Andrés Feliz y una canasta callejera sobre la bocina para el agónico triunfo del Madrid en Gran Canaria

Andrés Feliz y una canasta callejera sobre la bocina para el agónico triunfo del Madrid en Gran Canaria

Con 19 segundos por jugar y empate a 80, Scariolo podría haber elegido que el último balón estuviera en las manos de cualquiera de los que tantas veces se vieron en estas situaciones. Campazzo, la apuesta segura de Llull… Lo dejó, sin embargo, en las de Andrés Feliz. Y la respuesta del dominicano fue sobresaliente. Un canastón sobre la bocina para alivio blanco en Gran Canaria. Un duelo que no supo cerrar y casi le cuesta un disgusto. [80-82: Narración y estadísticas]

Utilizó su cuerpo, su habilidad forjada en las canchas de Guachupita, el barrio dominicano del que escapó. Un tipo cada vez más importante en este Madrid en busca de sí mismo. Una canasta callejera. Un precioso colofón a un choque intenso en el que el Dreamland Gran Canaria -todavía no pudo contar con su refuerzo de lujo, el ex del Barça Chimezie Metu, de más a menos y de menos a más, casi se da una alegría ante el líder.

Del sopapo de la Copa el Real Madrid ha escapado de la única forma posible: con tres victorias. Sin alharacas, sin dramatismos y también sin conclusiones precipitadas. La reacción deberá seguir siendo refrendada. En Gran Canaria, a domicilio donde más le está costando (especialmente en Europa) y con bajas, lo de Scariolo sudaron más de la cuenta. Un mal arranque, después un rodillo y el enredo final.

Y eso que… La puesta en escena del Real Madrid fue tan impropia como contundente iba a ser después la reacción. Perezoso, fuera de onda, desbordado por un solo jugador. Mike Tobey, quien precisamente no atraviesa esta temporada por sus mejores días, torturó el amanecer blanco. Sacando de cacho a Tavares, aprovechando los bloqueos, anotando con una soltura sonrojante. En un momento, el estadounidense (con pasaporte esloveno), anotó 14 puntos y los de Jaka Lakovic, que tampoco andan en su curso más pleno (ni billete para la Copa lograron), se vieron 13 arriba (25-12).

Wong dobla el balón ante Tavares, en el Gran Canaria Arena.ACB Photo

El Madrid no sabía leer lo que estaba pasando en el Gran Canaria Arena. Las rotaciones apartaron a tres jugadores clave (ni Hezonja, ni Deck ni Garuba), tipos que se manejan entre el tres y el cuatro, pero que, sobre todo, se caracterizan por la energía que ofrecen al colectivo. Sin ellos, el resto no pareció agarrar la oportunidad. De nuevo frío Trey Lyles. Tampoco Alex Len iba a brillar demasiado. A los blancos les iba a tocar remar.

Lo que ocurre es que son tantas las virtudes que maneja Scariolo, que apenas tardó un bostezo en dominar el escenario. Paso adelante defensivo y algo de lógica en sus ataques. La sabiduría de Llull. El ímpetu de Okeke. La electricidad de Campazzo. Como sin darse cuenta, un parcial de vuelta de 7-29 para ver (muy por arriba).

Un dominio para ya no dejarlo escapar, entre las carencias locales y la seriedad blanca. Otro tripe de Campazzo puso una distancia enorme (42-58), ya en el tercer cuarto. Pero la noche no estaba rota en las islas. Al Madrid le quedaba otra desconexión. Coincidió la entrada a pista de Carlos Alocén, de vuelta de su segunda grave lesión de rodilla, y el bajón con la segunda unidad blanca (la entrada de Procida por un conmocionado Kramer y de Izan Almansa con la cuarta de Len), para que Wong lo aprovechara y dejara a los amarillos con vida en la entrada del acto final.

Más cerca todavía cuando Tobey volvió a penalizar desde el perímetro (68-69), cuando el Granca se lo empezó a creer de verdad. El parcial había sido de 26-11 y a Scariolo no le quedó más remedio que recurrir a sus seguros de vida. Volvieron Tavares, Campazzo y Feliz para apagar el incendio. Pero el duelo estaba ya en el abismo. Feliz, al que antes habían señalado una dudosa falta sobre Albicy, sofocó la caldera amarilla. Una acción de pizarra, un canastón sobre la defensa de Wong.

Son ya 19 triunfos ligueros por apenas dos derrotas para el Madrid. Cada vez más encarrilado ese primer puesto que ansían y que les garantizaría factor cancha a favor en todos los partidos de playoff. En Gran Canaria, ante un Dreamland peleón, había sido Campazzo el nombre propio (18 puntos). Un partido mayúsculo del base argentino. Una guinda tremenda de Feliz.

kpd