Ibon Navarro supo hacerlo

Ibon Navarro supo hacerlo

Actualizado Domingo, 16 febrero 2025 - 23:10

Septiembre. Terminando de construir la plantilla, Unicaja Málaga se planteó fichar a otro pívot, Olek Balcerowski, que venía del campeón de la Euroliga, Panathinaikos. Ibon Navarro veía un problema en tener tantos jugadores: «No sé gestionar a siete tíos por dentro. No sé cómo lo voy a hacer. Tendré que aprender». En la queja llevaba implícita la honestidad de que el reto le tenía que hacer aplicarse más. Su club le mandaba un mensaje de ambición, el problema del entrenador era tener que apañarse con más recursos, no con menos. Que es lo normal.

El éxito del Unicaja de las últimas temporadas es acertar en la línea deportiva, acertar en el gestor del banquillo y en algo vital, una estabilidad económica ante renovaciones al alza. Los trofeos revalorizan jugadores, poder seguir firmando extensiones significa incrementar salarios con el riesgo de la acomodación. No ha sido así. Esta Copa del Rey la han ganado con tres partidos solventes, acabando con una final brillante. Ni un desenlace igualado, raro de ver en el baloncesto de alto nivel europeo.

El Real Madrid se reforzó con dos NBA hace pocas semanas, uno de los dos no ha participado y el músculo interior africano que tiene el equipo de Chus Mateo se ha visto superado por la puntería lejana de los malagueños. Ajustes del rango muy largo. Ajustes de identidad múltiple. Las plantillas largas de equipos ganadores implican pérdida de un estilo definido para buscar lo impredecible. Que es como mejor se guerrea la batalla del contraespionaje de los scoutings. Haremos esto por ellos hacen esto otro... El Unicaja de la semifinal fue diferente del de la final, con líderes anotadores opuestos.

Alberto Díaz vuelve a levantar otra Copa y se convierte en el rostro más reconocible de una era pelidorada para un equipo donde su presidente no quiere jugar Euroliga, pero sin duda esa debería ser la siguiente estación de un grupo de deportistas y cuerpo técnico que pueden medirse con los mejores del continente.

Real Madrid, Barcelona y Valencia salen golpeados de esta Copa del Rey. Cada uno con sintomatología distinta. Unicaja vuelve a salir vencedor con el santo grial del tiro de tres anotado en racha y sacando a los gigantes de la zona. Esto es un juego de humanos grandes, no sólo de tamaño físico. La grandeza de Ibon Navarro fue mostrarse bastante como es una persona, con dudas y dificultades. Y las superó, supo cómo jugar con una plantilla larga y con siete pívots. Además de jugar contra la presión de volver a ganar. Ibon supo.

Vuelan los sueños de Unicaja, bravísimo campeón de Copa tras triturar al Real Madrid

Actualizado Domingo, 16 febrero 2025 - 22:09

Vuelan los sueños de Unicaja, la confirmación en el Gran Canaria Arena de un equipo que es una revolución, campeón de Copa tras pasar por encima del Real Madrid. La tercera de su historia, la segunda en tres años, el quinto título de la era Ibon Navarro. Vuelan los sueños como canta su himno, la emoción de una ciudad transferida a una cancha de baloncesto. [Narración y estadísticas (93-79)]

El Carpena estaba en Las Palmas, una fiesta en las tribunas de los que se frotan los ojos ante lo impensable, ante lo que nunca ocurría, que lo grandes no ganen la Copa. Pero este Unicaja es tan grande que es capaz de doblegar al Madrid hasta hacer gris y pequeñito, derrotándolo de principio a fin, una lección táctica y una lección emocional hasta casi humillarle. Fueron esta vez Kendrick Perry y Cameron Taylor sus puntales, como en la semifinal Alberto Díaz y Yankuba Sima. Igual da, este Unicaja es un colectivo con 14 estrellas y así lo labra el mago Ibon.

En el parqué del Gran Canaria Arena estaban los dos equipos más pujantes, con bastante diferencia, de los últimos tiempos del baloncesto español. Lo del Unicaja no es un espejismo. Ahí están sus hazañas, su porcentaje de victorias en ACB y, sobre todo, su estilo. "Nos reconocerían aunque jugáramos de rojo", presume Navarro, el tipo que lo cambió todo hace ahora tres años, cuando venía de un despido en Andorra.

Fieles a eso, fiereza, frenesí, continuidad y sello español en la plantilla y reparto de egos y responsabilidades, los malagueños avanzan y conquistan, hasta tal punto que habría que preguntarse dónde estarían si disputaran la Euroliga (renunciaron para estar en la Champions League de la FIBA, de la que son campeones, jugosa económicamente y menos exigente). Esa donde el Real Madrid pena este año, asunto que tendrá que resolver en breve.

El Madrid, pues, no era tan favorito como podría parecer. Ya fue derrotado por los verdes en la final de la Supercopa y en las semifinales de 2023 en Badalona donde Unicaja inauguró su tiempo. Era partido de tú a tú, una final de altísimo nivel desde el despertar, con triples como puñales de Osetkowski y Perry que eran un síntoma: Ibon Navarro iba a resolver sus problemas defensivos con descaro total en ataque. Así, Sima, decisivo en semifinales contra Tenerife, cometió dos faltas en 50 segundos ante Tavares. Y al poco culminó un contragolpe con un brutal mate.

Unicaja hacía que el Madrid no se sintiera cómodo y gozaba de pequeñas ventajas, apoyado en su perímetro (6 de 11 al descanso) y sobreviviendo al dominio total blanco del rebote. Hugo González, 19 recién cumplidos, irrumpió en su primera final con el descaro y la seguridad en sí mismo de las estrellas. Chus Mateo lograba mantener una defensa dura, pero no dar caza al rival. Cuando Ibaka puso por delante al Madrid, respondió Unicaja con un 8-0. Y, pese a la antideportiva a Osetkowski por golpear a Musa, los andaluces se fueron mandando al descanso (39-36).

Esa inercia se confirmó a la vuelta. Una de las razones de la falta de fluidez del Madrid era Campazzo, que lleva unas semanas sin ser él. Su primera canasta llegó entonces, cuando ya parecía una labor personal sacar a su equipo del apuro. Porque Unicaja, bravísimo, martilleaba con triples y más triples, para una ventaja que fue una alerta roja (56-44).

El triple sobre la bocina de Llull, tras recorrer la pista, fue un pequeño alivio. Como el de poco después. Pero pronto se comprobó que esta Copa no se le escapaba al Unicaja. Perry, MVP, el mejor de la noche, agarró por la pechera la responsabilidad. Kravish completó una soberbia actuación con su enésimo triple mientras Hezonja perdía los nervios y sólo Llull intentaba la heroica. Pero una técnica precisamente al balear acabó con lo que se daba. Vuelan los sueños de Unicaja, del merecidísimo campeón.

Unicaja – Real Madrid, una final que empieza a ser un clásico: “Es un equipo envidiable”

Actualizado Domingo, 16 febrero 2025 - 11:23

Unicaja se ha convertido en los últimos dos años en el gran animador del baloncesto nacional. Un reacción improbable de un equipo histórico, pero que pasó demasiados años en el olvido. Cuando hace cinco, en su Carpena, justo unos días antes de que estallase la pandemia, se coló en la final copera, fue como un espejismo: habían pasado 11 de la anterior. Este domingo (20.00 h.) se reedita aquella cita contra el Real Madrid con la sensación esta vez que, por el título lucharán en el Gran Canaria Arena los dos mejores equipos, de largo, de la ACB.

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Quizá sólo Barça y Valencia se les acerquen, pero en la Copa han mostrado ambos una versión horrible, las dos grandes decepciones. "Unicaja es un equipo envidiable, se conocen de memoria, tiene un entrenador extraordinario, será un partido dificilísimo", avisaba el sábado por la noche Chus Mateo, que también, sin embargo, se mostraba esperanzado: "Lo afrontamos con optimismo. Vamos a ir por ella con uñas y dientes, no se nos va a escapar. Se va a encontrar a un Real Madrid que va a dar guerra".

Los blancos, apoyados principalmente en una versión top de Hezonja, se han mostrado sólidos en lo que va de torneo, exceptuando el amanecer de semifinales contra Gran Canaria, un serio aviso que en la final deberán tener en cuenta ante el colectivo de Ibon Navarro, que exhibe un físico y una rotación que nada tiene que ver. Son los dos últimos campeones los que se las ven, primero y segundo actualmente de la Liga, la reedición también de la pasada Supercopa, donde los malagueños (80-90, con Kameron Taylor como MVP) conquistaron en Murcia su cuarto título en dos años. El otro enfrentamiento entre ambos fue en el Palacio, victoria blanca en ACB el pasado 8 de diciembre (90-77).

La historia habla de cinco partidos coperos entre ambos, con un balance de 3-2 para el Madrid. En cuanto a finales, la igualdad es total, con un triunfo para cada equipo en los dos precedentes que existen. En 2005, aquel legendario Unicaja, en el que Chus Mateo era ayudante de Sergio Scariolo, se estrenó, y en la ya cita de 2020, con Campazzo de protagonista, ganó un Madrid que busca su título número 30 (27 del Barça, el siguiente en la lista).

El Real Madrid reacciona a lo grande y defenderá su corona ante el Unicaja

Actualizado Sábado, 15 febrero 2025 - 23:35

Le tocó al Real Madrid una noche de remontada y sufrimiento en el Gran Canaria Arena para estar de nuevo en la final de Copa (11 de las últimas 12, en busca de su corona número 30), para defender título este domingo (20.00 h.) ante el Unicaja, los dos últimos campeones frente a frente. Un comienzo impropio y un despertar rotundo ante el Dreamland de Jaka Lakovic, que soñó pero se dio de bruces con un rival enrabietado, especialmente en defensa. [63-80: Narración y estadísticas]

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Sólo se evidenció la superioridad blanca cuando se vio realmente en un apuro. Cuesta entender su puesta en escena, las dudas del que nunca falla, Campazzo. Pero también hay que poner en valor cómo se sobrepuso, tirando de clásicos. Los números no hacen justicia al dominio de Tavares ante el amarillo en el que se formó cuando llegó a España desde Cabo Verde. Campazzo arregló con sus triples el desaguisado anterior y al Granca no le acompañó el acierto tampoco. Ni siquiera sufrió un desenlace ajustado el Madrid, la semifinal resuelta mucho antes de lo que hubiera imaginado.

Porque el anfitrión fue un grupo salvaje, un colectivo repleto de energía, bravo y sin complejos ante el favorito, espoleado por las tribunas y el pío pío. En estas cimas, sólo los valientes sobreviven. Los que no miran precedentes (cuatro derrotas ante el Madrid en cuatro partidos coperos, incluida la final de 2016 en La Coruña) ni maldiciones (no gana el torneo el equipo de casa desde el Baskonia en Vitoria hace 23 años). Ese ardor amarillo fue un sopapo a un Madrid que amaneció como no se debe, blando y despistado.

Los de Chus Mateo anotaron una canasta en juego en los siete primeros minutos (Abalde) y Campazzo estuvo tan gris y errático que fue mandado al banquillo a las primeras de cambio. Insólito. Ocurría lo improbable, las pérdidas, los fallos en todos los rincones, hasta en el tiro libre. Salió Hezonja y ni así. El Madrid firmó el segundo peor arranque de su historia copera (sólo superado por los cinco puntos en el primer cuarto de la final de 2007 contra el Barça).

Tavares machaca ante Tobey.

Tavares machaca ante Tobey.Angel Medina G.EFE

Peor aún. Un triple de Shurna, los arañazos de carácter de Salvó... El Granca se vio 14 arriba (26-12). Sólo ahí, en ese abismo, reaccionó el Madrid. Lo hizo recurriendo a los de siempre, Campazzo, Hezonja y Tavares. Apretando en defensa y tirando de orgullo. El Facu acertó al fin con el primer triple para coronar un parcial de 1-14 y sólo algunas acciones de Brussino ante Eli Ndiaye lograron mantener la ventaja local al descanso (31-30).

La lección aprendida. Incluso a pesar del 4-0 de salida. La respuesta fue medio billete a la final. Tan contundente, tan de campeón, que dejó tiritando al Gran Canaria. Y petrificado a un Jaka Lakovic que tardó demasiado en parar la sangría. Dos triples de Campazzo, más Tavares... Un enorme parcial de 1-15 que fue un gancho al mentón.

El Madrid rodaba cuesta abajo, tan lejos de las agonías recientes. Y su ventaja se disparó hasta la decena. Apenas Mike Tobey podía responder a la defensa blanca, a ese bastión que es Tavares, al coraje que aporta Abalde. Para colmo, Llull, por el que no pasa el tiempo. Y un Bruno Fernando mucho mejor que en el partido de cuartos. No hizo ni falta la participación esta vez de Ibaka y Garuba sólo jugó los minutos de la basura (Rathan-Mayes y Dennis Smith se volvieron a quedar fuera).

Sin apenas respiro, en menos de 24 horas, la final (como en 2020) entre los que más méritos hicieron, no sólo en esta Copa. Unicaja y Madrid, los mejores equipos españoles esta temporada, los que disputaron la Supercopa en Murcia, con victoria verde.

El corazón de Alberto Díaz lleva al Unicaja a otra final

Actualizado Sábado, 15 febrero 2025 - 21:11

Tiene estas cosas Unicaja y presume de ellas. Forma un colectivo sin estrellas. O, al revés, con todos como estrellas. Un día brilla uno y al siguiente otro diferente. Pocos, sin embargo, aguardaban a Alberto Díaz como elemento absolutamente diferencial en toda una semifinal copera. Una tarde para enmarcar la del base (13 puntos, tres triples, siete asistencias...), una exhibición ante nada menos que el eterno Marcelinho Huertas, el mismo que desarboló el jueves a todo el Barça. El pelirrojo y Yankuba Sima (21 puntos y ocho rebotes, otro inesperado) devolvieron a los malagueños a toda una final copera dos años después del cielo de Badalona. [90-83: Narración y estadísticas]

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El embrujo de la Copa se alimenta también y, sobre todo, de lo que va más allá de Barcelona y Madrid. De todos los que intentan y, a veces, consiguen destronar a los grandes, pocos proyectos como los de Unicaja y La Laguna Tenerife, espejos en tantas cosas estructurales (la continuidad en sus plantillas, el protaegonismo del producto nacional, disputar la Champions League de la FIBA...), tan distantes sin embargo en la cancha. Un clásico moderno, una rivalidad que en el Gran Canaria Arena tuvo otro precioso episodio. Triunfó Unicaja, como en la final de 2023 (hace un año en cuartos en el Martín Carpena se vengaron los insulares), y estará este domingo en la finalísima en busca de su quinto título en dos años.

Era, se suponía, una batalla de estilos. Del frenesí andaluz contra la pausa canaria, del plan de Ibon contra la sabiduría de Vidorreta, euskera en los banquillos. La cosa iba de quién impondría su ritmo, de cómo reaccionarían las veteranas piernas del Tenerife a la batalla durísima del jueves contra el Barça, en cuándo aparecerían los fantasmas pretéritos para ambos. Fue Unicaja el que amaneció más seguro de sí mismo, más dominador, apoyado en el rápido dominio en la pintura de Sima (nueve puntos en el arranque), en sus múltiples opciones ofensivas y, sobre todo, en lo incómodo que hacía su defensa la vida a los canarios.

Taylor, defendido por Joan Sastre, en el Gran Canaria Arena.

Taylor, defendido por Joan Sastre, en el Gran Canaria Arena.ACB Photo

Pero lleva ocurriendo en la ACB un fenómeno curioso: Gio Shermadini, un pívot de otra época, tan lento y falto de tiro exterior como increíblemente efectivo en ese truco llamado pick and roll (que con Huertas y Fitipaldo es puro arte), resulta imparable. Su irrupción fue estruendosa, 10 puntos seguidos, master class al poste bajo, y una asistencia para el triple de Sastre que encendió la parte aurinegra de las tribunas del Gran Canaria Arena.

Unicaja logró contener el embiste y la igualdad se mantuvo hasta el descanso (38-39). Pero los de Ibon Navarro tenían localizados varios problemas serios por resolver. La defensa del pick and roll (después fue Fran Guerra el que les hizo mucho daño) y el acierto desde el perímetro, otra vez algo negados como contra el Joventut el jueves.

Alberto Díaz, defendiendo a Huertas, en el Gran Canaria Arena

Alberto Díaz, defendiendo a Huertas, en el Gran Canaria ArenaACB Photo

También el Tenerife tenía sus lastres, demasiadas pérdidas y demasiados tiros libres fallados. Mientras unos y otros buscaban soluciones, apareció Huertas con dos triples y siguió un tremendo pim pam pum, pues Alberto Díaz sorprendió con tres de contestación, y Sima seguía a lo suyo, impresionante, como nunca se le vio, elemento ofensivo inesperado que hizo tambalearse a los de Txus Vidorreta, con la máxima en contra (72-60) para encarar el acto definitivo.

Era alerta roja, peor con un triple de Osetkowski (+15). Con el viento a favor y el acierto recobrado, Unicaja es un destructor. Al fin habían podido desatarse, jugar en transición, volar sobre el parque y la meta no estaba tan lejos. Pero evidentemente, aún había mucha faena: Tenerife se vino arriba con un 0-8 (triples de Doornekamp y Fitipaldo) y lo siguió intentando hasta el mismísimo bocinazo final. Un más que honroso semifinalista. Por muchas más batallas entre Unicaja y Tenerife.

El “proceso” de Hezonja, modo zen y liderazgo: “El dios se llama Llull”

Actualizado Viernes, 14 febrero 2025 - 22:55

El 'capitán' Hezonja se sienta en el banquillo unos minutos antes de las presentaciones. Cierra los ojos, relaja sus brazos, y permanece en modo zen cinco minutos, inalterable al estruendo de alrededor. Hasta el punto de que le tienen que avisar de que esto empieza ya. Al poco, se le ve frenético en el banquillo, animando a sus compañeros desde la primera canasta. Incluso pisa la pista para agarrar al joven Eli Ndiaye, que las está pasando canutas en el amanecer contra Derrick Alston Jr., para darle unos consejos. Lo mismo hará después el croata con Andrés Feliz, al que le sermonea largo tiempo en un aparte. Es la nueva versión de un tipo que, además, es incontenible sobre la pista.

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Ahí, en el parqué, hizo suya la tarde Hezonja contra el Baxi Manresa en cuartos. Pero esta vez lo deportivo quedó casi en segundo plano. Lo que impresionó del alero fue su actitud. Hace un año por estas fechas sus desplantes en el Carpena fueron evidentes durante toda la Copa. Una bronca con Llull, caras largas en el banquillo, pocos festejos con el título. En la final contra el Barça apenas disputó 11 minutos. Parecía más dentro que fuera del club por entonces.

El cambio de chip vino con el final de la primavera, sus escarceos polémicos con el Barça, su renovación millonaria con el Real Madrid. Nada menos que cinco años, lo que nunca en su carrera. «Cuando firmas un contrato en el mejor club del mundo, te viene mucha responsabilidad. Por eso me veis muchas veces queriendo jugar 40 minutos cada día, y me enfado a veces con Chus. Un contrato más largo, más responsabilidad», reconocía ayer, asumiendo su liderazgo, su ascendencia sobre el resto. Y reconociendo de quién lo aprendió. «El Dios se llama Sergio Llull. Él, el Chacho, Rudy... me han enseñado que se puede liderar en muchas otras cosas. Y lo estoy intentando. Enseñando una nueva versión. También quiero ser líder cuando equipo está mal y pierde», concedió en sala de prensa.

Hezonja, felicitado por sus compañeros en el banquillo.

Hezonja, felicitado por sus compañeros en el banquillo.ACB PHotoMUNDO

Donde también habló de su trabajo «mental», que nació cuando estaba tan mal en la NBA que pensó en dejarlo todo. «En cuanto a lo de antes del partido, llevo practicándolo en algunas ocasiones desde hace tiempo. Creo que eso también me ayudó a llegar a un nuevo nivel: aprender a no volverme loco con ciertas cosas y a cuidar mi mente tanto como mi físico. Me fue bien en Grecia, me fue bien en Rusia...».

Hezonja, antes del partido contra el Manresa.

Hezonja, antes del partido contra el Manresa.ACB Photo

Hezonja se postula para MVP, algo que aún no ha sido con el Real Madrid. Sus 24 puntos y seis rebotes impulsan su candidatura, aunque él sólo quiera saber de lo colectivo. Asentía en sala de prensa (no quiso irse al vestuario, por respeto) cuando su entrenador, al lado, elogiaba el trabajo de Andrés Feliz, Garuba o Ndiaye. Y se ruborizaba con sus palabras hacia él. «Para empezar, es un jugador extraordinario», comenzó Chus Mateo. «Aporta muchísimas cosas, no solo en la cancha. Yo le tengo mucho cariño personal. Tiene un carácter efervescente que a veces le juega malas pasadas, va madurando poco a poco y dándose cuenta de donde está. Ese proceso lo está dando con nosotros. Ha ido de un lado para otro y estoy contentísimo de que haya encontrado un lugar para su familia. Este equipo no tendría sentido sin Mario Hezonja».

La obra maestra del eterno Marcelinho Huertas: desintegra a un Barça sin alma y le echa de la Copa

Actualizado Jueves, 13 febrero 2025 - 23:45

Fue cuestión de pasión y de alma. De dos equipos tan en las Antípodas de sus posibilidades como de sus corazones. La primera gran sorpresa de la Copa la protagonizó el La Laguna Tenerife, ese grupo salvaje de Txus Vidorreta, que firmó una remontada tan brava como tétrica fue la desintegración del Barça, un pelele en las manos del infinito Marcelinho Huertas. [91-86: Narración y estadísticas]

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Nunca será la última exhibición del base brasileño, siempre hay margen para una obra maestra más. Afortunados los presentes, los que vieron a un 'chaval' de casi 42 años merendarse a todo un Barça, desnortado tras la lesión de Kevin Punter, derretido en una segunda mitad sin sentido en la que todo lo que pasó lo dictó Marcelinho y sus 22 puntos, seis asistencias, seis rebotes y mil lecciones.

Contrastaba la euforia aurinegra y la desolación azulgrana en el Gran Canaria Arena. ¿Cómo se le pudo escapar una noche a Joan Peñarroya que llegó a dominar por 12 en la primera mitad? ¿Cómo pudo el Tenerife resucitar? La respuesta es Marcelinho, el contagio, la conexiones, el cómo buscó a Fran Guerra, en cómo masticó cada ataque para encontrar siempre la mejor opción. Esos pases imposibles, la maravilla del pick and roll. Fue una canasta suya la que puso por primera vez a los insulares por delante, a falta de seis minutos (76-75). Luego un triple, otro de Doonerkamp y errores y más errores de un Barça que ya estaba muerto.

Doornekamp, entre Fall y Parra, ayer.

Doornekamp, entre Fall y Parra, ayer.Quique CurbeloEFE

Ante un rival de la experiencia y veteranía del Tenerife no puede haber resquicio físico. Eso el Barça lo pareció saber bien bien temprano: le convenía un ritmo elevado, cuanto menos respiros mejor. Tenía en mente lo que ocurrió el año pasado en Málaga, cuando, en semifinales, le asestó un histórico parcial de 40-8 que dejó el partido para los restos. Esta vez también fue un primer acto único: nadie en la Copa había metido 33 puntos para empezar.

Fue fruto de su acierto y de la equivocación de los aurinegros, que se dejaron engatusar por el intercambio de golpes. Se puso las botas Satoransky y también Punter y Jabari Parker. La defensa de Txus Vidorreta se veía desbordada y ni la sabiduría eterna de Huertas (con 41 años, 8 meses y 16 días, nadie jugó nunca en la Copa con esa edad, superando a Middleton) contenía al Barça. Que llegó a mandar por 12 (35-47), aunque Fitipaldo y el show siempre oportuno de Vidorreta (forzó una técnica cuando peor estaba su equipo) detuvieron algo la hemorragia.

El Barça parecía fluir, como hace unos días en Valencia. Pero el infortunio aguarda donde menos se le espera. Fue volver de vestuarios y, en una acción fortuita, el hombro izquierdo de Kevin Punter se fue al garete. Un mazazo. Bien lo sabe ya Peñarroya, que perdió al comienzo de curso a Laprovittola y que ahora no tiene a Vesely. Y ningún refuerzo obtuvo.

En esos minutos raros tras la lesión, el Tenerife se reenganchó a la batalla. Iban a ser clave. Llegó a arrimarse (63-66), pero el Barça se mantuvo con los golpes de talento de Metu y Jabari mientras se elevaba la temperatura en contra de las decisiones arbitrales. Al siguiente arreón canario, los de Peñarroya cayeron a la lona fulminados. Tenerife o Unicaja estarán el domingo en la final.

Jean Montero, la perla dominicana del Valencia: "Aprendí a jugar con mi primo. Él tomó el camino de la delincuencia y ya no está en este mundo"

Jean Montero, la perla dominicana del Valencia: “Aprendí a jugar con mi primo. Él tomó el camino de la delincuencia y ya no está en este mundo”

Jean Montero (Santo Domingo, 2003) tiene 21 años y mil vidas ya. «Todo ha ido muy rápido», responde a EL MUNDO, con la voz aún tomada por una fortísima gripe que le ha hecho ausentarse de los dos últimos partidos del Valencia Basket y perder tres kilos. La conversación telefónica se ha pospuesto una hora y se disculpa. «Me dormí, la pastilla, cuando me la tomo, me tumba», aunque ni la fiebre ni la tos ni el dolor de cabeza de estos días le impedirá afrontar el reto de su primera Copa.

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De eso ha ido todo desde que nació. De superar desafíos, de escapar quizá de un destino marcado. «El baloncesto en mi país es una salida de las calles. También el béisbol. Vengo de una familia humilde. No nos faltaba de comer, pero no siempre teníamos para comprar zapatillas», cuenta el base, un talento descomunal, mejor joven de la ACB en 2023, fichado este verano por el Valencia a pesar de las muchas novias y propuestas, también de Euroliga. A las órdenes de Pedro Martínez y su «exigencia» crece sin dejar de asombrar, meciendo el veterano entrenador las cualidades únicas de un chico imparable en el uno contra uno, electricidad pura (promedia 14,2 puntos y 4,4 asistencias).

A los 13 años Jean salió de casa en busca de un sueño. «Eso marca. He estado alrededor del mundo desde muy joven. Me tuve que apartar de mis amigos, de mis familiares a muy temprana edad. No tuve adolescencia. Aunque todavía soy super joven...», se dice, buceando en sus improbables inicios, un chico bajito y delgado que buscaba resquicios en las canchas callejeras de Santo Domingo junto a su primo Smerling, cinco años mayor. «Me acuerdo mucho de él, era la persona con la que me críe, recuerdo toda mi infancia, las travesuras... Era mi hermano, mi alma gemela...», cuenta con emoción, en pasado. La vida, a Pochocho (ese era su apodo), le llevó por el camino equivocado: «La delincuencia. Y partió de este mundo. Todos saben cómo acaban estas cosas».

«Nos hicimos un aro con la rueda de una bicicleta a la que quitábamos los radios. Es una historia muy bonita que yo comparto con mi primo. En Dominicana el baloncesto es muy diferente, somos muy apasionados. Como venimos de bajos recursos, la gente allí es muy creativa. Tienes que ingeniártelas para poder salir adelante, tener una vía de escape para lograr tu sueño. No todo es línea recta, no todos tienen la opción de ir a un club a aprender. Como lo hicimos yo y mi primo, mucha gente lo ha hecho. Hay que ser creativo, siempre que sea de cosas buenas», explica la forja de unos talentos que pronto le valieron un billete hacia otro mundo.

Con 16 años, cuando ya le llamaban El Problema -«jugando un torneo de las Américas sub 16 metía 40 puntos a Argentina, 30 a EEUU... Era un problema literalmente para los rivales. Alguien lo escribió y se quedó para siempre»-, apodo que aún conserva con gusto, llegó a España, captado por la cantera del Gran Canaria. Un año después debutaría en ACB, puro vértigo todo. Ahí estaba el cielo de la NBA y lo intentó con la academia de talentos Overtime Elite, una temporada que no le sirvió para ser elegido en el draft de 2022, aunque sí disputó una Summer League con los Knicks. De vuelta a España, sin embargo, todo se iba complicar.

Desavenencias con el Granca le hicieron acabar cedido en el Betis, donde asombró. No se presentó a los entrenamientos del comienzo de curso siguiente con el equipo insular y todo parecía abocado a los tribunales cuando encontró una solución, de nuevo cedido, esta vez en Andorra. El curso pasado resultó su confirmación y el impulso necesario para acabar en un equipo como el Valencia, al que en mayo le había asestado 35 puntos.

Jean Montero, en acción con el Valencia Basket.

Jean Montero, en acción con el Valencia Basket.ACB Photo

Este viernes, precisamente en Gran Canaria ante el equipo local, debuta en Copa y no le asusta ni el ambiente ni la enfermedad recientemente superada. «Yo no espero nada. Sé cómo me van a recibir, no es un secreto, no hay que ser adivino para saberlo. No es todo lo que pasó, es todo lo que se habló, lo que se me atribuyó. Pero para mí siempre es bueno salir con la cabeza en alto, no me importan las circunstancias», desafía y habla de atmósferas que «motivan». «Si la gente supiera que los dominicanos nacemos y nos criamos en ese tipo de ambientes... El baloncesto se vive de esa forma. Ese tipo de escenarios me hace sentir como en casa, algo familiar y ya sé cómo manejarlo».

La vida, como el baloncesto, es frenesí en Jean. Que esta noche, en busca del primer título de su carrera, pensará en su primo Smerling y en aquel aro, pero también en Jaylen, el hijo que tuvo con apenas 16 años y que vive en la República Dominicana. «Tiene cinco años. Yo siendo tan joven, aquí... no creo que sea buena idea traerle. Pero pronto ya vendrá», pronuncia, entre sueños.

Joventut - Unicaja: horario y dónde ver hoy por TV los cuartos de la Copa del Rey de baloncesto

Joventut – Unicaja: horario y dónde ver hoy por TV los cuartos de la Copa del Rey de baloncesto

Actualizado Jueves, 13 febrero 2025 - 09:04

El Unicaja, uno de los principales aspirantes al título de la Copa del Rey, y el Joventut, uno de los equipos que llega en un mejor estado de forma al torneo, se medirán hoy en la primera eliminatoria de la competición, que se disputará en el Gran Canaria Arena del 13 al 16 de febrero.

El cuadro andaluz encadenará la tercera participación seguida bajo las órdenes del técnico Ibon Navarro, con el que en 2023 dio la campanada para proclamarse campeón de la Copa por segunda vez en su historia, tras superar al Barça, al Real Madrid y al Lenovo Tenerife. Fue un hito inesperado, pues blancos y azulgranas se habían repartido los títulos de forma ininterrumpida desde 2010.

Sin embargo, hace tiempo que el conjunto cajista dejó de ser una sorpresa y se consolidó como uno de los proyectos más competitivos del panorama español. Así lo demuestra el hecho de que actualmente ocupe la segunda posición en la Liga Endesa (15-5) a un triunfo del líder, el Real Madrid (16-4), después de haberse mantenido durante toda la primera vuelta en la parte alta de la clasificación.

El regreso del Joventut a la Copa del Rey

ElJoventut sueña con reconquistar un título que se le resiste desde 2008 y, tras un año de ausencia, vuelve a la Copa del Rey con el técnico debutante Dani Miret a los mandos e impulsado por el fichaje del ala-pívot Sam Dekker (13,9 puntos y 5,2 rebotes), el gran revulsivo de un equipo que empezó el curso con algunas dudas, pero está inmerso en una racha de 12 triunfos en 16 partidos.

Dekker ha formado una de las parejas interiores más letales de la competición junto al pívot Ante Tomic, que a sus 38 años lidera la Liga Endesa en créditos de valoración (20,1) y promedia 14,5 puntos y 6,7 rebotes por partido, mientras que la pieza clave en el perímetro verdinegro es el escolta Kassius Robertson (15,2 puntos y 45% en triples).

La Penya es el tercer equipo más laureado en la historia de la Copa del Rey (8), y la última vez que estuvo presente en el torneo fue en la edición de 2023, precisamente disputada en Badalona, en la que se quedó a un tapón sobre la bocina de Tim Abromaitis (La Laguna Tenerife) de disputar la gran final ante el Unicaja, a la postre campeón.

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Joventut - Unicaja: horario y dónde ver hoy por TV los cuartos de la Copa del Rey de baloncesto

El partido entre el Unicaja - Joventut se juega hoy, jueves 13 de febrero, a las 18.30 horas (horario peninsular español), en el Gran Canaria Arena de Gran Canaria.

Los partidos de la Copa del Rey de Baloncesto 2025 en Gran Canaria serán retransmitidos por televisión a través de Movistar Plus+ en sus canales #Vamos (dial 8) y Movistar Deportes (dial 53).

El momento Abalde: “Este año siento que sumo, estoy disfrutando de verdad”

Actualizado Miércoles, 12 febrero 2025 - 23:06

Juega más partidos y más minutos (también los importantes) que nunca, defiende por norma a la estrella rival, mete triples casi al 50%, ha renovado hasta 2027... Alberto Abalde (Ferrol, 1995), en su quinta temporada con el Real Madrid, es ahora lo que siempre se esperó cuando el club blanco pagó 1,5 millones de euros por él al Valencia Basket. Coincide su evidente paso adelante con su estabilidad física, pero también con la emocional. Tras su boda el pasado verano, "estamos esperando nuestra primera hija", cuenta sin preguntarle y sin poder disimular la sonrisa. El alero repasa su espléndido presente antes de afrontar la Copa de Gran Canaria (el viernes, cuartos de final contra el Baxi Manresa), la octava en su cuenta personal y "sólo una ganada" (la de hace un año en Málaga).

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¿Qué balance haría de esta temporada de tantos vaivenes para el equipo?
Hemos tenido altibajos, pero algo bueno es que nos hemos ido agarrando a las competiciones. Tenemos margen de mejora, estamos en ese proceso de crecimiento, pero tenemos que dar todavía un pasito más como equipo. Mientras, nos hemos focalizado en agarrarnos. En ACB lo hemos hecho, venimos a la Copa consolidados en el primer puesto. En Euroliga nos está faltando un poco más. Está todo tan igualado que dos o tres partidos que nos hemos dejado, y no debería ser así, nos marcan mucho. Es un reto que vamos a tener que afrontar, los ocho últimos partidos, después de la Copa. Pero creo que ahora lo clave es llegar unidos, en piña, centrados en el trabajo que hay que hacer en un torneo muy corto, que sólo cuenta el primer día. No puedes pensar mucho más. La Copa es impredecible.
La palabra más usada por Chus Mateo este año es "paciencia".
Al principio, cuando los resultados no se estaban dando, cuando había marejada, teníamos que estar tranquilos, agarrarnos. Pero evidentemente, este escudo, esta camiseta, no te permite ir perdiendo tantos partidos. Dentro del vestuario hemos intentado estar tranquilos, centrarnos en el día a día, en el trabajo, confiados en que cuando lleguen los momentos importantes, vamos a estar preparados.
En lo personal, sin embargo, ¿se siente mejor que nunca?
Estoy disfrutando, de verdad. Para mí lo importante es sentir que le sumo al equipo, que le aporto cosas, en el rol que haga falta. Y este año lo estoy sintiendo. Esa es mi tarea, sumar en diferentes aspectos, en lo que se necesite. Muchas veces desde un apartado defensivo, que lo asumo con ganas. Y este año también aportando en lo ofensivo, que siempre es más divertido.
Siempre pareció que alguna lesión le interrumpía. Este año no se pierde un partido.
Siempre llegan en mal momento. Siempre cortan y son negativas. Hay momentos puntuales que me han llegado lesiones que me han hecho perder la continuidad en el equipo o no poder ir a la selección. Son momentos que te complican, que son duros. He intentado siempre mantener la calma, ser positivo y constante, mantener el foco en el día a día.
¿Se siente el heredero de Rudy, también en el aspecto del liderazgo?
No me siento así. Yo soy Alberto Abalde, quiero hacer de Alberto Abalde. Ser la mejor versión de mí mismo y aportarle al máximo al equipo. Evidentemente, las grandes leyendas que han pasado por aquí han dejado un sello enorme. Es absurdo compararse con Rudy, es una leyenda que siempre me ha encantado desde pequeñito. Y he tenido suerte de compartir años con él, disfrutar de su talento y de su juego y aprender muchas cosas de él. Y de otros. Pero intento ser lo que soy yo.
¿Cree que el trabajo defensivo se valora menos?
La defensa gana títulos, es la base del equipo. Para nosotros es clave e internamente lo valoramos. Siento que confían en mí, noto ese aprecio de mis compañeros y de mis entrenadores cuando muchas veces me toca una tarea defensiva complicada, contra grandes jugadores. Intento que no se sientan cómodos, que no entren en el partido. Eso nos da una ventaja enorme para después ganar los partidos.
Alberto Abalde, en la Ciudad Deportiva del Real Madrid.

Alberto Abalde, en la Ciudad Deportiva del Real Madrid.Alberto Di LolliMUNDO

La tarea de 'bailar con la más fea'. ¿Quién es el más difícil de parar? ¿Cómo se prepara?
Mike James, Kendrick Nunn, Evan Fournier... Los grandes generadores, los grandes anotadores. Estas estrellas tienen muchos sistemas para ellos, lo que no te permite ni un segundo de descanso físico ni mental. Es una tarea que requiere de todos. Uno sólo no lo puede parar. Me preparo, veo sus partidos, analizo sus tendencias, las cosas que puedo hacer para que no se sientan cómodos. Que no reciba en el lado derecho o darle la mano que es no es tan hábil... Recursos.
Este año también le están entrando los triples. ¿Cambió algo?
No, nada. Esto te lo da la continuidad en el juego, ser consistente, la confianza. Cuando juegas menos, es difícil tener buenos porcentajes. Si fallas pero sabes que vas a seguir en la pista y vas a tener más tiros... La continuidad, en la eficacia, es clave. Y este año la estoy teniendo. A ver si entran cuando toca.
Llama la atención que, por unas circunstancias o por otras, sólo haya jugado un gran torneo con la selección (Juegos de Tokio). ¿Tiene cuentas por saldar?
Sí. No he sido capaz durante mi carrera, por lo que sea, de tener continuidad en la selección como he tenido en los clubs. Tengo 29 años, creo que todavía hay un camino por delante y voy a intentarlo. Desde este verano. Me ha ocurrido varias veces, alguna lesión, algún momento de una temporada que perdí la continuidad... Me gustaría haber ido a más torneos, porque me encanta la selección. Es algo espectacular representar a tu país. Los Juegos fueron bonitos, además con mi hermana (Tamara, con la femenina). Voy a intentar engancharme a ese tren.
Alberto Abalde, en el pabellón de entrenamiento del Real Madrid.

Alberto Abalde, en el pabellón de entrenamiento del Real Madrid.Alberto Di LolliMUNDO

Me decía que en junio nacerá Adriana.
Estaremos luchando por la liga, espero. Está siendo una época muy bonita de mi vida junto a mi mujer (Carolina Esparcia). Van a cambiar bastante las cosas, los hábitos, el día a día. Pero estoy muy feliz. Me cambiará la perspectiva global de las cosas, las prioridades. Otra etapa, sin perder el hambre por el baloncesto, que es mi pasión.
Va a ser nieta, sobrina e hija (padre y madre) de jugadores profesionales...
Nos gustaría que hiciera deporte, pero que decida ella. Mi mujer también jugó al tenis y su hermano es entrenador profesional. Tenemos varios deportes cubiertos.
¿Cuál son las inquietudes de Alberto Abalde más allá del baloncesto?
Soy un poco aburrido, no tengo nada despampanante en mi vida que pueda llamar la atención. Estoy intentando formarme para lo que viene después, aunque tengo 29. Explorar qué talentos tengo más allá del baloncesto. Voy a hacer el curso de entrenador, aunque no sé si quiero serlo. Empecé Comunicación pero no seguí por ahí. Me interesa todo lo relacionado con el deporte. También el tema negocios y finanzas, estoy haciendo cursos y adquiriendo conocimientos.
¿Por qué se besa la muñeca derecha cada vez que mete un triple?
[Enseña el tatuaje, con los nombres de Regue y Luca] Son los apodos de mis dos abuelos. Me lo hice en Valencia. Ellos fallecieron pronto, no me había ido ni a la Penya. Era una manera de hacerles un homenaje, de que pudieran vivir conmigo este camino. Me gusta pensar que me acompañan y están conmigo.