Mingma G, el mejor guía sherpa del mundo: “La primera vez que subí al Everest me emocioné; el resto fueron trabajo”
El pasado viernes una estrella del deporte mundial pasó por el Aeropuerto de Madrid, pero casi nadie se enteró. Era difícil reconocerle: no vestía su habitual ropa supertécnica -llevaba tejanos-, estaba lejos del lugar de sus gestas y suele esquivar el protagonismo. Pero el historial de Mingma G merecía que alguien le pidiera una foto en una de sus escalas entre Katmandú y el Aconcagua, su objetivo de este diciembre. «Es la primera vez que piso España, aunque sólo sea el aeropuerto. Estuve en Francia y Suiza esquiando», comenta a EL MUNDO quien seguramente sea el mejor guía de montaña del mundo.
La ascensión al K2 en invierno de 2021 junto a Chhang Dawa o Nirmal Purja le lanzó al estrellato, pero Mingma G acumula una larga listas de gestas, como sus 35 ascensos a ochomiles -seis al Everest, cinco al K2...-. En la comunidad sherpa del Nepal es un héroe, también por su trabajo al frente de Imagine Nepal, una de las compañías que copan el mercado del turismo en los techos del mundo.
- Seis veces en la cima del Everest. ¿En todas sintió la misma emoción?
- La primera fue especial, el resto fueron trabajo. En 2007, la primera vez que llegué a la cima, sentí una gran emoción. Siempre había querido llegar allí porque había escuchado hablar del Everest desde que nací. Mi padre, mi tío, muchos de mis familiares habían trabajado como guías y me habían explicado mil historias de la montaña. Después ya no sentí tanta excitación, sólo la responsabilidad de ayudar a quienes guiaba.
Estudios en Katmandú y proyectos propios
Como relata Bernadette McDonald en su libro Los verdaderos héroes del Himalaya (Desnivel 2024), Mingma G nació en 1987 en Na, una aldea a 4.100 metros de altitud, en el nepalí valle de Rolwaling. La zona es remota y de escasos recursos, pero el trabajo como guía de su padre, Dorjee Sherpa, uno de los más cotizados en la región en los años 80 y 90, le permitió estudiar en Katmandú, aprender inglés y licenciarse en Dirección y Administración de Empresas. «No tenía claro que quería ser alpinista, me gustaban las ciencias y los negocios, pero en mis primeras expediciones sentí una gran pasión. Muy pronto, en 2007, llegó mi primer ascenso al Everest», recuerda a este diario y tan pronto fue que apenas había cumplido 20 años.
Luego vendrían los cursos para convertirse en guía de la Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña (UIAGM), muchos encargos de clientes para subir a todos los ochomiles -ha completado los 14 sin oxígeno artificial- y también, raro para un sherpa, algunos proyectos propios. Su ascensión en solitario al Chobutse -en Nepal, de 6.686 metros- fue, según Himalayan Database, «la primera ascensión técnica en solitario realizada por un sherpa nepalí».
- ¿Qué opina de los atascos en la ruta de subida al Everest?
- Creo que hay que poner límites. Tenemos que controlar el número de montañistas en las cuerdas para que no haya problemas. En Nepal hay una gran competencia entre empresas, algunas ofrecen precios muy bajos y aceptan escaladores sin experiencia. Nosotros no entramos en eso. Exigimos conocimientos y limitamos los grupos a 10 personas.
El reconocimiento a los sherpas
Mingma G vive en la ambivalencia que comparte gran parte de la comunidad sherpa. Sus montañas están siendo sobreexplotadas, pero eso ha permitido el crecimiento de la región del Khumbu, donde se alza gran parte del Himalaya. Él mismo participó en 2019 en el asombroso y polémico Project Possible en el que Nirmal Purja completó los 14 ochomiles en apenas seis meses. Luego llegaría la gloria, la verdadera gloria, con el K2 invernal de 2021 que aún hoy es el mayor orgullo del Nepal.
«En el pasado el trabajo de los sherpas no era reconocido porque no hablaban inglés y no tenían medios para explicar sus gestas al mundo. Ahora cada vez se nos tiene más en cuenta y contamos con las redes sociales como herramienta. En el K2 demostramos que somos capaces de cualquier cosa en la montaña, que los sherpas somos los más duros allí arriba. Es el mayor éxito de mi vida, mi legado para las próximas generaciones», proclama Mingma G, que la próxima primavera intentará subir nuevamente al Annapurna con varios clientes y que se ve con fuerza para seguir trabajando en las montañas «tres o cuatro años más».