La jugadora del FC Barcelona es una de las que insta a Finlandia a aceptar su lengua como oficial en Europa
Aitana Bonmatí ofrece su Balón de Oro a la afición del Barça.Alejandro GarcíaEFE
La jugadora del FC Barcelona femenino Aitana Bonmatí ha participado en un vídeo de la campaña ‘Say Yes’ de la Plataforma per la Llengua en el que insta al primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, que apoye el reconocimiento del catalán como lengua oficial en la Unión Europea.
Finlandia es uno de los países representados en el Consejo de la UE que mostró dudas en la reunión de septiembre sobre la oficialidad del catalán en la UE “por no disponer de suficiente información para determinar todas las consecuencias de este reconocimiento”, ha informado Plataforma per la Llengua en un comunicado este lunes.
En el vídeo, Bonmatí ha afirmado que el catalán es su lengua, la del FC Barcelona y también la lengua con la que se sienten representados millones de personas y que por eso “todos los países europeos deben decir ‘sí’ y votar a favor” de su oficialidad, que se volverá a debatir este miércoles en el Consejo de la UE.
El 20 de julio de 2022, España caía en la prórroga de los cuartos de la Eurocopa femenina ante Inglaterra (2-1) y aquella dolorosa derrota en los malditos cruces abrió una herida que, paradójicamente, se hizo enorme cuando se proclamaron campeonas en el Mundial 2023. Ahora, dos años después, se puede decir que es una cicatriz curada. Tras mucho dolor, pero sanadora. En aquel campeonato de Europa estuvieron 12 de las 23 jugadoras que buscarán desde mañana en Suiza el primer título continental para una selección revitalizada y mucho más arropada, en los estadios y en las entrañas de la Ciudad del Fútbol. Por primera vez, este grupo se siente fuerte y valorado, capaz de ser «sólo futbolistas». La enorme tormenta que se desató en Australia no sólo las hundió, sino que cambió el fútbol español por completo y abrió los ojos de la sociedad ante una agresión sexual televisada en directo. La gota que colmó el vaso.
La condena judicial a Luis Rubiales (18 meses de multa por el beso a Jenni Hermoso) llegó hace apenas unas semanas, pero la catarsis sin precedentes ni vuelta atrás nació aquel 20 de agosto de 2023. Las jugadoras habían apartado de sus mentes cómo nadie las escuchó -ni Rubiales ni Jorge Vilda- cuando pidieron mejoras tras la Euro 2022. Ante esta situación, 15 de ellas, entre las que estaban las hoy capitanas Aitana Bonmatí y Mariona Caldentey, firmaron una carta que la RFEF interpretó como una renuncia.
Sólo hubo ligeros cambios, pero la ilusión por disputar la Copa del Mundo provocó que algunas de ellas aparcaran la lucha. Aquello fue un ejercicio de resiliencia que parecía acabar en explosión de júbilo con el gol de Olga Carmona ante Inglaterra. España era, por segunda vez, campeona del mundo. Pero Rubiales besó a Hermoso sin consentimiento en la entrega del trofeo y se desató una tormenta que ha durado dos años.
«más libres, más seguras y arropadas»
Pese a los intentos del ex presidente de normalizar un abuso y de su intento de resistencia en aquella bochornosa asamblea, ellas, las campeonas, tuvieron el respaldo social y político. Rubiales se vio inhabilitado por la UEFA y forzado a dimitir; Jorge Vilda, despedido. Las riendas las tomó entonces su segunda, Montse Tomé. Ella y la propia RFEF, con el Consejo Superior de Deportes de interlocutor, lucharon contra una desconfianza que hoy ha desaparecido.
«Ahora nos sentimos más libres, más seguras y arropadas», confesaba hace unos días Alexia Putellas. Hasta la relación con Tomé, que se inició muy tensa en aquella reunión en Oliva (Valencia), se ha destensado. La seleccionadora, con pausa, ha ido moldeando al equipo, incluso superando al inicio algún enfrentamiento con lideresas como Aitana -en diciembre de 2023 en el vestuario del España-Italia (2-3)-, o errores en los cambios que le hicieron jugar algunos minutos con una menos (en ese mismo partido ante Italia).
Hasta la informática falló al subir a la plataforma UEFA una convocatoria equivocada sin Irene Paredes, Ivana Andrés, Esther González y Mariona Caldentey. Eso y la eterna pregunta por Jenni Hermoso en cada una de las convocatorias en las que la madrileña, inmersa en el proceso judicial contra Rubiales, no ha sido llamada y lo ha cuestionado abiertamente en redes, algo que empieza a molestar a la RFEF.
El beso de Rubiales a Jenni Hermoso sentenciado como agresión sexual.rtve
La asturiana ha ido haciéndose con las riendas y en lo que no ha flaqueado es en su apuesta por revitalizar al equipo con jóvenes, aunque sólo hayan vestido la camiseta nacional en una decena de ocasiones. Las capitanas volvieron a ser las veteranas Alexia y Paredes, que disputan en Suiza su cuarta Eurocopa, pero a ellas se acaban de sumar Aitana y Mariona.
Larga maldición de los cuartos
En el huracán, España logró proclamarse campeona de la Nations League, clasificarse para esta Eurocopa y para disputar la fase final de la próxima Nations League. El único lunar fueron los Juegos de París. Nunca había estado en una cita olímpica y Alemania le arrebató la medalla de bronce.
A la Eurocopa llegan como favoritas para sacudirse la maldición que las ancla en cuartos. España no alcanza una semifinal desde 1997. En la fase de grupos se medirán a Portugal, Bélgica e Italia, pero para ser campeonas tendrán que cruzarse en algún momento con Inglaterra, Francia o Alemania.
En el campo base de Lausana nadie se fija objetivos, pero tampoco límites. Se espera a Aitana, recuperándose de la meningitis vírica que ya la deja tocar balón y es duda para los primeros partidos. También se cuida a la portera Cata Coll, que sale de unas anginas.
España acaba de arrancar la Nations League con una remontada ante Bélgica y ya tiene enfrente a su principal rival por la clasificación. Se trata de Inglaterra, en un duelo que tendrá como escenario un estado mítico, vetado durante décadas al fútbol femenino, pero hoy es la casa de la selección inglesa, sin distinción de sexos. Wembley acoge un partido con mucha rivalidad y la Federación Inglesa (FA) lo ha querido vestir de gala llevándolo a uno de los campos más emblemáticos del mundo, con capacidad para 90.000 espectadores y donde el fútbol femenino ha batido récord de asistencia.
España lo visita por primera vez, coronada por dos títulos en menos de dos años: la Copa del Mundo, en el que se impusieron a las inglesas, y la Nations League, torneo en el que las británicas no lograron clasificarse para la Final Four. De hecho, la última vez que las lionesses jugaron en este estadio londinense fue en diciembre de 2023 ante Países Bajos. Congregaron a 71.632 aficionados, pero perdieron 3-2 y se quedaron fuera de la fase final del campeonato.
Nadie espera otra cosa que hoy no se vea un partidazo. «Es con los que sueñas la noche anterior. Me motiva mucho jugar en este estadio, que sólo con el nombre se te eriza la piel», confesó Aitana Bonmatí, doble ganadora del Balón de Oro.
«inadecuado» durante décadas
La selección femenina apenas había disputado partidos en Wembley hasta 2014. De hecho, pese a que el estadio se alzó en 1923 y fue sede de los equipos de la FA a partir de 1966, las mujeres empezaron a jugar allí en 1989. Pero es que el fútbol femenino fue considerado «inadecuado para las mujeres inglesas» durante décadas, algo por lo que en 2008 la Federación pidió disculpas públicas.
Fue entonces, en el contexto de los Juegos de Londres, cuando comenzaron a fraguarse los planes que hicieron despegar a la Women's Super League, en la que hoy juegan intencionales españolas, como Mariona Caldentey, Laia Codina, Laia Aleixandri, Maite Oroz o Leila, y a la selección. Su primer partido en el nuevo Wembley, reformado en 2007, fue un amistoso en noviembre de 2014 ante Alemania con 45.619 espectadores. Cinco años después, frente al mismo rival, ya serían 77.768.
«Un ejemplo donde mirarnos»
Por este campo pasó también Irlanda del Norte en 2021, pero el gran hito fue la final de la Eurocopa de 2022, cuando Inglaterra, tras vencer a España en los cuartos de final, se alzó con el título ante Alemania. 87.192 aficionados vieron proclamarse campeona de Europa a las chicas de Sarina Wiegman. Para entonces, ya presidía la Federación una mujer, Debbie Hewitt, y las jugadoras recibían la misma cantidad que los chicos de Gareth Southgate por cada convocatoria: 2.000 libras (2.400 euros). Las primas, sin embargo, siguen siendo una asignatura pendiente, porque lo es también que FIFA y UEFA igualen los premios.
«Es un ejemplo cómo tratan el producto y llevan los campos. Aprovecharon su momento al ganar la Eurocopa para desarrollar el fútbol femenino, creyeron en él. Es un ejemplo donde mirarnos», reconoció Bonmatí, que advirtió de que las inglesas no serán un rival fácil. Su seleccionadora señaló que no se parecen al equipo al que derrotaron en Australia, pero España tampoco. «Jugamos a tener el balón, a atacar. Ahora somos más verticales, más versátiles», resumió Aitana.
Fútbol femenino
INMA LIDÓN
@inma_lidon
Córdoba
Actualizado Miércoles,
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2023
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