El Real Madrid ya es un equipo: corona su 'cuádruple' semana perfecta ganando al Tenerife

El Real Madrid ya es un equipo: corona su ‘cuádruple’ semana perfecta ganando al Tenerife

De repente, cuando la depresión y las dudas parecían tan profundas que no se antojaba solución, el Real Madrid, el mejor de la temporada, ha resurgido para empezar a creer. En sí mismo lo primero, la clave del despertar de un colectivo para el que el verano supuso una merma pero que no podía ser tan mediocre como parecía. Ante La Laguna Tenerife, que no es un cualquiera ni mucho menos, enhebró su novena victoria en los últimos 10 partidos, el cuatro de cuatro en una semana que no olvidará. [96-86: Narración y estadísticas]

Quizá la semilla de lo que luego será, en ese horizonte que ya se perfila con la Copa (y donde, salvó sorpresa, será cabeza de serie). Ante el Tenerife de Txus Vidorreta, con el que llegaba igualado en la tabla, no fue un triunfo de nombres propios. No hay mayor alegría para un técnico: Chus Mateo goza de lo que echaba de menos, más tipos para la causa. "Todos tienen que mantenerse vivos", desafía. Como Hugo González, el canterano que ya derriba el muro. O Rathan-Mayes, casi perfecto en sus pinceladas (seis puntos, siete asistencias). O Ibaka (15 puntos) y un Andrés Feliz que sólo emborronó su tarde con una agresión poco castigada por los árbitros a Ilimane Diop.

De nuevo al Madrid le costó un arranque en plenitud, con la pereza obligada de una semana inasumible. El lunes en Vitoria, el miércoles en Granada, el viernes en Kaunas... Pero el equipo ha ido adquiriendo unos mecanismos positivos, apoyados en la defensa, en la confianza recobrada que otorgan las victorias, en la suma de los jugadores que parecían en depresión. Pese al martilleo constante del Tenerife desde el perímetro, con siete triples de 11 intentos (especialmente acertado el tirador Kramer) para empezar, los blancos no se tambaleaban.

Se vieron nueve abajo (20-29), pero resurgieron con poderío. Y fue con Andrés Feliz a los mandos, al fin algo de luz en su túnel particular. Hezonja agarró la responsabilidad y firmó acciones estupendas, como una contra rematada en alley oop tras tapón previo de Ibaka. Era la primera ventaja del Madrid en el partido y al descanso se fue mandando con lo de siempre: un triple de Llull sobre la bocina (45-42).

Campazzo ejecuta una entrada, ante el Tenerife.

Campazzo ejecuta una entrada, ante el Tenerife.ACB Photo

El Madrid ya había despertado. Y a la vuelta de vestuarios no dudó ni un segundo. Como si con la llegada del año nuevo hubieran revivido sus alegrías. Y también su disciplina. Y eso que aún no llegaron los fichajes, tan pregonados. Regresó con un 17-2 de parcial y se fue despegando de un Tenerife apagado, incapaz de encontrar su siempre rentable pick and roll. Ni rastro de Fran Guerra, muy poco de Shermadini. Campazzo, bien pronto cargado de faltas, corría y corría ahora. La diversión.

Resultó tan contundente el juego del Madrid, que el tercer acto supuso ya la sentencia. 64 puntos entre el segundo y el tercero, con todos aportando. Hasta Ibaka, otro de los señalados, que coronó con (otro) triple sobre la bocina para poner una máxima insalvable (79-58).

Vidorreta, en el laberinto, dio entrada a Diop en la pintura y Marcelinho Huertas, en su eternidad, espabiló al Tenerife con un parcial de 2-13. Con el partidazo de Kramer, se llegó a arrimar a ocho (84-76). Pero era demasiado tarde.

Hezonja resucita al Real Madrid en Granada

Hezonja resucita al Real Madrid en Granada

El agotamiento, que también tiene mucho que ver (o casi todo) con la motivación, hizo mella. No podía ser de otra forma en un Real Madrid metido de lleno en su semana cuádruple, tres de sus cuatro citas a domicilio. Se topó con un Covirán Granada ambicioso y valiente y no se llevó un disgusto de milagro. Después de verse sin salida, apareció Mario Hezonja para capitanear una corajuda remontada. La octava victoria en los últimos nueve encuentros. Una resurrección dentro de otra resurrección. [79-84: Narración y estadísticas]

Porque realmente el Granada tenía contra las cuerdas al Madrid. El modesto poniendo en un aprieto al grande, sacándole los colores cerca de tres cuartos de choque, viéndose 15 arriba ante un rival que movía y movía el banquillo y no encontraba respuesta. Pero es tal el poderío que maneja Chus Mateo (clave también fue su paciencia) que finalmente halló el resorte. Un tipo dispuesto a romper el guion, a contagiar a sus compañeros y en evitar un tropiezo que parecía inminente. Hezonja, despliegue de calidad, firmó 23 puntos y ocho rebotes y no hubo nada que el Covirán pudiera hacer para evitarlo.

En mitad del frenesí, a Chus Mateo no le quedó otra que aplicar la lógica del reparto de esfuerzo, aunque eso supusiera un claro riesgo. O, al menos, intentarlo. Con Rathan-Mayes y Eli Ndiaye en el quinteto inicial, los planes pronto los hizo añicos un Granada que salió con fuego en las piernas y descaro para repartir. La primera mitad de los de Pablo Pin resultó sublime, un ciclón, la única forma de intentar dar la sorpresa ante el poderoso en mitad de la semana.

Le miró a los ojos al Madrid y le desafío con un baloncesto sin complejos dirigido por Jonathan Rousselle y ejecutado principalmente por el atildado Amine Noua. Los blancos fueron un desastre defensivo, ni rastro de la energía y del colmillo que parecía recuperado últimamente, sin ir más lejos el lunes en el Buesa.

Rathan-Mayes, defendido por Rousselle y Clavell en Granada.

Rathan-Mayes, defendido por Rousselle y Clavell en Granada.miguel angel molinaEFE

Encajó 48 puntos el equipo de Mateo, incapaz de arrimarse pese a acabar la primera parte ya con todas las estrellas en pista, con ese quinteto que casi siempre es garantía. Pero ni Tavares se imponía en la zona ni Campazzo en la dirección, ahogados por la agresividad granadina, que forzó hasta nueve pérdidas blancas.

La esperada reacción no se produjo inmediatamente a la vuelta de vestuarios. El contagio de desidia ya estaba extendido en el Madrid y ni Garuba logró hacerle espabilar. Es más, ahora con la electricidad de Gian Clavell, el Granada estiró la distancia (53-38), cuando Mateo decidió mandar al banquillo hasta sus dos puntales, Campazzo y Tavares, aguardando a que escampara. No había forma de acercarse. Sólo cuando Hezonja fue llamado al rescate, con su despliegue de cualidades y una calma asombrosa, acompañado de Ibaka, Ndiaye, Andrés Feliz y un decisivo Hugo González en un improbable quinteto, logró el primer destello de un equipo que no se reconocía.

Prendió la mecha y el Granada, tan bravo hacía nada, se fue deshaciendo mientras sus fuerzas le abandonaban. Scott Bamford y Jacob Wiley intentaron evitar la remontada, pero el Madrid ya había olido sangre. Cuando volvió Campazzo, ya poco podía hacer. Cinco puntos del argentino pusieron al Madrid por delante por primera vez (75-77), a falta de tres minutos. No iba a tardar Hezonja en sentenciar, el hombre de la noche.

El Granada tendrá que seguir picando piedra para escapar de los puestos más bajos. El Madrid ya se arrima peligrosamente al liderato de Unicaja y Valencia y tiene a tiro ser cabeza de serie de la Copa.

Sin respiro, el viernes se enfrenta en Kaunas al Zalgiris en Euroliga.

El Barça se desploma en tres minutos en Girona, ve más lejos la Copa y deja en situación crítica a Peñarroya

El Barça se desploma en tres minutos en Girona, ve más lejos la Copa y deja en situación crítica a Peñarroya

Actualizado Martes, 7 enero 2025 - 22:51

Un lanzamiento de Ike Iroegbu, que tocó dos veces el aro y una el tablero antes de encontrar la red, sentenció al Barça a falta de dos segundos en Girona y dejó en situación crítica a Joan Peñarroya. El equipo azulgrana sumó en la Fontajau su tercera derrota consecutiva en la Liga Endesa, que complica aún más su clasificación para la Copa del Rey. [Narración y estadísticas (91-90)]

Iroegbu, autor de 25 puntos y cuatro asistencias, lideró la reacción local ante un rival que dominaba por 10 puntos a falta de 3:23 para el final. Desde entonces, las precipitaciones ofensivas y los despistes cerca de su aro resultaron letales para el Barça. Desde el citado 75-85 sólo pudo anotar gracias a un triple de Kevin Punter y un tiro libre de Chimezie Metu.

Un episodio más en la tremenda crisis del Barça, que no gana a domicilio en la Liga Endesa desde el pasado 13 de octubre (91-95 en Tenerife). Ahora se ve abocado a vencer en Gran Canaria y al Bilbao Basket en el Palau para para aspirar a la disputa del torneo copero, que se celebrará del 13 al 16 de febrero en Gran Canaria.

Ante la atónita mirada de Juan Carlos Navarro, director de la sección, el noveno tropiezo barcelonista en los últimos 14 partidos se fraguó tras ese inexplicable desplome. De nada sirvieron los 25 puntos en 28 minutos de Justin Anderson. El alero zurdo había liderado el despegue visitante con un tercer cuarto inmaculado en el lanzamiento (12 puntos), pero en sus seis minutos del último parcial ni siquiera pudo lanzar a canasta.

Musa atormenta al Baskonia

Musa atormenta al Baskonia

Con el talento desatado de Dzanan Musa todo es más sencillo. Se disipa el cansancio acumulado, se aplaca el ímpetu del rival, se disimulan los errores colectivos y el baloncesto, en fin, fluye como sus atildados movimientos, como si no costara. El bosnio firmó en el Buesa Arena la noche que confirma su mejoría, el líder que debe ser, 29 puntos en una tormenta perfecta que ahondó en la depresión del Baskonia y que mantiene la pujanza recobrada del Real Madrid, siete victorias en los últimos ocho partidos y con el billete sellado hacia la Copa del Rey. [82-89: Narración y estadísticas]

El Madrid, que sigue sin ser la perfección, fue superior de principio a fin en Vitoria, en esta semana 'cuádruple' sin precedentes para ambos. Se apoyó en otro amanecer poderoso, en ese cambio de actitud de últimamente, y sobrevivió a sus pérdidas (15), al rebote ofensivo del Baskonia (14) y al bajón, que ya no es una novedad sino tendencia, con su segunda unidad. Campazzo (17 puntos, seis asistencias) templó en el desenlace y Hezonja, con un triple desde ocho metros marca de la casa, hizo añicos cualquier esperanza de remontada local.

No está Pablo Laso para fiestas, con su Baskonia hundido tanto en Europa como en ACB. Apenas le quedan ya opciones de clasificarse para la Copa de Las Palmas, un borrón imperdonable (han fallado en tres de las últimas cinco). Si alguna esperanza de resucitar tenía en la visita del que fuera su Madrid, al que había derrotado en Euroliga en octubre, no tuvo el viento a favor en casi ningún momento. Con la baja de su capitán Sedekerskis, Markus Howard -borrado por un excelente, otra vez, Abalde- se lesionó antes del descanso y Moneke tampoco participó demasiado.

Khalifa Diop, defendido por Garuba, en el Buesa.

Khalifa Diop, defendido por Garuba, en el Buesa.ADRIAN RUIZ HIERROEFE

El Madrid arrancó con el pie a fondo en el acelerador. Un 16-28 que era una declaración de intenciones. Musa sumó sus 15 primeros puntos sin despeinarse (no iba a fallar ninguno de sus cinco triples; acabó con 38 de valoración). Pero, como siempre, fue sentarse Campazzo y Tavares y todo se desmoronó. Es preocupante el desempeño tanto de Andrés Feliz en la dirección como de Serge Ibaka en la pintura. Con ambos en pista, se vino arriba el Baskonia, con la clase de Luwawu-Cabarrot y un parcial de 12-2. De nuevo estiró el Madrid y un triple de Rogkavopoulos dejó la herida un poco menos abierta al descanso (39-47).

La segunda parte repitió el guion. Garuba, con su energía, suplió bastante mejor a Tavares que Ibaka. El Baskonia hacía la goma permanentemente, pero no se arrimaba lo suficiente. En el desenlace, con Campazzo dueño del escenario (muy superior a la pareja de bases del rival), un triple de Hezonja fue el puñal en el corazón vitoriano.

No hay tiempo para lamentos ni festejos. El miércoles ambos tienen duelo. Y el viernes, y el domingo...

El Real Madrid se lleva el clásico de los necesitados y deja a Peñarroya en el abismo

El Real Madrid se lleva el clásico de los necesitados y deja a Peñarroya en el abismo

El clásico como sueño de resorte y el clásico quizá como clavo en el ataúd. La Navidad trae regalos y trae carbón, las 12 uvas que quizá ya no se coma Joan Peñarroya en el banquillo del Barça, aunque su triunfo se escapó en un lanzamiento final de Chimezie Metu, otro detalle, los que marcan el ser o no ser, los que también ponen en evidencia la endeblez actual de su colectivo. Que volvió a perder o a no saber ganar, pese a que enfrente tampoco el Real Madrid sea la plenitud. Más bien otro equipo en el diván, aunque últimamente le sonrían un poco más las victorias: tres de tres en el duelo ante el eterno rival en lo que va de curso. Y esas valen doble. [73-71: Narración y estadísticas]

El clásico navideño se presentaba con menos luces que antaño, con Madrid y Barça lamiendo sus propias heridas, apartados de las cumbres de la ACB, donde Valencia, Unicaja o Tenerife son ahora los rivales a batir, los reyes de la solidez. Y lejísimos de los grandes en Europa, donde sus miserias se hacen más patentes. Más que para resucitar, era un clásico para no morir, más alivio que euforia.

Porque aunque ahora es Peñarroya del que pende la espada del despido, al que azota la crisis tras 10 derrotas en los últimos 15 partidos (y el billete para la Copa en el aire), hace nada era Chus Mateo el cuestionado en un Madrid irreconocible en la mediocridad y la derrota. La risa por barrios se quedó en Goya, en un desenlace acorde al trayecto de ambos: las cuatro últimas posesiones fueron errores. Nada de brillantez.

Más que un alarde de virtudes propias, el clásico pronto se convirtió en una forma de horadar las debilidades ajenas, las baloncestísticas pero también las mentales. A Chus Mateo no le salió mal la inclusión de Rathan-Mayes, al que ha tenido fuera de rotación últimamente. Un talento ofensivo reconvertido en perro de presa, pura agresividad, que consiguió estorbar lo suficiente a Kevin Punter. Pero fue la entrada después de Mario Hezonja lo que empezó a decantar el encuentro. Tenía que ser precisamente él.

El tipo que marcó el verano, el que parecía azulgrana y luego siguió de blanco. Buena parte de la confección de las plantillas actuales de ambos equipos tiene que ver con el esfuerzo económico que hizo el Madrid por retenerle y lo que se ahorró el Barça al no ficharle y tener que apostar por otros. El croata asestó un triple sobre la bocina y otro justo al comienzo del segundo acto que supusieron el primer aviso local (24-15). Esa iba a ser la tónica, el Madrid en cabeza.

Pero el Barça no sucumbió a las primeras de cambio. Se aprovechó del que sigue siendo el principal punto débil del Madrid actual, el abismo de juego que hay con Andrés Feliz a los mandos (o sin Campazzo en pista, que es lo mismo). En un abrir y cerrar de ojos se vinieron arriba los azulgrana con un 0-10 de parcial y Jabari y Satoransky creciendo, pero de nuevo Hezonja fue el bastión blanco para que la ventaja se mantuviera al descanso (34-31).

Volvió de vestuarios con el colmillo afilado el Madrid y dos jugadas para verlas en bucle. Una extraordinaria sucesión de pases de perímetro culminada por un triple de Campazzo y un contragolpe que el base dejó en bandeja, por debajo de las piernas, para un mate de Deck. Justo ahí de nuevo la máxima (45-36), pero también la lesión del Tortuga. Se apagó la euforia momentánea y de nuevo el Barça se negaba a morir, pese a la errática noche de Punter.

Era como resistir en un precipicio, esa era la sensación. Que al Barça apenas le faltaba un empujón para despeñarse. Metu aportaba la luz y Willy, fallando en defensa y a veces hasta bajo el aro en ataque, la desesperación. Pero sobrevivía porque el Madrid tampoco está para demasiadas fiestas: dos triples consecutivos de Jabari tras un buen puñado de errores blancos igualaron el marcador justo antes de entrar en la recta de meta.

Y ahí, la verdadera cara de dos equipos lejos de su mejor versión. Un triple de Punter, otro de Campazzo, otro de Satoransky y un puñado de tiros libres. Cuando el base checo arrimó al Barça, erraron consecutivamente Campazzo, Parker, Hezonja y, a falta de un par de segundos, Metu el tiro que hubiera dado el triunfo al Barça y quizá algo más de vida al proyecto Peñarroya.

El pesar de Chus y los gestos de Txus

El pesar de Chus y los gestos de Txus

Actualizado Domingo, 8 diciembre 2024 - 22:09

Un entrenador de Euroliga y Liga Endesa comparece 172 veces a rueda de prensa y es preguntado 258 veces de modo flash. Antes, descanso y final de los partidos. Eso da aproximadamente 430 ocasiones por curso respondiendo sin dar muchas pistas de nada pero educación y talante, todo. Preferiblemente largo en la explicación. Y que no parezca contrariado. El que pierde el equilibrio emocional más veces es el que termina cayendo. O no. El desgaste expo

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Luis Casimiro, un cuento de Navidad en el colista Breogán

Luis Casimiro, un cuento de Navidad en el colista Breogán

Surge en la noche como azorado, con un nervio de prisa, o quién sabe, y las dos manos cargando bolsas de basura y una caja de cartón, escurridiza, que aun le desacompasa más. No hay un alma en la calle y, como en otras ciudades desindustrializadas, en Puertollano (Ciudad Real), donde hubo luminosos de comercio y bullicio de bar, hay penumbra muda. Cerró la armería de enfrente, el frío garaje de hoy fue el bar más popular del barrio para ver los primeros partidos del Plus... Ya no abre por las tardes ni El Bomba, en la esquina, un 7/24 antaño, desde el amanecer de los cazadores a los últimos que salían-entraban de la fábrica.

Luis Casimiro Palomo lleva poco abrigo y frena en seco su paso desmadejado cuando descubre el saludo desde la otra acera. Suelta la carga, cruza el asfalto, saluda a su prima Alberta y al marido de ésta, Alberto, que celebra sus 79 años este 3 de diciembre, el mismo día que se cumplen 35 sin Fernando Martín. También hay dos besos para el periodista, que sopesa y descarta, pues parece de mal gusto, preguntar por la profesión al entrenador que tiene un pabellón a su nombre en esta ciudad, que fue campeón de Liga hace ya 26 años con el TDK Manresa, en el título más extraordinario de la historia; que ha entrenado a 10 equipos en la ACB desde entonces -y a uno en Grecia-... Pero lleva temporada y media en barbecho, una rareza en su trayectoria. Y a sus 64. Una edad feliz, tan cerca de la jubilación, pero no para él.

"Vine el jueves pasado e iba a ir ahora para abajo...", dice el técnico, que en el sur tiene un retiro desde hace mucho. A la primera, deja unos puntos suspensivos, en una conversación que en la despedida permite insistir: "Entonces ahora vas para abajo, ¿no?". Y responde, se descorcha: "Sí, pero...". El "pero" es precioso, con perdón a Veljko Mrsic. "... Pero han cortado al entrenador del Breogán y parece que hay alguna opción". Ahora se entienden esas bolsas de basura incontrolables, ese andar descompuesto. Y basta una frase contenida para coronar una carrera, el magisterio de una pasión sin caducidad, envidiable: "Por suerte, no me hace falta [trabajar], pero si todavía tengo algo que aportar...".

Las buenas esperanzas sirven el definitivo adiós y Luis Casimiro Palomo remata ya de vuelta al otro lado de la calle: "Si os enteráis, será que es bueno". Un día exacto después, a las 21.32 horas del 4 de diciembre, acb.com da la alerta: "Benvido Luis Casimiro". Y, pues enterados quedamos, se trata de contarlo, porque es bueno para el entrenador pero, sobre todo, es bonito para cualquiera con memoria en el baloncesto.

El técnico de los 757 partidos, el tercero en el ránking histórico de la ACB tras Aíto García Reneses y Pedro Martínez, dirigirá al equipo de Lugo, que aporta a esta historia lo que tiene de cuento de Navidad. Ahí empezó para la élite Luis Casimiro hace 32 años, como segundo de Ricardo Hevia, el mítico entrenador del Breogán, fallecido en enero de 2022. Estaba Ricardo en sus horas finales de lucha, el Betis ganó al Burgos y ante los medios compareció Luis Casimiro. "No quiero despedir esta rueda de prensa sin antes dedicar esta victoria. No soy mucho de dedicatorias, pero quiero dedicarla a Ricardo Hevia. Ricardo Hevia, para mí, es un amigo, ha sido siempre un amigo, fue un maestro, me enseñó muchísimo, me dijo la verdad de este negocio cuando yo no era nadie... Y ahora está luchando entre la vida y la muerte...". Rompió a llorar. Apenas añadió un "se lo decido a él", y se marchó a la carrera Luis Casimiro, su nombre artístico. Aunque tiene apellido, no crean, el más grande de los entrenadores sin estirpe. Ni ex jugador de, ni formado en la cantera de, ni hijo ni hermano, ni Palomovic... Al contrario: Colegio Ramón y Cajal de Puertollano, el propio Puertollano; Almodóvar (con los que se fueron de Puertollano), Don Benito...

Si esos pueblos quedan lejos de la élite del baloncesto, qué decir de Villamayor de Calatrava, 600 paisanos en La Mancha, donde nació en 1960, donde hay unos jardines a su nombre y donde, desde el pasado domingo, también hay unas pistas en honor al hijo de Pelayo y Matilde. Luis nunca se ha ido del todo de allí, ni de Puertollano, ni de ningún sitio. Estuvo en el Etosa Alicante en Segunda, y volvió en ACB; dos etapas cubrió también en Valladolid, en Fuenlabrada, en el Betis. No todo fue supervivencia. También gozó. Del Unicaja (por duplicado), del Gran Canaria o del Pamesa; vistió del Estudiantes -ya en colapso, pero firme en ACB- y de un Zaragoza sin la grandeza de otro siglo. Salvó a muchos cogidos como este Breogán, de un brinco, y otros muchos se empinaron a sus órdenes. No solía hacerlo peor que sus sucesores. Sólo le faltó... Tal vez el apellido.

Nunca se hizo carne en la agenda del Real Madrid, del Barcelona, del Baskonia o de la selección. Pasó noches, como la de este 3 de diciembre de 2024, aguardando una llamada que parecía posible. Pero no llegó. Tenía que ser el Breogán, para volver a empezar.

Un Baskonia en cuadro corta la buena onda del Barça de Peñarroya

Un Baskonia en cuadro corta la buena onda del Barça de Peñarroya

Será un equipo del que nadie se fíe, así ha quedado demostrado en dos domingos para no olvidar. El Baskonia, tan irregular y tan marcado por las bajas, acabó con el Real Madrid en el Buesa y con el Barça en el Palau. Hurgó en la herida blanca y cortó la inercia azulgrana, un jarro de agua fría al estupendo arranque de Joan Peñarroya para su primera derrota en Liga Endesa. [89-93: Narración y estadísticas]

Para saber más

Para saber más

Porque el Barça acudía con el subidón de su extraordinaria semana europea, la continuación al más que ilusionante amanecer de la era Peñarroya (tras la Supercopa, seis victorias y sólo la derrota en Kaunas). El triunfo en la prórroga en Belgrado ante el Estrella Roja no fue cualquier cosa. Enfrente, muchos más problemas atraviesa el Baskonia de Pablo Laso, por los resultados y por las lesiones: en el Palau se plantó con una rotación de ocho hombres, sin Sedekerskis, Rogkavopoulos, Raieste ni Baldwin.

La pelea aparentemente desigual no lo fue. Porque los vitorianos mostraron carácter y desparpajo en el Palau. En el comienzo con el joven Ousmane Ndiaye en la pintura. El Barça se rehizo con la aparición de Metu, aunque se estancó ofensivamente en el inicio del segundo acto, apenas cuatro puntos en más de siete minutos.

Punter

Fue en la segunda mitad cuando más saltaron las alarmas locales. Los triples de Markus Howard y Luwawu-Cabarrot, además de las pérdidas del Barça, impulsaron al Baskonia, que llegó a mandar por 10 (38-48). Fueron Juan Núñez con la batuta y Jabari Parker los que lograron mantener la puja.

Que se iba a elevar aún más cuando Cabarrot y Trent Forrest (dos ex NBA) desplegaron toda su clase indomable. Y volvieron a estirar la ventaja a la decena (68-78 a falta de seis minutos). Para colmo, Laprovittola se lesionó alarmantemente en su rodilla. Y, aún así, el Barça peleó hasta el final, oxigenado por los fallos desde el 4,60 del rival. El quinto triple de Jabari, seis puntos seguidos de Punter... Para morir en la orilla, porque el propio Punter, héroe en Belgrado, falló una aparentemente sencilla penetración que hubiera mandado el partido a la prórroga.

Cuando el jugador español 
ya es una rareza en España

Cuando el jugador español ya es una rareza en España

Actualizado Domingo, 13 octubre 2024 - 18:46

Un mensaje en la red social X (antes, en mejores tiempos, Twitter) desató el sábado las polémicas. Rezaba así: "Confirmado: en el partido Baskonia-UCAM de la Liga ACB, prórroga incluida, ha actuado un solo jugador nacido en España, Dani García, del UCAM. Ha jugado un total de 9 segundos".

Las opiniones son para todos los gustos: si el baloncesto es bueno, no importan las nacionalidades, por un lado; por otro, la situación ha degenerado tanto, que

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La apoteosis del recién ascendido Leyma Coruña: un 3+1 en el último suspiro para tumbar al Madrid

La apoteosis del recién ascendido Leyma Coruña: un 3+1 en el último suspiro para tumbar al Madrid

Actualizado Domingo, 29 septiembre 2024 - 21:33

Una acción de 3+1 de Yunio Barrueta a falta de dos segundos para el final permitió al Leyma Coruña arrancar su aventura en La liga Endesa con un histórico triunfo ante un Real Madrid, que dominó durante 39 minutos, pero acabó sucumbiendo ante el acierto desde el perímetro del equipo local (13 triples). [Narración y estadísticas (86-85)]

El vigente campeón de Liga entró en los últimos tres minutos con una sustanciasl ventaja (72-80), pero Brandon Taylor salió al rescate para llegar con vida al último suspiro. Facundo Campazzo no falló desde la línea de tiros libres para poner el 82-85. Faltaban 12 segundos. El Leyma buscó un ataque largo y Dzanan Musa perdió de vista a Barrueta, que forzó la falta y metió un triple lejano contra el tablero.

La locura se desató en el Coliseum. Los 9.300 aficionados se levantaron de sus asientos cuando el cubano encestó el tiro libre. Chus Mateo pidió tiempo muerto. Restaban 1,4 segundos. El Real Madrid buscó a Sergio Llull, pero su tiro no entró. La primera victoria naranja en la ACB llegó ante el subcampeón de la Euroliga.

Parcial de 12-1

El Real Madrid cometió muchos errores, algunos imperdonables en momentos decisivos. La transición blanca necesita tiempo. Sin Serge Ibaka por lesión, sufrió durante muchos minutos en la pintura. Esta derrota, unida a la de la final de la Supercopa, probablemente desencadenará la llegada de algún refuerzo.

El equipo de Chus Mateo golpeó de salida, dominando el rebote y un triple de Campazzo disparó marcador (9-17), aunque las rotaciones dieron otro aire al ataque naranja. Siguiendo la estela de Ingus Jakovics -ocho puntos en el segundo cuarto-, el cuadro de Diego Epifanio empezó a limar su desventaja hasta culminar su remontada (30-28, min.15) tras un parcial 12-1 que había obligado a un tiempo muerto a los visitantes.

El Leyma tenía bien controlado a Edy Tavares, pero en los momentos de dudas apareció Sergio Llull, autor de 14 de los 22 puntos de su equipo en el segundo cuarto. Duro castigo para un Leyma que había dejado de encontrar buenas posiciones de tiro. Eso permitió al Real Madrid castigarlo con rápidas transiciones, y marcharse al descanso con una cómoda renta (37-44).

Incapaz de sentenciar

El Leyma se suicidó en el arranque del tercer cuarto con varias pérdidas infantiles, pese a un tiempo muerto cuando solo había transcurrido poco más de un minuto. Campazzo y Mussa castigaron al equipo gallego con dos triples. Pero desde la línea de 6,75 también reaccionó el equipo naranja. Encestó tres triples seguidos -2 Barrueta y otro de Taylor- para volver a meterse en el partido.

El Madrid jugaba con el marcador a favor, pero era incapaz de sentenciar. Y lo pagó. Entró en los últimos tres minutos con una renta que parecía suficiente (72-80), pero Taylor se encargó de alimentar el sueño naranja, antes que Barrueta firmase su apoteósico '3+1'.