La desconocida Paolini se planta en la final de Roland Garros e intentará vencer a la invencible Swiatek

Actualizado Jueves, 6 junio 2024 - 19:07

Aparece en la sala de prensa la italiana Jasmine Paolini, flamante finalista de Roland Garros, y todas las preguntas parecen acabar en una misma: ¿Quién eres? De 28 años, hasta este año no había estado entre las 25 mejores del ranking WTA, pero llegó a octavos del último Abierto de Australia, ganó el pasado Masters 1000 de Dubai y ahora... ¡boom! Este jueves derrotó a la joven Mirra Andreeva en semifinales por 6-3 y 6-1 y consiguió el éxito de su vida.

Con un tenis defensivo que responde a sus 1,60 metros, estos días en París se ha mostrado más agresiva y, sobre todo, muy consistente, muy serena, muy lanzada. En la final de este sábado (16.30 horas, Eurosport) se medirá a la gran favorita, la número uno, Iga Swiatek, pero ya nadie le bajará de los cielos. De hecho, el próximo lunes aparecerá, como mínimo, como la número siete del ranking WTA.

Y entonces... ¿Quién es? Nacida en la Toscana, de padre italiano y madre polaca, su origen familiar genera confusión. En ocasiones se habla de ella como ghanesa porque su abuelo materno era de Ghana, pero nunca lo conoció. "Tengo varias sangres en mi cuerpo, pero no sé mucho de mis orígenes ghaneses. ¡Quizá mi velocidad en la pista venga de Ghana! Conozco más Polonia. Mi abuela vive allí, yo iba todos los veranos y, de hecho, hablo polaco. Con Iga a veces hablo en polaco. Igualmente me siento muy orgullosa de ser italiana", aclaraba Paolini después de un partido perfecto.

CAROLINE BLUMBERGEFE

Pese a que nunca había pasado de segunda ronda en París, se plantó ante Andreeva como si fuera una habitual en estos partidos mientras la rusa temblaba. A sus 17 años, en la Philippe Chatrier, también era lógico. En el primer set hubo más discusión, pero el encuentro se acabó pronto. Andreeva, pupila de Conchita Martínez, tendrá más oportunidades.

El dominio de Swiatek

Paolini vivirá la suya el sábado ante Swiatek. La polaca superó a la estadounidense Coco Gauff por 6-2 y 6-4 y siguió su senda triunfal, intratable, dominadora. En los últimos cinco años ha disputado cuatro finales de Roland Garros y, de momento, ya lleva tres títulos. Este jueves le preguntaban sobre si su figura podía compararse a la de Rafael Nadal y ella contestaba con gracia: "Bueno, preguntadme dentro de 14 años y lo valoramos".

En todo el torneo Swiatek sólo ha sufrido en un partido, en segunda ronda, ante Naomi Osaka, y el resto de duelos han sido una exhibición de su superioridad. Ante Gauff no fue menos. El sábado tendrá la opción de levantar su cuarto Roland Garros, aunque delante tendrá a una Paolini crecida a la que ya nadie bajará de los cielos.

Ferrero: “Alcaraz todavía está madurando, es un proceso lento, a los 21 años nadie es maduro”

Actualizado Jueves, 6 junio 2024 - 17:15

Carlos Alcaraz ya está en su cuarto Roland Garros: antes se quedó en octavos de final, en cuartos de final y en semifinales, ha recorrido todo el camino. Sabe qué es ganar dos Grand Slam y cinco Masters 1000, ya ha sido número uno del ranking ATP... pero todavía tiene 21 años. Y en ello incide su entrenador, Juan Carlos Ferrero, antes de que se enfrente a Jannik Sinner este viernes (14.30 horas, Eurosport) por un puesto en la final del Grand Slam francés.

"No tengo que estar tan encima de él como cuando tenía 15, 16 o 17 años, ya va adquiriendo experiencia, pero siempre hay que ayudarle para que sepa cómo mejorar. Al fin y al cabo, la construcción de un jugador nunca debería parar. Hasta los mejores tienen la necesidad de seguir progresando", comenta quien aconseja al número tres del mundo desde 2018, desde que apenas era un adolescente prometedor.

"A veces, entrenador; a veces, amigo"

En algunas ocasiones, Alcaraz ha llegado a considerar a Ferrero "un segundo padre", pero el ex tenista se aleja de ese rol: "Lo del padre se lo dejó a su padre. Yo a veces soy el entrenador y a veces, según el momento del día, soy su amigo, por el tipo de bromas que hacemos, por estar siempre juntos. A los chavales de hoy en día cada vez les cuesta más decir siempre que sí y Carlos está en ello, está madurando. Es un proceso lento, lo hará de manera natural. Con 21 años nadie es maduro".

¿Qué cree que ocurrirá ante Sinner?
Es difícil de predecir. Será un partido muy igualado. Jannik ha mejorado muchísimo en su variedad de juego. Antes era un jugador muy centrado en sus tiros, sobre todo en el cruzado, y que hacía pocas subidas a la red y pocas dejadas. Ahora ha evolucionado mucho en eso. Con Carlos sabemos cómo jugar contra él, tenemos una idea clara de lo que le puede hacer daño, pero también reconocemos que es un tenista muy completo.

Ferrero, de hecho, conoce a Sinner desde que también era un crío. Quien fuera número uno del mundo en 2003 ya entrenaba a Alcaraz en aquel enfrentamiento iniciático en primera ronda del challenger de Alicante de 2019 que se llevó el español. Desde entonces, los dos tenistas mantienen una buena relación, que se extiende a sus respectivos equipos, pese a los muchos enfrentamientos. De momento, ocho, con cuatro victorias para cada uno.

"Al 95% de confianza con su derecha"

"En aquel momento Jannik venía de ganar tres torneos y ya despuntaba. Para nosotros fue una experiencia muy buena, una primera toma de contacto que ya auguraba lo que podría pasar en el futuro. Es una buena rivalidad", desvela el técnico que asume que Alcaraz todavía podría jugar mejor de lo que hizo ante Stefanos Tsitsipas o Sebastian Korda.

"La lesión no vino bien, una lesión nunca viene bien. El año pasado llegó con más confianza. Ahora todavía le falta, sobre todo con su derecha. Aún está al 95% de confianza con su derecha, le cuesta pegar con naturalidad, todavía está un poco pendiente de ella. Ojalá acabe con el nivelazo del año pasado", finaliza Ferrero antes del decisivo duelo de este viernes.

Carlos Cuadrado, el español que ganó Roland Garros junior y necesitó cinco años en el mar para superarlo: “Me dolía ver jugar a los de mi generación”

Actualizado Jueves, 6 junio 2024 - 01:50

Caminan chavales muy concentrados y muy cargados de raquetas por el recinto de Roland Garros y podría ser fans de Carlos Alcaraz o Jannik Sinner, de hecho, es posible que lo sean, pero no están aquí para pedir selfies o autógrafos: están aquí para ganar. Con los españoles eliminados de entrada y el japonés Rei Sakamoto y la eslovaca Renata Jamrichova como favoritos, ya ha empezado el torneo junior, para menores de 18 años. Y al campeón se le abrirá el horizonte. Contratos con sponsors, atención mediática, en definitiva, una carrera profesional asegurada. O... no.

En el pasado ganaron Andrés Gimeno, John Newcombe, John McEnroe, Ivan Lendl, Mats Wilander o, más recientemente, Guillermo Coria, Richard Gasquet, Stan Wawrinka, Andrey Rublev o Holger Rune, pero también tenistas desconocidos para el público. El último campeón español, por ejemplo, fue Carlos Cuadrado, en 2001. Muchos de esos chavales que caminan muy concentrados y muy cargados de raquetas no lo saben, pero Cuadrado los observa desde las gradas de las pistas pequeñas del recinto francés y piensa en las promesas que finalmente no se cumplen.

¿Qué pasó?
Cuando gané, creía que iba a ser tenista profesional, seguro, no tenía ninguna duda. Con esa inercia de ganar Roland Garros, a los 18 años me puse el 240 del mundo, tenía una confianza brutal, pero me lesioné de la rodilla y, después de la cadera. Cada vez que volvía a la pista me sentía bien, rápido, potente, pero después de la cuarta operación ya no me recuperé. Sentía mucho dolor, me costaba entrenar. Tenía 25 años y tuve que dejarlo. Estaba enfadado, triste, decepcionado y me fui a Australia para intentar hacer las paces conmigo mismo, para estar solo, para reflexionar.

Lo que hizo después, en Australia y otros lugares, muchos otros lugares, merece ser narrado, pero antes apunten unos números de su carrera. Como profesional jugó ocho partidos, cuatro victorias y cuatro derrotas, y sumó 83.000 dólares en premios. Ganó a David Ferrer o al argentino Juan Mónaco, pudo haber sido otro especialista en tierra batida, pero no lo fue. "Me alejé del tenis y de todos los de mi generación. Me dolía verles jugar. Soy de la generación de Ferrer, Verdasco, Robledo... El único que no siguió el camino fui yo. Todos teníamos talento, trabajábamos duro, teníamos distintas habilidades y el que me quedé fui yo", explica a EL MUNDO en París.

A Australia y al mar

Pese a querer alejarse del tenis, para seguir subsistiendo se puso a entrenar, primero a Daniela Hantuchova, Svetlana Kuznetsova y Anastasia Pavlyuchenkova, y luego a los jóvenes de la Federación Australiana de Tenis (Tennis Australia), pero en 2017 se dio cuenta de que necesitaba espacio y se marchó a navegar. ¿Un rato a navegar? ¿Un día a navegar? ¿Un mes a navegar? No, cinco años navegando. Toda una vuelta al mundo.

¿Qué le empujó a echarse al mar?
Creo que el vacío que me dejó el tenis. Nunca supe cuáles eran mis límites. ¿A dónde habría sido capaz de llegar sin lesiones? Así que necesitaba ponerme a prueba. Quería retarme a mí mismo y, después, con el paso de los meses me calmé. No encontré un desafío, encontré paz. Hice las paces con todo, con mi carrera deportiva, con mi vida

"Me persiguieron unos piratas"

Antes de la pandemia, Cuadrado compaginaba los viajes con su trabajo como coordinador de los torneos del Rafa Nadal Tour en Australia, pero cuando se suspendió todo el tenis tuvo que ingeniárselas para seguir financiando su aventura. En Tailandia trabajó de capitán de barcos, en Sudáfrica practicaba pesca submarina y vivía del intercambio, en el Caribe estuvo en un astillero e incluso en la Polinesia francesa el tenis volvió a buscarle: al descubrir su carrera le contrataron como director técnico. "Pasé la pandemia en la isla de Santa Elena, en medio del Atlántico, me persiguieron unos piratas y casi consiguen abordar el barco, sufrí tormentas en alta mar... Tengo muchas anécdotas, estoy escribiendo un libro", desvela quien dos años atrás ya decidió volver a asentarse en tierra firme.

Ahora, como parte de Tennis Australia, trabaja como representante de tenistas como Thanasi Kokkinakis o Alexei Popyrin y ayuda a los jóvenes 'aussies' del torneo junior que él mismo ganó. "Tengo 40 años, he madurado. Tengo aquel Roland Garros como un recuerdo bonito, vengo aquí y me siento bien", proclama mientras observa a los chavales desde las gradas de las pistas pequeñas del recinto francés y piensa en las promesas que finalmente no se cumplen.

El riesgo que asume Djokovic para estar en los Juegos Olímpicos: “Se expone a una artrosis cuando sea mayor”

Actualizado Miércoles, 5 junio 2024 - 20:18

"Los Juegos son distintos a todo, ¿Sabes? Tengo el bronce de Pekín 2008, pero siento que en París tendré una nueva oportunidad. El oro olímpico es un objetivo muy importante para mí. En los Juegos Olímpicos todo es distinto. No te puede ayudar todo tu equipo, las rutinas son muy distintas, es una competición estresante, pero al mismo tiempo convives con otros deportistas y hay una energía especial en el ambiente. Tengo ganas, quiero volver a estar ahí", comentaba Novak Djokovic en la previa de Roland Garros y permitía una especulación que rondaba el circuito ATP. Este año, se comentaba, renunciaría a Wimbledon para centrarse en decorar con un oro olímpico el único hueco que le queda en sus vitrinas. "No sé lo qué haré, no puedo decir todavía", deslizaba.

La transición de Roland Garros a Wimbledon y de nuevo a Roland Garros será muy exigente para los músculos y los tendones de todos los tenistas y, en efecto, se esperan renuncias. Por eso, este martes, cuando el serbio visitó a los médicos y le diagnosticaron una rotura del menisco interno de la rodilla derecha la decisión estaba tomada: este mismo miércoles pasó por el quirófano. Con un tratamiento conservador -infiltraciones, básicamente- podría probar de jugar en Londres, pero si había que arriesgar era mejor arriesgar para llegar a los Juegos Olímpicos. Porque Djokovic arriesga y mucho.

"Para solucionar su lesión se podían hacer dos cosas. En primer lugar, coser el menisco, que mantiene la función de toda la articulación, pero que obliga a una recuperación lenta, de seis meses mínimo. Un ejemplo reciente puede ser Ansu Fati. O, en segundo lugar, quitar el trozo de menisco que está roto. La vuelta a las pistas será más rápida y no tendrá problemas a corto plazo, pero Djokovic se expone a sufrir una artrosis degenerativa de la rodilla cuando sea mayor", expone el doctor Diego García-Germán, traumatólogo del Hospital Ruber Internacional de Madrid y director médico de la Federación Española de Deportes de Invierno (RFEDI), que soluciona la confusión creada por la traducción del inglés del diagnóstico del serbio: "Los ingleses dicen 'torn' cuando quieren decir rotura, aunque la traducción literal sea desgarro. En España nunca hablamos de un desgarro de menisco".

El analgésico, una anécdota

"En una meniscectomía, que es como se llama la operación de quitar un trozo de menisco, la recuperación suele estar entre las cuatro y las seis semanas, así que sí, podría estar en los Juegos", asegura el doctor García-Germán. Después de su partido de octavos de final ante Francisco Cerúndolo, Djokovic explicó que se había tomado un analgésico y que por eso había podido jugar sin dolor e incluso ganar en el último set, pero el médico niega que el efecto del medicamento fuera tan milagroso. "Si tenía una rotura de menisco, el analgésico fue algo anecdótico. Creo más en el efecto de la adrenalina por la posibilidad de ganar", expone el profesional, que asegura que, más allá de la rehabilitación, Djokovic podría estar a su mejor nivel a principios de agosto, cuando se resuelvan los Juegos Olímpicos.

De hecho, hay ejemplos recientes que demuestran que eso es así. En 2021 Taylor Fritz sufrió la misma lesión, una rotura del menisco de la rodilla derecha, tuvo que abandonar Roland Garros en silla de ruedas, se operó y llegó a competir en Wimbledon un mes después. Esta misma temporada, Pablo Barrios, jugador del Atlético de Madrid, padeció una dolencia idéntica, se sometió al mismo tratamiento que Djokovic y un mes y medio ya volvía a jugar. La intervención funciona y, si todo va bien, permitirá al serbio pelear por el oro olímpico en París 2024, aunque se arriesga. Y mucho.

Djokovic se opera solo dos dias después de lesionarse el menisco para poder estar en los JJOO

Djokovic se opera solo dos dias después de lesionarse el menisco para poder estar en los JJOO

Actualizado Miércoles, 5 junio 2024 - 13:07

El serbio Novak Djokovic será operado este miércoles en París, dos días después de la lesión de menisco que le obligó a retirarse de Roland Garros, una decisión que persigue poder estar listo para disputar los Juegos Olímpicos.

Según avanza el diario L'Équipe, el todavía número 1 del mundo será intervenido en una clínica de la capital francesa por un joven cirujano. Aunque podrá abandonar el centro por su propio pie, la operación, que el rotativo califica de "clásica", necesitará al menos tres semanas de convalecencia.

Esa duración le impedirá participar en la próxima edición de Wilbledon, el siguiente Grand Slam, que comenzará el 1 de julio próximo en Londres, pero le da opciones de estar listo para la competición el 27 de julio, día en el que comienza el torneo de tenis de los Juegos de París, que tendrá lugar en las instalaciones de Roland Garros.

Djokovic, de 37 años, ha logrado todo en el tenis, pero le falta el oro olímpico, una de las pocas cosas que no están en su palmarés. Optar a lograrlo en París parece haber convencido al tenista de pasar tan rápido por el quirófano, pese a que él no es favorable a este tipo de intervenciones.

En 2018 acabó por operarse en un codo tras años de dudas, lo que muestra que no es partidario de pasar por el quirófano.

El jugador se lesionó en la rodilla derecha durante el partido de octavos de final de Roland Garros contra el argentino Francisco Cerúndolo.

En el segundo set, tuvo ese problema físico y durante casi dos mangas apenas pudo correr, pero aguantó en el campo para que los analgésicos que ingirió le hicieran efecto y pudo regresar al final del cuarto set para dar la vuelta al partido y lograr su victoria 370 en Grand Slam, una más que el suizo Roger Federer, con quien compartía ese récord.

Pero al día siguiente se sometió a una resonancia magnética que desveló que sufre un desgarro en el menisco, por lo que anunció su retirada antes de que este miércoles tuviera que disputar los cuartos contra el noruego Casper Ruud, que logró así su clasificación para semifinales por tercer año consecutivo.

La predicción de Alcaraz sobre Sinner y los elogios entre dos amigos: “Gracias a él me esfuerzo cada día”

Actualizado Miércoles, 5 junio 2024 - 11:30

En noviembre del año pasado, antes de las ATP Finals de Turín, Jannik Sinner todavía no había triunfado en ningún Grand Slam y era el número cuatro del ranking ATP, pero Carlos Alcaraz ya predijo su despegue hacia los cielos. "Va a ganar un grande, no tengo ninguna duda. Y creo que va a ser número uno del mundo en 2024 o, como mínimo, va a estar cerca de conseguirlo", advirtió el español entonces. Amigos desde que se enfrentaron en 2019 en primera ronda del challenger de Alicante, aquellas palabras de Alcaraz podían parecer una cortesía hacia Sinner, puro colegueo, incluso una defensa, pero tenían mucho tenis detrás.

Ambos se habían enfrentado el mes anterior, en octubre del año pasado, en las semifinales del Masters 1000 de Pekín y el español había podido advertir el cambio físico y mental del italiano. De aquel chaval que no aguantaba y sufría muchos altibajos durante los partidos al dominador del circuito actual.

Thibault CamusAP

Este martes, debido a la retirada de Novak Djokovic en Roland Garros, se cumplió el pronóstico de Alcaraz, Sinner ascendió al número uno del ranking ATP, y pocas horas después el español se presentó mismo como su primer desafío. El italiano estrenará su corona en el ranking ATP ante su rival generacional, el adversario junto al que marcará una época. ¿Puede haber mejor escenario?

"Es el mejor del mundo"

"Será un desafío realmente complicado. Es el mejor jugador del mundo en este momento, el nuevo número uno del mundo y, además, el que mejor está jugando", comentaba Alcaraz que iba más allá. Después de la victoria de Sinner ante Grigor Dimitrov y de su victoria ante Stefanos Tsitsipas en tres sets, es decir, después de que los dos convirtiera los cuartos de final de Roland Garros en un trámite, quedó en evidencia que están muy por encima de la clase media del tenis. Se tienen el uno al otro para motivarse. Si alguno de los dos no estuviera, a ver de dónde sacaban las ganas.

"Gracias a él me esfuerzo cada día para ser mejor, me levanto por las mañanas para seguir trabajando", confesó Alcaraz que este miércoles no entrenará. Como hizo después de la primera ronda del Grand Slam francés, cuando ya tuvo dos días de descanso, hará una excursión con su equipo y, de hecho, es probable que vuelvan al Palacio de Versalles.

Los dos grandes favoritos al título en París ya se han enfrentado en ocho ocasiones, con cuatro victorias para cada uno. El último precedente favorece a Alcaraz, la victoria en semifinales del último Masters 1000 de Indian Wells, pero sólo se han medido una vez en arcilla, en la final de Umag de 2022, y el triunfo fue para Sinner. "Tengo ganar de tener el balance a mi favor, pero creo que esta vez el favorito es él. Ahora es el número uno, no me puedo sentir favorito ante el número uno", aseguró Alcaraz, a las puertas de su primera final en Roland Garros.

Alcaraz tumba a su rival preferido, Tsitsipas, y se medirá a Sinner en semifinales de Roland Garros

Actualizado Martes, 4 junio 2024 - 22:52

Una sonrisa debe aparecer en el rostro de Carlos Alcaraz cuando se sortea el cuadro de un torneo, sea el que sea, sobre la superficie que sea, haya techo o se vea el cielo, y en su camino puede leer el nombre de un rival concreto: Stefanos Tsitsipas. El resto de estrellas de la ATP le han derrotado en alguna ocasión, saben cómo responderle -o al menos cómo intentarlo-, pero el griego no tiene ni la más mínima idea. En seis ocasiones se han enfrentado, en seis ocasiones no ha habido discusión. No sólo es que Alcaraz haya ganado siempre; Tsitsipas sólo le ha robado tres sets de 21.

Este martes, en el último episodio de tan descompensada rivalidad, el español venció en cuartos de final de Roland Garros por 6-3, 7-6(3) y 6-4 y se clasificó para las semifinales del viernes, donde le espera Jannik Sinner. El italiano, nuevo número 1 del ranking mundial, será el primer rival a la altura de Alcaraz, que vuela sobre la tierra batida de París rumbo a un posible título, a muy posible título.

Alcaraz celebra un punto ante Tsitsipas

Alcaraz celebra un punto ante TsitsipasALAIN JOCARDAFP

Porque desde el año pasado en Wimbledon no se veía un Alcaraz tan agresivo, tan dominador, tan concentrado. Partido a partido ha ido elevando su tenis de manera evidente. Si empezó con miedo a golpear con su derecha, ahora noquea en cuanto puede. Si empezó afinando su nuevo saque, ahora todos van dentro, con un 73% de primeros que llegó a ser un 85%. Si empezó con algunos despistes, ahora está sumergido en el juego, ni un punto concede. Si empezó perdonando muchas opciones de break a su favor, ahora es letal, este martes cuatro rupturas de seis oportunidades. Y así todo.

Los ánimos a Tsitsipas

"Stefanos, Stefanos", gritaba una y otra vez el público francés y no era para alentar la victoria de Tsitsipas, era simplemente para que hubiera partido. El griego había saltado a la pista con la intención de recortar de los intercambios, de ser muy ofensivo, de evitar que Alcaraz le dominara con su derecha sobre su revés y su planteamiento no funcionaba. Su carácter, luchador como pocos, era la esperanza de los aficionados. Y en algún momento esos ánimos funcionaron. A mediados del segundo set Tsitsipas aprovechó sus primeras bolas de break contra Alcaraz para romperle el servicio, devolver la igualdad al marcador, forzar el tie-break y soñar con un partido largo. Pero Alcaraz también controló esa muerte súbita. Entre quejas a la jueza de silla porque el español gritaba demasiado, Tsitsipas se hundía, se hundía, se hundía.

Christophe EnaAP

En la previa el griego recordaba aquella tarde en la que Rafa Nadal le descubrió el miedo. Fue en la Laver Cup de 2019 y Alcaraz sólo tenía 16 años, y todavía no había jugado un partido en ATP, y tenía un cuerpo todavía por hacer. Pero Nadal avisó a Tsitsipas: 'Será muy bueno'. Y éste supo en aquel mismo instante que tenía un problema. "Pensé que Nadal seguramente tenía razón y que ese chaval sería uno de mis grandes rivales en el futuro. Mi predicción resultó ser correcta", comentaba entre la broma y el disgusto. Entre sus armas para derrotar a Alcaraz por primera vez en su vida estaban los precedentes. El griego pensaba que, con un balance tan desequilibrado entre ambos, asumidos los papeles de dominador y dominado, el español podía saltar a la Philippe Chatrier con un exceso de confianza.

El desgaste de Alcaraz

Su plan era lógico: arrebatarle el primer set con un juego muy directo y luego luchar, agarrar la victoria con las uñas y los dientes. Pero no fue así. En sus cuatro partidos anteriores en París, Alcaraz había empezado dormido y había entregado su primer saque al rival. De inicio, break. Pero esta vez pasó lo contrario. El número tres del mundo no sólo le arrebató a Tsitsipas su juego, también se llevó el suyo propio y, además, lo hizo en blanco.

La Philippe Chatrier, durante el duelo entre Alcaraz y Tsitsipas.

La Philippe Chatrier, durante el duelo entre Alcaraz y Tsitsipas.EMMANUEL DUNANDAFP

Su excelente progresión en Roland Garros le permitirá ahora llegar a semifinales muy fresco, más teniendo en cuenta que contará con dos días de descanso hasta medirse a Sinner. El peor encuentro, ante el holandés Jesper de Jong, la única vez que cedió un set, se fue más allá de las tres horas: el resto han durado poco. Si ante un rival tan peleón como Tsitsipas venció en sólo dos horas y 14 minutos de juego, el cómputo total sólo puede ser muy favorable. En total suma poco más de 12 horas. Con esa ligera mochila, después de tumbar otra vez a su rival preferido, está preparado para enfrentarse al nuevo número 1, Jannik Sinner, el adversario más complicado posible.

Djokovic se retira de Roland Garros por una lesión de rodilla y entrega el número 1 a Sinner

Djokovic se retira de Roland Garros por una lesión de rodilla y entrega el número 1 a Sinner

Cojo, roto, destrozado. Así sobrevivió Novak Djokovic durante dos horas este lunes en su encuentro de octavos de final de Roland Garros ante Francisco Cerúndolo y lo extraño fue lo que pasó después: se rehizo, voló y venció en cinco sets para clasificarse para cuartos. Al acabar, el serbio explicó que un ibuprofeno le había salvado, que había olvidado un rato el dolor, pero este martes la lesión ya era intratable. En cuanto visitó a un médico, estaba decidido: no más tenis durante unas semanas. Ahora la duda es si llegará a Wimbledon y, sobre todo, si disputará los Juegos Olímpicos, su gran objetivo, el único título que le falta.

"Por culpa de un desgarro de menisco en su rodilla derecha, descubierto en una resonancia magnética realizada hoy, Djokovic debe abandonar el torneo", informó por la tarde la organización, que se quedará sin uno de los partidos de cuartos de final. El serbio iba a enfrentarse a Casper Ruud, finalista en los dos últimos años, y ese duelo quedará desierto.

El ascenso de Sinner

Peores serán las consecuencias para el mismo Djokovic. Al retirarse cedió su trono como vigente campeón de Roland Garros -perdió la opción de levantar su Grand Slam número 25- y, a la vez, el número uno del ranking ATP. Haga lo que haga en lo que queda de torneo, el próximo lunes Jannik Sinner se convertirá en el vigésimo noveno líder de la lista de la historia, el primer italiano, y empezará un reino que apunta a largo.

Thibault CamusAP

Sinner, de hecho, celebró su nueva posición con una victoria ante Grigor Dimitrov por 6-2, 6-4 y 7-6 que le colocó en semifinales -donde podría medirse a Carlos Alcaraz- y alargó su ventaja en la lista. Como mínimo acabará Roland Garros con más de 1.000 puntos sobre Djokovic y 2.000 sobre Alcaraz y no mucho que defender: en el último Wimbledon cayó en semifinales y en el último US Open se quedó en octavos de final. Ante los problemas físicos de Djokovic, sólo una lesión o una racha triunfal de Alcaraz podría apartar a Sinner del número uno antes de que acabara el año.

"Es un orgullo convertirme en numero 1, pero nadie quería que Novak tuviera que retirarse. Es una pena. Le deseo una rápida recuperación. Intento no pensar mucho en el ranking porque estoy en un torneo muy importante, pero está claro que es una alegría para mí y para Italia", comentó Sinner al acabar su encuentro, cuando quedó claro que conocía de antemano la retirada de Djokovic, Aunque el comunicado fue emitido mientras disputaba el tercer set ante Dimitrov.

"Llevo un par de torneos con ello"

En realidad los problemas de Djokovic con la rodilla eran conocidos en el torneo desde hace unas semanas. En varios entrenamientos en las pistas anexas a Roland Garros había aparecido con un vendaje y ya se había quejado de molestias en tercera ronda, ante Lorenzo Musetti, la madrugada del sábado al domingo, cuando también necesitó cinco sets para ganar. "En las últimas semanas llevo teniendo un pequeño malestar en la rodilla derecha, pero no es una lesión como tal. Llevo ya un par de torneos jugando con ello", comentó Djokovic tras su victoria ante Cerúndolo, sin querer cargar excesivamente contra el torneo por obligarle a jugar a horas intempestivas.

"Lo de hace dos días no me ayudó, desde luego. Pero antes del partido [ante Cerúndolo] me encontraba bien", reconocía el serbio que se había quejado amargamente de la pista. Según su parecer, resbalaba. Pero la juez de silla, Amelie Tuerte, y Cerúndolo lo negaron. Visto en perspectiva, su inestabilidad podía deberse a su lesión en la rodilla derecha.

Un mal año de Djokovic

Visto en perspectiva, su estoicismo ante Cerúndolo fue osado, un riesgo innecesario. Pero Djokovic construyó su palmarés entre riesgos parecidos. En el Open de Australia, dos veces sufrió un desgarro muscular, en 2021 y 2023, en el abdomen y en el cuádriceps, y dos veces aguantó para llevarse el título.

Este año, en cambio, las cosas no les salen, ni con sufrimiento ni sin él. A su derrota ante Sinner en semifinales del Open de Australia, añadió una gira americana fugas y muchos problemas en la gira europea de tierra batida. Sin finales este año, incluso se apuntó al ATP 250 de Ginebra para coger ritmo, pero allí recibió un botellazo involuntario de un aficionado y perdió en semifinales. Ahora, pese a su aguante, en su horizonte sólo se divisan nubes.

Juanjo López, el médico de Alcaraz y su cambio de hábitos de vida: “Apenas podía moverme y dije: ‘Hasta aquí'”

Actualizado Lunes, 3 junio 2024 - 22:42

Cuenta Juanjo López, traumatólogo y médico de Carlos Alcaraz, que hace unos años tocó fondo. Mucho estrés, poco ejercicio, mucho sueño... y al final la espalda crujió. «Sufrí una lumbalgia aguda, apenas podía moverme. Estábamos en el pueblo de mi mujer, embarazada de ocho meses, y tenía que ayudarme su abuela, la bisabuela de mis hijos. Entonces dije: 'Hasta aquí'. Pedí una excedencia de mi trabajo en la sanidad pública y cambié de hábitos: empecé a entrenar más, a cuidar mi alimentación, a descansar mejor», recuerda López que ahora publica un libro 'Hábitos para ser el número 1' (Espasa, 2024), donde ofrece consejos, recuerda su proceso de transformación y relata lo que vino después: ahora viaja con Alcaraz y está centrado en sus cuidados.

Si el tenista, que este martes se enfrenta a Stefanos Tsitsipas en cuartos de Roland Garros (no antes de las 20.15 horas, Eurosport), sufre algún dolor, ahí está López para ayudarle.

Trabajaba como traumatólogo infantil, experto en anomalías como el pie zambo, y ahora cuida de Alcaraz. ¿Cómo fue el cambio?
Muy progresivo. Cuando sólo era un niño, a los ocho años, le hice su primera revisión. Su padre era mi profesor de tenis, yo era residente de traumatología y venía al hospital [el Virgen de la Arrixaca de Murcia] para que lo valorara. Por supuesto no sabía que iba a ser tenista. A los 14 años, cuando logró sus primeros puntos ATP, pasé a ser parte de su equipo. Recuerdo que ya le hicimos unas plantillas para que su pisada fuera perfecta, que su desgaste físico fuera simétrico.
¿Sufrió Alcaraz en la adolescencia? Suele ser una época de dolores.
Es cierto, lo es, pero no, Carlos no sufrió dolores de crecimiento. Tan sólo recuerdo que pasó por una patología de rodilla habitual en adolescentes que se llama Osgood-Schlatter. Ocurre cuando el cartílago está todavía abierto y se inflama de forma episódica por culpa de la tracción repetida. Le obligó a parar un tiempo. Pero sobre los 16 años ya le cambió el cuerpo y con el trabajo de fuerza, se hizo el tenista que es. También le ayuda mucho la genética privilegiada que tiene. P. ¿Tuvo claro
¿Tuvo claro dejar su plaza en el hospital para empezar a viajar con Alcaraz?
No, no, no lo tuve claro. Siempre había querido trabajar en el ámbito del deporte, pero cuando haces una residencia en un hospital y obtienes una plaza, abandonar esa plaza es complicado. Pedí la excedencia antes de que Carlos ganara el US Open de 2022, fue una apuesta. Pero quería dar una medicina de calidad y cada vez me costaba más. En el hospital llegué a atender a 69 niños en un mismo día, así es imposible hacer buena medicina. Afectaba al paciente y me afecta a mi. De ahí vinieron mis problemas de espalda.

Un rival le lanza una dejada y Alcaraz corre a salvar la bola. ¿Cierra los ojos para no mirar?
Alguna vez sí. Sufro en cada carrera, la verdad. Si Carlos tiene una lesión me siento responsable. Pero hay cosas que no puedo controlar. Ni yo ni Carlos. Si se tuerce el tobillo sólo podemos tratarlo y que se recupere bien lo más rápido posible.
Rafa Nadal ha jugado infiltrado, Paula Badosa lo ha hecho este mismo Roland Garros. ¿Se puede ser profesional y no vivir con dolor?
Es difícil. Deporte profesional y dolor van cogidos de la mano. Pienso en la prótesis de cadera de Andy Murray y en cómo afectará a su vida. Por eso con Carlos pensamos en el corto plazo, pero también en el medio y el largo. Es importante que dispute este Roland Garros, pero también que esté sano para Wimbledon y los Juegos Olímpicos y que, cuando acabe su carrera, dentro de muchos años, pueda vivir con salud. Hay que tenerlo todo en cuenta.
¿Fue difícil tratar la reciente lesión en el antebrazo derecho de Alcaraz?
Fue un proceso duro, siempre es difícil. Cuando actúo yo es porque algo malo está pasando. Para mí el torneo ideal fue el último Open de Australia: no tuve que darle a Carlos ni un analgésico, no sufrió ningún problema. Hay que tener en cuenta que los jugadores tienen una serie de compromisos con los torneos y los sponsors y esos compromisos a veces chocan con su salud. Mi papel es mirar por la salud de Carlos.

Carlos ha confesado muchas veces que abusa del móvil, un mal de estos tiempos. En su libro explica cómo combatir esa adicción.
Precisamente Carlos está ahora leyendo mi libro, tratamos de instaurarle el hábito de la lectura porque es un gran remedio. Él sabe que el robo del tiempo es tremendo y que el descanso es básico para el rendimiento. Son cosas a mejorar. Lo ideal es dejar de tocar el móvil dos o tres horas antes de dormir, aunque para los jóvenes eso es muy difícil porque la vida fluye por esa vía. Además la dopamina que generan los vídeos causa adicción. Pero Carlos sabe que eso es negativo y está cambiando el hábito.
Todo el equipo de Alcaraz es una piña, siempre van juntos, siempre se animan. Es inhabitual en el circuito.
Totalmente. Con Carlos todo es muy familiar, muy sencillo, es un buen chico, es divertido y hace que creas en el proyecto. Todos en el equipo remamos en la misma dirección, se nota la unidad. Además, todos estamos cediendo muchas cosas a favor de Carlos. Echamos mucho de menos a la familia, nos perdemos cosas en casa y estar juntos nos ayuda.
Cuentan que usted de joven se asomó al tenis profesional.
No, no, fui cabeza de ratón. Gané algún torneo a nivel de club, simplemente. En cuanto jugué dos previas de torneos future me dieron por todos los lados. Me lo pusieron fácil, me enviaron a estudiar.

Djokovic sobrevive cojo a otra odisea de cinco sets y carga contra Roland Garros: “Me habéis fastidiado la rodilla, resbalo todo el rato”

Actualizado Lunes, 3 junio 2024 - 21:11

Cuentan que el domingo, justo después de vencer en cinco sets a Lorenzo Musetti en tercera ronda de Roland Garros, Novak Djokovic salió de las instalaciones del bosque de Boulogne poco antes de las seis de la mañana y llegó a su hotel cuando ya había amanecido en París. El caos organizativo del Grand Slam parisino le había llevado a jugar de madrugada y, sin descanso, entre partidos de tanta exigencia, le había expuesto al riesgo. Este lunes, 'crac'.

En octavos de final ante el argentino Francisco Cerundolo, el serbio sólo aguantó sano un set, se rompió al empezar el segundo y tuvo que sobrevivir cojeando para vencer otra vez en cinco tiempos por 6-1, 5-7, 3-6, 7-5 y 6-3.

BERTRAND GUAYAFP

Durante más de tres horas, Djokovic ofreció muestras de dolor en la parte anterior de la rodilla derecha, pidió ayudó a los fisioterapeutas en repetidas ocasiones, renunció a devolver varias dejadas, pero finalmente venció. Con uñas y dientes salvó su trono como vigente campeón y, a la vez, el número uno del ranking ATP. Todavía sostiene ese honor ante el empuje de Jannik Sinner.

A veces, veloz; a veces, roto

Los gestos de Djokovic en la pista central, a ratos inmóvil, fueron la mayor denuncia hacia la dirección del torneo, aunque él se extendió en protestas hacia el juez de silla por motivos diversos. "Me habéis fastidiado la rodilla. La tierra no está bien. Estoy resbalando todo el rato. Te digo que tenéis que limpiar los fondos más a menudo", reclamó el serbio a la árbitra, Aurelie Tourte, que le replicó que la arcilla no se podía barrer más. Era el inicio del segundo set.

Hasta entonces Djokovic parecía lanzado hacia una victoria plácida, una jornada tranquila. A partir de entonces, fue un ejercicio de resistencia muy propio, tantas veces visto. Durante mucho rato, parecía una alma en pena. Al final del encuentro volaba por la pista. "Las luces están muy fuertes y todavía es de día", se quejaba también Djokovic a Tourte, que ya no sabía qué contestar.

Djokovic reclama a la juez de silla, este lunes.

Djokovic reclama a la juez de silla, este lunes.EMMANUEL DUNANDAFP

A mediados del cuarto set, con un break en contra, Djokovic pasó su peor momento, dominado, derrotado. Cerúndolo llegó a las puertas de la mayor victoria de su carrera, de alcanzar por primera vez los cuartos de final de un Grand Slam, pero entonces dudó. Un par de fallos dieron vida a Djokovic y ya no hubo perdón. El serbio se volvió a convertir en un tenista salvaje, en el mito que es, y se llevó el encuentro sin dudarlo.

Cuando acabó el encuentro, en la habitual ronda de preguntas sobre la pista, Djokovic no quiso hablar de su dolencia, agradeció su ayuda al público de la Philippe Chatrier y se marchó con su enfado. Si los tenistas normalmente permiten tres o cuatro preguntas, él se fue tras la primera. No quería extenderse en su denuncia. Cojeando, con dolores, había sobrevivido a otra odisea de cinco sets y, esta vez sí, esta vez a una hora lógica, podía marcharse a descansar.