El mensaje de Lindsey Vonn: "No me arrepiento; la vida es demasiado corta como para no arriesgarse"

El mensaje de Lindsey Vonn: “No me arrepiento; la vida es demasiado corta como para no arriesgarse”

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La estadounidense Lindsey Vonn, que el domingo sufrió una dura caída en el descenso de esquí alpino de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026, desveló que sufre una fractura múltiple de tibia que requerirá más operaciones aparte de la ya efectuada y que su lesión en el ligamento cruzado de la rodilla izquierda no tuvo nada que ver en su trágica despedida.

"Ayer mi sueño olímpico no terminó como había soñado. No fue un final de cuento de hadas, solo fue la vida. Me atreví a soñar y trabajé muy duro para lograrlo. Porque en el esquí alpino la diferencia entre una línea estratégica y una lesión catastrófica puede ser tan pequeña como 12 centímetros", comentó en una publicación en su Instagram.

Vonn, que compitió a sus 41 años pese a tener la rodilla derecha de titanio y haber sufrido una rotura del ligamento cruzado anterior de la izquierda en el descenso de la Copa del Mundo de Crans Montana (Suiza) la semana pasada, sufrió un aparatoso percance a los 13 segundos de esta cita olímpica.

"Simplemente me quedé 12 centímetros demasiado cerca de la línea cuando mi brazo derecho se enganchó en el interior de la puerta, lo que me hizo girar y causó la caída. Mi ligamento cruzado anterior y mis lesiones anteriores no tuvieron nada que ver con mi caída", aclaró.

"Desgraciadamente, sufrí una fractura compleja de tibia que actualmente está estable, pero que requerirá múltiples operaciones para curarse correctamente", desveló.

La esquiadora de St. Paul (Minesota), que cuenta 84 victorias en la Copa del Mundo, 45 de ellas en descenso, no se arrepiente de su decisión.

"Aunque ayer no terminó como esperaba, y a pesar del intenso dolor físico que me causó, no me arrepiento. Estar ayer en la puerta de salida fue una sensación increíble que nunca olvidaré. Saber que estaba allí con la oportunidad de ganar fue una victoria en sí misma. También sabía que competir era un riesgo. Siempre ha sido y siempre será un deporte increíblemente peligroso", comentó.

"Y al igual que en las carreras de esquí, en la vida también asumimos riesgos. Soñamos. Amamos. Saltamos. Y a veces caemos. A veces nos rompen el corazón. A veces no logramos los sueños que sabemos que podríamos haber tenido. Pero esa es también la belleza de la vida: podemos intentarlo. Lo intenté. Soñé. Salté", añadió.

La Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2019, dueña de 11 medallas en grandes eventos, incluido un oro olímpico en Vancouver (Canadá) y dos oros mundiales, acabó con un mensaje a sus seguidores.

"Espero que si sacáis algo en claro de mi trayectoria, sea que todos tengáis el valor de atreveros a hacer grandes cosas. La vida es demasiado corta para no arriesgarse. Porque el único fracaso en la vida es no intentarlo. Creo en vosotros, igual que vosotros creísteis en mí", finalizó.

Vonn, dos operaciones y una polémica: "La gente que dice que no debería haber competido no conoce a Lindsey"

Vonn, dos operaciones y una polémica: “La gente que dice que no debería haber competido no conoce a Lindsey”

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Acostumbrada a hacer posible lo imposible, ¿quiso ir Lindsey Vonn demasiado lejos? La estrella estadounidense del esquí alpino se fracturó la pierna izquierda en el descenso de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, el domingo, tras llegar ya con la rodilla izquierda gravemente lesionada.

El último desafío de Vonn, que soñaba a los 41 años con añadir un segundo título olímpico a su inmenso palmarés, se estrelló contra la nieve en 13 segundos.

La pista Olimpia delle Tofane, una de sus preferidas y donde venció 12 veces en la Copa del Mundo, no fue esta vez talismán: la Speed Queen perdió el equilibrio en el segundo bache de la pista y tras dar con una de las puertas del recorrido, golpeó violentamente contra la pista con sus esquíes, que no se desprendieron de sus pies a pesar del fuerte impacto.

Después de una larga intervención de los servicios médicos en plena pista, la campeona olímpica del descenso de Vancouver 2010 fue transportada en helicóptero al hospital de Cortina, y de allí a otro de Treviso, donde fue sometida a "una intervención quirúrgica ortopédica para consolidar la fractura de la pierna izquierda", explicó el hospital Ca'Foncello.

Medios italianos informaron que Vonn ha sido operada una segunda vez de la pierna dañada el domingo.

Para muchos, la que es considerada una de las mejores esquiadoras de la historia, cometió simple y trágicamente un error en su elección de trayectoria. "Hay un pequeño error técnico", estima en declaraciones a la AFP el francés Luc Alphand, ganador de la Copa del Mundo en 1997 y actualmente comentarista para la televisión pública de su país.

"En el momento en que vuelve a subir la pendiente, se inclina un poco con los hombros (...) y como hay un desnivel, sigue intentando esquiar y sube directamente hacia la puerta. Ahí mete el brazo en la puerta, eso es lo que le hace girar", analiza Alphand.

"Como no lleva bastante velocidad, los esquís no saltan (...) El efecto palanca de los esquís es enorme, son de 2,15 metros y son pesados. Eso provoca daños", sentencia.

¿La lesión explica la caída?

Vonn había sufrido nueve días antes otra grave caída, en Crans Montana (Suiza), y allí se había roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, pero en todo momento pareció convencida de poder participar en los Juegos Olímpicos.

El doctor Bertrand Sonnery-Cottet, cirujano ortopédico consultado por numerosos futbolistas y otros deportistas víctimas de esa lesión, no ve "a priori" ningún nexo entre la rodilla dañada y el motivo de la caída.

También descarta la idea de la compensación para aliviar su rodilla lesionada, en una posición que le habría llevado a un eventual error de trayectoria.

Lindsey Vonn, tras su traslado en helicóptero al hospital.

Lindsey Vonn, tras su traslado en helicóptero al hospital.FELICE DE SENAAFP

"Después uno puede hacer legítimamente la pregunta de saber si la férula (que Vonn llevaba para consolidar su rodilla izquierda) agravó la fractura o impidió una agravamiento de las lesiones de ligamentos de la rodilla".

Pese a no tener acceso a su historial médico, el doctor Sonnery-Cottet rechaza la idea de que Vonn, varias veces lesionada en las rodillas en su carrera y acostumbrada a gestionar ese tipo de lesiones, estuviera mal aconsejada por sus médicos.

"Siempre es el deportista el que decide, teniendo perfecta consciencia de los riesgos de una decisión así. Ella lo intentó todo, pero esto demuestra que los milagros y los superhéroes no existen", afirma.

¿Hay que prohibir asumir riesgos?

Ante el caso Vonn, algunos expertos sugieren que un esquiador lesionado debería recibir la autorización de un médico independiente antes de poder tomar parte en una carrera.

Es una hipótesis que el presidente de la Federación Internacional de Esquí (FIS), Johan Eliasch, no se lo plantea: "Es trágico, pero así es el esquí de competición (...) La gente que dice que no debería haber corrido hoy no conoce a Lindsey", dijo el mismo domingo.

De vuelta incluso tras una grave lesión en la pierna izquierda (doble fractura tibia-peroné), la italiana Federica Brignone resume el sentimiento general del mundo del esquí: "Nadie puede decirte lo que debes hacer, es una decisión que solo una persona debe tomar, el deportista".

Von Allmen logra para Suiza un oro en la combinada por equipos y sigue adornando su palmarés

Von Allmen logra para Suiza un oro en la combinada por equipos y sigue adornando su palmarés

Después del triunfo del descenso del sábado, obtuvo Franjo von Allmen su segunda medalla de oro como componente del dúo formado con Tanguy Nef en la combinada por equipos. Ambos, el primero en el descenso y el segundo en el eslalon, constituían Suiza 2. Hubo dos platas en el empate, a 99 centésimas de los vencedores, entre Austria 1 y Suiza 1.

Veinticuatro horas después, los Juegos seguían conmocionados por el drama de Lindsey Vonn. Operada de urgencia el domingo para estabilizar la gravemente fracturada rodilla izquierda, la esquiadora, según un parte del hospital, permanecía "bajo observación estrecha en la Unidad de Cuidados Intensivos" para garantizar su privacidad y con un seguimiento constante de su evolución inmediata". Al parecer, Vonn ha sido intervenida dos veces por cirujanos plásticos y ortopédicos a fin de prevenir posibles complicaciones inflamatorias y relacionadas con el flujo sanguíneo. Según Aksel Lund Svindal, entrenador de Vonn y leyenda del esquí noruego y mundial, Lindsey tuvo la entereza y la deferencia, en sus terribles circunstancias, de felicitar a su compañera Breezy Johnson por su triunfo en el descenso.

La combinada por equipos ha sustituido modernamente a la combinada individual. En ésta, un mismo esquiador se enfrentaba al descenso y el eslalon. Era algo casi "contra natura" y con el relativo interés de ver a los esquiadores fuera de su hábitat. Los "suicidas" del descenso penaban en el zigzagueante eslalon. Y los "virgueros" del eslalon las pasaban canutas en el vertiginoso descenso. El espectáculo se resentía doblemente. Con buen criterio, se optó por formar equipos con especialistas puros en cada una de las modalidades. Se suman los tiempos y el resultado es una atractiva mezcla de estilos que provoca una considerable emoción.

Las grandes potencias (Suiza, Austria, Italia, Francia) presentaban cuatro equipos con sus estrellas entremezcladas para crear el mayor equilibrio posible. El descenso lo dominó Italia 1 con Giovanni Franzoni, plata en la prueba individual, por delante de Suiza 3 (Alexis Monney) y Suiza 1 (Marco Odermatt). Un poco más allá, Suiza 2 (Franjo von Allmen, el oro individual) e Italia 2 (Dominik Paris, el bronce).

Parte de la emoción de la prueba reside en que, en el eslalon, los esquiadores salen en orden inmerso a la clasificación en el descenso. El primer tiempo a considerar llegó con Austria 2 (Fabio Gstrein, compañero de Stefan Babinski). Lo mejoró Austria 4 (con Mario Matt, "partenaire" de Raphael Haaser). Cedió el liderato ante Austria 1 (Manuel Feller, la pareja de baile de Vincent Kriechmayr).

Los austriacos aguantaron el envite de Francia 1 e Italia 2. Pero no el de Suiza 2 (Von Allmen y Nef). Salvaron la plata con ese empate cronométrico frente a Suiza 1 (Odermatt y Loïc Meillard). Italia 1 no pudo acceder a medalla alguna. Luego del primer puesto de Paris en el descenso, la actuación de un desolado Alex Vinatzer en el eslalon, la envió al séptimo lugar. Odermatt, cuarto en el descenso individual del sábado, una sorpresa, ya tiene una medalla. Poca cosa la plata para él, mucho más si es compartida con un colega y, además, con otro país. Pero estaba visible y lógicamente contento. Una medalla es una medalla para todos: para la persona y para el país. Suma por partida doble.

El martes está reservado para la combinada femenina. El equipo lo habrían formado quizás Lindsey Vonn y Mikaela Shiffrin, las dos grandes entre las grandes. No fue posible ni ya lo será nunca.

Conmoción mundial por el drama de Lindsey Vonn, la estrella mediática del esquí

Conmoción mundial por el drama de Lindsey Vonn, la estrella mediática del esquí

Estalló la tragedia rota en llanto incontenible y gritos desgarradores. Llanto de dolor físico, exterior, y de dolor sentimental, interior. Gritos de rabia, de reproche contra el azar y de acusación contra el destino. Estalló la tragedia como estalla una bomba, como estalla una pena inconsolable que se desborda e inunda el corazón y el cerebro. Sobrecogidos, los miles de espectadores presentes cayeron en un silencio absoluto, y millones más en sus casas contemplando por televisión otro de esos tristes capítulos que hacen del deporte una metáfora de la vida. Muchos in situ y en sus domicilios se cubrían el rostro con las manos.

Se celebraba el descenso de los Juegos Olímpicos, la prueba reina del esquí alpino, la más rápida, la más espectacular, la más excitante, la más peligrosa. Y en ella, Lindsey Vonn, la más conocida, la más admirada, la más perseguida. Salía en el lugar número 13 de las participantes. Y, súbitamente, nada más arrancar, 12 segundos más tarde (¿o eran también 13?), probablemente a causa de sus ganas de triunfo y de recortar milésimas en cada movimiento, se enganchó con una puerta. Se desequilibró y voló ya con las alas quebradas. Y cayó rodando, botando, rebotando con todo el cuerpo, con toda el alma, sin control, como una muñeca de trapo, desarbolada, descoyuntada. Fue atendida largamente en la pista, convertida en una trampa, y evacuada, colgando en una camilla, en helicóptero, transformado en un vehículo deportivamente mortuorio.

Era el fin para la esquiadora, una de esas estrellas mediáticas que trascienden el deporte para alcanzar la altura de figura pública, de referente social. Especialmente en Estados Unidos, donde su popularidad se eleva a cotas hollywoodienses. Pero también en los países en los que el esquí y los esquiadores desatan pasiones. E incluso en aquellos en los que uno y otros interesan menos. Dotada de un innegable atractivo físico, complementario del talento deportivo, dos virtudes irresistibles para el público y la prensa, yacía sobre la helada y dura nieve, en la que sólo faltaba la sangre para completar una escena de una dureza atroz.

Prótesis de titanio

Era, sí, el final para ella no sólo de los Juegos Olímpicos, sino de toda una carrera reemprendida a los 40 años para, a los 41, reengancharse a una senda victoriosa, que había abandonado en 2019, obligada por todas las fracturas que había padecido. «Mi cuerpo está roto sin posibilidad de reparación», declaró. Se había roto en diferentes momentos el cruzado de la rodilla derecha, la tibia, el tobillo, el brazo, el menisco... El oro de Vancouver 2010 estuvo repleto de analgésicos. Pero, bueno, quizás no reparado, pero sí zurcido, remendado y sostenido por una voluntad tan fuerte como el titanio de la prótesis de la rodilla derecha, ese mismo cuerpo le había permitido esta temporada obtener, en ocho competiciones, siete podios, entre ellos dos victorias. Precisamente en Cortina, donde ha vencido en 12 ocasiones, se ha detenido su tiempo. Lindsey ya no volverá. This is the end.

Nacida Lindsey Kildow en Saint Paul (Minnesota) el 15 de octubre de 1984, mantiene, curiosamente, el apellido de Thomas Vonn, también esquiador, con quien estuvo casada entre 2007 y 2013. Cuando se la relacionó con Tiger Woods, formó una pareja de ensueño para quienes desean que los mitos se emparejen con los mitos, en una especie de divina decisión para con sus elegidos.

La conmoción producida por su accidente es equivalente a la admiración despertada por una figura que reúne todos los requisitos para ser considerada una moderna heroína, una mujer de, también, unas dimensiones literarias que se han incrementado con el cinematográfico dramatismo de su accidente. Su historial habla de tres medallas olímpicas (una de ellas de oro), de 84 victorias en la Copa el Mundo (y 143 podios), sólo por detrás de Mikaela Shiffrin (108) e Ingemar Stenmark (86). De cuatro clasificaciones generales de la Copa del Mundo, de ocho Globos de Cristal en descenso y cinco en supergigante. De los Premios Príncipe de Asturias y Laureus...

Vonn, trasladada en helicóptero al hospital de Treviso.

Vonn, trasladada en helicóptero al hospital de Treviso.AFP

Cuando pocos días antes del comienzo de los Juegos se rompía, en su novena competición del curso, el ligamento cruzado de la rodilla izquierda en el descenso de Crans Montana, añadió al nombre y al título un aura fatalista de burlona y definitiva tragedia. A su edad y en sus condiciones, ahí se acababa la historia. El presente se detenía de golpe para Lindsey y el futuro quedaba exento de cualquier tipo de incógnita. Ya no existía. Un epílogo innecesariamente cruel que cortaba de un modo excesivo, pero de indiscutible grandeza teatral, una carrera gloriosa, prolongada hasta lo inimaginable. Y, en cierto modo, magnificándola por su dimensión de doliente épica. Se entonaron los correspondientes réquiems, porque ninguna otra pieza musical podía serle aplicada a su persona.

Pero no era el fin. No, al menos, el que ella aceptaría. Pocas horas después del cataclismo, Lindsey desplegaba su seductora sonrisa y sostenía que «el sueño olímpico no se ha acabado para mí». Pero sí se ha acabado. Ahora sabemos que el sueño degeneró en pesadilla y que tenían razón quienes tildaron de locura el empeño. Pero fue una locura grandiosa en su desafío a la Medicina y a la razón.

Se la atendió en primera instancia en un hospital de Cortina y trasladada posteriormente a otro de Treviso, donde fue operada para estabilizar una fractura en la pierna izquierda. Se espera parte médico a mediodía.

Breezy Johnson se cuelga un oro de homenaje para Vonn

Breezy Johnson se cuelga un oro de homenaje para Vonn

Para muchos aficionados, el descenso olímpico dejó de tener interés e importancia cuando Lindsey Vonn y sus sueños rodaron por la nieve. Pero la vida seguía, aunque no igual. Estábamos en los Juegos Olímpicos, en la cúspide del esquí. La competición perdía su mayor atractivo personal, es cierto, pero no un ápice de su trascendencia suprema, que siempre está por encima de las individualidades, aunque éstas le proporcionen su leyenda a través del tiempo.

En el momento del holocausto de Vonn, su compatriota Breezy Johnson, la segunda estadounidense en la jerarquía de la velocidad, marcaba el mejor tiempo de las participantes: 1:36.10. Ya no lo abandonaría. Y la alemana Emma Aicher, el segundo, a sólo cuatro centésimas, un pestañeo. Tampoco lo dejaría. La prueba se reanudaría muchos, interminables y angustiosos minutos después del drama que contribuirá a recordar los Juegos. Le dio cuerda de nuevo la austriaca Mirjam Puchner. Y, sobre todo, la estrella italiana, una de las grandes damas históricas del descenso: Sofia Goggia.

Fiel a su estilo, Goggia esquió a lo bestia, alternando pequeños errores con instantes inigualables. Pudieron más los errores de cara al oro y la plata, y la de Bérgamo, de 33 años, se quedó en el bronce, a 59 centésimas de la vencedora. Campeona en Pyeongchang'2018 y subcampeona en Pekín2022, no era del todo profeta en su tierra, pero una medalla siempre sabe dulce y nadie se la va a recriminar. Al contrario. Era mitad esperada y mitad no. Aunque Goggia ha ganado en esta campaña el supergigante de Val dIsère, su temporada está careciendo de la brillantez habitual. Pero, en dos días, Italia tiene su tercera medalla y primera femenina.

Expresión rara

Breezy (Breanna Noble Johnson), nacida en Wyoming, posee el sentido de la oportunidad. Aunque ha coleccionado ocho podios, no ha ganado todavía ninguna prueba de la Copa del Mundo a los 30 años recién cumplidos. Pero es la vigente campeona mundial y ahora la olímpica. Tenía una expresión rara. No sabía si dar rienda suelta a su alegría o controlarla pudorosamente por respeto y cariño a Vonn.

En cualquier caso, le ha rendido homenaje con su triunfo y le ha proporcionado al país de ambas un oro precioso. Se perdió los Juegos de Pekín a causa de una lesión de rodilla (¡las rodillas de las esquiadoras!). Y tiene un borroncillo es su trayectoria. En 2024 aceptó una sanción de 14 meses por no estar localizable en tres controles antidopaje en los últimos 12 meses.

El apellido Johnson es muy afortunado en los descensos olímpicos. Bill Johnson se coronó sorprendente campeón en 1984, en Sarajevo. Fue un deportista con buena suerte y un hombre con mala. Falleció con 55 años a causa de un derrame cerebral.

Lindsey Vonn sorprende anunciando que competirá en los Juegos a pesar de romperse los ligamentos de su rodilla: "No he llorado, me siento fuerte"

Lindsey Vonn sorprende anunciando que competirá en los Juegos a pesar de romperse los ligamentos de su rodilla: “No he llorado, me siento fuerte”

"Tenía la sensación de que iba a ser grave, pero mantuve la esperanza hasta que tuve los resultados de la resonancia. No he llorado. Sé cuáles eran mis opciones antes del accidente y sé que ahora no son las mismas, pero aún hay una, y mientras la tenga lo intentaré. Me siento fuerte". Con una compostura admirable y su imborrable sonrisa, Lindsay Vonn, que algo sabe de renaceres, afronta el penúltimo percance de una carrera marcada por el éxito y también por las lesiones.El fin de semana sufrió una espeluznante caída en Crans-Montana, a apenas una semana del comienzo de los Juegos de Invierno. Fue trasladada en helicóptero y se confirmó después la rotura de los ligamentos de su rodilla izquierda. Aún así, la esquiadora estadounidense competirá, a sus 41 años, en la que será su quinta presencia olímpica.

Para saber más

Vonn ya estaba protagonizando una historia de película. El pasado mes de diciembre, en el descenso deSt. Moritz, a sus 41 años y 55 días, se convirtió en la mujer más veterana que jamás venció en una prueba de la Copa del Mundo. Nada menos que 21 años después de su primer triunfo. Y tras haber vuelto del calvario de lesiones por el que decidió poner punto y final a su carrera en 2019.

Hace dos años decidió que fuera punto y aparte. Un último baile con el objetivo puesto en Milán-Cortina D'Ampezzo, en el colofón, con medalla o sin ella (sería su cuarta olímpica), a la carrera de una de las mejores esquiadoras de todos los tiempos. Con su prótesis de titanio en la rodilla derecha y los entrenamientos dirigidos por el neozelandés Chris Knight, todo parecía dispuesto para aumentar su leyenda. Hasta que le volvió a visitar la fatalidad en una prueba, la de Suiza, que después se suspendió por el mal tiempo.

Lindsey Vonn, tras la caída sufrida en Crans Montana.

Lindsey Vonn, tras la caída sufrida en Crans Montana.JEAN-CHRISTOPHE BOTTEFE

"Quiero hacer el descenso del próximo domingo y el supergigante (del jueves 12). Y no descarto hacer la combinada (por parejas). Hoy fui a esquiar, con una rodillera. Mi rodilla estaba estable y tengo confianza en que puedo competir", sorprendió a todos este martes Vonn en una rueda de prensa en Cortina d'Ampezzo.

"Me rompí completamente el ligamento cruzado anterior, con un edema óseo, que es común cuando sufres esa lesión. También tengo dañado el menisco, aunque no sabemos si fue fruto del accidente o era previo", explicó la esquiadora, Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2019.

Lindsey Voon regresa, seis años después y tras una interminable lesión de rodilla, con un 14º puesto en el supergigante St. Moritz

Lindsey Voon regresa, seis años después y tras una interminable lesión de rodilla, con un 14º puesto en el supergigante St. Moritz

St.Moritz, 21 de diciembre de 2024. Todo el interés, todo el entusiasmo, toda la expectación y toda la excitación que el esquí es capaz de suscitar se concentraron en la estación suiza para contemplar, celebrar y disfrutar el regreso de Lindsey Vonn en el primero de los dos eslalons supergigantes del fin de semana. Un retorno después de una ausencia de casi seis años, a los 40 de edad y con una rodilla reconstruida, sustituido el hueso por el titanio.

La reina histórica de la velocidad sobre las tablas salió en el puesto 31 de 57 actrices. A comienzos del mes participó, en un entrenamiento FIS (Federación Internacional), en dos descensos y dos supergigantes (en adelante Super-G) a fin de obtener los puntos suficientes para presentarse, a los ojos del mundo, en el gran escenario.

Y ya es hora de decir que en este St.Moritz de emotivo reencuentro acabó en el puesto número 14 en una prueba ganada por la austriaca Cornelia Huetter. Magnífico resultado, dadas las circunstancias. Esquió muy bien técnicamente, controlando los movimientos, sin forzar, sin arriesgar. Más allá del lugar a obtener, era muy importante llegar a la meta. No salirse del trazado y, sobre todo, no caerse. No ya por el temor a una nueva lesión, sino por adquirir seguridad en ella misma y mostrar una convincente imagen de firmeza en ese retorno ilusionante, pero también incierto y amenazador.

Premio Princesa de Asturias 2019, Lindsey, a cuya excelencia deportiva une un enorme atractivo físico que ha contribuido a su fama, le ha vuelto a dar cuerda a su historia personal y a la del esquí. En 2018, en los Juegos Olímpicos de Pyeongchang, y 2019, en el Mundial de Are, era una esquiadora, una mujer "remendada" después de operaciones como consecuencia de fracturas en ambas rodillas, de tibia, de tobillo, de brazo. Incluso así, y ya bien superada la treintena, obtuvo el bronce en ambas competiciones, en el descenso. Una demostración de su inmensa clase. Pero su cuerpo dijo basta. "Está roto y sin posibilidad de reparación", se lamentó, resignada, Lindsey en su adiós.

Pero, por lo visto, el cuerpo era reparable gracias, a finales del pasado mes de abril, a la medicina y a las manos milagrosas de un par de mágicos doctores: Roche & Robot. Y Lindsey, en una reciente charla sobre la longevidad en el deporte, tiró de risueña metáfora cítrica para asegurarle a Roger Federer: "Aún tengo dentro de mí limón para exprimir".

Vonn ha exprimido el esquí y la vida. En el deporte, su historial es deslumbrante: 82 victorias y 137 podios en la Copa del Mundo, tres medallas en Juegos Olímpicos (una de oro), ocho en Campeonatos del Mundo (dos de oro), cuatro generales absolutas de la Copa del Mundo. En la vida, y nacida Lindsey Kildow, apellido con el que compitió durante tres años, adoptó en 2007 el de su marido, Thomas Vonn, esquiador del equipo USA, noveno en el Super-G olímpico de Salt Lake City 2002 y entrenador de su esposa en 2010.

El matrimonio duró hasta 2013. Pero Lindsey conservó el apellido. Desde 2013 hasta 2015 fue la pareja de Tiger Woods. Dos celebridades unidas sentimentalmente en una mutua fama acrecida. Los novios de América. Lindsey se emparejó después, en otra relación interracial, con P.K. Subban, jugador canadiense de hockey sobre hielo. Terminaron en 2021. Su novio actual es un español polifacético (empresario, actor y modelo) de estirpe rimbombante: Diego Osorio, hijo del conde de la Corzana y marqués de los Balbases, que saltó al papel "couché" por su relación con Jordan Joy Hewson, hija de Bono (el de U-2).

Famoseos, cotilleos y devaneos aparte, Lindsey se ha reencontrado con su pasión, el esquí, después de, por otra parte, superar la muerte, en agosto de 2022, a consecuencia de la ELA, de su madre, Linda Krohn, noruega, a la que estaba especialmente unida. Quizás Lindsey experimentaba un cierto sentimiento de culpa porque durante el parto que la trajo al mundo, su madre sufrió un derrame cerebral que le trajo secuelas permanentes en la pierna izquierda.

Sea como fuere, Lindsey "is back". El futuro dirá en qué condiciones y con qué resultados. Entretanto, bienvenida y enhorabuena.

La italiana Federica Brignone brilla en el estreno de la Copa del Mundo de esquí

Actualizado Sábado, 26 octubre 2024 - 16:34

Temporada 2024-25. Con el eslalon gigante femenino arrancó el esquí en el tradicional feudo tirolés austriaco de Sölden. El triunfo de Mikaela Shiffrin en la primera manga pareció anunciar el 98º de la estadounidense, una cifra casi impensable. El segundo asalto, sin embargo, contempló una actuación extrañamente floja de la reina rubia del circo blanco. Mikaela, sin punch ni el necesario pulso, acabó quinta en la general final, por detrás incluso de su compatriota Katie Hensien.

El triunfo, el segundo en Sölden y el 28º de su carrera, sonrió a la expresiva y enérgica italiana Federica Brignone. La acompañaron en el podio la fiable neozelandesa Alice Robinson y la austriaca Julia Scheib, en su primer podio en la Copa del Mundo y de regreso de distintas lesiones. Fue baja de última hora Lara Gut, la mejor en gigante la temporada pasada, a causa de molestias en una rodilla, que le vienen de la pretemporada en Sudamérica. Prefirió no arriesgar.

Esperar la victoria número 100 de Shiffrin (29 años), que sin duda llegará más temprano que tarde redondeando un historial todavía creciente, es el principal atractivo de una campaña que tiene al suizo Marc Odermatt en la cima masculina, y a su país en lo más alto del escalafón de naciones, por delante de Austria, el otro gigante alpino. Ese viejo duelo entre naciones, con otras entrometiéndose de modo estimulante en el duopolio, pertenece al mejor catálogo del esquí histórico.

Mikaela, casada este verano con una de las grandes estrellas del circuito, el noruego Alekxander Aamodt Kilde, está cerca también, en eslalon, de su noveno Globo de Cristal. Un récord que superaría el compartido con ocho de Ingemar Stenmark en eslalon y en gigante, y Lindsey Vonn en descenso. La temporada está presidida, en la primera quincena de febrero, por los Mundiales de Saalbach (Austria). Las finales de la Copa del Mundo las acogerá, ya en marzo, la estación estadounidense de Sun Valley (Idaho).

El calendario masculino comienza asimismo en Sölden. Y, como el femenino, en una excesiva pausa, se trasladará, ya muy entrado noviembre, a Levi (Finlandia).