La Finalissima, el duelo entre los campeones de Europa y América que tendrían que haber disputado España y Argentina en Lusail (Qatar) el próximo 27 de marzo, ha sido cancelada al no haber acuerdo entre la UEFA y las Federaciones de España y Argentina sobre la fecha del partido y la sede.
Según informó este domingo la UEFA, no se logró consensuar ninguna de las soluciones que se barajaron una vez que el organismo europeo y las autoridades de Qatar constataran la imposibilidad de que el partido se pudiera jugar en el en el estadio que albergó la final del Mundial 2022 a causa del conflicto bélico que afecta a Oriente Medio.
La UEFA subraya que exploró “varias alternativas viables”, pero “todas ellas resultaron finalmente inaceptables para la Asociación de Fútbol Argentino (AFA)“.
La primera era celebrar el partido en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid en la fecha prevista, con un reparto al 50% de los aficionados, pero Argentina se negó, según el máximo organismo del fútbol europeo.
La segunda opción era que la Finalissima se celebrara a doble partido, con la ida en el Santiago Bernabéu el 27 de marzo y la vuelta en Buenos Aires en una ventana internacional antes de la Eurocopa y la Copa América de 2028.
La UEFA ofreció igualmente una distribución de hinchas al 50% para el partido en Madrid, pero esta opción también fue rechazada.
El siguiente paso fue solicitar a Argentina el compromiso de que, si se encontraba una sede neutral en Europa, el partido pudiera celebrarse el 27 de marzo o en la fecha alternativa del 30 de marzo, pero la AFA volvió a negarse.
Argentina presentó una contrapropuesta para que el partido se aplazara después del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá de este verano, pero, “dado que España no dispone de fechas disponibles”, esa posibilidad tuvo que descartarse, según la UEFA.
El siguiente movimiento de la AFA fue expresar su disponibilidad de jugar “exclusivamente” el 31 de marzo, “una fecha que resultó inviable”, añaden las fuentes.
La UEFA expresa su agradecimiento al Real Madrid, al comité organizador y a las autoridades de Qatar por “su apoyo y cooperación en el intento de organizar” el encuentro intercontinental.
Según el organismo que dirige Aleksander Ceferin, en el caso del Real Madrid, “sus esfuerzos se realizaron con un plazo de preaviso extremadamente corto”.
También agradece a la Federación Española de Fútbol su “flexibilidad para adaptarse a todas las opciones propuestas a lo largo del proceso”.
La UEFA asume que a pesar de “las comprensibles dificultades” para reubicar el encuentro con tan poca antelación, su determinación era que se hubiera podido celebrar al ser un evento que se introdujo como “parte de la estrecha colaboración” entre la UEFA y la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).
La Finalissima reúne a los campeones de Europa y Sudamérica y su primera edición la ganó Argentina en 2022, el mismo año en que ganó el Mundial, tras derrotar a Italia por 3-0 en el estadio de Wembley, en Londres.
La UEFA también lamenta que el partido no se pudiera disputar en Qatar, del que subraya que es “un país que ha demostrado una y otra vez su capacidad para organizar eventos internacionales de primer nivel en instalaciones de vanguardia”
Nadia Erostarbe mantiene viva la esperanza del surf español de pelear por las medallas en los Juegos Olímpicos de París, que cumplió este domingo la segunda ronda en Teahupo'o, Tahiti.
Erostarbe es la única surfista de España en la tercera ronda de los juegos, en donde medirá este lunes por el boleto a los cuartos de final a la representante de Japón, Shino Matsuda.
La surfista, de 24 años y campeona de Europa juvenil en 2018, tuvo un gran desempeño en la primera ronda, en donde finalizó con un puntaje total de 13.83, en donde su mejor ola fue 8.33.
La rival de Erostarbe logró definir su pase a la tercera ronda, al ganar este domingo su heat en la segunda ronda, con una faena de 9.77 (7.67+2.10).
En esta misma ronda, Janire González Etxabarri, de 19 años y que compite en sus primeros Juegos Olímpicos, no logró avanzar a la tercera ronda, al caer contra la israelí Anat Lelior (11.00). González Etxabarri finalizó su heat clasificatorio con 2.80.
Entre los hombres, Andy Criere no pudo sellar su pase a la tercera ronda, al caer frente al mexicano Alan Cleland (15.17). Criere, dos veces campeón de España, ganador de etapas mundiales y que se ganó el puesto olímpico en Puerto Rico, finalizó su jornada con un total de 4.43 (2.50+1.93)
Un nuevo líder asoma por la ventana del Calcio. Y no, no es la Juve, ni el Inter, ni la Roma. Es el nuevo Torino de Paolo Vanoli, que con su victoria la pasada jornada ante el Hellas Verona (2-3) ascendió a la cima del campeonato después de 47 años. De hecho, la última vez que subió a los más alto fue el 30 de enero de 1977, cuando en la jornada 14 se imponía por 1-0 al Foggia.
Un número uno en la tabla que se mantendría hasta el día 21 de febrero, cuando una derrota ante la Roma (0-1) le cedía el liderato a la Juventus. Ahora, pasadas cuatro décadas, en pleno 2024 y sin hacer mucho ruido, el equipo granate ha conseguido mantenerse invicto, con tres victorias y dos empates, en las primeras cinco jornadas de la Serie A. Un logro con el que nadie contaba.
Tras acabar la temporada pasada en novena posición y producirse la salida del técnico Ivan Juric, recién firmado por la Roma tras el traumático despido de Daniele de Rossi, el club también tuvo que dejar marchar al central Alessandro Buongiorno, que puso rumbo al Nápoles de Antonio Conte y al carrilero Raoul Bellanova, que tomó un vuelo para jugar en el Atalanta de Gasperini, dos jugadores que comandaban la sobria defensa de Il Toro. Un conjunto que, durante las últimas temporadas, se había quedado instalado en la zona media de la clasificación y que necesitaba un nuevo aire.
A pesar de esas dos importantes salidas, su presidente, Urbano Cairo, consiguió solventar las bajas sin necesidad de gastarse los 50 millones que ingresó con la venta de los jugadores. Bastó con invertir poco más de 25 para que la zaga quedara completamente renovada, con futbolistas como Saúl Coco, lateral que llegó de la UD Las Palmas por siete millones y medio, Walukiewicz, proveniente del Empoli, y el chileno Guillermo Maripán, del Mónaco.
A todos ellos se sumó la pólvora del delantero escocés Ché Adams, que firmó libre desde el Southampton tras pasar un año en la segunda división inglesa, y el liderazgo del ariete colombiano Duván Zapata que, por poco más de ocho millones, aterrizó en Turín para completar una dupla, que se está mostrando decisiva y que ya suma cuatro tantos.
Con estas nuevas armas, Vanoli puso en marcha su sistema. Tres centrales, manteniendo así la solidez defensiva que tanto le caracterizaba, con Lázaro y Sosa en los carriles, pero agregándole las ganas por ser protagonista con el balón, intentando salir desde atrás y siendo más ofensivos. "Vanoli es la clave. La manera de jugar es totalmente diferente a la de Juric. El croata era un poco más defensivo pero los jugadores, pese a que muchos ya estaban el año pasado, han conseguido adaptarse perfectamente. Este Torino es un equipo diferente, con una filosofía más moderna", apunta el periodista Carlos Passerini, jefe de Deportes del Corriere della Sera.
"Es el heredero de Conte"
Traer a Vanoli a Turín se ha demostrado un acierto. Tras ser el asistente de Antonio Conte en el Inter y en el Chelsea y después de un breve paso por el Spartak de Moscú, el técnico de 52 años consiguió ascender de la Serie B al Venezia con un juego vistoso y algo alejado del tópico del catenaccio italiano. "Es el heredero de Conte, aprendió muchísimo de él. No para quieto un segundo en el banquillo, corre con los futbolistas y su grito habitual es: '¡Adelante, adelante!' Esa mentalidad ofensiva no existía el año pasado", afirma el periodista.
Una idea que también ha servido para potenciar mejorar a jugadores de la plantilla, como el joven Samuele Ricci, que con el impulso de su nuevo técnico y su experiencia en la selección italiana, se ha convertido en el guía del centro del campo. "Es un entrenador con una mentalidad más europea y con personalidad. Algo que en el Torino necesitan porque es un club que tiene una afición grande", destaca Passerini.
Otro aspecto que llama la atención de este nuevo Torino es el signo latino que tiene en su plantilla. A la llegada del tinerfeño Saúl Coco, que está siendo uno de los mejores jugadores del equipo, y los ya mencionados Duván Zapata y Guillermo Maripán, también hay que mencionar al paraguayo Antonio Sanabria, viejo conocido en la liga española y autor del primer tanto en el partido ante el Verona y a su guardameta Vanja Milinkovic-Savic, hermano del ídolo de la Lazio Sergej, ahora en el Al-Hilal saudí, nacido en Ourense. Con sus 2,02 metros de altura, sus actuaciones están siendo tan destacadas que ha dejado la portería a cero en dos ocasiones y sólo ha encajado cinco. "Está siendo uno de los mejores porteros del campeonato. Le llaman El gigante serbio", dice el periodista del Corriere della Sera.
Su acento español
La presencia española también se hace notar en el staff de Vanoli, donde Pau Quesada (Cullera, Valencia, 31 años) ejerce desde el pasado verano como asistente tras pasar las últimas tres temporadas como técnico del Real Madrid C, un conjunto con el que consiguió ascender a Segunda Federación después de pasar por las categorías inferiores del Elche.
Con Quesada como mano derecha, Vanoli completa esa visión más internacional que tanto fruto le está dando. Aunque el entrenador italiano prefiere mantenerse prudente. "El trabajo nos dirá para qué estamos porque tenemos que mejorar muchas cosas", dijo al acabar su último encuentro, consciente de los grandes rivales con los que se tiene que codear en la parte de arriba y con lo peligroso que puede ser jugar con las expectativas. Su próximo rival en la liga será la Lazio que, desde la novena posición, buscará ahogar el sueño en aceite.
La primera presencia asiática en un Mundial correspondió a las Indias Orientales Holandesas, hoy Indonesia, en Francia-1938. Aquel territorio, administrado por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales tuvo federación inscrita en la FIFA desde 1924, y hasta envió un árbitro, de nombre Max de Vries y holandés de origen, a los JJ OO de Ámsterdam-1928. Para Francia-1938, sólo dos asiáticos solicitaron la inscripción, Japón e Indias Orientales, pero el primero, en guerra contra China, renunció. La FIFA quiso montar una repesca, ya en Francia, contra Estados Unidos, que rehusó, así que las Indias Orientales se presentaron sin ningún mérito clasificatorio. Desembarcaron en Holanda tras un mes de travesía y jugaron dos partidos de preparación. Empataron uno, ganaron otro y viajaron felices a Francia, donde sería otra cosa. Su primer partido, ante Hungría, en Reims y ante 8.000 espectadores, sería también el último. El Mundial se disputaba por eliminatorias directas y los húngaros les arrollaron: 6-0. Quedó el recuerdo de las gruesas gafas de su pequeño capitán, Nawir, muy miope, y el vistoso muñequito-amuleto del portero. Presentaron un equipo mixto, con dos blancos y el resto de raza autóctona. Vistieron camiseta naranja, un guiño a la metrópoli que, dicho sea de paso, no se clasificó, apartada por Bélgica.
Asia regresaría en Suiza-1954, ahora por medio de Corea del Sur. Se inscribieron, para una única plaza, China, Japón y Corea del Sur. China renunció por no jugar contra Japón, así que se eliminaron entre sí las dos últimas. En Tokio hubo empate, en Seúl victoria coreana. Su papel en Suiza tampoco supondría ningún laurel para el fútbol asiático, más bien lo contrario. Le fue incluso peor que a Indias Orientales, cuyo techo fueron seis goles. Los coreanos encajaron nueve de los húngaros y siete de Turquía. No jugó con el otro equipo del grupo, Alemania, por un abstruso sistema de competición que nunca se repetiría. Se marcharon con cartel de buena gente, muy deportivos e infatigables. Tras encajar sus goleadas con enternecedora filosofía oriental, su entrenador dejó escrita una carta a sus 15 «eminentes colegas» rogándoles que le iluminasen con su ciencia para tratar de perfeccionarse en el domino de los secretos futbolísticos, allá a la sombra del paralelo 38. Y una curiosidad: también su capitán, Park Kyu-chong, jugó con gafas.
Otra cosa sería lo de Inglaterra-1966. La FIFA concedió para este Mundial una sola plaza a disputar entre África y Asia, lo que provocó la renuncia de las 17 selecciones africanas que se habían inscrito. Por Asia se apuntaron Siria, Israel, Corea del Norte, Corea del Sur y Filipinas. A las dos primeras se las metió, por conveniencias geográficas, en grupos europeos, Filipinas adeudaba cuotas a la FIFA y no fue inscrita, y Corea del Sur no quiso enfrentarse a su vecina del norte, de manera que esta quedó sola. Se convenció entonces a Australia para inscribirse, cosa que hizo con reticencias, pues Corea del Norte era una dictadura comunista con la que no mantenía relaciones, así que jugaron los dos partidos en campo neutral, Camboya. Los coreanos ganaron los dos, 6-1 y 3-1, legitimando así su participación en el Mundial.
La 'Guerra Fría'
Kim Il-sung, abuelo del actual Kim Jong-un, era en esos días el dictador del que se conoce a sí mismo como «El País de las Mañanas Tranquilas». Despidió al equipo con un fervorín digno del maestro Pero Grullo: «Corred rápida y constantemente y chutad con potencia y precisión». De camino al Mundial jugaron varios partidos en la URSS, mientras Inglaterra se enfrentaba al mismo problema que Australia: tampoco tenía relaciones con aquel lejano país comunistón, y estábamos en los años profundos de la llamada Guerra Fría, con obsesión por los espías. Tantos hubo que el Palacio de Buckingham llegó a tener uno infiltrado durante años, fungiendo de asesor de arte. Pero el fútbol todo lo puede y los coreanos completaron el cartel de 16 participantes, encuadrados en cuatro grupos.
Les tocó el D, con la URSS, Chile e Italia, que se disputaría en Sunderland y Middlesbrough. Ellos jugarían sus tres partidos en esta ciudad industrial, cuyo equipo titular acababa de descender a Tercera, y fueron adoptados por la afición local, feliz de disfrutar esa nota exótica. Por supuesto, se les daba por eliminados de antemano. Nadie dudaba que el grupo clasificaría a la URSS e Italia.
El estreno fue ante la URSS, algo así como si el equipo de una parroquia romana jugara contra el Vaticano, y perdieron 3-0, pero dando guerra. Corrieron incesantemente, como les pidió su Gran Líder, y no estaban mal de técnica, pero sin conceptos tácticos: todos iban donde estaba el balón. Se les vio tan incansables que el árbitro, el español Juan Gardeazábal, hizo un comentario jocoso que hoy caería muy mal: «No sé si tras el descanso sacaron a los otros once. ¡Como son todos iguales!». En la misma jornada Italia ganó a Chile 2-0. Todo en orden. El grupo marchaba según el promedio previsto.
Jugadores incansables
El segundo rival es Chile, en una tarde gris y lluviosa, con el campo pesado. Los americanos tratan de calmar el juego, los orientales, de acelerarlo. Se adelanta Chile en el minuto 24 con un penalti, pero el partido se le hace largo y fatigoso. Los pequeños, delgados e inagotables coreanos les abruman y en el minuto 87 llega el 1-1, con un tiro de los que recetó Kim Il-sung, fuerte y colocado, entre un mar de piernas. Es la confirmación de que la selección asiática no era la perita en dulce que se pensaba. A su vez, la URSS gana a Italia 1-0 y se clasifica. A los italianos les basta empatar el último día con la selección oriental, pero se da por hecha la victoria, y por margen.
Es el 19 de julio de 1966 cuando se enfrentan, fecha quedará como un recuerdo infamante en el historial de La Azzurra y como el mayor sobresalto que haya producido la Copa del Mundo, Maracanazo incluido. Italia sale confiadísima. El informe que recibe el seleccionador, Edmondo Fabbri, de Ferruccio Valcareggi, encargado de ver los demás partidos del grupo, es profundamente despectivo. Los describe como un equipo cómico, que corre sin cabeza, moviéndose como aquellos personajes del celuloide rancio. Fabbri cambia a siete y hasta se atreve a meter a Bulgarelli, con molestias físicas, para probarle.
En el minuto 22, la rodilla de Bulgarelli protesta y el equipo se queda con diez, pues estamos en el último Mundial sin cambios. Los demás se mueven incómodos entre el pegajoso enjambre de coreanos. De repente, en el 42', el interior Pak Doo-ik corre por el callejón del 8 tras un balón largo y cruza un disparo perfecto que bate a Albertosi. Hay toda una segunda mitad para remediar el roto, pero no se remediará. La reanudación es un progresivo ejercicio de dominio de Italia, que no encuentra caminos y acaba tirando pelotazos a la olla, donde el pequeño meta Lee Chang-myung salta como un gato, las coge por arriba y por abajo, llega a todo, y cuando no, le ayuda el poste. El partido acaba con la derrota de Italia, que se queda fuera. Pasa Corea del Norte.
Pak Doo ik bate lanza y bate al portero Albertosi.Central PressMUNDO
«¡Vergogna nazionale!», «¡Grotesco, battuti dai coreani!», «L'Italia ha pagato caro lunghi anni di errori». «¡Azzurri, Vergogna!», «Il Nostro Calcio E'Morto!», «La pagina piu nera del calcio italiano». De ese tono elegíaco fueron los titulares provocados por el gol de Pak Doo-ik, del que erróneamente se dijo que era dentista. Era tipógrafo y cabo en el ejército, pronto ascendido a sargento tras aquello. Los italianos regresan por Génova y de noche, en lugar de por Roma y de día, como estaba anunciado, pero se sabe y son recibidos con una lluvia de huevos, tomates y monedas. Fabbri termina de ensuciar el ambiente al acusar al médico de haber suministrado a los jugadores un calmante en lugar del estimulante previsto.
Los coreanos viajan a Liverpool para los cuartos contra Portugal, y aprovechan el hospedaje en una institución católica previsto por los italianos. Años después, Pak Doo-ik contará lo que les impresionó la imagen del crucificado en la capilla, nunca habían visto nada así. Al campo del Everton acuden 3.000 aficionados del Middlesbrough, convertidos en fanáticos de Corea. El mismo día y hora se juega el Inglaterra-Argentina de la expulsión de Rattín, televisado a España. Mediada la primera parte, el locutor informa, aturdido: «Nos llega de Liverpool la noticia de que Corea va ganado 3-0 a Portugal». Es un sobresalto en todas las casas. Ningún partido de Corea del Norte había sido ofrecido aquí y pensé que nos estábamos perdiendo algo mágico. Al descanso llega la noticia de que ya va 3-2. Finalmente ganará Portugal 3-5. Eusebio tomó cartas en el asunto y marcó cuatro.
Salida nocturna
Los coreanos se marcharon, desaparecieron en la bruma, escaparon a nuestros radares. Con el tiempo, dos cineastas ingleses, Dan Gordon y Nicholas Bonner, y el periodista francés Pierre Rigoulot hicieron indagaciones allí con resultados contrapuestos. Rigoulot habló con un superviviente del gulag de Yudok, según el cual el equipo pasó tres años internado en el lugar al regreso de Inglaterra. La causa habría sido la salida nocturna a un pub tras ganar a Italia. El derrumbe ante Portugal se achacó a eso y Kim Il-sung les acusó de vicio burgués, de ahí la reclusión. Pak Doo-ik se libró por una gastroenteritis que le confinó en el hotel. Los ingleses, que rodaron un estupendo documental con ocho de los protagonistas, sólo encontraron negativas a esa versión. O fue una invención de la fuente de Rigoulot o prefirieron silenciarlo, a saber. Lo seguro es que Pak Doo-ik se convirtió en profesor de educación física, fue seleccionador en 1976 y portador de la antorcha olímpica en 2008. Vivía en Chongchun, distrito de Mangyongdae, zona residencial y de gran desarrollo deportivo al sudeste de Pyongyang. Le encontraron feliz, con notables privilegios como una casa de dos pisos y automóvil propio, respetado por los vecinos y citado en las guías turísticas entre las cinco glorias nacionales junto a un político, un compositor, una cantante de lírica y un lingüista. En 81 partidos como internacional sólo marcó aquel gol, pero le valió celebridad mundial. El reportaje de los ingleses agradó a las autoridades, que autorizaron a los ocho intervinientes a viajar en 2002 a Middlesbrough, donde vivieron un bonito homenaje en el escenario de su victoria.
Corea del Norte no volvió al Mundial hasta Sudáfrica-2010, donde perdió sus tres partidos. A su regreso habrían sido obligados a permanecer seis horas en posición de firmes ante el Palacio Presidencial, información nunca confirmada. Su fútbol ahora es un secreto. Rara vez sale un jugador. Allí se ofrecen partidos de la Premier, en diferido, resumidos, y nunca si hay un jugador de Corea del Sur. Kim Yong-un es hincha del Manchester United.
Corea del Sur regresó en México-1986 y ya nunca ha faltado. Incluso coorganizó con Japón el de 2002, del que fue cuarta. Ha aportado buenos jugadores al primer mundo futbolístico, desde el lejano ChaBum-kun hasta el actual Son Heung-min.