El legendario baloncestista puertorriqueño anunció este miércoles que padece de cáncer colorrectal, cuya enfermedad aseguró que la enfrentará al “máximo posible”
Piculín Ortiz, jugando para la selección de Puerto Rico.EL MUNDO
El mítico jugador de baloncesto puertorriqueño José Rafael ‘Piculín’ Ortiz, ex del CAI Zaragoza, Real Madrid o del Barcelona, entre otros equipos, ha anunciado este miércoles que padece de cáncer, cuya enfermedad asegura que la enfrentará al “máximo posible”, tal y como hizo en la cancha durante 25 años.
Ortiz, de 60 años, ha colgado en las redes sociales un video, en el que aparece junto a su esposa Sylvia Rios, en el que señala: “Tengo de alguna manera de comunicarle, como siempre he sido, de darle frente a mis situaciones que y me he caracterizado por ello”.
El internacional y cuatro veces olímpico con Puerto Rico, que también jugó en la NBA y en el Unicaja Málaga, no ha revelado en qué fase está su cáncer, que le descubrieron después de hacerse una colonoscopia.
Añade que “no es fácil, pero dentro de la familia estamos todos bien positivos, y de alguna manera, obviamente ante la expectativa de qué podemos hacer en el camino”.
En el citado video, Piculin Ortiz asegura que, junto a un equipo de médicos, le hará frente al cáncer colorrectal, una de las primeras tres enfermedades de mayor mortalidad en Puerto Rico.
Y termina su mensaje indicando que “voy a dar el máximo posible como lo hice en la cancha y en otros momentos difíciles, y les pedimos que oren por nosotros, por este servidor”.
El mundo del baloncesto europeo no salía el viernes de su asombro. El 'tema Heurtel' era lo más comentado no sólo alrededor del universo Barça, también por rivales, domésticos y continentales, atónitos ante lo sucedido. Primero, ante el interés por un jugador con el que los azulgrana ya protagonizaron un episodio más que polémico allá por 2020, cuando le dejaron varado en el aeropuerto de Estambul en plena pandemia como represalia por sus conversaciones ocultas con el Real Madrid. Y, después, con la marcha atrás del fichaje una vez que el francés y su familia ya se habían trasladado desde China a Barcelona.
El argumento esgrimido por el Barça fue la "repercusión social" (negativa) de un refuerzo que ya estaba consensuado por todos los estamentos del club, desde la directiva hasta Joan Peñarroya, pasando, claro por la dirección técnica de Juan Carlos Navarro. Es decir, se toma la decisión (por la grave lesión de Laprovittola y el fiasco físico de Raulzinho Neto), se compra el billete al jugador, se le asigna número (3) y se le cita para el miércoles para pasar la revisión médica. Y, después, comprobado el revuelo mediático, se decide dar marcha atrás con Heurtel ya en España. Eso es lo que explicó David Carro, agente del francés, en la rueda de prensa del viernes por la tarde. En la misma en la que desveló otro de los aspectos insólitos de esta historia ya de por sí rocambolesca. "El martes se hace una llamada para explicar la situación a los Dracs (peña de animación azulgrana), para que fuese una situación normalizada. Ese mismo día, el Barcelona compra el vuelo para que venga", admitió.
Un hecho, el de consultar el fichaje con el grupo de aficionados (el más clásico desde hace años en el Palau), que después corroboró la misma agrupación mediante un comunicado que firma Toni Valle. "El martes 31 recibo la llamada de nuestro club para informar sobre la intención de fichar a un jugador. Desde el club me hacen una explicación de su decisión basada en las necesidades del equipo, en las características técnicas del jugador, en su situación deportiva y en la grave limitación económica que hay. Después de esta justificación de su decisión me dicen su nombre, Thomas Heurtel", expone. Y continúa: "No hay que decir la sorpresa al escuchar el nombre. Me preguntan mi opinión y mi respuesta es queno es una pregunta que se tenga que hacer a nuestro grupo, tan solo somos un grupo de animación y se trata de un jugador que salió muy mal del Palau tanto como jugador nuestro como visitante".
Tras esta conversación y según apunta Dracs en su comunicado, la propia peña "sugirió" al Barça "unos puntos que pueden ser importantes de hacer antes de tomar una decisión". El primero era "hablar con nuestros jugadores actuales, y sobre todo con los que coincidieron con él al equipo, para ver cómo sería el recibimiento y si se podría convertir en un foco de conflicto". El segundo, "unificar la decisión con entrenador, cuerpo técnico, dirección deportiva, presidente de la sección y resto de directiva porque todas las partes compartan objetivo y no dar la imagen de descontrol que últimamente se vive a la sección". Y el tercero y último que Heurtel "pida disculpas públicamente a la afición del Palau Blaugrana y al barcelonismo, en general, por su comportamiento y responda con sinceridad a todas las preguntas que le hagan llegar los abonados y abonadas".
Jugar sobre aviso tantas veces es una pequeña ventaja. Comprobar al Barça ninguneado y expulsado de la Copa la noche de antes fue el toque de atención que el Real Madrid necesitó para evitar sobresaltos, para asentar su tensión competitiva y no dejar resquicios a un Baxi Manresa que todo el mundo sabe cómo se las gasta. Será la undécima semifinal consecutiva para los blancos (ante Gran Canaria o Valencia), que tuvieron en la inspiración de Mario Hezonja (24 puntos, seis rebotes...) su motor. [92-69: Narración y estadísticas]
No fue un Madrid brillante pero sí eficaz. Los de Chus Mateo dejaron las florituras para más adelante y apelaron a la defensa, rotaciones, esfuerzos medidos, conscientes también de que, si todo iba bien, en poco más de 24 horas habría otra batalla. A su tranquilidad contribuyó el Manresa, al que le derrotó el rival y el escenario. No metió un triple (falló los 15 primeros) hasta bien entrada la segunda mitad y apenas hubo pinceladas del juego frenético que le ha convertido en la auténtica revelación de la liga. En esta Copa pregonada de las sorpresas, fue una pequeña decepción. Porque murió demasiado pronto.
Los de Diego Ocampo apenas resistieron 10 minutos. Ahí, en el amanecer, mostraron esas señas de identidad que le han llevado este curso a derrotar a Barça, Unicaja o Valencia. Se sacudieron el 7-0 inicial del Madrid con una ración de su ADN. En cierto modo, la salida contundente de los blancos era parte del guion. Saben de qué va esto de la Copa, de marcar territorio, de no dejar crecer a rivales que luego pueden causar problemas. Pero los de El Bages ya empiezan a ser también parte de la fiesta, han estado en tres de los últimos cuatro torneos, y contestaron con un 0-10 bravo.
Campazzo anota ante Saint-Supery, del Manresa.Elvira Urquijo A.EFE
Como lo fue luego su baloncesto valiente. Sus dos contra uno a todo el campo en defensa, sus saques rápidos en ataque y una intensidad por encima de sus posibilidades para mantener a raya al Madrid. Derrick Alston, hijo del atildado pívot ex de Barça, Madrid o el propio Manresa, se lució con un par de poderosos mates y los errores de Bruno Fernando (el peor de los blancos, con diferencia), desde el tiro libre y con las faltas, dejaron un primer cuarto en tablas. Resultó llamativo que Chus Mateo dejara fuera de la convocatoria a dos jugadores en idéntica posición, Rathan-Mayes y Dennis Smith Jr. Y acumulara hasta cinco interiores para que luego acabara jugando Hezonja de cuatro.
Porque Hezonja era la solución. Ante su talento, igual da el frenesí rival. Fue el croata el que sacó del laberinto al Madrid, 12 puntos en un abrir y cerrar de ojos, el temple del que se sabe poderoso. También, con la intimidación de Ibaka y su dominio de la pintura, ejerció de somnífero a las aspiraciones catalanas. El Manresa frenó en seco, se quedó en ocho puntos en el segundo acto y falló sus 10 triples de la primera mitad. Una canasta de Musa, recuperado para la ocasión de su lesión de tobillo, llevó a los equipos al vestuario con la máxima blanca (43-30).
Pero a la vuelta, pese a que amaneció el Madrid con una técnica a Musa y una antideportiva a Tavares en un minuto, todo se puso cuesta arriba para el Manresa. Llegó a perder de 23 y su pequeña reacción, don dos triples de Alex Reyes, la zanjó Hezonja, de largo el mejor. También Llull y dos triples más, como si no pasaran los años. Hace siete, en la última Copa en Gran Canaria, andaba el balear recuperándose de la grave lesión de rodilla que sufrió con la selección en el verano de 2017.
El mismo equipo que hacía sólo 12 días le había proporcionado una noche de éxtasis como las de antaño, una fiesta de 209 puntos entre ambos, fue ahora un puñal que le frenó en 73, que le sacó los colores y le devolvió a una realidad que empezaba a olvidar. El Real Madrid dubitativo, gris y endeble del comienzo de la temporada cayó ante el París Basketball, de fiesta en el Palacio, y se la jugará sin red ante el Bayern de Múnich, que no es un cualquiera.
Será el Viernes Santo (20.45 h.), de nuevo en el Movistar Arena, en busca de un ardor, tanto en las tribunas como en la cancha, que no tuvo en una primera bola de partido marcada por "la ansiedad". Esa fue la palabra más utilizada por Chus Mateo en la reflexión posterior, asumida con elegancia la superioridad del rival que ha sido y es el mejor animador de la presente Euroliga. En las travesuras de TJ Shorts se esconde la magia del París.
Fue una vuelta a las andadas, porque hacía mucho que Tavares no conseguía no dominar una partida. Su zancada hacia adelante de las últimas semanas había sido la del propio Madrid. Y que el gigante se viera persiguiendo ratones toda la noche, marcado por las faltas y la desesperación, fue el peor de los síntomas. "Hemos sentido mucho ciertos minutos la ausencia de Edy, que es un referente ahora mismo para nosotros en la zona interior. Le hemos echado de menos por momentos. Si bien es cierto que Serge (Ibaka) y Usman (Garuba) han sido capaces de suplir los minutos que ha estado fuera a buen nivel, creo que ahora mismo a Edy lo necesitamos", confeso el técnico blanco.
Tavares quedó marcado por su segunda falta temprana, por los cambios en el juego 2x2 con TJ Shorts (esos alley oops con Kevarrius Hayes) y por los triples de Jantunen jugando de falso cinco. Fue como si Tiago Splitter, que algo sabe de pívots, se hubiera empeñado en torturar al único jugador del Madrid contra el que no tenía par. Pero, además del caboverdiano, hubo dos tipos que otra vez fallaron en el momento más inoportuno. La noche de los Brates fue de esas de tirar a la basura.
Hezonja, errático y ansioso, y Musa, desaparecido (justo la semana que se disparan los rumores sobre su no renovación). Llull estuvo fallón, pero puso todo su corazón en intentar al menos la heroica. La buena noticia fue el paso adelante de Campazzo y la buena labor de Ibaka en la pintura y de un Andrés Feliz que tuvo problemas musculares.
El Bayern, que sufrió hasta la prórroga (97-93) en casa contra el Estrella Roja y que ha ido desinflando su pujanza en las últimas semanas, será un rival sin margen al despiste el viernes. Carsen Edwards es su referente, pero cuenta con jugadores contrastadísimos como Devin Booker, Weiler-Babb o Lucic.