Karim Benzema está en el centro de la polémica desde que ha empezado la guerra entre Israel y Hamas. Primero, un tuit suyo pidiendo oraciones para la población de Gaza, desató la ira de muchos usuarios de las redes sociales, entre ellos el ex futbolista Dudu Aouate, que le llamó “hijo de puta” en cinco idiomas. El ex del Real Madrid fue después señalado por el ministro del Interior francés Gérald Darmanin por supuestamente tener relación con la organización islámica Hermanos Musulmanes.
Ahora, Aouate, ha vuelto a dar su opinión sobre Benzema en una entrevista en ‘El partidazo de la Cope’. “Entiendo que tengamos ideologías diferentes, pero lo que me molestó es que aquello estuvo por encima de lo natural, y de un día para otro masacraron niños, bebés, violaciones y una persona humana, sea Benzema o cualquiera, y no condena esto rotundamente, para mí es más que un hijo de puta”, ha expresado.
“Benzema es musulmán. Y es que, durante años, por imágenes, creo que está cercano a los Hermanos Musulmanes. Cuando no niegas una cosa así, con toda la gente que te sigue, al margen de las ideas que tengas, cuando no lo dices de tu voz, no se puede creer. Yo no soy policía, pero que lo investiguen, y si lo es, que pague por ello”, ha opinado.
El israelí ha calificado culpado a Hamas de toda la situación en Oriente Próximo. “Si a Hamas no le importa su población significa que tiene que pagar las consecuencias. Hay familias aquí (en Israel) con gente secuestrada allí. El mundo tiene que entender que Israel siempre le ha dado de todo a Gaza: luz, agua, dinero, trabajo… Y nos pagan con esto de un día para otro. Vamos contra Hamas, no contra la población”, ha explicado.
Si hubo mala racha, incluso crisis, ya no existe, ni mucho menos. Los titubeos del Open de Australia desaparecieron, también la flojera de la gira sudamericana de tierra batida. Carlos Alcaraz ya ha vuelto a la senda del éxito. Como hizo el año pasado, este domingo levantó el trofeo en el Masters 1000 de Indian Wells y se recolocó para celebrar este año otro -u otros- Grand Slam, quizá incluso regresar al número uno.
Después de batir de forma consecutiva a Alexander Zverev, Jannik Sinner y Daniil Medvedev, es decir, al tercer, cuarto y quinto del tres del ranking mundial, ha recuperado su condición de contendiente al cinturón que ostenta Novak Djokovic. Ya se verá en el inmediato Masters 1000 de Miami y más en la cercana gira europea de arcilla, pero Alcaraz, a sus 20 años, parece que pronto alcanzará su mejor versión, incluso una todavía desconocida.
Este domingo, en la final del torneo de California ante Medvedev que terminó con un 7-6(5) y un 6-1, ni tan siquiera necesitó sublimar su tenis para vencer; sólo ser él. Ausente en Melbourne, la presencia de su entrenador, Juan Carlos Ferrero, fue esencial para que Alcaraz pudiera encontrar la calma, la paciencia, la relajación. "¿Y qué hago? ¿Sólo paso bolas?", le llegó a decir el tenista a su técnico cuando éste le reclamaba peloteos. La respuesta, por raro que pareciera, era que sí: tenía que sólo pasar bolas.
Como hizo en las semifinales del pasado US Open, Medvedev planteó una nueva estrategia a Alcaraz, un plan de juego sorprendente. Al contrario que entonces, el ruso se colocó dentro de la pista, propuso un partido directo, a derechazos, de tú a tú, y el español entró al capote. Con los nervios a flor de piel y el viento como enemigo, Alcaraz empezó la final fallando prácticamente todos sus golpes. Un error no forzado, luego otro y luego otro. Fueron 17 en el primer set -26 en total-, pero la mayoría, 13 de ellos en los cinco primeros juegos. Hasta que se serenó.
Los consejos de Ferrero
Gracias a un cambio de lado, a empezar a jugar junto a Ferrero, Alcaraz entendió que no podía ganar en media hora, que tenía que alargar los intercambios y su tenis mejoró. Un punto extraño supuso la catarsis. En pleno salto para un remate se trastabilló, pero tuvo tiempo para rehacerse, correr atrás, salvar la bola y acabar más tarde con un passing ganador. Del 0-3 inicial se pasó al 3-3 y el duelo se igualó. Desde ese momento Medvedev empezó a acumular fallos, a sentir la presión y Alcaraz recuperó la puntería. Ambas evoluciones colisionaron en el tie-break y se acabó la final. En el segundo set ya no hubo competencia, no hubo nada.
Si acaso espectáculo del español: velocidad en sus piernas, ángulos en sus golpes, un deleite para los aficionados presentes. Si acaso espectáculo del ruso: quejas al árbitro, maldiciones contra sus raquetas y gestos al público estadounidense claramente alineado con su rival.
Alcaraz, ante Medvedev, en la red.AFP
El título supuso el primero de Alcaraz desde su gesta en Wimbledon, su obra maestra, y el quinto Masters 1000 de su vida. La cifra parece corta después de los tiempos de Djokovic, Rafa Nadal y Roger Federer, pero no lo es. Si se compara, sólo un tenista levantó tantos antes de cumplir los 21 años: Nadal. Si se compara, Alcaraz ya es el segundo español con más Masters 1000 de la historia por delante del mismo Ferrero (cuatro) o Carlos Moyà (tres).
En su discurso de celebración, Alcaraz desveló que antes de empezar el torneo apenas podía moverse por la lesión de tobillo que sufrió en el ATP 500 de Río de Janeiro y que incluso en las horas previas a su debut dudaba sobre el nivel que podría ofrecer. Fue en ese estreno, contra el italiano Matteo Arnaldi, cuando cedió un set, precisamente el primero. Después, en el resto de la competición, sólo otro rival, Sinner, le logró arrebatar un parcial. Alcaraz ya ha vuelto a la senda del éxito y en ella cualquier cosa es posible de nuevo.
AFP
Londres
Actualizado Miércoles,
29
noviembre
2023
-
19:47Apoyándose en 400 testimonios, la abogada Anne Whyte denunció maltrato físico y psicológico "sistémico"...