La manifestación contra la gestión de Peter Lim como máximo accionista del Valencia a las puertas de Mestalla antes y durante el partido contra el Real Madrid ha arrancado con miles de asistentes y cierta tensión con la Policía.
Convocados por la asociación Libertad VCF hasta el minuto 19 del encuentro, miles de seguidores se han concentrado desde una hora antes del choque en la Avenida de Suecia frente a la puerta de acceso al palco del Mestalla, una protesta que cuenta con un importante despliegue policial.
Cuando había ya centenares de aficionados en la Avenida de Suecia y tras grabar un par de aficionados a los policías con sus teléfonos móviles, un movimiento de una decena de agentes para alejar a los aficionados de la puerta ha provocado carreras y protestas y ha conseguido despejar la entrada al recinto.
Los cánticos contra Lim se mezclan con el uso de silbatos y la exhibición de carteles contra el máximo accionista pero igualmente con algunos contra los seguidores que están en Mestalla
El LIV Golf inicia hoy su quinta temporada bajo las luces artificiales de Riad, probablemente en el momento más convulso de la historia del golf. El estreno llega con la noticia de la concesión de puntos para el ranking mundial, aunque la esperada decisión llegó con matices: solo obtendrán recompensa los diez primeros clasificados y empatados en cada torneo. El comunicado emitido por el Ranking Mundial reconoce que "hay una serie de áreas en las que LIV Golf no cumple con los estándares de elegibilidad establecidos por la OWGR".
Desde sus inicios, el LIV Golf ha perseguido sin éxito que sus torneos fueran puntuables para el ranking mundial, la única forma de que los jugadores ganen su derecho a competir en los majors. Sin embargo, la decisión de que solo los diez primeros y empatados reciban puntos no parece dejar satisfechos a los representantes de la liga saudí. "Un jugador que termina undécimo es tratado de la misma manera que un jugador que termina en el puesto 57. Limitar los puntos solo a los diez mejores finalizadores perjudica desproporcionadamente a los jugadores que se desempeñan constantemente a un alto nivel, pero terminan justo fuera de ese umbral, así como al talento emergente que trabaja para establecerse en el escenario mundial. Ninguna otra gira o liga competitiva en la historia de la OWGR ha sido sometida a tal restricción". El LIV criticaba la decisión en otro comunicado en la tarde de ayer.
Aunque la felicidad no sea completa, la noticia viene a suavizar la acumulación de malas noticias que se vienen sucediendo para los responsables del Fondo de Inversión Pública Saudita. Primero, Brooks Koepka abandonó el LIV y, en los días pasados, Patrick Reed, ganador del Masters de Augusta de 2018, siguió sus pasos, una vez que anunció que su contrato con los 4Aces había expirado. Reed, que recientemente ganó el Dubai Desert Classic y perdió el domingo pasado el desempate en Baréin, competirá hasta final de temporada en el DP World Tour antes de regresar en verano al PGA Tour. El norteamericano ocupa el puesto 25 del ranking mundial.
Jon Rahm (puesto 97 del mundo) ya ha sido sobrepasado en el ranking por su amigo David Puig (95) y será de nuevo el principal favorito para dominar un año más el LIV Golf. El español no oculta su satisfacción por afrontar por primera vez el año con 72 hoyos, cuatro rondas por torneo, que, sin embargo, no han terminado de contentar a todos los jugadores. Bryson DeChambeau ha sido uno de los que ha expresado su inconformismo ante la nueva medida, y es que todo apunta a que Bryson, atado por el año de contrato que le queda, está cada vez más incómodo en la liga. "No nos inscribimos aquí para jugar 72 hoyos", comentaba a los medios en Riad.
Las bajas tampoco se han visto compensadas fichajes de relumbrón. El belga Thomas Detry y el joven australiano Elvis Smylie han sido dos de los jugadores más
importantes en unirse. Mientras, la sensible baja de Patrick Reed la cubrirá esta semana el filipino Miguel Tabuena, número 223 del ranking mundial. Por si fuera poco, Phil Mickelson y Lee Westwood no podrán competir en los dos primeros torneos del LIV por lesión.
La nueva temporada nos traerá por primera vez un equipo íntegramente español, los Fireballs, capitaneados por Sergio García, que exhibió muy buena forma la semana pasada en Baréin. David Puig, Josele Ballester y Luis Masaveu completan la alineación patria de tres jóvenes valores, que este año sí pelearán por puntos del ranking mundial.
Si los nuevos criterios de puntos aplicados desde este jueves se hubiera utilizado en 2025, Jon Rahm estaría en el puesto 14 del mundo y no en el 97. En definitiva una buen noticia aunque el LIV arranca con muchas dudas sobre su futuro, 2026 será un año fundamental para saber cuál será el siguiente movimiento en el tablero del golf mundial.
Sin mucho brillo, pero con la contundencia del campeón, la selección argentina de Lionel Scaloni alcanzó la final de la Copa América, tras imponerse a Canadá por 2-0, en un partido en el que, al fin, festejó el primer gol de Leo Messi en el torneo.
El grupo que dirige Scaloni y comanda Messi no falla. Desde que rompiese 'la pared' en Brasil 2021, ha enlazado Finalíssima, Mundial y una nueva final en la Copa América. Tiene una confianza ciega en sus posibilidades, por más que por momentos parezca atascado.
"Lo que me deja tranquilo es que siempre encuentra soluciones", dice su técnico y así es. Ante Canadá volvió a ser un rodillo, que desactiva al rival cuando este cree que está a punto de ponerse en ventaja.
Para los canadienses, que nunca soñaron con llegar tan lejos, fue una derrota agridulce, que les permite confiar en un proceso que debe culminar dentro de dos años, en el Mundial que co-organizán.
Porque el equipo de Jesse Marsch es atrevido. Adelanta 20 metros su zaga, junta sus líneas y no le importa llevar la iniciativa, aunque enfrente tenga al campeón del mundo.
Tres semanas después de debutar en una Copa América, Canadá confió más en sus posibilidades y durante 20 minutos se sintió capaz de dar la sorpresa. Pero aún le sobra precipitación y le falta calidad cuando se acerca el área rival. Justo lo contrario que la Albiceleste.
Al equipo de Scaloni le está costando entrar en los partidos. Por momentos se ve dominado e, incluso, camina por el alambre, pero siempre acaba decantando la balanza por su gran calidad.
Ante Canadá, asistió atónito a un par de ocasiones de Jacob Shaffelburg y pareció que solo podía crear peligro cuando entraban en conexión Messi y Di María. El capitán tuvo un par de oportunidades para estrenarse esta Copa América, pero no tuvo suerte. Sus disparos se fueron pegados al poste (m.11 y 44).
Dio lo mismo. El abanico ofensivo del campeón le permite tirar de recursos, mientras espera el acierto del 10. Esté de inicio Lautaro Martínez o, como en esta semifinal, Julián Álvarez.
Esta vez, bastó la habilidad de Rodrigo de Paul para filtrar un pase entre Alistair Johnston y Moise Bombito y que apareciese por allí Julián, con su habilidad para resolver ante la salida de Maxime Crepeau con calidad. 1-0, Canadá de vuelta a la tierra tras 23 minutos de ensoñación.
Los norteamericanos, que acusaron el golpe, pudieron sin embargo empatar en el alargue del primer tiempo, pero Jonathan David, solo ante Emiliano Martínez tras un saque de banda, no halló la forma de superar al 'Dibu', de nuevo decisivo cuando es exigido.
Ahí acabaron sus opciones. Tras el entretiempo Argentina ya no se iba a dejar arrebatar el pase a la final. Y para que la felicidad fuese completa, el capitán marcó a los seis minutos del segundo tiempo, tras desviar un remate de Enzo Fernández, mientras la lenta salida de Derek Cornelius evitaba el fuera de juego.
2-0 y la semifinal resuelta. Con el susto de Alphonso Davis, que abandonó lesionado el torneo, nuevas ocasiones desaprovechadas dentro del área de los canadienses y un carrusel de cambios argentino para comenzar a pensar en la final de Miami, a la que acudirá el ganador del Uruguay-Colombia del miércoles.
El 6 de mayo de 2002, Luiz Felipe Scolari desgrana solemnemente en la sede de la CBF la relación de convocados para el inminente Mundial en Corea del Sur y Japón. Brasil está en suspenso ante una lista que en cualquier circunstancia despierta allí más emoción que, pongamos por caso, la de un nuevo consejo de ministros, pero esta vez más, porque hay una pregunta que flota en el aire: ¿estará Ronaldo? En las vísperas Scolari ha revelado que tenía 22 segurísimos y que le quedaba la duda para un último puesto. Y nadie duda de que esa duda se llama Ronaldo.
Scolari va dando nombres con dramática solemnidad. Cuando quedan sólo dos, anuncia a Luizão, delantero centro. Ya sólo queda uno, que o es Romario o es Ronaldo. El silencio en la sala de la CBF es tal que se hubiera oído un alfiler cayendo al suelo. Cuando cierra la relación con un "...y Ronaldo, del Inter de Milán", hay una sensación de alivio colectivo. Romario tenía sus partidarios, pero la mayoría deseaba a Ronaldo por todo lo que le había pasado en los últimos cuatro años.
Ronaldo Luís Nazario de Lima apareció como un nuevo planeta en el sistema solar. Marcó 59 goles en 56 partidos con la sub-17, llegó al Cruzeiro con 16 años para marcar 44 goles en 47 partidos y, ganado el Campeonato Mineiro y la Copa de Brasil, fue traspasado a Europa, al PSV, de donde tras 54 goles en 57 partidos (máximo goleador y campeón de Copa) saltó al Barça por una cantidad récord mundial (2.500 millones de pesetas). Su Barcelona ganó la Supercopa, la Copa y la Recopa, y se le escapó la Liga por los partidos en que faltó Ronaldo por ser llamado a la selección. Dejó 47 goles en 49 partidos cuando pasó al Inter, por 4.000 millones de pesetas.
Al final de su primera temporada italiana (34 goles en 47 partidos) llegó el Mundial Francia-1998. Cuatro años antes, con 17, ya había acudido a Estados Unidos-1994, antes de saltar a Europa. Ganó Brasil, él no jugó ni un minuto, pero no le importó: "Para mí fue como graduarme en la universidad". Eso sí, a partir de entonces se fijó el objetivo de ganar el quinto para Brasil. Alegre, con una sonrisa contagiosa desde sus dientes de conejo, irradiaba positividad. En la 'verdeamarela' hacía una prodigiosa dupla de ataque con Romario, su faro. Juntos ganaron la Copa América y la Confederaciones. Brillaban, divertían, goleaban. Eran la gran baza de Brasil para Francia-1998.
Pero una lesión dejó a Romario fuera y toda la responsabilidad cargó sobre Ronaldo, que había hecho un buen campeonato en el Inter (25 goles en 32 partidos) pero acusaba dolor en la rodilla derecha a causa de los exigentes entrenamientos usuales del calcio. La resistencia de una cadena es su eslabón más débil, y la tremenda musculatura de las piernas de Ronaldo sometía a un castigo excesivo al tendón rotuliano, que ya le había sido operado antes cuando militaba en el Cruzeiro.
Brasil fue progresando sin brillo, rodeado de críticas exigentes y de dudas en torno a Mario Zagallo. Ronaldo cumplía, sin más. El equipo llegó a la final con cuatro goles suyos en seis partidos, siempre muy observado y cargado de exigencia, como mascarón de proa que era de la selección favorita. Un estudio reveló que el 43% de las informaciones relativas al campeonato a través de todo el mundo le mencionaban.
Ronaldo, con el peinado de aquel torneo.EFE
El día de la final sufrió durante la siesta unas convulsiones que espantaron a su compañero de habitación, Roberto Carlos, que salió corriendo a avisar al médico. Ronaldo, cuyo último recuerdo era estarse afeitando la cabeza, se despertó rodeado de gente. No sabía qué había pasado, sólo que se sentía "como si me hubiera pasado por encima un camión". Le llevaron a un hospital a hacer pruebas mientras el resto salía hacia el estadio Saint-Denis sin él. Una vez allí se dio la alineación, con Edmundo como delantero centro, lo que provocó gran revuelo. No se había filtrado nada de su crisis.
Los análisis no revelaron ninguna anomalía, así que fue llevado al estadio. Llegó 50 minutos antes del partido, exigió salir de titular y Zagallo se plegó. Jugó mal. Todo Brasil jugó mal y Francia ganó 3-0.
¿Qué había pasado? ¿Por qué había jugado? Sobre lo primero corrieron bulos diversos: una inyección mal puesta, un envenenamiento, un soborno, una bronca con la novia, una borrachera, un trato con el gobierno francés a cambio de aviones Mirage, un exceso de analgésicos por sus dolores o una pura sacudida nerviosa por su descomunal estrés.
Sobre por qué jugó se acusaba a Zagallo de debilidad senil, y a Nike, patrocinador de la selección, de exigirlo por su conveniencia publicitaria. Ronaldo tuvo que comparecer ante una comisión del Congreso, donde declaró que en su contrato con Nike había una cláusula de confidencialidad, por lo que no podía responder determinadas preguntas, y lo mismo hizo el presidente de la CBF, Ricardo Teixeira.
El sueño de la quinta Copa del Mundo terminó en pesadilla y las cosas iban a empeorar. La temporada 1998-99 fue floja para el Inter, y al principio de la 1999-2000 llegó el desastre: jugando contra el Lecce sufrió un dolor agudo en el tendón rotuliano: rotura parcial. Operado, pasó medio año de recuperación, se casó, tuvo un hijo... Sólo habían pasado seis días del nacimiento de este cuando reapareció en el partido de ida de la final de Copa ante el Lazio.
Era el 12 de abril de 2000, todo parecía sonreírle de nuevo, pero en un recorte el ligamento se rompió por completo con un ruido muy audible y desplazamiento de la rótula a la parte baja del muslo. La imagen es terrible. El doctor que le había intervenido, Gérard Saillant, confesó que había sido un error reparar sólo la parte rota, y no el resto. Pese a ello, se operó de nuevo con él. Pelé le visitó en la clínica, le habló de su lesión en Inglaterra-1966 y de cómo después ganó México-1970. Pero Ronaldo sólo podía doblar la rodilla 95 grados, cuando el ideal era entre 130 y 140. Aconsejado por Saillant fue a un centro de rehabilitación en Capbreton, donde se sometió a cuatro meses de tortura y salió con una flexibilidad de 135 grados.
Ronaldo, con Lucio durante un entrenamiento.EFE
Pasó la 2000-2001 en blanco y cuando se vio para jugar, empezada la 2001-2002, al Inter lo entrenaba Héctor Cúper, que no tenía el menor interés en él. Le parecía tácticamente errático, indisciplinado y ni siquiera confiaba en su curación. Le hizo poco o ningún caso, salvo para obligarle a correr cuatro kilómetros antes de entrenar, lo que le producía dolores.
Pidió permiso para recuperarse en el centro de entrenamiento de la CBF en Brasil, y se lo dieron. Para Cúper, cuanto más lejos, mejor, así la prensa no le preguntaría por él. Muchos insinuaron que lo que quería era pasar allí el Carnaval, pero trabajó a fondo, se recuperó de verdad y el 27 de marzo ya jugó, y bien, un tiempo en un amistoso Brasil-Yugoslavia. Se sintió futbolista y regresó al Inter en busca de partidos que le rodaran para el Mundial.
Pero Cúper no le ponía y él se desesperaba. Sin jugar, no iría al Mundial. Por fin, tras un tropiezo del Inter, el técnico se ve obligado a tirar de él cuando quedan 10 partidos, en los que marca siete goles. El título se esfuma con una inesperada derrota ante el Lazio el último día, pero al menos ha jugado, la rodilla ha respondido. Ahora le toca cruzar los dedos y esperar la lista de Scolari. Cuando oye su nombre siente que tanto sufrimiento ha sido compensado.
Llegó con aprensión. ¿Cómo le iba a responder la rodilla? Aparte del lejano ensayo ante Yugoslavia, sólo había jugado diez partidos, nueve incompletos, tras casi dos años parado. En los entrenamientos racanea, teme que el exceso de trabajo le haga daño, discute una y otra vez con Scolari, sin perder la sonrisa.
En el primer partido, ante Turquía, marca en postura forzada y se carga de confianza. Repite en el segundo, ante China. En el tercero hace dos frente a Costa Rica. Brasil pasa brillantemente a octavos con tres victorias y cuatro goles suyos. En octavos, 2-0 sobre Bélgica y su quinto gol.
En cuartos toca Inglaterra. Es el 21 de junio, quinto partido desde el día 3. La rodilla viene resistiendo bien, pero empieza a molestarle el aductor del muslo izquierdo, sobre todo en la postura de golpear con el interior del pie derecho. Juega preocupado, no marca, es sustituido en el minuto 70 y se le coloca hielo en la zona dolorida. No puede entrenar con el resto, se aplica onda corta. Los periodistas acuden en tropel al doctor José Luiz Runco, que no puede ser optimista sobre su presencia en la semifinal ante Turquía.
Él quiere jugar, se niega a ser noticia por su lesión y hace un regate sensacional a la opinión pública: se pela dejándose un extravagante flequillo inspirado en Cascão, personaje de la serie infantil 'Los amigos de Mónica'. Cuando bajó con los compañeros se armó un revuelo, le hicieron chanzas, Scolari se indignó. Todos los niños japoneses y brasileños, y la mitad de los del resto del mundo, pidieron a su madre cortarse el pelo así, y muchos lo consiguieron. Fue una fiebre súbita y, para los propósitos de Ronaldo, mano de santo. Nadie más preguntó por su lesión.
Jugó la semifinal, siempre evitando un mal esfuerzo que le creara un desgarro. En el minuto 49 vino la genialidad: cogió un balón escorado a la izquierda, entró rápido en el área y, para protegerse de la lesión, lo golpeó de puntera, cruzado, imparable. Un gol sorprendente con un golpeo desacreditado que preservaba su aductor. Ese solitario gol decidió el partido.
Seguidores japoneses en Saitama (Japón) arropando a Ronaldo.EFE
La final es el 30 de junio ante Alemania, que lleva tres Mundiales ganados por los cuatro de Brasil. El no va más. Ronaldo pasa las vísperas de buen humor, pero tras la comida le asalta el recuerdo de sus convulsiones en París y tiene miedo a irse a dormir. Recorre los pasillos en busca de alguna puerta abierta para charlar... mientras le aguantan. Vaga hasta la hora de subirse al autobús. Scolari le exigía que cada balón perdido intentara recuperarlo en los cinco primeros segundos, cosa que nunca hacía, pero esta vez...
El partido es parejo, disputado, no se define hasta que en el minuto 67 pierde un balón, decide de pronto obedecer la insistente orden de Scolari, se revuelve, lo recupera, se lo entrega a Rivaldo, que dispara; a Oliver Kahn se le escapa y él acude veloz para remachar el gol. Doce minutos después sentencia con un gran tiro desde el borde del área. Es su octavo gol en siete partidos.
Brasil ya es pentacampeón. Scolari le retira al borde del descuento, que sigue de pie, y su mente revive la película de los últimos cuatro años. Se abraza a Rodrigo Paiva, consejero de prensa y amigo inseparable durante ese largo vía crucis, llora y le dice:
—Dios ha sido bueno conmigo, ¿verdad?
Luego festeja con todos, exultante, exhibiendo al mundo su sonrisa de conejo y su provocador flequillo.
Su madre había acudido al encuentro, pero no se vieron hasta el vuelo de vuelta, y lo primero que le dijo fue:
—Ronnie, ¿a qué viene ese pelo?
—¡Mamá! ¿Vamos a hablar de que he ganado la Copa o de mi peinado?