De Tomé a Sonia Bermúdez: nuevo ciclo en la selección femenina, mismo gen ganador

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No hay selección femenina que juegue mejor al fútbol que España. Es algo que nadie discute y que ha llevado al equipo español a encaramarse al número 1 del ranking de la FIFA en 2025 por primera vez en la historia. Sus pasos, firmes, avasallantes ante la mayoría de los rivales que se cruza, desvelan un crecimiento que no parece tener límite y que, por primera vez, en este año que acaba ha estado firmemente acompañado por la RFEF.

Si en la lista de prioridades no había estado el fútbol femenino, tras la marejada desatada por el triunfo en el Mundial en 2023 y el caso Rubiales, el nuevo presidente, Rafael Louzán, puso el foco en arropar el talento de las jugadoras con un cambio radical en el organigrama federativo, tanto en su junta directiva como en esa rama, que dejó en manos de Reyes Bellver. Esa apuesta hizo a España brillar en la Eurocopa de Suiza, donde solo una tanda de penaltis la separó de la gloria. Pero de aquel sinsabor en Basilea pasaron a explotar de emoción proclamándose campeonas de la Nations League, por segunda vez, en el Metropolitano. Entre ambas citas se produjo un cambio de ciclo con la salida de Montse Tomé y la llegada de Sonia Bermúdez al banquillo que no afectó a lo esencial: el gen ganador.

La Eurocopa fue el primer gran torneo que unió a la selección. El grupo de jugadoras fue una piña —aunque sin Jenni Hermoso- manejadas con mano izquierda por Montse Tomé desde el banquillo e impulsadas por las mejores condiciones de trabajo posibles, las que se habían pasado años reclamando. No siempre fue fácil, porque hubo imprevistos como la meningitis de Aitana Bonmatí o las anginas de Cata Coll, que privaron a España de dos puntales de su once titular. Aun así, arrollaron a todas las rivales que encontraron a su paso, con Alexia como líder y domando todas las estadísticas de la competición: goles, posesión, pases acertados y hasta selección entre las menos goleadas. El campeonato llevaba camino de ser perfecto. Superaron el muro de los cuartos de final y en semifinales vencieron a su particular ogro, Alemania, en una prórroga y con un soberbio gol de Aitana, ya recuperada, y se plantaron en la final ante Inglaterra. Llegaron no confiadas, pero sí convencidas de que podían ser campeonas. En el estadio St. Jakob-Park de Basilea apareció el único lunar. Las inglesas forzaron la prórroga y estiraron el duelo hasta una tanda de penaltis donde España erró más de lo que se esperaba y el título fue para Inglaterra. Se les escapó entre los dedos, y eso dejó una huella.

Montse Tomé, en un partido de la Eurocopa de Suiza.

Montse Tomé, en un partido de la Eurocopa de Suiza.EFE

La primera decisión de la RFEF fue no renovar el contrato de Montse Tomé. Fue una propuesta de Reyes Bellver a Louzán que el presidente asumió. Su visión es que tocaba un cambio de ciclo que rompiera, de manera definitiva, con todo lo anterior, por muy exitoso que fuera. La asturiana, que estuvo en el cuerpo técnico de Jorge Vilda en el Mundial, se fue con una Nations League, la primera clasificación para unos Juegos Olímpicos y el subcampeonato de Europa, algo impensable apenas tres años antes.

Su relevo fue Sonia Bermúdez, desde 2022 seleccionadora Sub-20. Sus primeras decisiones ya hicieron ver que nacía una nueva etapa. Jenni Hermoso volvió a ser convocada, como Mapi León, dando por zanjada una brecha abierta antes del Mundial. Su primer reto, y no fácil, era revalidar la Nations League. Tomé había dejado a España clasificada, pero quedaban por delante, y a doble partido, las semifinales ante Suecia y la final frente a Alemania. No era un debut plácido para la nueva seleccionadora que, además, por el camino perdió por lesión a Patri Guijarro, pieza vital en el centro del campo.

Las suecas recibieron un vapuleo en Málaga (4-0) y también cayeron derrotadas en Gotemburgo (0-1) con Alexia como estrella. En la final, Alemania demostró, por primera vez en mucho tiempo, que España era vulnerable, pero solo arañó un empate a cero en Kaiserslautern. La vuelta en el Metropolitano fue una fiesta, con Clàudia Pina como estrella, que acabó con la selección campeona.

Será en este 2026 cuando Bermúdez afronte su gran reto: llevar a España al Mundial de Brasil de 2027. En marzo arrancan los seis partidos de clasificación ante Inglaterra, Islandia y Ucrania. Solo la primera de grupo tiene billete directo y, todo hace indicar, que será un mano a mano con las inglesas, una vez más. Además, la seleccionadora tendrá que afrontar no solo la baja de Patri Guijarro, que no estará aún de vuelta, sino también la de Aitana Bonmatí, que se rompió el peroné justo antes del partido de vuelta ante Alemania. Será la hora de evaluar la gestión que la nueva entrenadora hace de un equipo de lujo.

Marruecos, el rugido de un fútbol en explosión: dominar África con talento importado y el apoyo institucional

Marruecos, el rugido de un fútbol en explosión: dominar África con talento importado y el apoyo institucional

"No es normal que solo hayamos ganado una Copa África, en 1976. Nuestro trabajo es cambiar eso". Tiene claro el seleccionador de Marruecos, Walid Regragui, cuál es el objetivo con el que parte su equipo en la competición que acaba de arrancar. Pero su ambición va mucho más allá. Los Leones del Atlas trazaron hace unos años una estrategia de crecimiento y modernización hasta 2030 que está dando frutos deportivos. Si en Qatar 2022 hicieron historia para el fútbol africano alcanzando, por primera vez, las semifinales de un Mundial, ahora quieren levantar un título. El único que tienen es, como recordaba Regragui, la Copa África que ganaron hace 49 años en un formato de liguilla. En 2026 no solo son anfitriones, sino también los favoritos.

Marruecos empezó a acaparar miradas el 6 de diciembre de 2022, cuando en octavos de final eliminó a la España de Luis Enrique. Había creado problemas a Croacia, Bélgica y Canadá, pero frente a la selección española se le vio como enemigo. Más aún cuando en cuartos de final frenó también Portugal y a Cristiano Ronaldo. Solo Francia los frenó en semifinales y Croacia, de nuevo, le impidió subir al podio.

Ese equipo revelación no nació de la casualidad. Marruecos casi dos décadas empeñado en impulsar su fútbol. La primera receta fue captar todo el talento joven que, con raíces marroquíes, estaba repartido por Europa para ofrecerles vestir su camiseta. Muchos de ellos ya habían debutado con las categorías inferiores de sus países de nacimiento, pero los captadores diseminados por toda Europa y los argumentos de Regragui, acabaron convenciéndolos. Solo se les escapó el futbolista llamado a marcar la próxima era: Lamine Yamal.

De los 26 convocados para este campeonato, menos de la mitad, 12, nacieron en el reino alauita. Cinco tienen pasaporte español desde los consagrados Achraf Hakimi, el capitán, o Brahim Díaz, hasta el portero Munir El Kajoui y los delanteros Ilias Akhomach e Ismael Saibari. En Francia nacieron el defensa Romain Saiss, el centrocampista del Bayer Eliesse Ben Seghir y el de la Roma Neil El Aynaoui. En Países Bajos pescó a tres de sus mejores futbolistas: Noussair Mazraoui, el bético Sofyan Amrabat y Hakim Ziyech, ausente en este campeonato por lesión. De Bélgica llegaron Bilal El Khannous y Chemsdine Talbi y nacionalidad canadiense tiene el portero sevillista Yassine Bounou.

Para convencerles, necesitaban apelar al corazón... pero también ofrecer proyecto. "Sabía de dónde venía el mal de nuestro equipo. Había que cambiar la mentalidad. Hemos tenido jugadores en equipos muy importantes, pero era hora de mirar a los ojos a los grandes, sin miedo. Esa es la chispa que prendimos", confesaba Regragui. En 2009 se fundó la Academia de Fútbol Mohammed VI en Rabat, unas instalaciones de alto rendimiento de 2,5 kilómetros cuadrados donde formar, en deporte y estudio, talento local y que ofrece las mejores condiciones para la selección masculina, y también para la femenina, cuya dirección se le encomendó a Jorge Vilda. El técnico español llevó a las leonas a la final de la Copa África Femenina el pasado verano, pero Nigeria acabó proclamándose campeona (2-3).

El crecimiento de la competición nacional, la Botola, también se ha fomentado para que las promesas no tengan que emigrar a otros campeonatos al inicio de sus carreras, porque la mirada está puesta en la organización del Mundial 2030, que compartirá con España y Portugal. Eso ha provocado que se hayan invertido más de 1.800 millones de euros en centros de alto rendimiento, más de 100 campos homologados por la FIFA por todo el país, y se hayan modernizado hasta nueve estadios, en lugares como Rabat, Tánger, Fez, Agadir o Marrakech. La joya es el Estadio Hassan II que se está construyendo en Casablanca, con capacidad para 115.000 espectadores y que peleará por acoger la final del Mundial dentro de cinco años.

Brahim celebra el gol que marcó en el partido inaugural.

Brahim celebra el gol que marcó en el partido inaugural.AFP

No había prisa con los éxitos deportivos, pero han llegado. La selección absoluta ha hecho una clasificación para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, el cuarto consecutivo que disputarán, tan cómoda como brillante. No solo acabó invicta, sino que Níger fue el único rival capaz de marcarle un gol. A esta Copa África se clasificó con la misma contundencia: sin perder y con otro solo gol en contra, esta vez marcado por Gabón.

Sin embargo, los resultados de la inversión en la base llegan con mucha fuerza. En 2023, Marruecos fue campeón de la Copa de África Sub-23, subcampeón en la categoría Sub-17 y cuartos en el Mundial. En 2024, en los Juegos de París, se colgaron la medalla de bronce y hace apenas unos meses, en Chile, hicieron historia al proclamarse campeones del Mundo Sub-20. Ganaron a España y Brasil en la fase de grupos y fueron deshaciéndose de Corea, Estados Unidos y Francia, por penaltis, en los cruces hasta llegar a la final con Argentina, a la que vencieron 0-2.

El reto ahora es levantar esta Copa África y mirar de nuevo a un escaparate Mundial en el que, en la fase inicial, tendrá a Brasil, Haití y Escocia.

El Valencia no se sacude el suplicio de mirar al descenso con otro empate ante el Mallorca en Mestalla

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No hay manera de huir. El Valencia está condenado a no encontrar la salida a una temporada en la que paga carísimos sus errores, lo que comete en su portería y también en la contraria. El empate ante el Mallorca no sirve para abrir hueco con los puestos de descenso y la enérgica busca de la remontada al gol de Samu Costa en el minuto 22 solo sirvió para que Hugo Duro igualara en el arranque de la segunda parte. Después, todo fueron ocasiones lamentadas. [Narración y estadísticas: 1-1]

El Valencia desesperó a Mestalla. Otra vez. El peregrinaje al estadio de la Avenida de Suecia se ha convertido en un acto de devoción, porque la alegría se la han arrebatado. El fútbol cuesta que aparezca en un equipo que, con la calidad repartida a cuenta gotas, juega a trompicones, a fuerza de arrebatos alocados cuando el runrún de desaprobación de la grada espolea a los futbolistas que, casi siempre, acaban tomando malas decisiones.

Después de la honesta imagen en el Metropolitano y la victoria copera en Gijón, el equipo no logró intimidar al Mallorca hasta bien entrada la primera parte y con el marcador ya en contra. Fue Gayà el primero que buscó puerta en el arranque pero, acto seguido, tuvo que despejar a córner un centro envenenado de Muriqi para que nadie lo rematara. En la jugada de ese saque de esquina, Pepelu volvió a despejar en la frontal del área pequeña.

El plan de Arrasate le estaba haciendo daño al Valencia, lento en el control del partido y con pérdidas que alimentaban el ansia de los baleares, que tuvieron en un disparo de Jan Virgili que atajó Agirrezabala una clarísima ocasión de ponerse por delante en el marcador. En esa no lo logró, aunque en la siguiente no fallaron: falta lateral al segundo palo que cabecea Raíllo para dejar el remate franco a Samu Costa. Otra vez el Mallorca obligaba a remar contracorriente a un equipo que tiembla.

Al Valencia le costó sacudirse el jarro de agua fría. Corberán había imaginado otro duelo, con más control, con Beltrán y Hugo Duro, por primera vez juntos en el once, intimidando y Rioja y Gayà, en modo carrilero, buscando el desequilibrio. Pero nada de eso se vio porque faltaba velocidad, confianza y atrevimiento. Fue gobernando el duelo sin que eso se tradujera en ocasiones, como si la pelota quemara en las botas y nadie viera cómo fusilar la portería de Leo Román. Esas dudas se acrecentaron cuando la parroquia empezó a mostrar su desesperación ante cada decisión, errónea, que tomaban los valencianistas que, aun así, se instalaron en campo contrario, con algún destello de Beltrán, el coraje de Ugrinic y el arma, infructuosa, del balón parado. Hasta al VAR quiso recurrir el Valencia para reclamar unas manos de Maíllo que no vieron dignas de castigo.

El primer tiempo lo acabaron calentando en la banda Danjuma y Ramazani, pero Corberán los aguantó. Algo iba a cambiar. Fue la carrera de Thierry por la orilla derecha, ganando a Mojica y sirviendo un centro a Hugo Duro que entró como una locomotora en pugna con Maffeo al segundo palo. El Valencia empataba y Mestalla encendía la caldera. La remontada estuvo en la cabeza de Gayà, que estrelló en el palo la pelota llovida que se puso Rioja desde la banda derecha. Con el Mallorca encerrado en su área, Leo Román lo salvó cuando, a contrapié, salvó un testarazo a bocajarro de Lucas Beltrán.

No fueron bastante esos momentos de locura, porque Arrasate enfrío el partido con sus cambios. El navarro envió a su equipo a dar un paso adelante, mientras que a Corberán no le respondieron los hombres con los que pretendía volver a acelerarlo. El Mallorca creció, aunque fuera a base de pelotazos a la carrera. Uno lo bajó Samu Costa y se la entregó a Muriqi para el segundo gol, pero un talón lo dejó en fuera de juego. Otra vez el bosnio se quedó sin marcar porque Agirrezabala se la jugó para corregir un error de Tárrega.

Desde ese momento, su misión fue proteger el punto, que solo se vio amenazado cuando, otra vez Lucas Beltrán, cabeceó alto un centro de Danjuma, que buscó un desequilibrio que no consiguió. Menos aún hizo Ramazani. Y es que el Mallorca no iba a dejar jugar más a un equipo que sigue sin doblegar un destino que le aboca al sufrimiento.

Luis Enrique hace historia: el PSG levanta la Intercontinental y firma el sextete, con Safonov como héroe ante el Flamengo

Luis Enrique hace historia: el PSG levanta la Intercontinental y firma el sextete, con Safonov como héroe ante el Flamengo

Luis Enrique y su PSG siguen haciendo historia y generando héroes. Matvei Safonov, el portero ruso de 26 años que vive a la sombra de Lucas Chevalier, fue quien llevó a los parisinos a proclamarse campeones de la Copa Intercontinental, la primera para Francia y el sexto título de una temporada pletórica. Lo hizo parando cuatro penaltis en la tanda a la que les forzó con valentía y buen juego el Flamengo de Filipe Luis.

Llegaron los brasileños a la tanda si sus lanzadores habituales en el campo, pero eso no evitó que Safonov, con los apuntes en un toalla, se pusiera bajo los palos sabiendo casi exactamente dónde le iban a disparar. Le engañó De la Cruz en el primer lanzamiento, pero atajó los disparos de Saúl Ñíguez, Pedro -con algo de polémica porque reclamaron que se había adelantado-, Leo Pereira y Luiz Araujo. Sus eficacia dio un respiro a Dembélé, que falló estrepitosamente, Nuno Mendes y Barcola. Desde su guantes, el PSG volvióa ser campeón.

Quiso impedírselo el Flamengo, pero no era fácil el reto que tenía Filipe Luis, porque al fútbol avasallador de los parisinos se unía la estadística: desde 2012 solo ganan este título los campeones de Europa. Además, al resto la FIFA les ha condenado con este nuevo formato a superar dos rondas previas antes de llegar a la final, que premia con dos trofeos que sirven para engordar vitrinas y las arcas de los clubes. El Flamengo los levantó liquidando al Cruz Azul mexicano y al Pymarids egipcio, pero el equipo de Luis Enrique eran palabras mayores, y lo comprobaron muy rápido, lo que tardó Vitinha en manejar la primera pelota para asistir a Joao Neves.

Lesión a la media hora

A este amago le siguió un golpeo lejano de Kang In y un gol que el VAR anuló, aunque dejó entrever los problemas que tenían los brasileños. De Arrascaeta arriesgó un pase atrás que Antonio Rossi quiso salvar para evitar un córner. Devolvió la pelota al área y, en la telaraña de presión que teje el PSG, Neves la cazó y le dejó el remate franco, a puerta vacía, a Fabián Ruiz. De todo le salvó el videoarbitraje, que detectó que la pelota ya estaba fuera del campo cuando la rescató el guardameta argentino. Nunca un córner en contra se celebró tanto por una hinchada.

Como los franceses asfixiaban la salida de pelota, Filipe Luis mandó a los suyos a buscar la recuperación alta y Safonov tuvo que esforzarse en salvar el remate del chileno Erick Pulgar. No parecía que Luis Enrique se inquietara, a pesar de que había tenido que retocar su reconocible once. Sin Achraf Hakimi, concentrado con Marruecos para la Copa África, tuvo que colocar a Zaire-Emery en ese lateral derecho y se jugó el sextete sin 9 puro, sino encomendando esa tarea a la movilidad de Kang In y Doué. Cuando perdió al coreano a la media hora por lesión, la tarea recayó en Mayuyu. Y por si botas pasó el primer gol que subió al marcador.

Una jugada pura de PSG: balón que viaja de una orilla a otra, lo encuentra Doué en la derecha y pone un centro raso al segundo palo donde Rossi, que mide mal en su salida por bajo, queda vendido ante el remate a bocajarro de Kvaratskhelia. Aunque el dominio de los franceses creció, Flamengo no se amilanó y tuvo a balón parado la primera ocasión para empatar al filo del descanso con un testarazo de Pulgar que se perdió desviado.

Una de las paradas de Safonov en la tanda de penaltis.

Una de las paradas de Safonov en la tanda de penaltis.AP

Filipe Luis volvió del vestuario dispuesto a complicarle la vida a los campeones de Europa. Desactivó el contacto de Vitinha con Fabián y Neves y buscó la pólvora de Pedro, que se sumó en el ataque a Bruno Henrique. Antes de que creciera el juego de los brasileños, Marquinhos cazó en el área a De Arrascaeta y el VAR avisó al colegiado estadounidense Ismael Elfath para que revisara un penalti que no dudó en señalar. No perdonó Jorginho y la final se igualó.

La reacción de Luis Enrique fue tirando de la pólvora que tenía en el banquillo y sacó del campo a Mayulu -que apenas jugó media hora- para dar entrada a Barcola y mandó a calentar a Dembélé, elegido este martes como premio The Best de la FIFA.

Minutos para Saúl

Con el empate, Filipe Luis apuntaló físicamente a su equipo con la frescura, y la vocación ofensiva, que le dieron al centro del campo Saúl Ñíguez y el uruguayo De la Cruz. Habían conseguido desdibujar al PSG y tocaba forzarlo viendo, además, que ni su Balón de Oro, en una clara ocasión, le sacaba del atasco.

De hecho, la pudieron armar los brasileños con Gonzalo Plata y Pedro. Primero en una contra que dos contra dos que acabó en un remate forzado, a la que siguieron dos disparos con los mismos protagonistas que metieron el miedo en el cuerpo a los franceses. No iban a arriesgar cuando apenas quedaban tres minutos para el final, aunque Dembélé y Kvaratskhelia buscaran la proeza incluso con una chilena imposible del georgiano.

Aún pudo Marquinhos marcar en el último instante para evitar que la final fuera a la prórroga, donde fue el Flamengo quien continuó con mejores sensaciones, aunque el PSG encadenó ocasiones de Dembélé y Barcola en los últimos instantes. Todo iba abocado a la tanda de penaltis, que encumbró a Safonov como héroe.

Kiat Lim, a la junta de accionistas del Valencia: “Volver a las competiciones europeas debe ser un objetivo y el Nou Mestalla nos dará el impulso”

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"Volver a las competiciones europeas debe ser un objetivo y el Nou Mestalla nos dará el impulso". Ése fue el mensaje que Kiat Lim, presidente del Valencia, lanzó en un discurso de apenas cinco minutos a los 219 accionistas que acudieron a la Junta General en representación de 91,73% del capital social.

El Nou Mestalla y la operación financiera fueron destacadas por el presidente, que los calificó como claves del "periodo de transformación" que vive el club. "Me enorgullece decir que el nuevo estadio avanza en tiempo y forma y estará para el verano de 2027. Será un activo estratégico para el club, la ciudad y la Comunidad Valenciana. Un símbolo de modernidad que nos permitirá crecer como institución", destacó Lim.

Para el presidente, la operación de crédito diseñada con Goldman Sach ha sido "crucial" para desbloquear el proyecto del estadio "sin comprometer la estabilidad financiera del club" y sitúa al Valencia "en el mapa de los grandes clubes de Europa". "El hecho de que inversores internacionales de primer nivel hayan decidido apoyar al Valencia demuestra la confianza que inspiramos hoy en los mercados financieros globales y sitúa a nuestro club firmemente en el mapa de los grandes proyectos deportivos europeos", destacó.

Además, el estadio "será clave para resolver el actual cuello de botella provocado por las normas del Fair Play Financiero y las limitaciones de ingresos. Por este motivo, solicitamos el pleno apoyo de nuestros aficionados y accionistas a este proyecto, ya que nos permitirá convertirnos en un club más competitivo, sostenible y ambicioso", añadió.

Por eso, por segunda vez en su presidencia, Kiat Lim se atrevió a verbalizar que Europa es el objetivo. "Volver a las competiciones europeas debe ser un objetivo, estamos convencidos de que vamos por el camino correcto, y el Nou Mestalla nos dará el impulso", explicó. Es el mismo mensaje que hace apenas dos meses transmitió el CEO de Fútbol, Ron Gourlay, que fijó, además, que quedan cuatro ventanas de mercado para conseguirlo.

En cuanto a la situación deportiva, Lim pidió apoyo al entrenador. "Debemos estar con él, con Carlos Corberán, y con los jugadores", advirtió no sin recordar que está haciendo una inversión en la estructura. "La llegada de Ron [Gourlay] es un claro ejemplo de nuestro compromiso con la profesionalización y la excelencia. Estos cambios nos harán un club más fuerte y mejor preparado. Nos acercamos a un momento histórico. Les pido su confianza", sentenció.

Este discurso no calmó los ánimos de los accionistas que se congregaron en Feria Valencia. La junta arrancó con protestas y gritos de "sinvergüenzas" y "caraduras".

Las intervenciones de los accionistas, muy críticas e incluso con insultos, se centraron en el Nou Mestalla, cuyo diseño no se les ha presentado, en su financiación y la deuda que ha generado al club durante décadas y la gestión deportiva, que aboca al club a pelear por la permanencia.

A pesar de que las respuestas a las preguntas se fijaron para después de las votaciones, y ante las acusaciones que se repitieron, Kiat Lim tomó la palabra. "Es comprensible su frustración. Todo lo que yo diga va a ser considerado mentira antes de que yo hable. Cometemos errores, por eso estamos aquí. Podéis sacudir la cabeza todo lo que queráis, pero queremos lo mismo. Habéis hecho preguntas y todo lo que yo diga se va a calificar de mentira. Por qué seguimos aquí, decís que somos irrespetuosos, pero yo he permitido que vengan todos a esta Junta. Pero todo lo que diga va a ser mentira. No tiene sentido argumentar", sentenció.

El Barça suda para tumbar la resistencia del Guadalajara

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La Copa del Rey tiene la magia de llevar regalos allá donde el fútbol de las estrellas no llega. Bien porque permite ver su fulgor de cerca, bien porque lo apagan con gestas que quedan para la historia. Guadalajara buscó la suya en una noche en la que pareció que el Pedro Escartín se iba a quedar medio vacío por el retraso de un permiso para las gradas supletorias que acabó llegando, pero hizo contener la respiración a 2.500 aficionados durante más de dos horas. Alentaron todos a su Deportivo Guadalajara que hizo sudar al Barça hasta que el minuto 76, cuando Christiansen rompió la igualdad y Rashford congeló la victoria. Antes, asfixiaron a Lamine Yamal, desplazado por Flick al centro del campo, frenaron las diabluras de Fermín y le recordaron con su descaro a los azulgranas que tienen en Ter Stegen un guardameta aunque no juegue desde hace siete meses.

Se defendió con uñas y dientes el Guadalajara, conscientes de que arrebatar el control al Barcelona era imposible, pero contenerlo una tarea, aunque titánica, a su alcance. Y eso fue lo que hicieron en los primeros 45 minutos. Cierto que Cañizo puso a prueba la atención del portero alemán un par de veces, sin que eso significara que los azulgranas se inquietaran. Si llegaron al descanso con el partido abierto fue por su falta de acierto ante la solidaria muralla que formaron los alcarreños. Porque el asedio fue constante.

Consiguieron frenar que un pase atrás de De Jong, desde la línea de fondo, lo cazara Rashford, vestido de falso 9 mientras Lewandowski y Ferran miraban desde el banquillo. La respuesta fue una contra en la que Cañizo apareció ante Éric García para cruzar el exceso su disparo desde la frontal. Otra vez el delantero recibió en el área, pero el neerlandés apareció para rebañarle la pelota. Quería el Barça resolver sin sorpresas su estreno copero como campeón sin caer en ninguna trampa, pero no se sacudía a un pegajoso rival. Un latigazo de Fermín que laminó el travesaño a la media hora de partido fue la última ocasión clara, porque ya solo pudieron acercarse en lanzamientos de falta.

Ter Stegen inicia la jugada del Barça.

Ter Stegen inicia la jugada del Barça.AP

El Pedro Escartín celebró con una victoria el empate a cero al descanso, momento en que Flick agitó su once. Retiró a Marc Bernal y recurrió a Cubarsí para, en un movimiento en cascada, devolver al centro a Casadó, a quien había sacrificado al lateral derecho, y encomendar a su Éric, chico para todo, esa tarea. El panorama apenas cambió. El control era azulgrana, la posesión y las ocasiones, pero no el acierto.

La más clara fue un remate de Rashford que salvó Dani Vicente con una parada con el pie de portero de balonmano. Sin embargo, de ahí nació una contra inquietante que acabó despejando Jofre. Ese era el plan del Deportivo y casi le sale con una escapada por el costado izquierdo para poner un centro a Cañizo que solo tenía que empujar y que evitó Christensen. En el minuto 70, el Guadalajara no levantaba el pie y a Flick no le quedó más remedio que buscar la varita de Pedri para agujerear muros y la contundencia de Koundé.

La sacudida activó al Barça, que encontró el gol en un centro en diagonal llovido de Frenkie De Jong que cabeceó Christensen, tocó en Julio Martínez y despistó a su portero. No se rindió el Guadalajara. En una contra hizo lucirse a Ter Stegen ante un obús de Mendes desde la frontal y un despeje poco ortodoxo de Koundé con la chepa que ataja el alemán. Cualquier sueño de proeza al que habían aspirado lo enterró Rashford en el minuto 90 para colocar al Barça en el bombo de los octavos de final.

Koundé se viste de héroe y salva al Barça ante el Eintracht

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Koundé fue el héroe de la epopeya que escribió el Barça ante el Eintracht. Durante muchos minutos, los alemanes fueron los protagonistas de loque apuntaba a ser otra tragedia europea. Dos goles en tres minutos permitieron respirar a los azulgranas, que siguen con pocas opciones de estar en el top-8. Tienen que dejar de temblar y afilarse. [Narración y estadísticas (2-1)]

No se encontró el Barça al equipo más goleado de la Bundesliga y al segundo que más ha encajado también en la Champions, sino a uno que se amuralló con la intención de sobrevivir y se encontró con la posibilidad de ganar. No le hizo falta jugar ni siquiera quitarle la pelota a los azulgrana más de una o dos veces, porque les inyectaba el veneno suficiente para plantarse ante Joan Garcia con opciones de hacer mucho daño.

Y eso que comenzó amenazando Lewandowski para afinar la puntería en un pase de Raphinha que acabó en gol anulado por un fuera de juego de la punta de la bota del brasileño. Amasaba Pedri el fútbol del Barça buscando el hueco en una defensa bien armada y, si en el área no se podía, había que probar desde fuera, como hizo Gerard Martín con un disparo que salvó Zetterer. Fue la única parada del meta alemán.

Demasiadas prisas

Poco más hizo el equipo de Flick en la primera parte, atosigado, sin que apenas apareciera Lamine, con Raphinha intentando multiplicarse por todos los perfiles y Fermín ahogado. Lewandowski solo era un espectador.

Estaba cómodo el Eintracht porque tenía claro el plan, y le salió a los 20 minutos. Un robo del central Brown y una cabalgada para asistir a Knauff, colándose a la espalda de Gerard Martín, y que batiera la portería azulgrana. Desde ese momento, el Barça se ofuscó. Había demasiada prisa por empatar. Volcado en campo alemán, ni el periscopio de Pedri fue capaz de encontrar la grieta en el muro, a lo que se unió una gran imprecisión. A Fermín le arrebató la igualada Koch y, desde esa suficiencia, el Eintracht pudo irse al descanso con más ventaja si Eric García no hubiera frenado otra carrera de Knauff, que incluso asistió a Skhiri para un cañonazo que rozó la madera en el añadido.

Tenía que revolucionar Flick a su equipo y le encargó la tarea a Rashford. Se acostó el inglés en la banda izquierda para dejar que Raphinha fuera una amenaza en la media punta. Parecía que iba a costar levantar el partido, con Joan Garcia de nuevo frenando a Knauff, pero el remedio tuvo efecto, con Koundé de protagonista.

Doan, tras errar una ocasión en el Camp Nou.

Doan, tras errar una ocasión en el Camp Nou.AFP

Al borde del área pequeña cabeceó un centro dibujado de Rashford desde la orilla izquierda y, apenas dos minutos después, Lamine hizo que lloviera un balón al segundo palo que el francés, de otro testarazo, cruzó al fondo de la portería de un atónito portero germano. No entendía el Eintracht qué demonios había pasado para verse con el marcador en contra en dos zarpazos.

Para no perder la efervescencia, saltó al campo Ferran Torres. Sus dos primeras jugadas hicieron contener la respiración al banquillo de Dino Toppmöller. La idea era seguir amenazando, pero sin arriesgar el orden que podía permitir al Eintracht correr con peligro, como intentó. En esa tarea tenía que aparecer De Jong. Al Barça le había costado aprender la lección, pero se agarró con uñas y dientes a otra remontada.

El Real Madrid se estrenará en la Copa del Rey ante el Talavera y el Barcelona con el Guadalajara

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El Real Madrid se estrenará en la Copa del Rey ante el CD Talavera mientras que el FC Barcelona tendrá que viajar al Pedro Escartín para enfrentarse al CD Guadalajara, dos equipos de Primera RFEF. Se trata de dos enfrentamientos que inéditos en el fútbol español.

El Atlético se medirá al Atlético Baleares, una eliminatoria que tampoco se ha dado nunca en la Copa del Rey y que cayó como un premio para este equipo de Segunda RFEF. Al Ourense, el otro equipo de la cuarta categoría que estaba en el sorteo tras dejar en el camino a dos Primeras, Oviedo y Girona, se enfrentará al Athletic.

El resto de eliminatorias serán: Real Murcia-Betis; Eldense-Real Sociedad; Burgos-Getafe; Cultural Leonesa-Levante; Eibar-Elche; Deportivo-Mallorca; Racing-Villarreal; Sporting-Valencia; Huesca-Osasuna; Granada-Rayo; Albacete-Celta y Alavés-Sevilla.

Esta ronda de 1/16 de la Copa del Rey se disputará entre el próximo martes 16 y el jueves 18 de diciembre, a partido único, en el campo del equipo de inferior de categoría y sin VAR. La eliminatoria entre el Granada y el Rayo, que en esos días jugará ronda de la Conference League, se jugará el 6 de enero.

Hugo Duro rescata un punto agónico ante el Sevilla que no saca al Valencia de la agonía

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Es difícil imaginar que hubo un tiempo en que Valencia y Sevilla fueron equipos fieros capaces de amenazar a la oligarquía de la Liga. Nada queda de aquello después de haberlos hecho jirones la mala gestión en el césped y los despachos. En Mestalla solo se les vio intentar sobrevivir, con mejores intenciones que acierto. Ambos más preocupados en abrir hueco con la cola de la clasificación que en alzar la mirada hacia las plazas europeas a las que un día fueron candidatos imprescindibles. El Sevilla fue capaz de generar peligro, pero el gol que durante muchos minutos le puso los tres puntos en el bolsillo, lo marcó Tárrega en propia puerta. El Valencia, incapaz de crear fútbol, tiró de corazón y de Hugo Duro para rescatar un empate en el tiempo añadido. Demasiado pobre para lo que un día fueron. [Narración y estadísticas: 1-1]

Llegó Almeida a Mestalla con muchas bajas, lo que no le impidió enseñar colmillo en el primer tiempo. En el minuto 3, con un centro larguísimo de Mendy desde el carril izquierdo al punto de penalti, donde Peque, en disputa con Copete, cabeceó ajustando al palo para que Agirrezabala luciera su primera mano salvadora. La respuesta la dio Danjuma, con una carrera en la banda izquierda para pisar área e ir buscando hueco de disparo.

Daba la impresión de que el Valencia dominaba y trataba de mover la pelota buscando cómo deshacer el musculoso centro del campo sevillista, arropado por cinco defensas. Sin embargo, no hubo ventaja ni capacidad de atosigar por la precipitación que conducía a imprecisiones. Corberán buscaba calma pero nadie era capaz de lograrla. De hecho, cuando el Valencia trataba de estirarse, aunque fuera a base de carreras estériles, faltas o saques de esquina, el Sevilla se relamía.

Volcado en Vlachodimos, el Sevilla recuperó un balón larguísimo a Akor Adams, que cuerpeó con Tárrega, último hombre, y encaró al guardameta valencianista con la fortuna de que en el mano a mano su disparo se fue por encima del larguero. Ya eran dos las ocasiones en que el Valencia había salvado el empate a cero, aunque también reclamó un penalti de Carmona a Hugo Duro por un codazo en el área que Guillermo Cuadra no vio y el VAR, tampoco.

La grada, que se acordó de Lubo Penev y su grave enfermedad, al inicio del partido, se impacientaba al ver a su equipo incapaz de salir de la tela de araña que tejió Almeida. Y cuando lo lograba, era con la pólvora mojada. Pasada la media hora, un robo del impreciso Javi Guerra, esta vez acertado, dio alas a Danjuma en el carril derecho del Sevilla para pisar área y reclamar penalti cuando cayó, de maduro, sin haber encontrado pase. El esfuerzo hace que se apague su brillo. Aún así, el neerlandés no dejó de bailar una y otra vez con Carmona, y del último al filo del descanso, sacó un pase tenso a corazón del área que Hugo Duro remató al aire. Sin lucimiento, el Sevilla estaba sujetando a un equipo que era incapaz de hacerle daño pese a que la soga de la clasificación la tiene alrededor del cuello.

Al inicio de la segunda parte, el nudo se apretó. El Sevilla ni siquiera necesitó intimidar porque fue el Valencia mismo quien, al trantán, incapaz, espeso, le dio alas. Primero, cediendo un disparo, lejano, a Agoumé. Después, haciéndoles hasta su gol. Oso, con el carril izquierdo para él y sin la presión de Thierry, puso un balón tenso buscando a Akor, pero llegó antes a rematar a bocajarro Tárrega. Un palo que castigaba a un Valencia sin plan.

No tenía más remedio Corberán que mover el banquillo. Recurrió a Ugrinic en la sala de máquinas -lo que provocó la pitada a Guerra-, la aceleración de Ramazani y la imprevisibilidad de Jesús Vázquez para hacer desdobles con Diego López, que consiguió asistir a Lucas Beltrán para un remate tan fácil que Mestalla se llevó las manos a la cabeza cuando el argentino lo falló.

Nada funcionaba. El Valencia no consiguió domar de nuevo el partido y se entregó a los arreones tirando de corazón. La revolución como único argumento. Cuando el duelo se moría, fue Ugrinic quien sacó el coraje para rescatar una pelota en el costado izquierdo del área y entregársela a Hugo Duro para que, entre los centrales, rescatara un empate.

Se volcó el Valencia, pero ya era tarde y Guillermo Cuadra pitó el final cuando acababa de ganar un córner, lo que provocó un aluvión de tarjetas. Se tuvo que conformar con un punto que sirve, pero no salva.

Los keniatas John Korir y Joyceline Jepkosgei se imponen con autoridad en el Maratón Valencia, con la mejor marca del año en categoría femenina

Actualizado

El Maratón Valencia de 2026 lo han dominado dos corredores de Kenia. John Korir se ha impuesto con autoridad con un tiempo oficioso de 2:02:24 mientras que su compatriota Joyceline Jepkosgei ha establecido la mejor marca mundial del año con 2:14:00.

Korir, que suma a este triunfo la victoria en el maratón de Boston y en Chicago el pasado año, rompió la carrera en el kilómetro 25, cuando subió el ritmo aprovechando que las liebres desaparecían y fue descolgando a sus compañeros en el grupo de carrera. Ninguno le aguantó ni siquiera para asegurarse el podio y solo tuvo que administrar los últimos 20 kilómetros para alzarse con la victoria.

Korir, al cruzar la línea de meta del Maratón Valencia.

Korir, al cruzar la línea de meta del Maratón Valencia.efe

Junto a él completaron el podio el alemán Amanal Petros, que batió el récord nacional de Alemania con 2:04:03 y el noruego Awet Kibrab, que marcó al cruzar la meta 2:05:23. El primer español en cruzar la meta fue Ibrahim Kachir (2:07:20).

Si la carrera masculina fue emocionante, la femenina fue una pelea continua hasta el kilómetro 39, cuando la etíope Peres Jepchirchir se descolgó y dejó sola a Jepkosgei y a su liebre en la cabeza. Desde ese momento, mantuvo un ritmo que la llevó a cruzar la meta en 2:14:00, récord de la prueba al mejorar el tiempo que tenía su compatriota Amane Beriso desde 2022. Además, su crono fue la mejor marca mundial del año, al superar en 14 segundos el tiempo de Hawi Faysa logrado en el maratón de Chicago.