A España no le alcanza con la épica ante Canadá: cruel derrota y eliminada

A España no le alcanza con la épica ante Canadá: cruel derrota y eliminada

Dijo adiós España y lo dijo también Rudy Fernández, el último partido de una carrera única en sus sextos Juegos Olímpicos. Ahí su legado: la selección murió de pie, con orgullo y coraje, otra vez ante Canadá. No estará en el Bercy Arena de París el equipo de Sergio Scariolo, que compitió hasta el último aliento contra un rival evidentemente superior y murió en la orilla de la épica.

En una tarde en la que tres de sus referentes no parecieron ellos, España se acogió al valor de los que menos cuentan. Con Brizuela y Pradilla plantó cara a la pléyade de NBA que es la Canadá de Jordi Fernández y sólo perdió por un triple que no entró.

Resultó un escenario cruelmente parecido (85-88, idéntico resultado) al de hace un año en Yakarta. Allí Canadá amenazaba con despedir a España a las primeras de cambio del Mundial en el que defendía el oro, como así fue. Esta vez de unos Juegos, con los de Jordi Fernández ya clasificados, pero decididos a terminar primeros de grupo y evitar un camino de espinas en el Bercy Arena. Son la nueva potencia del basket mundial, de los pocos en ser capaces de mirar a los ojos al USA Team, estrellas tan poderosas como Shai Gilgeous-Alexander o Jamal Murray.

El pecado de España había estado en su amanecer en el torneo, perezoso ante una Australia que se ha demostrado que no era para tanto. Despistes imperdonables, quizá fruto de la inexperiencia o del desgaste mental del Preolímpico. Lo subsanó contra la Grecia de Antetokounmpo, pero ese triunfo, caprichosas las matemáticas, no le ha servido para ser al menos tercera de grupo. Esta vez no habrá un USA Team implacable para España en los cruces. Desde Sidney 2000 (con un formato diferente, entonces dos grupos de seis) no se quedaba sin pisar al menos los cuartos de final.

Consciente la tropa de que la victoria antes de Grecia contra Australia llevaba al escenario más terrible, a un todo o nada, o primeros o eliminados, la tarde cobró un tinte dramático en Lille. Y entonces entran en juego la memoria de las batallas, los nervios y la capacidad de disfrazarse de héroes. Porque Canadá es el villano, sus fieros defensores, sus inmensos talentos, su físico inigualable. Y desde el principio aplicó su receta agresiva.

Sin Aldama, Lorenzo ni Willy

Y siempre mandó Canadá, lastrada bien temprano España por los fallos desde el perímetro, por la dimisión de Lorenzo Brown, secado por Lugentz Dort, uno de los mejores defensores de la NBA. Y por la 'ausencia' de Santi Aldama. La segunda unidad pronto dio otro aire a los de Scariolo. Ellos iban a ser los heroicos protagonistas.

También apareció el factor sorpresa canadiense, Andrew Nembhard, que descarriló los planes defensivos de España, más focalizada, evidentemente, en Shai. Apareció algún triple, la energía de Llull y, al fin, la selección se sintió cómoda, sin complejos... hasta que el final del segundo cuarto le dio un mazazo de realidad. Dos triples de Nembhard y los chispazos de Shai para llevar al descanso una distancia dolorosa (49-38).

Juancho y Aldama, tras la eliminación.

Juancho y Aldama, tras la eliminación.THOMAS COEXAFP

Que se amplió a la vuelta (56-42 fue la máxima), ya con Lorenzo alarmantemente desconectado, con Willy cargado de faltas y con la selección refugiada en esos trucos defensivos tan de Scariolo, una caja y uno con Abrines persiguiendo a Shai como si le fuera la vida en ello.

Sin tres de su referentes en batalla, sólo quedaba el amor propio. Y en eso España sigue siendo única. Scariolo llamó a filas a los del fondo del banquillo, que pusieron el pecho por delante. Tipos como Brizuela y Pradilla, que quizá jamás sueñen con pisar la NBA, fueron los que evitaron la muerte por aplastamiento. Fueron bravos y contagiaron al resto.

El escolta del Barça enhebró 11 puntos de carrerilla mientras los canadienses se frotaban los ojos. El ala-pívot del Valencia, que se ganó el puesto en el Preolímpico, hizo pupa en la pintura con su empeño y sus agallas. Una pareja improbable.

Mantuvieron las constantes vitales, pero mandaba Canadá, cada vez más cerca de la meta. Un triple de Barrett a falta de 40 segundos pareció ser la puntilla, porque a Llull y a Abrines se les escaparon dos tiros libres. Aún así, un triplazo de Llull llevó al límite el duelo, aunque sólo quedaban 3,1 segundos. Extrañamente, Scariolo gastó su tiempo muerto antes de los tiros libres de Shai, que metió los dos. Y ya no le quedaron después. Sacó de fondo y el milagro de Llull desde su campo no fue posible.

Fue otro final cruel aunque inevitable. El adiós a unos Juegos y el último partido de una leyenda con todas las mayúsculas. Ahí queda, para siempre, el legado de Rudy Fernández, presente también en su postrera batalla claramente lastrado.

El emocionante abrazo de Rafa Lozano padre e hijo y el cabreo tras la derrota: “El dominicano sólo se ha dedicado a moverse y moverse”

Actualizado Viernes, 2 agosto 2024 - 18:15

No pudo seguir la estela de su padre. De momento. Porque Rafael Lozano júnior tiene 19 años y "mucho camino". Su primera experiencia olímpica acabó en cuartos de final (-51 kilos), tras caer con el dominicano Yunior Alcántara, tan rápido y certero como una avispa en el cuadrilátero del Centro de Exposiciones de Villepinte.

Pero será un momento para siempre, por lo que tuvo de fraternal. El abrazo de padre e hijo en las entrañas del Paris Norte Arena, las lágrimas del Balín, tan emocionado con la prensa que tuvo que pedir un momento por sus lágrimas, ir a vestuarios y volver.

Y el cabreo también. Lozano padre hablaba, desesperado, al poco de que los jueces decidieran que el triunfo había sido para el dominicano con Alejandro Blanco. Había perdido su hijo por poco los dos primeros asaltos, algo tímido el pupilo y en el tercero pareció clara su remontada.

Más calmado, explicó después. "Ha estado parejito. Podía ser para un lado o para otro. El segundo asalto ha sido claro de Rafa y le han puntuado igualmente en contra. El tercero, lo único que se ha dedicado el dominicano es a moverse y a moverse y a no confrontar el combate... Al final no es quien más defienda, es el que más conecte", razonaba en zona mixta.

En la misma línea, Lozano hijo insistió: "No me he visto perder. No he sentido que haya perdido en el primer asalto. Sí, el segundo y tercero. Pero, no he visto que haya perdido". Eso sí, además de valorar el veredicto de los árbitros, también hizo autocrítica. "No justifico la derrota, solo queda eso, mirar mis fallos y ya está", añadió.

"Le queda mucho camino"

"Estoy orgulloso de él. A unos Juegos no viene cualquiera. Muchas veces la gente se confunde, el que sube al ring es él, no yo. Yo le doy la oportunidad y él aprovecha. Que esté tranquilo, feliz y orgulloso", admitía el seleccionador.

"Él está un poco mal después del combate, pues eso, derrotado. Pero cuando vea lo que ha hecho, cuando vaya a Córdoba y lo paren. Va a decir, coño, que lo que he hecho es grande, ser quinto del mundo. Y con 19 años todavía, le queda mucho camino"

No pudo Balín ganar para España la segunda medalla en boxeo tras la lograda por Enmanuel Reyes Pla el día antes. El también jovencísimo Alcántara, zurdo, oro en los Juegos Panamericanos de 2023 y todo velocidad, celebraba cada golpeo, fuera claro o no. La igualdad fue evidente, pero los jueces se decantaron por el dominicano. Cuando se confirmó, Balita agarró con rabia las cuerdas, consciente de que se acababa el sueño de su hijo.

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Él también debutó en unos Juegos con un quinto puesto, hace 32 años en Barcelona. "Yo a su edad tenía la medalla del Carrefour", contaba a este periódico el Balita hace unos días, alabando la precocidad de su vástago, que llegó a París tras superar un 2023 en le que fue operado de ambos bíceps y logró el billete en el último Preolímpico. Después ganó el bronce en Atlanta 96 y la plata en Sidney 2000. Y después nació su hijo, cuando ya había saltado al profesionalismo.

Talento precoz, Balín no pudo aprovechar su oportunidad en París. En su debut, derrotó con claridad al australiano Yusuf Chothia. Y en el decisivo duelo de cuartos, la puerta de las medallas (en boxeo hay dos bronces), el cordobés cayó con Alcántara.

Tras 24 años sin medallas, el boxeo español puede ampliar todavía más su cuenta este mismo viernes en el Arena París Norte. El marbellí Ayoub Ghadfa se enfrenta al armenio Chaloyan. Y mañana sábado, también en cuartos, José Quiles (15:30 h.) al uzbeko Khalokov.

Marta García: “Mi prioridad era la Medicina”

Actualizado Viernes, 2 agosto 2024 - 01:44

Marta García es una sonrisa permanente. Palentina nacida en León, es también la atleta de moda. Su 2024 es oro puro. Ha batido cuatro récords de España de carrerilla (2.000, 3.000 pista cubierta y aire libre y 5.000 metros...) y, en junio, en Budapest, logró el bronce europeo. Un estallido que no es casualidad. El año pasado tuvo que decidir, o atletismo o Medicina. Acababa de terminar la carrera y había que apostar. Acertó. Este viernes, «con sensaciones espectaculares», debuta en unos Juegos con la mirada puesta en la final del 5.000 metros.

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Le llegó una oferta de esas que no se puede rechazar.
Me cambió la vida. No me había planteado la posibilidad de llamar al atletismo un trabajo hasta sexto de carrera. La prioridad siempre habían sido los estudios. Mi idea era acabar la carrera, hacer el MIR, entrar en el hospital y hacer la residencia. Tenía el camino claro. Entonces pensé: '¿Y si me diera unos años para correr?' La balanza tiraba hacia la Medicina. Cuando ON me ofreció esto, ser parte del equipo OAC Athletic. Apostaban por mí más incluso que yo misma. Cómo no voy a intentarlo. Muchos deportistas en España no tienen suficiente financiación como para poder ser profesionales, tienen que trabajar a media jornada, no tienen un fisio, no pueden hacer concentraciones en altitud, o su entrenador tiene dos trabajos...
De Buitrago del Lozoya se fue a vivir a St. Moritz, una concentración permanente en altitud.
Si me dices hace tres años que hago estas marcas... Aunque al principio fue un poco duro. Cambió el entrenamiento y también mi vida. Tenía mucha vida social y muchos entretenimientos... Me adapté y mi rendimiento fue bueno. Sinceramente, pensaba que podía estar en el Mundial de Budapest 2023 (fue campeona de España, pero por decisión de la Federación no fue). Fue una situación crítica, pero salí mucho más reforzada. A lo mejor empujé mucho más fuerte. Y no me fui de vacaciones porque no había mundial. Quise seguir compitiendo. La vida me lo devolvió más tarde ese esfuerzo. En 2024 está siendo el gran año.
Se puso en manos del alemán Thomas Dreissigacker, como Moha Attaoui.
Es un gurú, un científico de esto. Le gustan mucho los datos y es muy pasional. También ha dejado su vida por este proyecto. Aquí, básicamente, 'solo' tienes que entrenar, porque lo hacemos todos los días mañana y tarde. Es como un trabajo a jornada partida. Siento que trabajo 24/7, es duro, lejos de casa... Es difícil que tu pareja lo entienda. Pero es mi pasión y lo disfruto. Aunque me limita hacer otras cosas.
Marta García, durante uno de sus entrenamientos en St. Moritz.

Marta García, durante uno de sus entrenamientos en St. Moritz.Logan SwneyMUNDO

Entonces, ¿te suena mejor doctoria García o atleta García?
He decidido intentar ser las dos en la vida, pero primero una y luego la otra. No disfruté al máximo mi vida universitaria. Y en lo deportivo, quedaba campeona de España y me ponía a estudiar en el viaje de vuelta. Mi sensación es que mi vida ahora es mucho más fácil que cuando estudiaba. Mi cuerpo está más relajado. Le hice trabajar mucho y por encima de sus posibilidades en algún momento. Está bien ahora un tiempo de relax mental y de recomponerme. Fueron unos años de locos.
¿Cómo es Marta fuera de la pista?
Superactiva. Me gustaba salir de fiesta cuando era adolescente. También he estado ligada a la música. He hecho nueve años de conservatorio, tocaba la guitarra. Ahí está en casa, cogiendo polvo. Ahora leo, que antes no lo hacía. Novelas.
¿Cómo empezó en el atletismo?
Con tres o cuatro años, detrás de mi hermana. Y desde ahí no he parado. Me conquistó la competición, me gustaba ir a las carreras. Entrenar no tanto.

La cuenta saldada del Profeta Reyes Pla, frases de la Biblia y una foto en Roland Garros: “Sabía que lo iba a dejar ‘tranquilo'”

Actualizado Viernes, 2 agosto 2024 - 01:44

"Sabía cómo venía, pero también el límite que tiene. Salió agresivo, pero sabía que con mi boxeo lo iba a dejar 'tranquilo'. Le conectamos buenos golpes". Cuando el belga Victor Schelstraete amaneció en la pelea de cuartos como un ciclón y asestó el primer puñetazo en el rostro de Enmanuel Reyes Pla, el Profeta miró a la cámara y sonrió. Al estilo Muhammad Ali. Su boxeo es también espectáculo. Trasladó tranquilidad y empezó a bailar sobre el cuadrilátero del Centro de Exposiciones de Villepinte, a las afueras de París.

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Efectivamente, Reyes Pla conectó de todas las formas posibles. Dominó el ring sin dejar resquicio a las dudas, aunque en las tribunas el público belga gritara a su púgil, completamente desesperado ya en el tercer asalto, cuando había comprobado que los jueces, por mayoría, le estaban dando por perdedor. Sólo era cuestión de resistir, como dice Rafa Lozano, "aguantar el 1-0 como en el fútbol" y el Profeta, pura esquiva y juego de pies, derechazos mortales, ya celebraba antes de que sonara la campana. La medalla olímpica era suya. La que le arrebataron en Tokio.

Hace tres años, en el Kokugican Arena, se desesperaba Enmanuel. "Ha sido una injusticia. Le conecté más golpes, pero los jueces mandan". Acababa de perder en el combate de cuartos contra su compatriota Julio César la Cruz. Ayer fue el desquite. Ya está en semifinales, donde se enfrentará a otro compatriota, también nacionalizado. El habanero Loren Berto Alfonso Domínguez, que derrotó por la tarde al kazajo Oralbay, será su rival. "Los conozco a los dos, los he derrotado ya, ahora mismo no hay nadie que se me plante delante para derrotarme", pronunciaba, siempre tan lenguaraz, sobre sus posibles rivales por una final que sería histórica.

En sus botas Reyes Pla ha escrito frases de la Biblia, aunque él se convirtió al islam tras lo sucedido hace tres años -"ahora estoy con Alá", decía a EL MUNDO estos días-. "Es el mismo Dios. Esto es por mi abuela cristiana, para dedicárselo a ella", aclaraba, aún sudoroso, empapada su camiseta azul, pidiendo agua a los voluntarios.

Antes, en las entrañas de la instalación provisional, se había fundido en un abrazo fraternal con Ayoub Ghadfa, su gran amigo. "Mañana tú, mañana tú", le susurraba, dos gigantes. Porque la medalla de Enmanuel es también una reivindicación del boxeo nacional, 24 años después del último, Rafa Lozano en Sidney. "El 90% es del Balita. Me dio la confianza y sabía que no podía defraudarlo. Él ganó la última y hoy le hacemos el regalo. Me siento orgulloso del boxeo español. He abierto las puertas, mañana habrá más", avanzaba por la jornada de hoy.

Porque la selección mantiene otras tres opciones en París. Ayoub Ghadfa, José Quiles y Rafa Lozano Jr. Ganaron sus combates de octavos y están a una victoria del podio. El hijo del Balita se enfrentará este viernes (16.50) al dominicano Yunior Alcántara. Y el peso pesado, tras acabar con Kunkabayeb, al armenio Chaloyan (22.24 h.). El sábado (15.30 h.) será el turno de Quiles, contra el uzbeko Khalokov.

"Quiero una foto en Roland Garros. Vamos a por el oro. Quiero ir a Roland Garros y que allí pongan una foto bien grande del boxeo español", seguía el entusiasmado boxeador español. Porque allí se disputarán los combates por dilucidar el color de los metales. "Lo había soñado. El boxeo español está la historia. Mañana más medallas", concluía el imparable Reyes Pla. El Profeta ha hecho historia.

Niko Shera, el drama repetido de perder un bronce y las dudas sobre su futuro: “Esta vez no voy a llorar”

Actualizado Jueves, 1 agosto 2024 - 19:36

En las permanentemente embarradas instalaciones del Campo de Marte, mientras Niko Sherazadishvili rumiaba otra inmensa decepción olímpica, se oían los gemidos guturales de Ilia Sulamanidze, un georgiano que acababa de perder el oro. Los ojos azules del gigante español contenían las lágrimas. "Esta vez no voy a llorar". Pero dolía igual. O más. Como en Tokio, se le escapó la medalla. Y hay reveses que se clavan para siempre en el alma.

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Realmente, Niko no encuentra explicación. Él, el hombre tranquilo, un judoca que es capaz de dormir mini siestas entre combates (se lleva hasta su propia almohada), se bloquea en la hora de la verdad. Eso era la única conclusión posible para él tras perder claramente la segunda pelea de la repesca por el bronce con el uzbeco Muzaffarbek Turobayev, un gigante de dos metros que "es una persona muy incómoda". "Soy mejor de lo que demuestro", pronunciaba Niko, como queriéndose convencer. Antes, el abrazo fraternal con Quino Ruiz, su "segundo padre", contuvo toda la emoción del momento. Su mentor desde los 13 años también sabe lo que es que las medallas olímpicas se escapen de las manos.

El recorrido en París fue igual que el del Nippon Budokan para Niko, aunque allí llegara como doble campeón olímpico de -90 kilos. Ahora el trayecto de tres años ha incluido un cambio de peso a -100 y una operación de rodilla tras romperse los ligamentos que le tuvo ocho meses en el dique seco. Como entonces, Shera perdió en cuartos, ganó el primero de la repesca y volvió a caer para quedarse sin medalla. "Estoy un poco triste, porque no saco mi mejor versión. Entrenando soy muy bueno, en otras competiciones me pongo esa presión, pero aquí me pueden los nervios. Porque me importa mucho. No saco mi mejor versión", repetía.

Niko Shera, en acción.

Niko Shera, en acción.MIGUEL GUTIERREZEFE

"Lo noto cuando piso el tatami, cuando entro. Porque hasta entonces mis sensaciones son muy buenas. Físicamente estaba muy bien, pensaba que estaba tranquilo. Realmente había disfrutado del trayecto, de la preparación. Pero cuando piso el tatami siento que me falta un poco más", reflexionaba. Fue una jornada de vaivenes para el judoca español, llegado de niño a Madrid desde Georgia. Exento por ranking del combate de primera ronda, en octavos, pese a un inicio dubitativo (tuvo que remontar un tempranero wazari), acabó con el joven húngaro Zsombor Veg y se aseguró al menos la lucha por el bronce en la repesca. Como así fue, porque, contra todo pronóstico, Shera perdió el siguiente duelo, ante el Daniel Eich (luego duró 10 segundos en seminifinales el suizo). "Ese combate no lo tenía que haber perdido...".

Se complicó el camino, otra vez los fantasmas para el pupilo de Quino Ruiz. Pero, tras el descanso del mediodía, se rehízo para derrotar en un agónico combate al japonés Aaron Wolf, vigente campeón olímpico. Ambos salvaron varias situaciones comprometidas, pero el español, con 2:47 transcurridos en el Golden Score, acabó con su rival gracias ipon (uchi mata).

Y, ante el uzbeco, irreconocible Shera, dos wazaris para el ipon en menos de 10 segundos. Tan duro, que hasta el propio Niko duda de lo que pasará ahora con su carrera. "Puede ser que esto tenga algo que ver con Tokio. Allí estuve peor, aquí mejor pero no lo suficiente como para sacar una medalla. Es que no soy yo al 100%. Voy a desconectar, a disfrutar y a ser feliz. Y si es lo que me apetece, seguiré", cerró.

Enmanuel Reyes Pla, el Profeta, derrota al belga Schelstraete y logra 24 años después una medalla para el boxeo español

Actualizado Jueves, 1 agosto 2024 - 14:06

Hace tres años, en el Kokugican Arena de Tokio, se desesperaba Enmanuel Reyes Pla. "Ha sido una injusticia. Le conecté más golpes, pero los jueces mandan". Acababa de perder una medalla en el combate de cuartos contra su compatriota Julio César la Cruz. Este mediodía, en el Centro de Exposiciones de Villepinte, el Profeta se desquitó. Un combate fiero contra el belga Victor Schelstraete para avanzar a semifinales, asegurar medalla olímpica y soñar con el oro en Roland Garros.

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Hacía 24 años que el boxeo español no subía a un podio en los Juegos. Fue el último Rafa Lozano en Sidney, el mismo (seleccionador nacional) que instruye desde la esquina al cubano de La Habana, puro frenesí sobre el cuadrilátero y ante los micrófonos. "Voy a arrancar cabezas", avanzó los días previos y no dejó escapar la segunda oportunidad de su vida.

El Profeta, calzón azul, desplegó todo su repertorio, espectacular y seguro de sí mismo de principio a fin. Cuando recibió el primero golpe del belga, sonrió. Y fue dominando los tiempos, golpeando una y otra vez a su cada vez más desesperado el rival. Ganó claramente el primer round y también el segundo.

Y en el tercero bailó, esquivó y golpeó. Y lo volvió a ganar para todos los jueces. Sabiendo contemporizar e incluso celebrar antes de tiempo.

Su rival en semifinales, el próximo domingo, se sabrá esta tarde (17:54 h.). Saldrá del combate entre el kazajo Aibek Oralbay y el azerbayano (nacido en La Habana, como Reyes Pla) Loren Berto Alfonso Domínguez.

El púgil escapó de La Habana en 2016, aunque no pudo llegar a España hasta un año después, tras muchos problemas burocráticos y meses deambulando por Europa. Incluso llegó a pasar por prisión y a estar deportado.

Tras su derrota en Tokio decidió convertirse al islam, como explicaba estos días en EL MUNDO. Me convertí por mis amigos. Y por lo que pasó en Tokio. Fue la clave. "Ahora estoy con Alá. Él es que el me da el triunfo, el que siempre me está apoyando. Con Él va a salir la victoria», explicaba.

La selección mantiene, además, otras tres opciones de medalla en París. Ayoub Ghadfa, José Quiles y Rafa Lozano Jr. Ganaron sus combates de octavos y están a una victoria del podio. El hijo del Balita se enfrentará el viernes (16.50) al dominicano Yunior Alcántara. Y el peso pesado, tras acabar con Kunkabayeb, también mañana viernes (22.24 h.) al armenio Chaloyan. El sábado (15.30 h.), será el turno de Quiles, contra el uzbeko Khalokov.

Niko Shera: “Sufría tanto que pensé en dejarlo”

Actualizado Miércoles, 31 julio 2024 - 22:49

Fue el desconsuelo de un gigante. Roto sobre el tatami, derrotado cuando el oro era su único objetivo en Tokio. «He aprendido a disfrutar del proceso», dice ahora Niko Sherazadishvili. Viajó el domingo a París, observando desde sus últimos entrenamientos en el Dojo de Brunete los éxitos de su gran amigo y compañero Fran Garrigós, los pupilos de Quino Ruiz. El resurgir del judo español. Superado el proceso del salto a otro peso (-100 kilos) y una

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Dos ‘casis’ en el Campo de Marte: Tato Mosakhlishvili y Ai Tsunoda rozan la medalla

Actualizado Miércoles, 31 julio 2024 - 18:22

El judo español se quitó de golpe en París todos sus complejos, tanta maldición pasada. Pero a la medalla de bronce de Fran Garrigós no le pudieron seguir ni la de Tristani Mosakhlishvili en -90 kilos ni la de Ai Tsunoda en -70, ambos quintos, ambos bien cerca en sus primeros Juegos. Este jueves, Niko Shera apurará las opciones nacionales.

Había sido una mañana para la ilusión. El judoca de origen georgiano, nacionalizado por carta de naturaleza en 2022, derrotó primero a Komronshokh Ustopiriyon, de Tadjikistan, con un wazari. En octavos a Erlan Sherov (4º), de Kirguizistan. Y en cuartos al brasileño Rafael Maceda.

Pero se le estropeó la tarde. Primero, en semifinales, llevó hasta el límite al número uno del ránking mundial, el georgiano Lasha Bekari, campeón olímpico en Tokio. Un duelo fiero y dinámico en el que varias veces se salvó el español de wasari.

Y después, en la lucha por el bronce, sucumbió contra el griego Theodoros Tselidis, con un warari tempranero que no pudo remontar el judoca valenciano.

Ai Tsunoda, en acción.

Ai Tsunoda, en acción.Eugene HoshikoAP

Bien cerquita de la medalla se quedó también la jovencísima Ai Tsunoda, una de las perlas del judo español (tres veces campeona del mundo junior), en su primera participación olímpica. Hija de judocas, su padre japonés, su madre francesa, la ilerdense perdió en la repesca por el bronce, tras ganar a la japonesa Saki Niizue, campeona del mundo.

Lo hizo con un ipon fulminante de la austriaca Michaele Polleres, subcampeona olímpica, cuando no habían transcurrido ni dos minutos de combate. Finaliza quinta Tsunoda que por la mañana, tras dos victorias iniciales, había caído en cuartos contra la número uno del mundo, la croata Barbara Matic.

El triatlón, entre la bacteria, las “trampas” y el alarde de Alberto González: “Somos los payasos del circo”

Actualizado Miércoles, 31 julio 2024 - 13:14

La noche había sido insoportablemente calurosa y húmeda y durante la madrugada rompió la tormenta sobre París, pero finalmente el triatlón se pudo disputar en el turbio Sena. Se confirmó a las 4 de la mañana que la calidad de las aguas del río eran aceptables para la práctica deportiva, que el nivel de bacteria E. coli estaba por debajo de los límites, algo que no había ocurrido los días previos y que obligó a suspender los entrenamientos y a aplazar la prueba masculina, prevista para el martes.

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En las puertas de la Villa Olímpica, la noche antes, el malagueño Alberto González (que firmó una magnífica prueba, coronada con diploma olímpico) no daba crédito ante tanta expectativa frustrada, ante el daño a la imagen de su deporte. El día previo, los tres integrantes del equipo español masculino se habían despertado de madrugada, por si acaso. "Yo lo que quiero es que ocurra ya", protestaba, sin querer dar pábulo a la última y más terrible -para él, gran nadador- posibilidad de convertirlo en duatlón.

El empeño de París y su Ayuntamiento en que los Juegos dejarán el legado de un Sena apto para el baño ha traído de cabeza al triatlón. Una inversión 1.500 millones de euros para un proyecto de regeneración del río que busca, entre otras cosas, hacer que el Sena sea seguro para nadar después de 100 años de prohibición.

Cassandre Beaugrand cruza la meta en el puente Alexandre III de París.

Cassandre Beaugrand cruza la meta en el puente Alexandre III de París.Vadim GhirdaAP

En la prueba femenina, que arrancó como estaba previsto a las 8 de la mañana, triunfó la local Cassandre Beaugrand, la favorita. Anna Godoy, legendario apellido del triatlón español, finalizó en una digna 17ª posición, quitándose la espina de Tokio, donde no pudo acabar. Estaba feliz en la meta del puente Alexandre III, pero también contrariada por lo sucedido. Pues la salida del agua estuvo rodeada de polémica. "Estoy enfadada con la Federación Internacional, porque ha habido salida nula y no lo han parado. Se han reído de nosotros. Ha sido muy exagerado, como cinco segundos antes", denunció en la zona mixta a EL MUNDO. En el mismo sentido iba Miriam Casillas, 33ª. "La natación ha sido muy complicada. Hemos empezado con bastantes salidas falsas y una pena que la Organización haya decidido no penalizar a los atletas que hacen trampa", dijo la extremeña.

Las demás quejas iban por todo los sucedido anteriormente. "Haber corrido aquí ha sido brutal. Pero la salud es lo primero y no lo han tenido en cuenta. En el Sena no vemos la suciedad, hemos nadado en sitios peores, el problema es la bacteria. Los que hayan tragado agua...", avanzaba Godoy, con la mente puesta ya en el relevo mixto del día 5. "Se ha pensado poco en el atleta y mucho más en la imagen de París, vender el Sena. Si hubiera habido un plan B de verdad que no fuera a cambiar cambiar nuestro deporte, porque el duatlón ni siquiera es nuestro deporte. Realmente, aún nadando hoy, sabemos que los límites de la calidad del agua están un poco ahí, en entredicho. Somos un poco como los payasos del circo", cerró Casillas.

Las nadadoras se lanzan al río Sena al inicio de la prueba de triatlón.

Las nadadoras se lanzan al río Sena al inicio de la prueba de triatlón.Vadim GhirdaAP

A continuación los chicos, con mucho más calor y una natación en la que las fuertes corrientes del Sena marcaban todo. Alberto González, el mejor de los nuestros en el agua, salió sexto y, durante la primera vuelta en bici, al paso por meta, se dio el gustado de intentar atacar, pasando en primera posición. Después se formó un enorme pelotón en el que no estaban ni Antonio Serrat y Sánchez Mantecón.

La victoria fue para el rapidísimo Alex Yee, que remontó en los últimos metros al neozelandés Hayden Wilde, con González, que salió quinto en la segunda transición, volviendo a remontar para firmar un estupendo octavo puesto, diploma olímpico para el triatlón español.

Alberto González también comentó en la llegada la polémica con las condiciones del agua del Sena, el aplazamiento de la prueba y la posibilidad que se barajó de pasar del triatlón al duatlón. "Tú no puedes enterarte a las 4 de la mañana de que tienes la prueba olímpica, cuando antes se barajó lo del duatlón y retrasarla al día 2", aseguró en la meta.

"Hay unos límites y eso no se puede permitir, ha sido una falta de respeto de la organización. Ya sabemos que somos los peones en este tablero de ajedrez, los atletas tenemos la última opinión, y no miran por nosotros. Competimos en un deporte duro, nos adaptamos a casi todo, pero hay unos límites", subrayó.

Paul McGrath, el ‘escocés’, la última perla de la marcha: “Desde el principio quise competir para España”

Actualizado Martes, 30 julio 2024 - 23:53

El jueves (9.20 h.), cuando el espectador localice a los españoles marchando alrededor de la Torre Eiffel y se sorprenda con las prestaciones de Paul McGrath... ¿McGrath? «Sí, es una larga historia. Bueno, es una historia de amor», desvela el chico, todo desparpajo, poderosa mirada verde, sonrisa enorme, plata europea hace unos meses en Roma, que acude con los ojos como platos a su encuentro con EL MUNDO en la Villa Olímpica. «¿Ese era Tony Parker? Estoy alucinando».

Es la revelación del equipo nacional, un marchador de Gavà de 22 años que ha despegado sin mirar atrás en este 2024 - «he subido cinco peldaños de golpe»- y que junto a Diego García Carrera y, sobre todo, el campeón del mundo Álvaro Martín buscará cumplir con la tradición española en la disciplina. Bueno, y hacerse una foto con Rafa Nadal, al que mira de reojo su partido de dobles durante la entrevista.

¿Por qué le dio por la marcha?
No parece lo más atractivo, no. Es gracioso, porque no tenía ni idea de lo que era marchar. Lo había hecho un día y a los dos años, tenía 10, competí y quedé quinto. Con una técnica... Yo hacía triple, peso... y nunca había quedado quinto. Me dije: 'Esto es lo mío'. Al año gané el Campeonato de Cataluña. Esto mola. La bola empezó a rodar y aquí estamos.
¿De dónde proviene el McGrath?
Muy español no es, no. Mi padre es escocés de Glasgow y me hizo aficionado del Celtic. Y mis abuelos irlandeses. Después de la Segunda Guerra Mundial la vida era dura y emigraron. Mis padres se conocieron allí, pero me tuvieron ya en Barcelona.
Y tu carácter, ¿más escocés-irlandés o más español?
Mi sentido del humor es muy, muy escocés. Los del norte, lo catalanes, pues tienen un humor un poco raro. Yo en cambio, me considero graciosillo. Pero me he criado en España.
¿Vuelves mucho a Escocia?
Cuando vivía mi abuela íbamos dos veces al año. Pero una vez que la pobrecilla falleció ya no es lo mismo. El problema ahora con la marcha es que tienes tres semanas de vacaciones y para irme a Escocia que llueve 15 días de 14... Pues me voy a Mallorca. Pero tengo mucha relación con mi familia de allí. Muchos van a venir a verme aquí, primos que ni conozco.
McGrath, tras su plata en el Europeo.

McGrath, tras su plata en el Europeo.Eurasia Sport Images

¿Te planteaste competir con el país de tu padre?
No. Podría tener la doble nacionalidad, pero yo desde el principio siempre quise marchar para España. El nivel y la presión es mucho mayor. Podría haber estado en Tokio quizá, pero no me lo hubiera tenido que currar tanto. Era el camino más difícil, pero es lo más normal.
Los españoles caminamos rápido. ¿Por qué se nos da tan bien la marcha?
Yo siempre hablo de los entrenadores y de la tradición. Nos forman muy bien en una especialidad muy difícil, en la que tienes que saber de técnica. Y aparte de la genética. En los países del Norte son buenos en disco, en martillo...
Que el foco esté en Álvaro, ¿mejor, no?
Sí, sí, claro. Un doble campeón del mundo al lado. Te da seguridad como compañero y como todos se fijan en él, pues yo a ser el underdog. Eso me motiva. Me digo: 'No confían en mí, ya verán'. Es un ejemplo y una suerte tenerlo. Y la estrategia es simple, seguirle. Y hasta donde pueda aguantar.
El relevo mixto es otra gran oportunidad de medalla
Ahora no lo pienso mucho, es lejano. Ya veremos como me recupero, física y mentalmente. Y lo que decida el equipo técnico.
¿Los jueces os quitan el sueño?
Es algo que te tiene que preocupar. Es el mayor mal sueño que tengo. Dices, 'si en el kilómetro 18 tengo dos avisos, ¿me la juego o no?'. Lo mejor es no pensar. Considero que puedo marchar muy bien, pero vamos a unos ritmos que arriesgamos a tope. Y es una prueba subjetiva. Hasta que no pongan la tecnología...
¿Por qué estudias Periodismo?
Empecé Publicidad y Relaciones Públicas. Pero no me gustaba nada, no tenía motivación. Compaginarlo con el deporte de alto nivel estando amargado... Yo era un friki del deporte y un profe me decía que se me daría bien el periodismo. Y me lancé. Pero estos últimos meses... no he sido el mejor ejemplo de deportista-estudiante. Me gusta más el periodismo escrito. Y las redes sociales. Iría más por ahí.
Y a un chico de 22 años que estudia Periodismo, ve el telediario y ¿qué le preocupa?
Aquí podríamos estar horas. A mi abuela la tengo prohibido ver las noticias, sólo ponen cosas negativas. Y yo me ofusco ahora con los periodistas que hacen fútbol todo el año y empiezan a hacer la cobertura de los Juegos. Los chavales de mi edad miramos al futuro. Nuestro lugar está en Tik Tok, Instagram... Donde podamos dar nuestra opinión.