Varios miembros de su familia se encontraban en la casa viendo el partido que él jugaba contra el Everton
Grealish, durante el partido contra el Everton el miércoles.AP
El futbolista del Manchester City, Jack Grealish, sufrió un robo en su casa mientras jugaba contra el Everton el pasado miércoles y los ladrones se llevaron objetos por valor de un millón de libras (1,3 millones de euros).
En la casa del futbolista, una mansión de 5,5 millones de libras, había varios miembros de su familia que se habían reunido para ver el encuentro del City contra el Everton.
Cuando estos notaron el comportamiento extraño de los perros del futbolista, trataron de alertar a la policía, que a su llegada no encontró rastro de los ladrones.
Los asaltantes se llevaron relojes y joyas por valor de un millón de libras, pero no hicieron daño a ninguna de las personas que estaban en la casa.
Según ‘The Sun’, Grealish se mudó a esta mansión, que cuenta con pistas de tenis, un campo de fútbol y un lago, antes de navidades, junto a su pareja, la modelo Sasha Attwood.
La policía de Cheshire confirmó que recibió el aviso de un robo, que lo están investigando y que no han hecho ninguna detención por el momento.
Es la segunda vez en este mes de diciembre que un jugador de la Premier sufre un robo en su casa, después de que Kurt Zouma, del West Ham, fuera asaltado el pasado 2 de diciembre, con el club ofreciendo una recompensa de 25.000 libras a quien pudiera dar información sobre el caso.
La madrugada del martes, la mayoría de los jugadores de España ya dormían en sus habitaciones del Royal Hotel Carlton de Bolonia cuando Carlos Alcaraz confirmó que no podía jugar la Copa Davis por lesión, y algunos ni siquiera pudieron despedirse de él en persona. El número uno dejó un mensaje en el grupo de WhatsApp del equipo antes de marcharse a Murcia y, horas después, en el entrenamiento, los cuatro tenistas restantes -Pedro Martínez, Marcel Granollers, Jaume Munar y Pablo Carreño- se repetían una palabra de ánimo: «Marbella». Si alguien mencionaba la lesión de Alcaraz, «Marbella». Si alguien hablaba del primer rival, República Checa, «Marbella». Si alguien les daba por eliminados, «Marbella».
Hace dos meses, en Marbella, España -esta España, una España sin Alcaraz ni Alejandro Davidovich- eliminó a Dinamarca para clasificarse para esta Final a Ocho contra todos los pronósticos. Por eso los miembros del conjunto sienten que ahora, aquí, ya cualquier cosa es posible. «Creer ayuda mucho. En el tenis hay situaciones complicadas, momentos muy complejos de resolver, y creer es decisivo. La experiencia de Marbella ayudó a este grupo a creer. Seguiremos luchando y seguiremos soñando», proclamó el capitán, David Ferrer, después de completar este jueves la primera de las tres gestas necesarias para levantar la séptima Ensaladera.
Pese a la derrota de Pablo Carreño, Jaume Munar salvó la eliminatoria y el dobles formado por Marcel Granollers y Pedro Martínez completó la remontada ante República Checa en cuartos. El sábado, en semifinales, tocará la Alemania de Alexander Zverev, y nuevamente España parte como inferior, pero ya no hay que hacer suposiciones. ¿Por qué no soñar con la final del domingo? ¿Por qué no más?
El líder del equipo
«En la Davis un líder puede resolver eliminatorias. Es normal: un gran tenista es capaz de ganar dos puntos. Pero, normalmente, lo más importante es el grupo. Eso lo tenemos claro. Esto es un equipo y todos tenemos nuestro papel», asumió Granollers, que rechazó ser el líder del conjunto pese a ser el jugador más laureado. Esta temporada ha levantado dos Grand Slam en dobles, ahí es nada. «No me siento así. Yo no estuve en Suiza [la primera ronda clasificatoria, en febrero], yo no estuve en Marbella, y Jaume y Pedro sí estuvieron allí. Eso tiene que pesar», comentó.
TIZIANA FABIAFP
Con la ausencia de Alcaraz, dos tenistas han asumido el peso del equipo por encima del resto. Munar, el jugador con mejor ranking individual -es el 36 del mundo-, y Martínez, el héroe de Marbella, tiran del carro y el resto les sigue. En el Bologna Fiere, un recinto ferial gigantesco lleno de jóvenes invitados para ocupar las gradas, la pista de calentamiento de los jugadores está justo debajo de la sala de prensa y, afinando el oído, se pueden escuchar los diálogos previos a cada partido.
Las "ganas" de Munar
«Sé jugar al tenis para jugar aquí, en la Davis», pregonaba Martínez en una línea épica, emotiva, heroica, que más tarde compartía su colíder. «Somos un equipo juegue quien juegue. A eso nos aferramos, esa es nuestra fortaleza. Ya era así cuando jugaban Nadal y Ferrer y los dos estaban entre los cinco mejores del mundo. Y ahora es así con más motivo. Tenemos pasión, tenemos ganas, nos tenemos unos a otros», comentaba Munar, quien marcó la línea a seguir.
Porque si España ganó porque creyó, nadie cree más que Munar. Quien fuera un especialista en tierra batida que luchaba y luchaba es hoy un tenista capaz de vencer a cualquiera en cualquier situación. A los 28 años, en la mejor temporada de su vida, venció a Jiri Lehecka por 6-3 y 6-4 en el segundo partido y salvó al grupo del abismo después de la derrota de Carreño ante Jakob Mensik por 7-5 y 6-4 en el primer encuentro.
Su determinación fue clave para derrotar al número 17 del mundo, igual que lo fue para la pareja de dobles. Después de vencer a Carreño, Mensik se presumía como el hombre fuerte de la dupla checa, pero pronto afloraron sus nervios y la pareja española fue a por él con toda la fe.
La estadounidense Madison Keys (19) se resarció del fatídico tropiezo en la final del US Open de 2017, después de superar en la final del Abierto de Australia a la bielorrusa y primera clasificada mundial, Aryna Sabalenka, por 6-3, 2-6 y 7-5, tras dos horas y dos minutos de juego.
La tenista de Illinois (Estados Unidos), que privó a Sabalenka de ganar su tercera corona consecutiva en Australia, se convirtió a los 29 años de edad en la cuarta jugadora más veterana en conseguir su primer título Grand Slam, por detrás de la italiana Flavia Pennetta (US Open con 33 años), la británica Ann Jones (Wimbledon con 30 años) y la transalpina Francesca Schiavone (Roland Garros con 29 años).