El legendario baloncestista puertorriqueño anunció este miércoles que padece de cáncer colorrectal, cuya enfermedad aseguró que la enfrentará al “máximo posible”
Piculín Ortiz, jugando para la selección de Puerto Rico.EL MUNDO
El mítico jugador de baloncesto puertorriqueño José Rafael ‘Piculín’ Ortiz, ex del CAI Zaragoza, Real Madrid o del Barcelona, entre otros equipos, ha anunciado este miércoles que padece de cáncer, cuya enfermedad asegura que la enfrentará al “máximo posible”, tal y como hizo en la cancha durante 25 años.
Ortiz, de 60 años, ha colgado en las redes sociales un video, en el que aparece junto a su esposa Sylvia Rios, en el que señala: “Tengo de alguna manera de comunicarle, como siempre he sido, de darle frente a mis situaciones que y me he caracterizado por ello”.
El internacional y cuatro veces olímpico con Puerto Rico, que también jugó en la NBA y en el Unicaja Málaga, no ha revelado en qué fase está su cáncer, que le descubrieron después de hacerse una colonoscopia.
Añade que “no es fácil, pero dentro de la familia estamos todos bien positivos, y de alguna manera, obviamente ante la expectativa de qué podemos hacer en el camino”.
En el citado video, Piculin Ortiz asegura que, junto a un equipo de médicos, le hará frente al cáncer colorrectal, una de las primeras tres enfermedades de mayor mortalidad en Puerto Rico.
Y termina su mensaje indicando que “voy a dar el máximo posible como lo hice en la cancha y en otros momentos difíciles, y les pedimos que oren por nosotros, por este servidor”.
Dura jornada de la Euroliga para el Panathinaikos pese a su cómoda victoria en casa frente al Baskonia (104-69). El choque, plácido en lo deportivo, se convirtió en un drama sanitario cuando el pívot francés de los atenienses pisó mal y sufrió una terrible lesión que dejó helados a aficionados y compañeros.
La cara del jugador de 29 años lo decía todo. Su pierna derecha, doblada en una antinatural postura a la altura del tobillo no daba lugar a engaño: fractura de peroné. Una lesión de larga duración que tendrá fuera de los terrenos de juego a uno de los pilares del actual campeón de la competición.
La terrible lesión de Lessort fue el detonante, pero la cosa no acabó ahí. Varios aficionados, el número difiere dependiendo a quien le preguntes, sufrieron desmayos en las gradas y tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos del pabellón y de los equipos. Incluso a un seguidor le dio un ataque al corazón
El caos fue descrito tras el partido por el entrenados del Panathinaikos, Ergin Ataman. "Nueve personas se desmayaron y otra sufrió un ataque al corazón. No encontraban suficientes ambulancias para mandar a la gente al hospital", afirmó en rueda de prensa.
Finalizado el encuentro, los jugadores locales y los visitantes hicieron un círculo en el centro de la cancha para rezar por Lessort y desearle una pronta recuperación. Una vez duchados, toda la plantilla visitó al francés en el hospital demostrando que son una gran piña.
En lo deportivo, el duelo se rompió en el primer cuarto. El 33-12 del primer asalto fue fundamental en el desenlace de un choque en el que el Baskonia no encontró el acierto que requería el duelo, pero tampoco pudo contener a su rival en el tiro exterior.
Las 16 pérdidas de los vascos fueron un lastre, pues el Panathinaikos sumó 27 puntos de esos errores con Kendrick Nunn como estilete con 26 puntos.
Mientras se encuentra a sí mismo, este Real Madrid de Scariolo, todavía crudo, está condenado a aprender. A sufrir. A crecer. En este tramo, habrá de todo. También duelos de puro espectáculo. Porque el Zalgiris, uno de los colectivos más cohesionados y bravos de este comienzo de curso en Europa, llegó al Palacio dispuesto a todo. A volver a tomarlo. Y, ante ese descaro con capitán general -un inabordable Sylvain Francisco, 33 puntos, 11 asistencias, siete triples-, apareció el corazón blanco. La rebeldía de talento de Maledon y Campazzo, que resolvieron la batalla en un último cuarto maravilloso. [100-99: Narración y estadísticas]
Un triunfo de sudor, hasta el último y desesperado lanzamiento de Ulanovas. Tan necesario para el Madrid, no sólo en lo clasificatorio, donde no se debían encender más alarmas. La semana pasada ya sonaron los silbidos en el Palacio, que no dejan de ser un aviso de exigencia. La caída en Valencia, el repaso del Panathinaikos, los apuros contra el Bilbao. Para más inri, Francisco iba a firmar una de las mayores exhibiciones individuales que se recuerdan. Contra eso resistieron los blancos, siempre irregulares, incapaces de mantener la compostura durante periodos largos.
Porque, pese al contundente amanecer, el Madrid -que, extrañamente, apenas iba a lanzar triples- nunca se logró sentir cómodo. Avanzó a trompicones, con errores que tantas veces arruinaban un buen trabajo. Campazzo, consciente de que lleva demasiado tiempo sir mostrar esa versión que le hizo imparable y único, arrancó como una moto. De su electricidad nacieron las primeras y esperanzadoras ventajas, el 28-16. Luego apareció Maledon y más madera, con esa facilidad que tiene el francés para entrar en pintura y que ocurran cosas. Dominaba el rebote el Madrid y también Lyles se sumaba a la fiesta. Aunque el Zalgiris, respondón y sólido, nunca se despegó del todo.
Garuba celebra una de sus canastas al Zalgiris.Juanjo MartínEFE
No es casualidad, era líder de la Euroliga hasta hace unos días. El curso pasado ya derrotó a los blancos en Goya. Su vuelta de vestuarios fue un bofetón en toda regla. Un 4-17 de parcial con un protagonista inesperado. Nadie conseguía detener a Tubelis. Ni Lyles ni después Hezonja. Ahí emergió el Madrid de las dudas, el que no logra despegar en esta era Scariolo. Menos mal que Tavares, siempre Tavares, sostuvo al colectivo para volver a una batalla que, en los primeros minutos del acto final, devino en espectáculo.
Un toma y daca sin respiro. El demonio Francisco desplegó su show. Iba a firmar una de las actuaciones más impresionantes que se recuerdan en el Palacio. Anotaba de todos los colores y también alimentaba a sus compañeros. Pero, en vez de morir en esa pesadilla, el Madrid respondió en la otra canasta. El mejor Lyles, el coraje de Andrés Feliz, la pelea de Garuba... Carácter.
Punto arriba, punto abajo hasta la recta de meta. Una bendita locura (38-37 el último cuarto). Seis seguidos de Campazzo, la respuesta siempre asombrosa de Francisco, Maledon generando... Fue precisamente un dos más uno del francés, en contestación a un triple de su compatriota, lo que iba a acabar con la resistencia del Zalgiris (además de una falta en ataque de Lo por un mantazo a Campazzo). O casi, porque a Francisco le dio por anotar dos triples más en la desperación. Una batalla estupenda en la que los lituanos exigieron el máximo del este irregular Madrid. Que vuelve a ganar. Que vuelve a respirar.
Un entrenador de Euroliga y Liga Endesa comparece 172 veces a rueda de prensa y es preguntado 258 veces de modo flash. Antes, descanso y final de los partidos. Eso da aproximadamente 430 ocasiones por curso respondiendo sin dar muchas pistas de nada pero educación y talante, todo. Preferiblemente largo en la explicación. Y que no parezca contrariado. El que pierde el equilibrio emocional más veces es el que termina cayendo. O no. El desgaste expo
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web