Frívolos y sentimentales: Shakira, un beso y lo que recordaremos del Mundial

Frívolos y sentimentales: Shakira, un beso y lo que recordaremos del Mundial

Sonó Shakira, sonó el himno de la mujer con caderas portentosas. Fuera de los estadios, Irán era el gran enemigo de EEUU, Israel había abordado una flotilla camino a Gaza. En casa, Zapatero andaba con problemas, decepcionaba a los suyos. Cuánto se parecen 2010 y 2026. Titulares reutilizables tres lustros después. Hasta México y Sudáfrica se volvieron a enfrentar en el primer partido (esta vez no sonaron vuvuzelas, el anfitrión ganó, las redes recelaron de Shakira).

Se parecen... o, tal vez, sea simple nostalgia mundialista. El placer de recordar el campeonato que nos hizo felices.

"Quiérase o no, el fútbol sigue siendo una de las más importantes expresiones de identidad cultural colectiva, de esas que en plena globalización obligatoria nos recuerdan que lo mejor del mundo está en la cantidad de mundos que contiene", dijo en una ocasión el escritor Eduardo Galeano, quien cuando llegaba el torneo colgaba en su puerta: cerrado por fútbol.

No hay una emoción tan compartida como la de los partidos de la selección. En el júbilo y la pena. En la celebración y el cabreo. No solo recuerdas aquel gol emocionante, aquella jugada prodigiosa, aquel penalti fallido. Siempre recordarás la mascota mundialista que te compraron de niño, el partido que viste con tu padre, el bar donde celebraste.

No solo es el "Iniesta de mi vida": es a quién abrazaste entonces.

Lo veo. Aquel domingo de julio regresábamos de una despedida de soltera. Arrastrábamos 500 kilómetros de carretera, sueño y resaca. Con la despreocupación de los 30, nos juntamos pese a todo en el salón de mi amiga. Confieso que recuerdo tanto aquel gol como los gritos de "¡se han besado, se han besado!" después, cuando vimos a Iker Casillas y Sara Carbonero celebrar.

Como en 2010, ahora volveremos a estar pendientes de algún romance sonado o de la nueva "novia del Mundial" (alguna influencer será coronada como lo fue Larissa Riquelme en la grada de entonces). Porque somos sentimentales, pero también frívolos.

El mundo es hoy tan convulso como en 2010. Pero, por unas semanas, la selección nos hará olvidarlo, al menos un poquito. Nosotros también cerraremos por fútbol.