La vida de Nacho Forcadell, un juez de silla español en la élite de la ATP: “Mi trabajo es pasar desapercibido”
«Gioco, Federer», cantó el juez de silla español Nacho Forcadell en el Masters 1000 de Roma de 2020 y nada extrañaría si no fuera porque el suizo no estaba en la pista; jugaba Novak Djokovic contra Dominik Koepfer. Nadie entre el público del Foro Itálico se percató, si acaso se aceptó como un despiste, pero en redes se viralizó. Los fans de Federer le aplaudieron, los seguidores de Djokovic se cabrearon y, entre el alboroto, una certeza: ser árbitro es duro, incluso en el tenis.
«Somos seres humanos y nos equivocamos. En aquel caso no afectaba al resultado, pero me sirvió para ver que ahora cualquier error se puede hacer destacar. Ya nada pasa desapercibido, siempre hay alguien atento», explica en conversación con EL MUNDO en Madrid antes de hacer las maletas de nuevo para dirigir partidos las próximas semanas en Buenos Aires, Acapulco o Indian Wells.
«Lo más difícil de nuestro trabajo es mantener la concentración. Hay partidos muy largos y nunca sabes cuándo va a pasar algo y vas tener que tomar una decisión importante. La mayoría de veces, si cometemos algún error es por falta de concentración», acepta Forcadell que a los 35 años ya está entre los jueces de élite de la ATP. Ha arbitrado en los cuatro Grand Slam, en la Copa Davis o en los Juegos Olímpicos. En el último Open de Australia, por ejemplo, tuvo que aguantar las quejas de Alexander Zverev en cuartos: una pluma de pájaro cayó sobre la pista, Forcadell mandó parar y al alemán no le pareció bien.
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"Quería ser árbitro de fútbol"
- ¿Cómo empezó?
- De pequeño jugaba al tenis en el Club de Tenis Barcino junto a mis hermanas, pero era muy malo. No era un apasionado del tenis, yo realmente quería ser árbitro de fútbol. Pero un día en el club vi a Enric Molina [juez de silla entre 1997 a 2014], le pregunté y me explicó en qué consistía su trabajo. Me gustó mucho, sobre todo la idea de viajar. Y a los 16 me metí a juez de línea y, más tarde, de silla. Cuando acabé la universidad ya arbitraba partidos por el mundo así que nunca he tenido otro trabajo.
- En 2019 tuvo una discusión con Federer, que ya es difícil. ¿Cuesta más dirigir un partido con alguien que ha ganado 20 Grand Slam?
- En principio, no. Tomas una decisión, el jugador la protesta y le tienes que dar una explicación, sea el número uno del mundo o el número 300. Pero tampoco te voy a mentir. Aquel era el segundo partido de Federer que arbitraba y me puse más nervioso de lo que me pondría ahora. Como es normal, la experiencia te ayuda a mantener la calma en estas situaciones.
Antes de cumplir los 30 años, Forcadell arbitró una final grande, la del Torneo Conde de Godó de 2019 entre Dominic Thiem y Daniil Medvedev y desde 2020 es uno de los 7 jueces de silla que componen el equipo de ATP. De hecho, con un máster en Administración de Empresas, en los últimos meses se encarga de la gestión de los árbitros: organiza los calendarios, informa al resto de cambios de reglamento... «Tenemos libertad a la hora de escoger los torneos, aunque siempre hay que equilibrar, que haya jueces con experiencia en todos los eventos. No diría que tengo torneos favoritos, aunque el Godó es especial, también el Mutua», comenta.
"Se vive bien"
Según varias fuentes, los jueces de silla de la ATP tienen un salario de entre 70.000 y 80.000 dólares anuales. Un buen sueldo, aunque lejos de los 145.000 euros más extras que reciben los árbitros de la Liga, por ejemplo. «Se vive bien, aunque nuestro sueldo no es comparable con otros deportes de élite y tu calidad de vida depende del lugar dónde vivas. Ser juez es vocacional, lo haces porque te gusta, sobre todo al principio. Cuando empiezas te tienes que costear tú los viajes a los sitios para poder arbitrar», expone Forcadell.
- ¿Qué diferencia un partido bien arbitrado de uno malo?
- Es subjetivo. Puedo pensar que lo he hecho muy bien, pero quizá un jugador no lo crea así. Nuestro trabajo es pasar desapercibidos. Pero siempre puede haber alguna queja, algún conflicto, y debemos resolverlo.
- Ojo de halcón, video review... ¿Existirá un tenis sin jueces de silla?
- Siempre hará falta una figura humana. Es como pilotar un avión: la tecnología se ocupa de mucho, pero debe haber una persona a los mandos. Con el arbitraje pasa lo mismo. Las máquinas nos ayudan y nos debemos adaptar, pero en un partido pueden ocurrir muchas cosas.