España se medirá a Países Bajos en los cuartos de final de la Liga de Naciones

España se medirá a Países Bajos en los cuartos de final de la Liga de Naciones

España se medirá a los Países Bajos en la eliminatoria de cuartos de final de la Liga de Naciones que se disputará el próximo mes de marzo tras el sorteo realizado en la mañana de este viernes en la sede de la UEFA en Nyon. El primer partido para el equipo de Luis de la Fuente será a domicilio, el día 20, mientras la vuelta será en España, previsiblemente en Mestalla, el día 23, para realizar un homenaje a las víctimas de la DANA.

Las otras eliminatorias que ha deparado el sorteo son: Dinamarca-Portugal Alemania-Italia y Croacia-Francia. Los cuatro vencedores jugarán la Final Four del torneo, en una sede por determinar, del 4 al 8 de junio. De hecho, ya se conoce el orden de las semifinales y, si España elimina al equipo de Ronald Koeman, se enfrentará en esa penúltima ronda al vencedor de la eliminatoria entre Croacia y Francia. En el otro lado del cuadro, la semifinal saldría de los enfrentamientos entre Dinamarca y Portugal y Alemania e Italia.

El rival de España fue segundo en su grupo de clasificación tras Alemania, con un balance de dos victorias (ante Bosnia y Hungría), tres empates (Alemania, Bosnia y Hungría) y una derrota, por la mínima ante Alemania como visitante. Semifinalista de la última Eurocopa, donde cayó ante Inglaterra con un gol en el minuto 90. El grupo de Ronald Koeman fue uno de los que mejor fútbol desplegó, junto a España, en el torneo del pasado verano.

La última vez que España y Países Bajos se enfrentaron fue en 2020, con el estadio cerrado por la pandemia y con un empate (1-1) en un momento extraño. "Va a ser muy difícil, aunque en realidad todos los rivales eran tremendamente difíciles. El objetivo es revalidar el título de una competición que es importantísima", afirmó Luis de la Fuente en declaraciones a los medios oficiales de la Federación.

Cuatro días entre Londres y Madrid: así se gestó el inolvidable 2024 de la selección española

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El 22 de marzo de este año, minutos después de que España, en su primer partido del año, perdiera por 0-1 contra Colombia, en el chat de Whatsapp de uno de los periódicos más leídos de España había bromas. "Una selección de frikis". "Vaya broma de selección". "Así no vamos a ningún sitio". Sacado de un chat interno, que no tiene más importancia, ese 22 de marzo el sentimiento general de la hinchada podría resumirse con algunas de esas frases. Sin embargo, cuatro días después, en el Bernabéu contra Brasil, y pese a no ganar (3-3), España ofreció los primeros síntomas de lo que sería este 2024 que el lunes cerró con una victoria en Tenerife contra Suiza. Ese día, el 26 de marzo, ante Vinicius, Rodrygo y compañía, ya dejó dudas en los agoreros. Pero mejor ir por partes, que será más claro.

Frente a Colombia, Luis de la Fuente dispuso el siguiente once: David Raya, Pedro Porro, Vivian, Laporte, Grimaldo, Zubimendi, Merino, Pablo Sarabia, Gerard Moreno, Oyarzabal y Joselu. Eran los suplentes y jugaron contra uno de los equipos más en forma en el mundo en ese momento. Contra Brasil, se vio a este equipo: Unai Simón, Carvajal, Le Normand, Laporte, Cucurella, Rodri, Fabián Ruiz, Dani Olmo, Lamine Yamal, Nico Williams y Morata. Es decir, exactamente el mismo equipo que jugó la final de la Eurocopa el 14 de julio, y que levantó el trofeo después de un campeonato inmaculado, llevándose por delante a Croacia, Italia, Albania, Georgia, Alemania, Francia e Inglaterra. Ese 14 de julio, el chat de ese periódico, y en todos los chats de todos los periódicos, decían cosas muy diferentes.

Ha sido un 2024 para el recuerdo. Han sido 17 partidos en total, y sólo esa derrota, en el primero, contra Colombia. El resto, dos empates (el mencionado de Brasil y contra Serbia en septiembre, en la jornada inaugural de la Liga de Naciones) y los otros 14 ganados. Han sido 41 goles a favor (2,4 por partido) y 13 en contra. Pero ha sido, sobre todo, la explosión de un proyecto que se inició en ese amistoso del Bernabéu.

Mejor redistribución

Ahí fue donde emergió el doble pivote, Rodri y Fabián, la posición de mediapunta para Dani Olmo, que la ha compartido con Pedri en función de las lesiones y, sobre todo, con los dos extremos. La irrupción, a finales de 2023, de Lamine, y la confirmación de Nico hicieron que el seleccionador tomase la decisión de que el equipo iba a jugar con ellos, y la mejor redistribución del resto del grupo era la que puso contra las cuerdas a Brasil, jugando, a ratos, realmente bien. La Eurocopa, y en este otoño la casi inmaculada fase de clasificación para los cuartos de final de la Europa League han confirmado las bases de un proyecto al que se le adivina un gran objetivo a medio plazo: el Mundial.

Porque, además de esa base, estos seis últimos partido han servido para despejar demonios. David Raya ha cumplido más que bien ante la ausencia de Unai Simón. Pedro Porro parece, ya por fin, preparado para suplir a Carvajal, que no volverá a jugar hasta septiembre. Vivian es un recambio bueno para Le Normand. Zubimendi iguala a Rodrigo, pero es que además, Casadó, el último en llegar, iguala a Zubimendi con todos los matices que se quieran. Mikel Merino es parecido a Fabián, y Oyarzabal, el autor del gol de la final, es el jugador número 12. Por si fuera poco, gente que no tendrá continuidad seguramente como Ayoze o 'los Bryan' ofrecen soluciones puntuales que el entrenador saluda con entusiasmo.

Yeremi y Pedri.

Yeremi y Pedri.AFP

Y todo esto en mitad del desgobierno. Porque la selección absoluta ha permanecido ajena al vacío de poder que existe en la Federación, y que debería terminar el próximo 16 de diciembre, cuando sea proclamado el nuevo presidente. La primera labor, sea quien sea, será mejorarle el contrato a Luis de la Fuente. La segunda, dejarle trabajar sin entrometerse. Si el equipo ha rendido así alejado de los despachos, la lógica indica que así debe seguir siendo.

El seleccionador, entretanto, afronta el parón más largo. Son cuatro meses sin convocatorias, pero a De la Fuente, al que sus críticos, que los hay, afean el hecho de reclamar abiertamente su mejora de contrato, dice que no se va a permitir mucho descanso. «No hay tiempo. Hay que seguir viendo partidos, hacer el seguimiento a los jugadores para que cuando vengan, sepan que lo que les pedimos les ayuda a ser mejores», dijo el pasado lunes. Algo de tiempo encontrará para arreglar alguna pequeña avería en el quirófano.

El patriota De la Fuente: “Me siento muy orgulloso de ser español”

Actualizado Martes, 19 noviembre 2024 - 00:49

La noche en Tenerife concluyó con un poco de lluvia, con la sonrisa de los tres debutantes (Paredes, Samu y Pablo Barrios) y con un entrenador feliz. Primero dejó hablar a los chavales con los medios, y ahí se escucharon todos los lugares comunes que uno pueda imaginar. "Muy feliz", "lo importante era la victoria del equipo", "he tenido personalidad para tirar el penalti", etc... Esta última frase fue de Bryan Zaragoza, el más 'echao pa'lante' de todos.

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Luego le llegó el turno a Luis de la Fuente, al que cada vez le da menos vergüenza decir lo que piensa, piensen lo que piense de él. "Estoy orgulloso de ser español, de ver cómo la afición vive esta selección y cómo esta selección no se cansa de ganar para dar alegrías a la gente", expresó en su primera respuesta ante los medios, después de saludar al seleccionador suizo, que andaba arrastrando un catarro desde el sábado.

Preso de su propio discurso, a De la Fuente le preguntaron qué hará ahora en este parón de cuatro meses, pues la selección no se vuelve a juntar hasta la segunda quincena de marzo para jugar los cuartos de final de la Liga de Naciones, donde se encontrará, lo sabrá el viernes, a Holanda, Croacia o Italia, con el partido de vuelta en casa. "No hay tiempo para descansar. Hay mucho trabajo por hacer. Necesitamos no bajar la guarda, ver partidos, hacer seguimiento de jugadores, para que, cuando vengan, los jugadores sepan que les daremos armas para ganar partidos. Eso genera confianza", explicó quien tiene algún que otro plan para estas primeras semanas.

El gesto de Morata

Al margen de los debutantes, hubo otros dos protagonistas. Uno que casi era también debutante, Casadó, y Morata. El mediocentro del Barça dio un puñetazo y anunció que ha venido para quedarse por si Zubimendi un día no puede. Completó un partido estupendo, "jugando como un veterano cuando apenas lleva un partido y medio", según De la Fuente.

Y luego está lo de Morata. El capitán, al que le hicieron el primer penalti, está a un gol de igualar a Fernando Torres como tercer máximo goleador de la selección. Ese era el momento de conseguirlo, pero el público empezó a corear el nombre de Pedri y el siete le entregó el balón al canario, que lo falló. "Otra grandeza del capitán, para que luego se diga", zanjó el técnico.

A España le sale todo: ‘los Bryan’, Gil y Zaragoza, mantienen la inercia en la victoria ante Suiza

Actualizado Lunes, 18 noviembre 2024 - 23:01

Fue un partido tonto, para qué mentir. Quitando el entusiasmo de la gente de Tenerife, lógico tras 28 años sin ver a la selección española en directo, el partido fue un ni fu ni fa. Quedará para las estadísticas que fue la primera vez en la historia que, entre un partido y otro, España cambiaba a los once jugadores. Ocurrió otra vez, en 2021, en aquel amistoso contra Lituania previo a la Eurocopa que, en realidad, jugó la sub'21 disfrazada de absoluta, pero en condiciones normales era la primera vez que sucedía. Y quedará para las estadísticas el partido oficial número 21 sin perder de forma consecutiva, y quedará por último un cierre exótico, muy entretenido, a un 2024 ya inolvidable para la selección, campeona de Europa en verano y con un fútbol que invita a sonreír pensando en el futuro. Se impuso a Suiza, pero eso es lo de menos. Lo de más es que en el mes de marzo jugará los cuartos de final de esta Liga de Naciones, y seguirá siendo atractivo este equipo, y seguirá siendo favorito ante quien le toque, que será Italia, Croacia o los Países Bajos, a los que también, nada lo impide, se le puede llamar Holanda. [Narración y estadísticas (3-2)]

Esos once cambios para cerrar un 2024 maravilloso desnaturalizaron a un equipo para el que 2025 solamente será el año de transición hacia el Mundial. Habrá de conseguir la clasificación en la segunda mitad del año, pero inevitablemente la vista se va hacia la cita del verano de 2026 en México, EEUU y Canadá. Antes, en marzo, serán esos cuartos de final de la Liga de Naciones, y si gana, la Final Four en junio, y luego ese proceso clasificatorio, pero la envergadura de este colectivo hace que esos partidos se intuyan solamente como el camino a seguir hacia el gran objetivo, que no es otro que levantar la segunda Copa del Mundo.

Ese 2026 está muy lejos, sí, pero a la vez está muy cerca visto el rendimiento actual de España, que ayer, sin jugarse nada y con un montón de secundarios, se impuso sin muchas ínfulas a Suiza, un equipo bastante limitado, lejos del buen grupo que fue hasta no hace mucho y que, sin ir más lejos, eliminó a Francia y llevó a España a los penaltis en la Eurocopa de 2021.

Samu, como aliciente

No pasó gran cosa sobre la hierba del Heliodoro Rodríguez hasta que, a la media hora, el penalti sobre Morata movió un poco el cotarro. Lo iba a tirar el capitán, pero la gente pidió que lo tirara Pedri y, como era el día que era, de fiesta, pues lo tiró Pedri. Lo falló, pero como la cosa era que marcase un canario, al segundo rebote Yeremy Pino adelantó a la selección para delirio del personal. La noche volvió a adormecerse, y casi el único aliciente era ver a Samu, el delantero del Oporto.

Bryan Gil celebra su gol, el segundo de España.

Bryan Gil celebra su gol, el segundo de España.EFE

Salió en la segunda parte. Pero en la segunda parte España ya estaba desinflada definitivamente. Destensada, apenas un poco de empuje de Monteiro, un extremo entusiasta del Young Boys, le sirvió a Suiza para empatar. La selección, que terminó en el campo con Pablo Barrios, con los Bryan (Gil y Zaragoza, autores por cierto del segundo y el tercer gol) y con Samu de delantero, Fabián y Pedri como únicos rostros reconocibles, volvió a ponerse por delante hasta dos veces solamente para no perder la inercia, pues en juego, real, no había nada.

Primero fue Bryan Gil quien peleó un balón dentro del área para poner el 2-1 en ese momento, y después fue el otro Bryan, Zaragoza, el que sufrió un penalti bastante claro después de una jugada individual eléctrica. Esos idas y vueltas convirtieron en muy divertido el final de una noche que encontró a Luis de la Fuente celebrando ese último gol como quien celebra algo realmente trascendente. Quizá lo sea para él, arquitecto del proyecto más ilusionante que ha tenido la España futbolera desde hace una década.

La noria interminable de De la Fuente: 64 jugadores, 19 debutantes y sólo cuatro fijos

Actualizado Domingo, 17 noviembre 2024 - 21:56

Con la selección ocurre una cosa curiosa. Mientras en el gran público no despierta demasiado interés entre campeonatos, incluso en una época como esta, donde da gusto ver al equipo y viene de ganar la Eurocopa, en las ciudades donde aterriza todo se pote patas arriba, especialmente el tráfico en los alrededores del estadio. Hacía 28 años que España no jugaba en Tenerife (en 1996 venció a Eslovaquia, 4-1) y en la isla todo pasa por el partido de hoy. Ayer, en el entrenamiento abierto que servía también para recaudar fondos y ayudar así a los damnificados por la DANA, los más aclamados fueron, cómo no, Pedri y Ayoze, que para eso son de aquí.

El caso es que, con nada en juego en el partido, porque España certificó ser primera de grupo el pasado viernes en Copenhague y Suiza ya ha firmado su descenso a la Liga B de esta Nations, la cosa pasa por ver las caras nuevas de esta concentración. Y Luis de la Fuente le va a dar ese gusto al personal.

El seleccionador ha hecho jugar, en los 26 partidos que ha dirigido, a 64 jugadores (el último el pasado viernes, Marc Casadó). De ellos, 55 han tenido, al menos, un minuto. Hoy se intuyen al menos dos novedades más, Aitor Paredes y Samu Aghehowa. Si no es como titulares, con minutos durante el partido, para convertirse en los debutantes número 20 y 21. Sólo hay cuatro futbolistas que hayan estado en todas sus convocatorias: David Raya, Fabián, Zubimendi y Nico Williams, aunque el extremo del Athletic se cayó de tres de esas listas por lesionarse en la jornada del fin de semana.

Porque De la Fuente ha llevado al equipo a la siguiente fase. Empezó con muchas dudas y haciendo muchos cambios de su primer a su segundo partido. Pero el trastazo ante Escocia hizo que se volviera conservador y mantuviese un gran bloque de, al menos, siete u ocho jugadores en todos los partidos. La prueba más evidente de esto fue la pasada Eurocopa, donde, salvo el intrascendente tercer partido de la fase de grupos contra Albania, mantuvo el mismo once salvo alguna lesión (Laporte en la primera jornada y Pedri, que se fue lesionado en la semifinal).

Y resulta que el cuerpo técnico todavía tiene jugadores en sus libretas de apuntes a los que no ha llamado. «El otro día bromeábamos en el staff, porque tenemos cuatro o cinco jugadores por puesto que cualquiera de ellos podría ser titular en este equipo», explicaba el técnico el pasado viernes en Copenhague, donde su equipo sumó su partido oficial número 20 sin perder.

Y en esas reuniones sonríen al ver cómo la baja de Dani Carvajal parece que la puede suplir, con más que dignidad, Pedro Porro, que hasta ahora había dejado dudas. O de que detrás de Álvaro Morata se intuyen opciones como Ayoze Pérez o el propio Samu, un tipo sobre el que se posarán hoy casi todas las miradas. Porque en esta nueva fase de la selección, la tercera fase, por llamarlo así, resulta que, juegue quien juegue, el equipo funciona. «Queremos seguir ganando, estos jugadores tienen hambre y para nosotros hay mucho en juego», zanjó Luis.

España, del 11 al 1 en el ranking FIFA en los dos años de De la Fuente: “Nos hemos dejado la vida”

Actualizado Domingo, 17 noviembre 2024 - 19:51

¿Quién dijo que no había un objetivo más o menos serio para este lunes en Tenerife? La selección española no se juega nada en el grupo de clasificación, siendo primera como es, y siendo Suiza última como es, pero si España gana, podría ser la próxima selección en ocupar el número 1 del Ranking FIFA. Y eso, claro, no ha pasado desapercibido para Luis de la Fuente, que se ha encontrado con los medios este domingo en el Heliodoro Rodríguez, justo antes de que unas 10.000 personas acudieran al entrenamiento abierto.

"Nuestra obligación pasar por ganar mañana. Por prestigio, por responsabilidad, por representar a un país... Mira, hace dos años, cuando empezamos, éramos la selección número 11 de ese ranking, y si ganamos y se dan una serie de circunstancias, podríamos colocarnos en el número 1", explicó el seleccionador.

Ahora mismo, España es tercera en ese ranking, por detrás de Argentina, primera, y Francia, segunda. Si España gana, pocas condiciones más. Será la primera del ranking. En todo caso, lo que parece claro es que, hoy, España es la mejor selección del mundo, y a ello se va a dedicar, a mantenerlo, el equipo y el entrenador.

"Simplemente hemos hecho nuestro trabajo, nos hemos dejado la vida para que esto saliera así", dijo De la Fuente, que ha visto cómo se ha hecho famoso.

"Ganar así te pone más en el foco, te reconoce más la gente, pero vamos, yo sigo haciendo mi vida normal, y siempre me he sentido muy querido, valorado y reconocido. Sigo sintiendo ese afecto y ese cariño y celebro que la gente me vea como una persona normal, cercana", explicó, y eso, la cercanía, la normalidad, también lo aplicó a Morata, por el que le preguntaron.

"Cuando se retire nos daremos cuenta del legado que deja. Los datos deportivos están ahí, pero es que además es una gran persona, un gran capitán", le definió su entrenador, que volvió a poner la persona por delante del futbolista cuando habló de Casadó: "Aparte de jugar al fútbol hay mil cosas más que valorar, y él las tiene todas", cerró.

El capitán Morata busca acompañante

Actualizado Sábado, 16 noviembre 2024 - 21:35

Ayoze Pérez es uno de esos futbolistas que, si dieran un paseo por la Gran Vía de Madrid, o cualquier otra calle comercial de (casi) cualquier ciudad española, no atraería demasiadas miradas. No le reconocería mucha gente. Ayoze Pérez, el delantero hoy del Villarreal y antes del Tenerife (donde jugará mañana), Newcastle, Leicester y Betis, es la útima incorporación de Luis de la Fuente a un puesto, el de delantero centro, donde, detrás de Morata, no hay nadie fijo. La actuación del canario ante Dinamarca (volvió loca a la defensa e hizo el segundo gol), unido a su temporada a las órdenes de Marcelino García (10 goles en este arranque de curso) le sitúan como el hombre de moda para ese puesto.

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Dice el seleccionador que tiene hasta cuatro jugadores por puesto con el nivel suficiente para jugar con España. En este concretamente, en el de delantero centro, la figura incuestionable es la de Álvaro Morata. Por fútbol, claro, pero también por ser quien porta el brazalete. El capitán es muy querido en el grupo y mientras mantenga el nivel no tendrá problema para ser el titular. Ocurre, sin embargo, que tiene 32 años y faltan casi dos para el Mundial, de modo que la obligación del cuerpo técnico es ir viendo opciones. Objetivos no le faltan a Morata, a solo un gol de igualar a Fernando Torres como tercer máximo anotador de España. Lleva 37, y aunque algo lejos, Raúl, el segundo en esa lista con 44, tampoco es un imposible.

Pero detrás de Morata hay pelea. Ayoze, visto estos últimos meses, y visto lo del viernes por la noche en Copenhague, es ahora mismo el meritorio número uno. Pero no es el único. De hecho, el siguiente podría ser Samu Aghehowa, la gran novedad de esta convocatoria, un chico que también ha empezado la temporada como un avión, marcando 12 goles con el Oporto y cuatro en el último partido con la sub'21, en octubre. Con una tipología completamente distinta a todo lo que hay (alto, fuerte, potente y rápido), es una opción de futuro pensando en ese Mundial de México, Estados Unidos y Canadá. Jugará mañana frente a Suiza y será el momento de empezar a calibrar su incorporación a un grupo que ahora mismo va sin freno por la vida.

El tercer nombre, que no ha venido a esta llamada, es Joselu. Fue uno de los fijos con De la Fuente desde que llegó, en marzo de 2023, y se mantuvo, pese a marcharse a jugar a Qatar, en los partidos de septiembre y octubre. No está aquí, pero De la Fuente ya ha demostrado que hay pocas decisiones irrevocables (la de Sergio Ramos, y poco más). Por ejemplo, llamó a Jordi Alba para jugar la fase final de la Nations League en el verano del 23. De modo que tampoco es descartable que vuelva a recurrir al ex delantero del Madrid.

Otras opciones menos probables pasan por jugar con Mikel Oyarzabal como falso delantero (algo que no convence mucho a De la Fuente, mucho más partidario de delanteros puros y duros, con las características que tengan) o seguir de cerca a Mateo Joseph, el delantero que está brillando en la sub'21 (cuatro goles en cuatro partidos). Futbolista del Leeds, cántabro pero salido de la cantera del Espanyol, es otra vía para el futuro.

El triunfo “a puro huevo” de España en el Parken y una racha alucinante: “Esto es para todas las víctimas”

Actualizado Sábado, 16 noviembre 2024 - 00:51

La vida le sonríe a la selección española, de tal manera que los próximos días van a ser una especie de convivencia de amigos. El equipo ha dormido este viernes en Copenhague, donde la noche, fría y lluviosa, no invitaba más que a tomarse una cerveza, y no muy fría, en el Radisson. Canceló el entrenamiento de este sábado y por la tarde coge un vuelo de cinco horas y media para llegar a Tenerife, donde el lunes jugará, sin nada por lo que luchar, contra Suiza.

Bueno, con algo por lo que jugar sí. España lleva 20 partidos oficiales sin perder, Eurocopa y Liga de Naciones por medio. No cae desde marzo de 2023, en Escocia, y juegue quien juegue el equipo funciona. Por eso De la Fuente está tan orgulloso. "Quiero darle especial relevancia a esta victoria, en un campo muy difícil, con un rival que ha hecho una presión uno contra uno, muy fuerte físicamente y muy buenos técnicamente. Hemos dominado muchas facetas del juego y estoy muy contento", dijo el seleccionador, al que aquel tropiezo en Hampden Park le enseñó muchas cosas, entre otras a no hacer cambios a lo loco.

Sí podrá hacer eso -hacer cambios a lo loco- el lunes. "Contra Suiza podremos refrescar al equipo, dar oportunidades a jugadores que lo están pidiendo", razonó De la Fuente, que tranquilizó al personal sobre las lesiones de Alex Baena y Zubimendi. El primero tiene un golpe y un problema en el tobillo, "pero no parece nada grave", según el entrenador, y el segundo sintió unas molestias en la cadera. Ellos dos, junto a Oyarzabal, que vio una tarjeta amarilla que le impide jugar el último partido de la fase de grupos de esta Liga de Naciones (donde España, por cierto, defiende título), han abandonado ya la concentración.

De la Fuente comenzó la rueda de prensa acordándose de las víctimas de la riada de Valencia. "Queríamos dedicar esta victoria a los damnificados de la tragedia en nuestro país, y también quería dar las gracias a la afición danesa, porque el minuto de silencio ha sido precioso", explicó De la Fuente, y es verdad: el minuto de silencio en el Parken de Copenhague fue conmovedor. Fue un silencio absoluto, paso previo a una noche intensa de la que España volvió a salir con brillantez.

España va en moto: vence con brillo a Dinamarca y espera rival para seguir con una racha ilusionante

Actualizado Viernes, 15 noviembre 2024 - 23:01

España va a perder algún partido, seguro. Y España, igual que puede ganar el Mundial, puede dejarlo escapar en cualquier mal día. Pero España es, hoy, probablemente la mejor selección del mundo. Selección entendida, casi, como un equipo que, por ejemplo, es capaz de hacer 20 minutos de fútbol maravilloso para después dedicarse a dejar pasar los minutos sin demasiados agobios. Es un equipo brillante cuando acelera y sólido cuando frena, y todo sin varios de sus presuntos titulares: el portero, un lateral derecho, un central, un mediocentro y los tres de arriba, es decir, Unai Simón, Carvajal, Le Normand, Rodri, Lamine, Nico y Morata. De la Fuente ha creado un monstruo al que alimentan no menos de 30 futbolistas. España estará en los cuartos de la Liga de Naciones en marzo, por cierto, y como primera de grupo, que era a lo que había venido al mítico Parken. [1-2: Narración y estadísticas]

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Lo de los 30 jugadores viene a cuento porque tipos como Pedro Porro, o Vivian, o Ayoze, o Baena, meritorios hasta hace nada, exhibieron un fútbol que les sitúa en cualquier momento en un once inicial. Ayer sin ir más lejos. Es Dinamarca un equipo de la clase media alta europea, y en su casa no es fácil ganar. Cierto que un empate firmaba el objetivo, pero al margen de los lesionados conocidos, De la Fuente optó por dejar a Pedri en el banquillo y jugar con Olmo por detrás de Ayoze, con Baena a la izquierda y Oyarzabal a la derecha. Salvo los primeros cinco minutos, en los que Dinamarca propuso una presión suicida, hombre a hombre a todo el campo, España se sintió cómoda en ese escenario, igual de cómoda que en todos los escenarios últimamente.

Sufrió un poco en ese arranque, pero la primera vez que logró enlazar tres pases seguidos no llegó el gol de milagro. La jugada terminó en córner, y ahí Ayoze la despejó en lugar de empujarla a medio metro de la línea. Después, el mismo protagonista envió un balón al larguero y después, dio el pase a Oyarzabal para el gol tras una jugada maravillosa de todo el ataque. Ayoze, pues, se convirtió en el mejor del equipo tirando de un principio bastante sencillo. Si resulta que a los centrales daneses lo que mejor les viene es cuerpear con un delantero grandote, lo que peor les viene, habrá que concluir, es andar detrás de un tipo pequeño y escurridizo que aparece por donde menos te lo esperas. El jugador del Villarreal fue indetectable para los defensores locales, y desde ahí construyó España esos 20 minutos para el recuerdo.

Fue la fase divertida de la selección, que dio paso, en la segunda parte de la primera parte, a la versión más práctica, esa que también enseñó durante muchos momentos en la Eurocopa del pasado verano. Algo incómoda por el entusiasmo danés, tardó en volver a acercarse a un Schmeichel al que sus mejores años le abandonaron hace mucho. Pero tampoco pasó apuros la selección salvo algún balón parado, algún barullo. Dejó pasar los minutos hasta el descanso. A la vuelta... Pues a la vuelta, cuando el rival está cansado, todo es más fácil. Más que cansado, el rival está desmoralizado, que para el caso es lo mismo.

Oyarzabal marca el primer gol.

Oyarzabal marca el primer gol.EFE

Tuvo más dominio, todavía, España, y pudo trazar ese fútbol bonito del principio, culminado con una jugada, la del segundo gol, donde la pelota partió por la mitad a Dinamarca, con los pases por el suelo, en el trayecto Laporte, Zubimendi, Olmo y Ayoze, que la cruzó muy despacito, muy bien, muy suave, despejando así la única incertidumbre que había en el partido: el marcador. Fue tiempo entonces para ver a los titulares. En el campo fueron apareciendo Fabián Ruiz, Morata, Pedri o Nico Williams, pero también hubo tiempo para otro debut, el de Marc Casadó. Da igual, sean titulares o recién llegados, este equipo funciona, va en moto, y se gusta tanto que se permite despistes como el del gol danés, cuando de puro aburrimiento, una mala entrega de Fabián le dio algo de emoción al último tramo, donde Raya hizo una parada de mérito y vio cómo Schmeichel subía a rematar. Fue una anécdota. Ahora mismo parece difícil pensar en un rival a la altura de esta España, que jugará en marzo los cuartos de final de la Liga de Naciones. Y será la favorita sea quien sea el rival.

Aymeric Laporte, el capitán sin brazalete y el único jugador que se enfrentó a Luis Enrique (y le costó el banquillo)

Aymeric Laporte, el capitán sin brazalete y el único jugador que se enfrentó a Luis Enrique (y le costó el banquillo)

Desde que obtuvo la nacionalidad española por carta de naturaleza, el 11 de mayo de 2021, Aymeric Jean Louis Gerard Alphonse Laporte (Agen, Francia, 30 años), que así se llama en un DNI interminable, ha sido titular siempre que el equipo tenía algo en juego. Bueno, siempre no. Hubo un día en el que no fue titular y no por su rendimiento deportivo, sino porque estaba castigado. Fue en el tercer partido de la fase de grupos del Mundial de Qatar, ante Japón. Laporte, el tipo duro, el hombre fuerte del vestuario de la selección española, vio desde el banquillo aquel choque porque, dos días antes, en la Universidad de Qatar, en el campo base del equipo, se atrevió a enfrentarse a Luis Enrique.

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Más que a enfrentarse, a decirle a la cara que el equipo debía tener un Plan B para cuando las cosas no salieran bien. Al entrenador asturiano, admirador de sí mismo y de su estilo, no le sentó bien. Era la primera vez, y fue la última, en cuatro años, que un futbolista se atrevía a decirle a la cara lo que muchos, la mayoría, pensaban. Así que Laporte fue suplente contra Japón. Y España perdió, por cierto.

El episodio define muy bien a un tipo, Laporte, Ayme para todo el mundo en la concentración, que desde su debut, el 4 de junio de ese 2021, justo antes de la Eurocopa, ha ido labrándose su propio papel en España. De entrada, hoy ante Dinamarca cumplirá su partido número 40 (dos goles). Es, ya de lejos, el jugador nacionalizado que más veces se ha puesto esta camiseta, muy por delante de Alfredo Di Stéfano (31 partidos), Marcos Senna (28), Rodrigo Moreno (27) y Diego Costa (24). Su llegada no fue fácil. En una rueda de prensa en Las Rozas en aquellos días de 2021, se enganchó con un periodista a cuenta de su sentimiento de pertenencia a España. Ahí empezó una difícil relación con la prensa que continúa hoy, y de hecho, durante la pasada Eurocopa, fue el cabecilla del equipo en su rebelión contra una emisora de radio donde, pensaban en el vestuario, alguien les estaba faltando al respeto.

Ascendencia sobre Gavi

Laporte no se calla. Con un toque altivo si no deja a su interlocutor acercarse, es alguien con una personalidad muy marcada. «No voy a depender de lo que pueda pensar la gente para tomar decisiones en mi vida. Si tomo esas decisiones es porque creo que es lo mejor para mí. Puedo acertar o no, pero hay que respetar», decía el pasado miércoles en una entrevista en la Cadena Ser. Por eso, pese a los muchos reproches que encontró en los micrófonos, dejó el Manchester City hace un par de temporadas para fichar por el Al Nassar saudí. Se especuló mucho entonces sobre si el ritmo de competición de una liga tan débil le podía perjudicar para seguir viniendo a la selección, pero siempre ha sido un indisctubile, también para Luis de la Fuente.

Aymeric Laporte.

Aymeric Laporte.PABLO GARCÍARFEF

En la caseta, cuando Ayme habla, los demás escuchan. Especialmente los jóvenes, sobre los que tiene una ascendencia innegable. Y dentro de los jóvenes, Gavi. El centrocampista del Barcelona, que lleva un año fuera de la selección lesionado, es con quien mejor ha conectado el central, hoy en boca de todos porque en enero podría haber noticia. El Real Madrid tiene su nombre encima de la mesa en caso de que se decida a fichar después de la lesión de Eder Militao. A Carlo Ancelotti le vuelve loco, pero quien tiene que soltar el dinero que presumiblemente pedirían los saudíes no lo tiene tan claro. Él, por su parte, se deja querer sutilmente, asumiendo que su ficha en Arabia, por encima de los 20 millones, no sería posible en el Bernabéu.

No se va a poner nervioso, en todo caso, por eso. Es alguien que sabe esperar. De hecho, su pasaporte español llegó en 2021, cinco años después del primer intento, con Julen Lopetegui en el banquillo, en 2016. En aquella ocasión, un par de pesos pesados de aquel vestuario, alineados con un alto cargo de aquella Federación, consiguieron pararlo. Finalmente la unión entre España y Laporte llegó, y llegó hasta el punto de ganar la Eurocopa -«es lo mejor que me ha pasado en la vida», reconoce- y, el pasado mes de octubre, en Murcia, convertirse en el segundo jugador nacionalizado que porta el brazalete de capitán, después de Ladislao Kubala. Hoy, ante Dinamarca, donde un punto le da a España matemáticamente el primer puesto del grupo (ya está clasificada) volverá a ser referencia.