Alex Honnold y su presunto desprecio por la vida: "No es un suicida, sino todo lo contrario"

Alex Honnold y su presunto desprecio por la vida: “No es un suicida, sino todo lo contrario”

John Bachar, Sean Leary, Derek Hersey, Dan Osman... Fueron los mejores del mundo en la escalada de solo integral y todos murieron practicando lo que más amaban. Sin embargo, ninguno de ellos se acercó al nivel de Alex Honnold, el hombre que ha llevado los riesgos de esta disciplina a otra dimensión. El pasado 25 de enero, Honnold fue el protagonista de la ascensión al rascacielos Taipei 101, de 508 metros de altura, retransmitida en directo por Netflix. Sin cuerdas, ni ninguna otra medida de seguridad, como es su costumbre. Un logro sencillo a nivel técnico para él, empeñado, desde hace años, en burlar a la muerte.

«Fue un show televisivo», explica a EL MUNDO Iker Pou, uno de los mejores escaladores del panorama actual, formando cordada con su hermano Eneko. «En Taiwán ha tratado de acercar la escalada al gran público en plan reality show, pero yendo muy tranquilo, muy seguro», añade Iker, mientras Eneko abunda en el análisis. «Subir a ese rascacielos fue algo impresionante, pero sus logros en roca están a otro nivel». Y ninguno como su subida a El Capitán, la legendaria pared de 914 metros en el Parque Nacional de Yosemite (California). Fue el 3 de junio de 2017, una fecha para la historia en la escalada.

Aquel día, Honnold abrió la vía Freerider en solo integral y su hazaña quedó registrada en el documental Free solo, premiado con el Oscar en 2019. Más que un desafío, El Capitán se había convertido en una obsesión. Así lo confesaría el propio Honnold a los Pou en 2013. «Nos lo encontramos en un supermercado de por allí y tomamos un café con él. Se lo desaconsejamos, porque nos parecía algo demasiado duro y peligroso», relata Eneko. Aquello fue la obra maestra del genio con alma de hippie, que se había pasado nueve años viviendo en una caravana; del joven que había perdido a su padre a los 19 años; del adolescente que escalaba solo porque no quería hablar con nadie; del niño que no era cool y que se sentía bien sabiéndose el «tonto solitario».

«simplemente alucinas»

«Aquello tardará 20 años en repetirse. Fue impresionante», subraya Iker, de 48 años, muy preciso a la hora de evaluar los aspectos diferenciales de Honnold. «Hay otros escaladores con mejor nivel de rendimiento físico, pero su cabeza le hace único a la hora de asumir esos riesgos», apunta, en referencia a las pruebas neurológicas donde las amígdalas de Alex parecen inactivas ante el miedo. Los Pou, por supuesto, también han subido con cuerda la Freerider en El Capitán. Y esa experiencia les permite comprender mejor el hito de su colega. «Cuando estás allí y te imaginas a Alex en solo integral haciendo esos movimientos con 900 metros de patio, simplemente alucinas. Es algo surrealista. El resto no puede permitirse algo similar. Lo ha hecho desde muy pequeño, tiene esas cualidades y no le afecta como a los demás», concluye Iker.

Honnold se había iniciado en el solo integral en 2008, con Moonlight Buttress (Utah), una ascensión de 290 metros «bastante fácil y muy segura». Un par de años más tarde empleó 11 horas para rendir el Half Dome, también en Yosemite. Por entonces seguía idolatrando a Tommy Caldwell, siete años mayor, lo más parecido a un amigo. «La escalada sin cuerdas es una actividad personal un poco rara, porque nunca le cuentas a nadie lo que vas a hacer», confiesa Honnold en Free solo, dirigida por Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi.

«Lo tenemos por muy buen tipo, por un chaval majete. Pero mantener eso en Estados Unidos, en el momento en que te haces famoso es muy difícil, porque llega el dinero, la fama. Recuerdo que un amigo, nada más ver Free solo, nos dijo: "Qué pena, porque este chaval no va a ser el mismo nunca más"», cuenta Eneko, para quien el dinero yanqui puede «cambiarlo todo». No obstante sigue mostrándose optimista respecto a Honnold. «Alex lleva unos años entre su pasión, su modo de escape y lo que se ha convertido en un negocio. Creo que, en cierta manera, ha logrado un equilibrio».

Se ha hablado mucho también sobre la faceta solidaria de Honnold, quien dijo donar un tercio de sus ingresos a ONG. En 2014 puso en marcha una fundación para apoyar a quienes no tienen acceso a la electricidad. «Estados Unidos es un sitio difícil. Llevamos trabajando muchos años para una empresa americana, como The North Face, y sabemos cómo funciona el país más competitivo del mundo. Detrás de alguien que parece hippie hay mucho negocio. Te montan un show, porque tienen dinero para hacerlo», apunta el mayor de los Pou sobre las prebendas de su deporte. De hecho hay quien aún no entiende cómo Honnold obtuvo permiso para trepar por el Taipei 101 mientras Alain Robert, el gran referente de la especialidad, se ha topado con innumerables dificultades a lo largo de los años.

Hasta el 'game over'

«Básicamente, los americanos hacen lo que quieren gracias al dinero. Si se me permite hablar un poco de nosotros, en los últimos años hemos sido una de las cordadas más reconocidas a nivel mundial, pero jamás vamos a conseguir la repercusión de un escalador americano de nivel medio. Esa es la realidad y así hay que aceptarla», concreta Eneko.

Los Pou, en cambio, nunca se animaron con los solos integrales, porque según admite Eneko, «queremos seguir disfrutando de nuestra pasión y si puede ser llegando hasta viejos, mejor que mejor». «Podemos animarnos con cosas muy difíciles, pero no tirando toda la baraja encima de la mesa», completa, recordando a quienes ya no podrán contarlo, como Darío Barrio o Carlos Suárez, y a quienes vieron «la muerte demasiado cerca», como Armando del Rey, que supo que debía «poner punto final a esto si quería sobrevivir». Las experiencias al límite de este grupo de amigos en el salto BASE pueden disfrutarse en La fiera, un film de Salvador Calvo que se estrena el próximo viernes.

¿Dónde hay que situar, pues, la delgada línea que separa el riesgo y el desprecio, casi obsceno, por la vida que parece guiar a Honnold? «Nuestro deporte se ha basado siempre mucho en la libertad», puntualiza Eneko, de 51 años. «No puedes decir que sean suicidas, sino todo lo contrario. Todos sabemos que tenemos esta vida, sólo una. Y que hay que disfrutarla, vivirla con intensidad. Hasta que llegue el game over, el final del juego. Sabiendo que se va a acabar, pero no buscando que se acabe ya. Ninguno de nosotros concibe una vida relajada, tirado en el sofá. Eso es perder tu vida o morir en vida, en cierta manera. Pero hay gente que lo lleva un peldaño más allá en la asunción de los riesgos. No podemos criticarles por las decisiones que tomaron. Sabían a lo que jugaban y tuvieron la mala suerte de no acertar».

Alex Honnold hace historia al escalar sin cuerdas ni arnés el rascacielos Taipei 101

Alex Honnold hace historia al escalar sin cuerdas ni arnés el rascacielos Taipei 101

Actualizado

Desprovisto de toda medida de seguridad y equipado solo con unos zapatos especiales, una bolsa de magnesio y su emblemática camiseta roja, el estadounidense Alex Honnold hizo historia este domingo al alcanzar con éxito la cima del rascacielos Taipei 101, el undécimo edificio más alto del mundo.

La hazaña, completada en poco más de 90 minutos, convierte al norteamericano en la primera persona en escalar esta estructura en la modalidad de 'free solo', como se conoce a la variante extrema de la escalada en la que no se utilizan cuerdas ni arneses y en la que cualquier error, por mínimo que sea, se paga con la muerte.

En la previa del evento, transmitido en directo a nivel global a través de la plataforma Netflix, Honnold, nacido en 1985, había comentado que llevaba años queriendo subir el Taipei 101, el icónico rascacielos de 508 metros que domina el distrito financiero de la capital taiwanesa.

"Es increíble. He pasado un montón de tiempo pensando en esto, imaginando que era posible, pero hacerlo realmente se siente diferente", afirmó Honnold ante los medios de comunicación al término de la escalada.

Una ascensión sin margen de error

La subida estaba programada inicialmente para este sábado por la mañana, pero los organizadores optaron por suspenderla media hora antes de lo previsto debido al mal tiempo. Veinticuatro horas después, sin embargo, el sol se reflejaba en los contornos del edificio, y apenas había nubes en el cielo.

El cambio de condiciones no convirtió la escalada en una tarea sencilla. Para empezar, Honnold tuvo que superar la base del rascacielos, compuesta por 113 metros de losa inclinada de acero y vidrio y dos estructuras metálicas de 4,3 metros conocidas como 'ruyi', que supusieron el primer gran obstáculo de la jornada.

Superado ese tramo inicial -algo que le llevó menos de veinte minutos-, el escalador encaró al segmento más largo y físicamente exigente: las llamadas "cajas de bambú", ocho módulos superpuestos entre aproximadamente los pisos 27 y 90 que conforman el cuerpo del Taipei 101.

A lo largo de 274 metros de ascenso en vertical, Honnold desplegó toda su destreza como escalador, trepando con dinamismo entre los vítores y los rostros de asombro de las cientos de personas que se congregaron en los alrededores del rascacielos para presenciar este hito.

La fase final, considerada la más peligrosa por los organizadores, comenzó al alcanzar la torre superior del edificio, donde los desplomes exigieron toda la fuerza de sus brazos. Desde allí avanzó por los anillos hasta la aguja, rematada por una pequeña esfera metálica suspendida sobre el vacío, donde se hizo un 'selfie' para la posteridad.

"Para mí, el reto más grande era mantenerme tranquilo (...). A medida que subía, me sentía más y más tranquilo, era muy divertido", apuntó Honnold.

Polémica alrededor del desafío

Conocido por ascender sin equipo de seguridad 'El Capitán' -una pared vertical de más de 900 metros de granito en el Parque Nacional de Yosemite (EE.UU.)-, logro reflejado en el documental ganador del Oscar 'Free Solo', Honnold recibió críticas desde el mismo momento en que anunció su intención de coronar el Taipei 101 bajo esta modalidad.

En algunos casos, esas críticas subrayaban la elevada tasa de muertes entre quienes practican este tipo de escalada; en otros, ponían el foco en su condición de marido y padre de dos niñas pequeñas. Cualquier imprevisto habría dejado a una mujer viuda y a dos menores de edad huérfanas.

Alex Honnold corona el Taipei 101.

Alex Honnold corona el Taipei 101.Chiang Ying-yingAP

De hecho, la organización se preparó para lo peor, con medidas como un retraso de diez segundos en la retransmisión para poder cortarla de inmediato si Honnold caía al vacío. El propio escalador se mantuvo en contacto constante con su equipo durante la ascensión, que contemplaba puntos de rescate a lo largo del edificio.

"Todo el equipo de hoy era de clase mundial. Para mí, es más fácil dar lo mejor de mí cuando confío en el equipo y sé que están dando lo mejor también (...). Fue increíble, un día espectacular", concluyó un Honnold que, casi una década después de alcanzar la cima de 'El Capitán', ha vuelto a hacer historia.

Apa Sherpa, de sobrevivir a una avalancha con meses de edad a ser el 'Michael Jordan' del alpinismo: "He escalado 21 veces el Everest y no se lo deseo a nadie"

Apa Sherpa, de sobrevivir a una avalancha con meses de edad a ser el ‘Michael Jordan’ del alpinismo: “He escalado 21 veces el Everest y no se lo deseo a nadie”

"He escalado el Everest 21 veces y es algo que no se lo deseo a nadie". La paradoja suena curiosa en boca de Lhakpa Tenzing, conocido como Apa Sherpa, porque este menudo nepalí fue, hasta 2018, la persona que más veces había ascendido la montaña más alta del mundo hasta que le superó su amigo Kami Ritta, que llegó a 31 este año. "Es que no fue por un récord, ni por la aventura, lo hice por necesidad, por ayudar a mi familia", dice a EL MUNDO en la presentación de su línea de productos Thule.

¿No obtuvo ningún placer en esas ascensiones?
No, fue trabajo.

Lhakpa se llama así porque la tradición entre los Sherpa es nombrar a los niños según el día de la semana. Y él, que nació un 20 de enero de 1960 en Thame, lo hizo en miércoles. Lhakpa significa en tibetano "el que pertenece a los dioses". En su caso, su mayor vinculación es con Miyolangsangma o Diosa Madre, el nombre que da su pueblo a la protectora del Everest, el punto en el que más cerca se está del cielo en el planeta tierra. "Tenemos que respetarla y por eso siempre hacemos la ceremonia Puja antes de ascender", explica sobre el sentimiento religioso hacia este pico en Nepal.

Este montañero de origen sherpa debe mucho a la Diosa Madre, entre otras cosas la vida y su apelativo, "el más querido". Con tan sólo unos meses de edad, salió disparado de la cesta en la que le portaba su madre tras una avalancha. Ella lo encontró poco después, ileso y bajo una cornisa de hielo. Así que lo llevó al lama (sacerdote budista), que fue quien le puso el sobrenombre de Apa. "Tengo muy buena conexión con las montañas", apunta el porteador entre risas.

La sonrisa es un gesto perenne en su cara, como reflejó en el desfile en el que Thule avanzó sus productos para outdoor. También la mantenía en la fiesta posterior, entre 1.000 personas, sentado sólo, en un poyete, con un plato de ramen en la mano mientras el mundo se movía a otra velocidad. A él se le paró con 12 años, cuando falleció su padre y eso le convirtió en el único capaz de sacar adelante a su madre y hermanos y olvidar su sueño de ser médico. "Soñaba salvar vidas como doctor, pero me tocó aportar sustento a mi familia como porteador. Aunque al final, terminé por hacerlo con mi trabajo en la montaña", explica un sherpa que jamás ha perdido una vida en una expedición.

Plano general del Himalaya con Apa Sherpa.

Plano general del Himalaya con Apa Sherpa.THULE

Casi pierde la suya en la trágica aventura liderada por Rob Hall en 1996 e inmortalizada en el film Everest (2015). Ocho personas fallecieron, entre ellas el famoso montañero neozelandés al que Apa introdujo al Everest en 1989. Pero de nuevo Dios y en esta ocasión su mujer, le salvaron la vida. "Me dijo que no fuera porque tenía que construir una casa, es como si ella fuera una diosa", explica.

Apa Sherpa era uno de los porteadores más reputados en las ascensiones a cualquier montaña del Himalaya por su agilidad y resistencia. De ahí que le apoden el Super Sherpa, el Michael Jordan del alpinismo o el Tigre del Himalaya. "Estoy muy orgulloso de mis motes", aprecia entre risas. Pero su verdadera virtud es su seguridad, sea ascendiendo el Everest, el Dhaulagiri o el Annapurna, montaña en la que peor lo ha pasado y en la que pensó que él mismo no volvía tras ser atrapado por varias avalanchas . "Escalar en el Himalaya es muy arriesgado, cuando salimos de casa nunca sabemos si volveremos", dice.

"Escalar en el Himalaya es muy arriesgado, cuando salimos de casa nunca sabemos si volveremos"

Apa no es capaz de recordar todas las ascensiones que ha hecho en su vida, pero no olvida la única vez que ascendió el Everest por el lado chino. Tuvo que salvar la vida de dos montañeros, uno japonés y uno ucraniano, tras sufrir ambos problemas de salud. "Los llevé en mi espalda: el japonés fue fácil, pero el ucraniano era tan alto que iba arrastrando los pies durante el trayecto", rememora.

Lo más llamativo es que Apa Sherpa realizaba todas esas hazañas muchas veces con material prestado y de poca calidad, lejos de la tecnología que hoy se maneja en este tipo de aventuras. Su habilidad provenía de sus genes y de entrenamiento. "Nosotros nos preparábamos escalando", cuenta jovial sus rutinas para estar en forma y confirma que también influye su predisposición genética.

No obstante, son 30 los sherpas que han fallecido realizando su trabajo en este siglo, 110 en total en toda la historia, según Himalayan DataBase, con datos hasta diciembre de 2024. Es el peaje de un trabajo peligroso y que a veces se encuentra la obstinación de algunos clientes que buscan hollar cimas a toda costa. "Cuando tienen algún problema siempre les digo que la montaña no se va a ir a ninguna parte, que la vida es más importante", revela el sherpa.

El montañero, de pie, ante la coordillera más alta del mundo.

El montañero, de pie, ante la coordillera más alta del mundo.THULE

Labor social

Hablando de fama, dejando a un lado a Rob Hall, Apa Sherpa ha trabajado en varias ocasiones con Peter Hillary, hijo de Edmund, el primer europeo en escalar el Everest. De hecho, su primera ascensión a esa montaña se produjo con Peter en 1990. Mientras que en 2010 fue uno de los miembros de la expedición que llevó parte de las cenizas del padre a la cumbre en homenaje a su hazaña. "El apellido Hillary significa mucho en Nepal, no es sólo escalar, también han ayudado mucho construyendo hospitales y escuelas", desgrana.

Apa continúa ese progreso con su Fundación Apa Sherpa, colaborando en la educación de niños en Nepal que, como él, recorren tres horas diarias a pie para ir a la escuela. "Estaba siempre cansado y hambriento", recuerda. Thule ha querido sumarse a ese proyecto con una línea de productos en la que parte de lo recaudado va a la fundación. Se trata de brindar alternativas a los jóvenes para que no tengan que jugarse la vida como porteadores. "Devolver a la montaña todo lo que me dio", confiesa.

Quienes nunca se la han jugado son sus hijos. Ellos tuvieron una vida muy diferente ya que se criaron en Estados Unidos después de que Apa se mudara junto a su familia en 2006. Desde entonces no ha vuelto a escalar en el Himalaya. Tampoco quiere y confiesa a este periódico que a sus hijos sólo les permitiría hacerlo una vez "para que vivan la experiencia".

¿Es de playa o de montaña?
Ahora, de playa (risas). En la montaña ya he estado... muchas veces.
El riesgo de respirar en los rocódromos: "Tienen los niveles de contaminación de las autopistas en megaciudades chinas"

El riesgo de respirar en los rocódromos: “Tienen los niveles de contaminación de las autopistas en megaciudades chinas”

Todos hacia arriba, un sueño en vertical. Justo después de la pandemia, España se llenó de aficionados a la escalada, en una moda que aún hoy se mantiene porque lo tiene todo. La apertura de decenas de rocódromos -en los últimos seis años se ha pasado de 152 a los 366 actuales-, referentes como el campeón olímpico Alberto Ginés, los hermanos Pou o Alex Honnold, el empuje del marketing de marcas punteras, innovaciones como el autoasegurador y, sobre todo, unos notables beneficios físicos. Pocos deportes mejoran a la vez la fuerza, la resistencia y la flexibilidad.

Pero la tendencia también tiene su lado oscuro. Con cientos de miles de practicantes en España -hay 300.000 licencias entre montañeros y escaladores-, la escalada indoor esconde un riesgo para la salud aún poco estudiado y menos combatido: la pésima calidad del aire en los rocódromos.

«Los niveles de contaminación que hemos medido se encuentran entre los más altos jamás documentados a nivel mundial. Son comparables a los de las autopistas de varios carriles en megaciudades de China», explica Thilo Hofmann, científico ambiental en la Universidad de Viena y director de un estudio pionero en la materia. Junto a investigadores de su centro y de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), Hofmann recolectó muestras en una decena de rocódromos de Austria, Suiza, Francia y España entre febrero de 2023 y junio de 2024. El análisis reveló que el aire puede ser tóxico. ¿Por qué?

Desde hace décadas se sabe que el magnesio que se utiliza para mejorar el agarre puede ser irritante y, por tanto, peligroso para personas con problemas respiratorios. Pero el nuevo problema viene de otro lugar: de los pies de los escaladores. O, más concretamente, de sus pies de gato. La suela de la mayoría de estas zapatillas se fabrica con caucho y libera micropartículas cada vez que contacta con una presa. Cada ascensión genera polvo, y más polvo, y más polvo. Una exposición esporádica es inocua; una continua, potencialmente problemática.

El estudio de Viena y la EPFL llegó a registrar valores de inhalación de hasta 48 ng/kg/día, lo que en una persona de 70 kilos supone absorber 3,4 microgramos diarios de compuestos químicos del caucho. Anilina, difenilguanidina, benzotiazol y hasta 6PPD: todas ellas toxinas que se acumulan en el organismo de los escaladores más asiduos, los instructores y los trabajadores de los rocódromos.

El ejemplo de los campos de hierba artificial

«Las suelas de las zapatillas de escalada se parecen a los neumáticos de los coches. Tienen aditivos químicos que las hacen más resistentes y duraderas, pero también son tóxicos», expone Anya Sherman, científica ambiental de la Universidad de Viena que, junto a Hofmann, impulsó el estudio publicado en la revista Environmental Science and Technology Air. Hofmann y Sherman compartían afición por la escalada y de una conversación entre ambos surgió la idea de analizar la contaminación ambiental de los rocódromos.

«Empezamos a hablar del residuo negro que queda en las presas por culpa de la abrasión de las suelas. De cómo los escaladores lo retiran para mejorar el agarre y lo lanzan al aire. Y pensamos que había que examinarlo», cuenta Sherman, que al igual que Hofmann reclama más investigaciones sobre el tema.

Hace sólo una década se empezó a estudiar el uso del caucho en superficies como los campos de fútbol de césped artificial o los parques infantiles y los resultados fueron tan evidentes que ya existe legislación en su contra. La Comisión Europea prohibió en 2023 el uso de este material como relleno y en los próximos ocho años deberá sustituirse. Lo mismo podría ocurrir con las suelas de los pies de gato. «La comunidad científica lleva muy poco tiempo prestando atención a los aditivos derivados del caucho y todavía no conocemos todos sus efectos», concluye Hofmann, que espera que en el futuro el aire de los rocódromos sea un aire limpio.

"Se requiere más investigación"

La cadena de rocódromos Sputnik, consultada por EL MUNDO, quiso rebajar el alarmismo creado por el estudio al señalar que se tomaron muestras de pocos recintos y que "las implicaciones del caucho para la salud aún no se han investigado a fondo". "En Sputnik se cumple con la normativa vigente y se garantiza una ventilación superior a lo exigido, gracias a sistemas de climatización en funcionamiento continuo, desestratificadores que favorecen la circulación del aire y una estricta limpieza y sustitución de filtros", comentan desde la empresa que tiene locales en Alcobendas, Las Rozas, Berango, Chamberí y Legazpi.

Muere a los 31 años cuando escalaba en Pakistán la ex campeona de biatlón Laura Dahlmeier: "El desprendimiento de rocas fue fatal"

Muere a los 31 años cuando escalaba en Pakistán la ex campeona de biatlón Laura Dahlmeier: “El desprendimiento de rocas fue fatal”

Actualizado Miércoles, 30 julio 2025 - 18:17

Laura Dahlmeier ha muerto. La ex biatleta alemana de fama mundial no sobrevivió al desprendimiento de rocas que la alcanzó el lunes en el Laila Peak, a 5.700 metros de altitud, mientras escalaba la montaña en el Karakórum, en Pakistán. Esta cumbre es conocida por ser particularmente empinada y peligrosa debido a sus frecuentes desprendimientos de hielo y grava.

Algunos bloques de piedra se desprendieron repentinamente de la montaña y la leyenda del biatlón, de 31 años, que hacía unos años se había retirado de la competición para dedicarse a su segunda gran pasión —el alpinismo—, fue alcanzada por ellos, quedando gravemente herida y falleciendo a causa del impacto.

A pesar de la señal de alarma lanzada por su compañera de escalada y de la imponente operación de rescate en la que participaron también numerosos alpinistas extranjeros presentes en la zona, no ha sido posible socorrerla.

Hasta el último momento, las condiciones del terreno accidentado, el fuerte viento y las intensas lluvias estacionales que azotaron la región hicieron imposible cualquier intento de rescate. Ya el martes, durante un reconocimiento aéreo —el helicóptero no pudo aterrizar debido al mal tiempo— se localizó su cuerpo sin signos de vida.

"Laura Dahlmeier murió el 28 de julio. Se presume que fue en el acto", ha informado el portavoz del gobierno local en la región de Gilgit-Baltistán, Faizullah Faraq. "Se han hecho los arreglos para trasladar el cuerpo al campo base. Su compañera de escalada, Marina Eva, fue rescatada y llevada al campo base por un grupo de alpinistas y porteadores de gran altitud locales".

Tras horas de espera e intentos de rescate, la muerte de la campeona, ganadora de dos medallas de oro olímpicas en 2018, fue confirmada el martes por su equipo. "La operación de rescate no tuvo éxito y fue interrumpida en la tarde del 29 de julio", informó el equipo de gestión de Dahlmeier.

"Era voluntad expresa y escrita de Laura que, en un caso como este, nadie arriesgara su vida por salvarla. Su deseo era dejar su cuerpo en la montaña, también en consideración a sus familiares, que han pedido expresamente que se respeten sus últimas voluntades". Sus restos serán transportado a la ciudad de Skardu en cuanto los rescatistas logren recuperarlo.

La campeona alemana se había retirado del biatlón en 2019, con tan solo 26 años, después de haberlo ganado todo: dos títulos olímpicos (en sprint y persecución) en los Juegos de PyeongChang 2018, siete títulos mundiales y la Copa del Mundo en 2017. Se dedicó de inmediato y con éxito al alpinismo, una de sus pasiones desde joven. Logró el mejor tiempo femenino en la ascensión del Ama Dablam, conocido como el "Cervino del Himalaya" (6.812 metros), alcanzando la cima en 8 horas y 24 minutos en 2024. El pasado 8 de julio había escalado la Great Trango Tower (6.287 metros), otro hito más antes del intento de ascenso al Laila Peak.

"Laura en el biatlón era realmente una grande, y se había convertido en una alpinista experta, una de las más destacadas del mundo, pero a una caída de rocas no se puede escapar" ha asegurado Reinhold Messner, el primer hombre en escalar los catorce ochomiles del planeta.

"Ella no cometió errores. Amaba la montaña y la conocía profundamente. Estaba en Pakistán con algunos amigos desde finales de junio y ya había escalado la Gran Torre de Trango (6.287 metros). El Laila Peak era el segundo objetivo previsto. La dificultad de esa montaña no es tanto la altitud, sino la escalada en roca y hielo. El desprendimiento de rocas le fue fatal", añadió Messner.

Fue el último viaje de una campeona de clase, que dedicó su vida a la montaña. La montaña se la arrebató. "Laura enriqueció nuestras vidas y las de muchos con su forma cálida y directa de ser ", ha escrito su familia en un mensaje publicado en su cuenta de Instagram "Nos mostró la importancia de luchar por los propios sueños y objetivos, y de mantenerse siempre fiel a uno mismo. Te estamos profundamente agradecidos, querida Laura, por habernos permitido formar parte de tu vida".

Un escalador nepalí se convierte, con 18 años, en el más joven en completar los 14 ochomiles

Un escalador nepalí se convierte, con 18 años, en el más joven en completar los 14 ochomiles

Actualizado Miércoles, 9 octubre 2024 - 07:41

Hay proezas que parecen del todo imposibles, como la que ha llevado a cabo el escalador nepalí Nima Rinji, quien se convirtió este miércoles en la persona más joven en alcanzar la cima de las catorce montañas más altas del planeta, a la edad de 18 años, informa Efe. Rinji culminó su hazaña tras completar su ascenso al Sisapangma, de 8.027 metros y la última cumbre que le faltaba.

"Nima alcanzó la cima a las 6:05 hora local en China (22:05 del martes GMT)", dijo el portavoz del joven prodigio, Bikram Karki. Su ascenso a la montaña más pequeña de los catorce ochomiles le permitió superar a su tío, Mingma Gyabu Sherpa, como la persona de menos edad en haber completado este hito.

Su familiar poseía este récord desde 2019, cuando completó su último ochomil a la edad de 30 años, según el Libro Guinness de los Récords.

Para saber más

En un comunicado, Rinji dedicó este récord a su proyecto 'SherpaPower', con el que pretende "mostrar a la generación más joven de sherpas que pueden superar el estereotipo de ser solo escaladores de apoyo y aprovechar su potencial como atletas de primer nivel, aventureros y creadores".

"No somos solo guías; somos pioneros. Que esto sea un llamado a todos los sherpas para que vean la dignidad de nuestro trabajo, el poder de nuestra herencia y las posibilidades ilimitadas de nuestro futuro", agregó.

Rinji comenzó a escalar a los 16 años y alcanzó su primera cumbre el 30 de septiembre de 2022. El elegido fue el monte Manaslu, la octava montaña más alta del mundo con 8.163 metros.

El 16 de octubre de 1986, el italiano Reinhold Messner se convirtió en el primero en escalar los 14 ochomiles sin utilizar oxígeno suplementario.

Rescatan a dos alpinistas que se quedaron atrapadas durante tres días en una montaña del norte del Himalaya

Rescatan a dos alpinistas que se quedaron atrapadas durante tres días en una montaña del norte del Himalaya

Actualizado Lunes, 7 octubre 2024 - 08:47

En el mundo del alpinismo un pequeño error, un tropiezo o un equipo en mal estado puede costarte la vida. O por lo menos una situación traumática como la que vivieron dos escaladoras, que han sido rescatadas después de estar atrapadas durante tres días en una montaña en el norte del Himalaya de la India, informa AP.

Fay Jane Manners, del Reino Unido, y Michelle Theresa Dvorak, de Estados Unidos, estaban ascendiendo una sección rocosa del pico Chaukhamba-3 en el estado de Uttarakhand, en la India, cuando se quedaron atrapadas allí, según informó Sandeep Tiwari, un alto funcionario administrativo del distrito Chamoli de Uttarakhand. Las escaladoras fueron rescatadas finalmente este domingo.

Un desprendimiento de rocas cortó la cuerda de las dos montañeras, enviando al fondo de un desfiladero sus bolsas, que contenían suministros cruciales como comida, su tienda de campaña y equipo de escalada. Las escaladoras también perdieron la mayor parte de su equipo de comunicación, pero lograron enviar un mensaje de emergencia.

"Estábamos sacando mi bolsa y ella (Dvorak) tenía su bolsa encima. Y llegó el desprendimiento de rocas, cortó la cuerda con la otra bolsa, y simplemente se fue montaña abajo", dijo Manners a los periodistas locales el domingo.

La operación de rescate tardó 80 horas en completarse e involucró a la fuerza aérea india y a la Autoridad de Gestión de Desastres del Estado de Uttarakhand.

Rajkumar Negi, portavoz de la agencia de gestión de desastres de la India, dijo que dos helicópteros de la Fuerza Aérea de la India enviados el viernes para ayudar con la búsqueda no pudieron localizar a las escaladoras. Pero el sábado, un equipo de montañismo francés, que también estaba intentando escalar el pico Chaukhamba-3, localizó a las escaladoras varadas y transmitió sus coordenadas a las autoridades de rescate.

La fuerza aérea india dijo en un comunicado en la plataforma social X que el domingo trasladó a los escaladores en avión "desde 17.400 pies, mostrando una notable coordinación en condiciones extremas" y consiguieron rescatarlas.

Fracasa una operación de rescate por la desaparición de dos escaladores japoneses en el K2

Fracasa una operación de rescate por la desaparición de dos escaladores japoneses en el K2

Actualizado Domingo, 28 julio 2024 - 23:06

Una operación para rescatar a dos escaladores japoneses que desaparecieron en el K2, la segunda montaña más alta del planeta con 8.611 metros de altitud, fracasó este domingo a pesar de que los helicópteros del Ejército de Pakistán ubicaron los cuerpos de ambos montañeros, que "parecían inmóviles".

Los veteranos Kazuya Hiraide y Kenro Nakajima sufrieron el sábado una caída cuando se encontraban a 7.500 metros de altitud, dijo este domingo en un comunicado el secretario del Club Alpino de Pakistán, Karrar Haidri.

Las autoridades enviaron dos helicópteros del Ejército paquistaní a la zona donde los escaladores habían desaparecido y, aunque "vieron los cuerpos de los escaladores", el comunicado agregó que los rescatistas "volvieron con las manos vacías".

Según Haidra, los cuerpos parecían inmóviles, aunque todavía no se les ha dado oficialmente por muertos.

Los intentos de rescate son extremadamente arriesgados en el K2 debido a los fuertes vientos y las duras condiciones meteorológicas impredecibles.

En este sentido, el funcionario aseguró que no estaba claro si habrá más intentos de rescate.

Los dos montañeros trataban de alcanzar la cima por una nueva ruta en su cara oeste y mediante un método basado en el uso mínimo de cuerdas fijas y de apoyo, buscando una mayor velocidad a cambio de un nivel más alto de riesgo y dificultad.

La cara occidental del K2 es más vertical y sólo ha sido escalada con éxito una vez antes por un equipo ruso en 2007, según el comunicado.

Kazuya Hiraide ha ganado tres premios Piolets d'Or, el galardón más prestigioso en el campo del alpinismo.

Durante esta temporada de escalada de verano, otros tres escaladores japoneses han muerto en Pakistán, todos en la montaña Spantik, de 7.027 metros, que también se encuentra en la región de Gilgit Baltistan.