellingham, que recibió un vídeo de Musiala cuando el inglés ganó el Trofeo Kopa: «Estuvimos tres años juntos en la selección, fue increíble».

El Brexit y su vuelta a Alemania

Pero ese camino juntos se rompió por la decisión de Musiala de representar a Alemania... Y por el Brexit. Jugó con Inglaterra en sub'15, sub'16, sub'17 y sub'21 e incluso capitaneó a los británicos contra Alemania en 2019, tenía amigos ahí y sentía Inglaterra como su «casa», pero terminó volviendo al país en el que nació. La implantación del Brexit y la situación de sus padres, alemana y nigeriano, «afectó», insisten hoy los periodistas alemanes.

Su madre dejó el trabajo y en 2019 volvieron a Alemania, donde el Bayern le cazó. Tenía 16 años. Unos meses más tarde, Hansi Flick le hizo debutar, con gol, en la Bundesliga ante el Leipzig de Nagelsmann, ahora seleccionador, y de Gulacsi, portero de Hungría al que se enfrenta hoy. Es el viaje de Jamal.

Kroos dirige el histórico baile de Alemania a Escocia para meter miedo a Europa

Kroos dirige el histórico baile de Alemania a Escocia para meter miedo a Europa

Toni Kroos volvió a hacer suyo el Allianz Arena, este viernes Múnich Football Arena por cuestiones de patrocinio, y dirigió el baile de fin de curso de los jóvenes Wirtz y Musiala, estrellas emergentes de una Alemania que pasó por encima de Escocia (5-1) y abrió la Eurocopa metiendo miedo a sus rivales. El regreso del '8' a la Mannschaft no es un homenaje, es una declaración de intenciones. Quiere ganar.

El conjunto de Nagelsmann ha vivido una montaña rusa de sensaciones en los últimos meses, pero la vuelta de Kroos ha ordenado sus piezas. Ha liberado a Gündogan en la mediapunta y ha dado vuelo a sus dos joyas, Wirtz y Musiala, goleadores ayer en una primera parte extraordinaria, de dominio absoluto del balón pero también de verticalidad y rapidez. Detalles de campeón.

Nagelsmann situó a Andrich, vital para Xabi Alonso en el Leverkusen, al lado de Kroos e insistió en la movilidad de los cuatro de arriba, con Havertz más anclado como delantero centro pero todos en constante movimiento, haciendo daño a la espalda de la defensa británica. Demasiado para Escocia, débil en todas sus líneas y sólo capaz de superar líneas a base de balones largos. Poco fútbol.

Y eso que el fútbol a veces es demasiado fácil. Una diagonal de Kroos sirve igual en el Bernabéu que en Múnich. Con el Madrid que con Alemania. Un pase largo, un buen control de Kimmich, o de Carvajal, y un gran remate al primer toque de Wirtz, otras veces Rodrygo. Tres acciones básicas para el 1-0 que abrieron el camino a la goleada para dar un golpe sobre la mesa del torneo. Era sólo el minuto nueve.

Gunn, portero del Norwich, intentó detener el disparo, pero el palo terminó ayudando al mejor jugador de la Bundesliga esta temporada. A Wirtz lo pretende el Madrid y aunque decepcionó, como su equipo, en la final de la Europa League, ha iniciado el torneo continental con ganas de mostrarse todavía más.

El ataque alemán

Nagelsmann parece haber creado parejas en ataque a pesar de la continua movilidad de sus hombres. Wirtz más pegado a la izquierda, conectando con Kroos, Musiala combinando con Kimmich en la derecha y Gündogan entendiéndose con Havertz por el centro. Seis hombres superiores a sus rivales. Así llegó el segundo tanto.

Con la defensa británica preocupada por las carreras de Wirtz y Musiala a la espalda, Gündogan recibió entre líneas y dibujó un pase elevado a Havertz que Escocia no supo leer. El delantero del Arsenal avanzó, recortó a su rival y dejó para Musiala, que con un amago se quedó solo en el punto de penalti. Misil y 2-0 en el 18'.

Con el resultado a favor, Alemania se dedicó a jugar con su rival, siempre con Kroos como timón en la base izquierda de la jugada, como en el Madrid. El fútbol, lo decíamos, es sencillo. Tan simple como el rondo que dibujó la selección germana ante la impotencia escocesa. De izquierda a derecha hasta que el balón llegaba a Wirtz o Musiala para acelerar el ritmo.

Escocia, con uno menos

Rozando el descanso, Gündogan remató de cabeza un centro, Gunn detuvo el disparo y el rechace quedó muerto de nuevo para el futbolista del Barça, que recibió una plancha al tobillo por parte del escocés Porteous. No lo vio Turpin, pero sí el VAR, que avisó al colegiado para que acudiera a la pantalla. El videomarcador del estadio lo dejó claro por primera vez en esta Euro: «Penalti del número 15 por poner los tacos de forma peligrosa en el tobillo de su rival». Penalti y roja para el defensa escocés, que dejaba la misión imposible para los británicos.

Havertz, desde los once metros, anotó el tercero y Nagelsmann se fue a vestuarios pensando en la segunda jornada, el miércoles contra Hungría. El técnico usó el segundo tiempo para ir metiendo en ritmo a su segunda unidad, liderada por Sané y Füllkrug, y le salió bien.

El partido fue lo que quisieron Kroos y Musiala, líderes rítmicos del baile alemán. Uno pone el control, el otro la magia. En el 68 y con Escocia pidiendo la hora para descansar de cara al duelo ante Suiza, la perla del Bayern encontró a Gündogan en la frontal y el balón suelto lo recogió Füllkrug para enviarlo a la escuadra de Gunn.

Rüdiger, en propia puerta, hizo el gol del honor de Escocia tras el saque de una falta y Can marcó en el descuento para dejar el marcador en un contundente 5-1. La mayor goleada en el partido inaugural de una Eurocopa. Alemania ya está aquí.

El muro invisible que separa a Alemania: 3 de 26 futbolistas, 1 de 10 estadios, “una división política y psicológica”…

Actualizado Jueves, 13 junio 2024 - 20:04

Múnich inaugura esta noche el segundo torneo futbolístico celebrado en Alemania después de la caída del muro de Berlín. El primero, ya lo saben, fue el Mundial de 2006, punto y seguido a esa conexión constante que ha tenido la realidad política y social del país con el balón. La pelota ha servido para explicar la división y la unión del pueblo germano y esta Eurocopa, casi 35 años después de la unificación, no es una excepción. «Unidos por el fútbol», grita el lema del torneo, aunque la realidad Este-Oeste es otra.

Alemania debuta ante Escocia, rival propicio para confirmar su condición de favorita, y su lista de convocados comienza a resumir la problemática nacional. Sólo 3 de los 26 futbolistas han nacido en la zona Este de su territorio: Kroos (Greifswald), Beier (Brandemburgo) y Andrich (Postdam). Ejemplo perfecto de las profundas diferencias que hay entre las dos mitades. Un estudio que reporta Reuters dice que el 57% de los alemanes que viven en el Este se sienten «ciudadanos de segunda» y sólo el 38% cree que la reunificación ha sido «un éxito».

Para saber más

La lista de los estadios también resume esa desigualdad. Diez ciudades son sede del torneo y sólo una, Leipzig, está en el Este. Berlín acoge la final, pero en el Estadio Olímpico, situado en la antigua zona Oeste. No es que la Federación o la UEFA no hayan querido elegir otra ciudad, es que ninguna más se presentó a pesar de que algunas, como Dresden, tienen estadios de más de 30.000 espectadores. ¿Qué sucede? «La superioridad del Oeste en las elites es evidente», criticó este año Thomas Kruger, último alcalde de Berlín Este.

La respuesta de las últimas elecciones

Quizás ese sentimiento de abandono es una de las razones del triunfo de la extrema derecha en el Este de Alemania en las últimas elecciones europeas. El partido AfD se llevó el 28% de los votos en las regiones más importantes del Este, mientras que en todo el país su éxito se quedó en el 15%. «La reunificación no ha sido perfecta. Muchos ciudadanos del Este se sienten tratados con condescendencia», ha explicado Carsten Schneider, del partido socialdemócrata, que admite, en una entrevista en DW, que hay «diferencias en salarios y en la sanidad». Los datos no mienten: según un análisis del Instituto Allensbach, el 71% de los habitantes del Oeste se sienten alemanes. En el Este, el 44%.

Ese 3 de 26 futbolistas y 1 de 10 estadios tiene su versión en la política y en el mundo profesional. Un estudio de la Universidad de Leipzig en 2020 concluyó que sólo uno de cada cinco altos cargos políticos está ocupado por alemanes del Este y que sólo un 1,7% de las posiciones de liderazgo en el ámbito militar, jurídico y empresarial pertenecen a personas de esa zona. «La división Este-Oeste sigue siendo palpable: es política, económica y también psicológica. En todo caso, el fútbol ha servido para ahondar en esta división, porque los clubes del Este, cargados de tradición, siguen luchando por recuperar su antigua gloria, mientras que el equipo que se cree representante del Este, el RB Leipzig, es considerado por muchos una anomalía artificial, y en muchos sentidos muy occidental», reflexiona el historiador y escritor Ulrich Hesse.

Los eventos de los 70 para abrirse al exterior

De nuevo, el fútbol para explicarlo todo. El Mundial de 2006 y esta Eurocopa son el mismo grito de unidad que lanzaron en 1974 y 1988, cuando Alemania Federal acogió los dos torneos. Añadan a eso los Juegos de Múnich en 1972. «Los eventos del 72 y el 74 parecían dar un paso hacia la normalidad y fueron un gran éxito diplomático», explica Hesse. «Unieron a la gente, pero en un sólo sentido, hacia el Oeste. Alemania Federal ganó el Mundial del 90 en mitad de la euforia de la reunificación y reforzó el sentimiento de unidad, pero era una falsa sensación porque la realidad resultó ser mucho más dura».

La realidad después del muro

Tras la caída del muro, 150 futbolistas, y otros miles de profesionales de otros sectores, dejaron la Oberliga del Este por la Bundesliga, que era la competición del Oeste, los equipos perdieron su poder económico y cayeron en divisiones inferiores. Y algunos clubes de ambos lados, como el Hertha (Oeste) y el Unión (Este) en Berlín, pasaron de llevarse bien por estar enfrentados al Dynamo (el equipo de la Stasi) a odiarse tras la unión por el constante prejuicio Este-Oeste.

«La razón por la que el país quería organizar el Mundial 2006era unir. No sólo gente de fuera, también a alemanes del Este y del Oeste», finaliza Hesse. 18 años después Alemania, que no gana el torneo desde el 96, se enfrenta a la misma sensación. El muro invisible.

Muere Bernd Hölzenbein, campeón con Alemania del Mundial de fútbol de 1974

Muere Bernd Hölzenbein, campeón con Alemania del Mundial de fútbol de 1974

Actualizado Martes, 16 abril 2024 - 11:25

El ex futbolista alemán Bernd Hölzenbein, campeón del mundo en 1974 junto a Franz Beckenbauer y Gerd Müller, falleció a los 78 años, anunció este martes el Eintracht Fráncfort, club en el que militó durante 14 años.

"Bernd Hölzenbein, capitán de honor del Eintracht, falleció el lunes a los 78 años, rodeado de su familia", escribió el Eintracht en su página de internet. El club calificó a Hölzenbein como "una leyenda".

Volante ofensivo en el equipo de Alemania Federal a partir de octubre de 1973, disputó seis de los siete partidos de la 'Mannschaft' en el Mundial-1974.

En la final de aquella Copa del Mundo, en el estadio Olímpico de Múnich, provocó en el minuto 25 el penal que permitió a la RFA (convertido por Paul Breitner) igualar ante la Holanda de Johan Cruyff. Alemania terminó imponiéndose 2-1 con un gol de Gerd Müller (43).

Durante su 40º y último partido con la 'Mannschaft', en Córdoba (Argentina) en la 2ª fase de grupos del Mundial-1978, Hölzenbein marcó su quinto gol con la selección, que no sirvió para evitar la derrota contra Austria y la eliminación del torneo.

Su carrera en club está ligada al Eintracht Fráncfort, al que llegó el 1 de julio de 1967 procedente de las categorías inferiores.

Máximo goleador de la historia del Eintracht (160 goles en 420 partidos), conquistó en tres ocasiones la Copa de Alemania (1974, 1975 y 1981) y sobre todo la Copa de la UEFA, antecesora de la Europa League, en 1980.

En la parte final de su carrera disputó varias temporadas en Estados Unidos, con los Fort Lauderdale Strikers, Memphis Americans y Baltimore Blast.

Alemania retira el dorsal 44 y cambia el 4 en las camisetas de la Eurocopa por sus parecidos con símbolos nazis

Alemania retira el dorsal 44 y cambia el 4 en las camisetas de la Eurocopa por sus parecidos con símbolos nazis

Actualizado Martes, 2 abril 2024 - 09:25

La marca de artículos deportivos Adidas ha decidido retirar de la venta el dorsal 44 de las camisetas de la selección alemana para la Eurocopa y la federación nacional de fútbol (DFB) anunció que cambiará el diseño del 4 tras las críticas sobre el parecido de esos números con símbolos nazis.

El 44, que los aficionados podían elegir para su camiseta, se parece a la runa prohibida de las SS. Además, el número 4 recuerda a la simple runa de la victoria, que durante el régimen nazi (1933-1945) fue el emblema de las Juventudes Hitlerianas, señaló este lunes el diario BILD, el más leído en Alemania.

El parecido fue detectado en las redes sociales y fuertemente criticado.

La DFB explicó al periódico que está "en conversaciones con '11Teamsports' para desarrollar un diseño alternativo para la tipografía del número cuatro y luego adaptarlo oficialmente en coordinación con la UEFA".

También se cambiará el dorsal 14, indicó. Ningún jugador llevará el 44, ya que las camisetas estarán enumeradas del 1 al 23 en la Eurocopa.

En los últimos partidos amistosos de la selección alemana en Francia (0-2) y contra Países Bajos en casa (2-1), el defensa del Leverkusen Jonathan Tah vistió el 4 y el debutante Maximilian Beier, el 14.

Bild se preguntó cómo ha sido posible que la DFB no se haya dado cuenta antes del parecido con el símbolo de la SS, a lo que la Federación Alemana de Fútbol replicó que verificó los números del 0 al 9 y luego envió los números del 1 al 26 a la UEFA para su revisión. Ambas pruebas fueron aprobadas, recalcó.

Para saber más

"Ninguna de las partes involucradas vio ninguna proximidad al simbolismo del nacionalsocialismo en el proceso de desarrollo del diseño de la camiseta", dijo, pero añadió que "sólo la discusión pública de que podría haber una proximidad visual es suficiente para que se inicie un proceso de cambio".

Previamente el portavoz de Adidas, Oliver Brüggen, había explicado que no era la empresa de artículos deportivos, sino la DFB, la responsable del diseño de los números.

"La DFB y su socio 11Teamsports son responsables del diseño de los nombres y los números", señaló, según recoge BILD.

En todo caso, Adidas ha retirado de la tienda en línea el dorsal 44 y tampoco en la tienda oficial de la DFB aparece ya este número para su venta.

En las últimas semanas, Adidas y la DFB han aparecido varias veces en los titulares de los medios. Primero con la presentación de las nuevas camisetas, pues especialmente la segunda equipación rosa y violeta fue tema de conversación en Alemania.

Sin embargo, con el impulso de una campaña publicitaria, consiguió el mejor comienzo de ventas para una camiseta de la DFB.

Unos días después, la DFB anunció que cambiaba a partir de 2027 a su proveedor de equipación durante más de 70 años, Adidas, por la estadounidense Nike, suscitando algunas críticas por supuesta falta de patriotismo en la sociedad y entre algunos ministros, como el vicecaniller, Robert Habeck, y el de Sanidad, Karl Lauterbach.

El regreso de Kroos con Alemania, entre la cabeza y la familia

El regreso de Kroos con Alemania, entre la cabeza y la familia

Esta noche (21.00 horas), ante la Francia de Camavinga, Tchouaméni y Mbappé, Toni Kroos volverá a vestir la camiseta de la selección alemana. Lo hará 998 días después de la última vez, aquella derrota contra Inglaterra en los octavos de la Eurocopa de 2021. Aquella tarde, en Wembley, asumió al 100% una decisión que venía reflexionando durante meses. Quería aprovechar los parones internacionales para estar con su familia y darle descanso a su cuerpo para ampliar su carrera en el Madrid. Casi 1.000 días más tarde, el alemán puede asegurar que la jugada le ha salido bien.

Se retiró del combinado nacional con 31 años y regresa a él con 34, en mitad de la que ya es una de las mejores temporadas individuales de su carrera. Según la plataforma WhoScored, su 7,12 de nota media en LaLiga entra directo a su Top5 particular. Nunca ha promediado tan buen porcentaje de pase como en la Champions actual (95,3%) y las siete asistencias que acumula en el torneo doméstico van camino de igualar las 10 que logró en las campañas 2015-16 y la 2020-21, dos cursos que están en el su segundo puesto en pases de gol. Las 12 de la 16-17 fue su mejor rédito.

Estos datos sólo confirman lo que Kroos ha ido sintiendo en sus piernas durante estos meses. Está mejor que nunca, o casi. Se ha perdido el Mundial y la Liga de Naciones, pero ahora, con una Eurocopa en casa, ha decidido que es el momento de volver tras razonarlo consigo mismo y con su familia. Y ahí aparecen varios factores importantes.

El primero es la cabeza del centrocampista alemán. En el verano de 2021, Kroos se veía muy cerca de la retirada total y buscó en el adiós a la selección un punto de desconexión que le ayudara mentalmente a continuar varios años más. Y lo encontró. «Durante este tiempo, lo que más me ha sorprendido es mi cabeza. Mucho más mi cabeza que mi cuerpo, porque con mi cuerpo tengo pocos problemas», explicó en la sala de prensa del Red Bull Arena de Leipzig hace unas semanas. Su mente, más liberada durante estos años, le ha ido empujando a volver con Alemania.

El otro factor es su entorno más próximo. La principal razón de su primera retirada era pasar tiempo con su mujer, sus hijos y sus familiares más cercanos. Son ellos los que le insisten en seguir un año más en el Madrid. Su madre, Birgit; su hijo, Leon, y su abuelo, Heinz, quieren más que nadie que renueve una temporada más con el conjunto blanco. Y Kroos, que siempre pensó que se iba a retirar a los 33 años (ya tiene 34), escucha, camino de ampliar su contrato.

La selección es un tema diferente. «No vuelvo por razones familiares. Si fuera por eso, no habría vuelto», ha dicho esta semana. Kroos retorna por el fútbol, porque es «futbolista de corazón», porque cree que puede ayudar a su selección, porque físicamente se ve capaz de aguantar la Eurocopa tras toda la temporada con el Madrid y porque ese torneo se disputa en Alemania. Pero no por la familia. «Tuve que convencer a mi abuelo, que me aconsejó que jugara con el Madrid y luego me fuera de vacaciones. Pero ahora he cambiado de idea y está de acuerdo», explicó.

Nike logra poner fin al acuerdo histórico entre la selección de Alemania y Adidas

Nike logra poner fin al acuerdo histórico entre la selección de Alemania y Adidas

Actualizado Viernes, 22 marzo 2024 - 11:42

La Federación Alemana de Fútbol (DFB) anunció este jueves la firma de un contrato con el gigante estadounidense Nike para el periodo 2027-2034, una decisión que marcará el final de una época, su colaboración de siete décadas con la marca deportiva alemana Adidas.

Nike vestirá a "todas las selecciones nacionales de la DFB", según un comunicado. Esa marca habría presentado "de lejos la mejor oferta económica", cuya cuantía no fue comunicada, según el presidente del consejo de administración de la federación, Holger Blask.

La firma estadounidense "impresionó por su visión, que incluye un compromiso claro en favor de la promoción del deporte amateur y popular, así como del desarrollo del fútbol femenino en Alemania", según Blask.

La noticia supone un golpe duro para Adidas, cuya historia está ligada a la selección alemana desde 1954, hasta el punto de haber establecido una unión histórica y emblemática en el mundo del deporte.

El grupo Adidas, cuyo contrato con la DFB dura hasta finales de 2026, confirmó de forma lacónica y resignada la noticia, indicando que este jueves había sido informado de ella.

El presidente de la Federación Alemana, Bernd Neuendorf, señaló en el comunicado de la DFB que el fútbol alemán "debe mucho" a Adidas "desde hace más de siete décadas".

Para saber más

En la Eurocopa-2024 (14 junio-14 julio), que se jugará en Alemania, la selección anfitriona instalará su concentración durante el evento cerca de la sede de Adidas, en Herzogenaurach, en el sur del país. Estará vestida en el torneo por la marca alemana, que presentó los uniformes para el evento la pasada semana.

"Un terremoto"

Si Alemania consigue clasificarse, el Mundial de 2026, a disputarse en Estados Unidos, Canadá y México, será el último gran torneo con Adidas en su camiseta, donde lucen cuatro estrellas por los cuatro títulos mundiales conquistados por la 'Mannschaft' en su historia.

Para la historia quedarán momentos como el de Adi Dassler, fundador de Adidas, ajustando personalmente los tacos de las zapatillas del goleador alemán Fritz Walter antes de la final del Mundial-1954, que pasó a la leyenda como el 'milagro de Berna'.

Nike había intentado arrebatar a Adidas el contrato con la DFB en varias ocasiones, obligando a la empresa alemana a aumentar sus desembolsos para conservarlo, llegando a elevar en el último contrato la cantidad a 50 millones de euros (54,29 millones de dólares) anuales durante cuatro años, lo que suponía el doble respecto a la cifra anterior, según Bild.

Para esa publicación, el cambio de marca deportiva en la selección alemana es un "terremoto" para Adidas.

Con este acuerdo, Nike refuerza su implicación en el fútbol, donde equipa desde 1989 a Brasil y viste también a otras selecciones importantes como Francia, Portugal, Inglaterra, Croacia, Países Bajos o Estados Unidos.