Tras conseguir que el Gobierno les recibiera en una reunión urgente los equipos de fútbol de Primera y Segunda División, menos el Madrid, el Barça y el Athletic, han bajado el volumen
El presidente de la Liga, Javier Tebas, a su llegada a la reunión con los clubes.Luis MillánEFE
En realidad, los clubes sí están dispuestos a ir a la huelga (o al menos eso dejan caer lejos de los micrófonos). Pero tras esa vehemencia off the record‘ filtrada en los últimos días, y habiendo conseguido que el Gobierno les recibiera ayer mismo en una reunión acelerada repentinamente, los equipos de fútbol de Primera y Segunda División (todos menos el Madrid, el Barça y el Athletic) han bajado el volumen. “Vamos a encontrar una solución”, anunciaba Quico Catalán, presidente del Levante y de la Comisión Delegada de LaLiga, a la salida del encuentro, que tuvo lugar durante algo menos de dos horas en la sede del Ministerio de Deportes. Una solución… ¿a qué? Ya se sabe. A que la nueva Ley del Deporte ponga una barrera explícita contra la Superliga.
El ministro, Miquel Iceta, y el secretario de Estado para el Deporte, José Manuel Franco, fueron los anfitriones para una nutridísima delegación de equipos, encabezada por el presidente de la patronal, Javier Tebas, y donde estaban representado “el 90% del fútbol profesional español”, como resaltó el propio Catalán, aunque con un poco más de sorna lo definió Pepe Castro, el presidente del Sevilla: “En contra de la Superliga estamos todos menos alguno”. Ese alguno se llama Florentino Pérez. Y se llama también Joan Laporta.
Como contaba EL MUNDO en su edición del domingo, los clubes no quieren que esto sea visto como un elemento más de la guerra del fútbol. “Aquí estamos para defender un modelo de éxito, no se nos pueden poner impedimentos en una Ley para seguir creciendo”, insistían los portavoces, que era tajantes. “Vamos a encontrar una solución”. Desde LaLiga, que no quiso pronunciarse oficialmente, salieron satisfechos del encuentro, pues encontraron en el Ministro, creyeron, receptividad. El siguiente paso es que en los próximos días los clubes trasladarán al Ministerio y al CSD un documento donde aparecerán los argumentos por los que el fútbol considera necesario modificar la Ley. En tres aspectos: que garantice que podrán vender sus derechos comerciales (y de tv) de forma conjunta, que impida a la Federación Española cambiar sus estatutos sin un informe de LaLiga y, por supuesto, que se vete, si es que tal cosa es posible, la creación de la Superliga.
«Estamos seguros de que vamos a encontrar una solución. Si luego no llegamos al entendimiento deseado, pues ya veremos si hay que pensar en otras cosas, pero no vamos a empezar la casa por el tejado», explicaba Pepe Castro. Una vez que los clubes hagan llegar ese documento al Gobierno, Iceta ha prometido que se estudiará y que se buscará una solución que contente a todas las partes, porque claro, aquí hay otras partes, representadas por Florentino Pérez, a quien LaLiga acusa de estar detrás de de la retirada de las enmiendas ahora en cuestión. Por cierto, que los clubes siguen detrás de otra reunión, la que quieren tener con Alberto Núñez Feijoo, pero de momento no tienen noticias del presidente del PP.
La selección búlgara se aloja en un hotel algo alejado del centro de Valladolid, pero incluso de haber estado en la mismísima calle de Santiago nadie hubiera reparado en ellos. Es el rival de España esta noche, y se llenará el José Zorrilla para ver al equipo de Luis de la Fuente, que en realidad no juega contra Bulgaria, a la que, se sobreentiende, va a ganar sin apenas esfuerzo, sino contra sí misma. ¿Por qué? Sencillo. Si hoy gana (o al menos no pierde, y no perder sería un cataclismo), igualará una cifra que pone sobre el tablero de nuevo una pregunta recurrente: ¿Se puede comparar a esta selección con la del periodo 2008-2012?
Si España no cae esta noche, sumará 29 partidos oficiales consecutivos sin hacerlo. Igualará la mejor racha de la historia de la selección, firmada entre 2010 y 2013 por el equipo dirigido entonces por Vicente del Bosque. Aquel equipo cedió en el primer partido del Mundial (que terminaría ganando) contra Suiza, y estuvo esas 29 citas hasta que hincó la rodilla contra la Brasil de Neymar en la final de la Copa Confederaciones de 2013. Entonces, fueron 24 victorias y cinco derrotas.
Este equipo, es sabido, perdió contra Escocia en la fase de clasificación para la Eurocopa, era marzo de 2023, y de momento ahí sigue. Por matizar, que siempre hay tiquismiquis, FIFA y UEFA cuentan los partidos que van a los penaltis como empates.
28 de marzo en Doha
Por eso, a esta España no le cuentan como victorias la final de la Liga de Naciones de 2023 contra Croacia ni los cuartos de final de esa misma competición este año, en marzo ante Países Bajos. Como tampoco le cuenta como derrota la final de junio contra Portugal, resuelta en una tanda. En el caso del presente, España suma 23 victorias y cinco empates, exactamente igual que la gran España de Del Bosque.
Mirando un poco más allá de esta noche, el equipo tiene en noviembre la posibilidad de igualar esta racha a nivel mundial. De momento, es Italia la selección que en toda la historia del fútbol más partidos ha permanecido invicta. Son 31. Si España no pierde en noviembre en Georgia (día 15) y en Sevilla con Turquía (día 18), estará a esa altura, y entonces se multiplicaría el morbo de la siguiente cita. Sería ya en marzo, sería probablemente en Doha, sería probablemente el sábado 28, y sería ante Argentina, ante Leo Messi, cuando España podría convertirse en el equipo con la racha de partidos sin perder más larga de la historia del fútbol. Casi nada.
«Primero vamos a clasificarnos para el Mundial», insiste De la Fuente, aunque él, como todos, tiene en la cabeza estas cosas. Porque la comparación con la mejor época de la selección española la tienen presente todos los miembros de la Federación, conscientes de estar ante un equipo que ya ha ganado una Eurocopa (también una Liga de Naciones, pero sobre todo una Eurocopa), que ha llegado a las finales de las tres últimas competiciones que ha disputado y que mira al Mundial sabiendo que es una de las dos-tres grandes favoritas, sino la gran favorita.
Pedro Porro, ante Dvali, el sábado en el Martínez Valero.AFP
Si a todo eso se le une la edad media del grueso de los internacionales, especialmente de sus estrellas (Nico, Lamine, Huijsen, Zubimendi, Fabián, Merino, Cubarsí, Pedri, Cucurella, etc...) no es una locura pensar en marcar una época, que siempre luce mucho en el currículum.
De momento esta noche se intuye un equipo de Luis de la Fuente que certifique todavía más la idea de de aquí puede jugar (casi) cualquiera. Sin apagarse los ecos del lío con Lamine Yamal, con Dani Olmo ya en Barcelona y con Ferran siguiéndole desde ayer, parece claro que va a dar descanso a muchos jugadores, especialmente a Pedri y a Cubarsí, en una noche que se presenta plácida. Tanto que casi ya no se juega contra el rival sino contra sí mismo.
En el fútbol, en la vida, en todo, hay un momento en el que alguien, o algo, llámese azar, llámese fortuna, llámese incluso Dios, si alguno quiere, llámese como se quiera llamar, hay un momento, decíamos, en que ese alguien, o ese algo, debe ayudar, dar un empujoncito, cerrar una puerta y abrir otra, a quien haya sido designado. Este sábado alguien, o algo, designó a España ganadora del partido ante Croacia. Ese alguien, o algo, fue sutil. Escondido tras el buen hacer de la selección, ordenó que los matices fueran siempre para ella, ordenó que tras el gol de Morata, justo después, Kovacic disparase mal, ordenó que tras el gol de Fabián, Brozovic no acertara con la portería, ordenó, por último, que Budimir no llegase por un milímetro al 2-1 mientras Carvajal sí lo hacía en el descuento. España ha venido a la Eurocopa y al descanso del primer partido iba ganando 3-0 a un buen equipo. España ha venido a la Eurocopa y sale del debut con la mejor de sus sonrisas. [Narración y estadísticas (3-0)]
Ese mismo fútbol, esa misma vida, enseña también que no conviene deslumbrarse por una tarde como la de este miércoles en Berlín, y que apenas hace falta retroceder al Mundial de Qatar, rememorar el 7-0 a Costa Rica (un equipo infinitamente peor que Croacia) y saber cómo terminó aquello. Pero esto es fútbol, caramba, y esto es la vida, y si con un debut como el de España no está permitido ilusionarse, apaguen y váyanse. El equipo de Luis de la Fuente es eso, un equipo, un equipo menos dogmático, más versátil, un equipo que toca, pero que también corre, un equipo que presiona, pero que también mete el culo junto al portero, un equipo que juega en corto, pero también le da un patadón a la pelota si es lo que hace falta. Porque sí, en el fútbol, vale dar patadones. Vaya que sí. Es más, este 3-0 viene acompañado de la primera vez que España pierde el porcentaje de posesión contra su rival desde la Eurocopa de 2008, casi nada. (46% contra 54%).
Afronta pues España de lo más tranquila lo que queda de grupo, reforzada como pocas veces antes en el inicio de un gran campeonato, lo mismo que su capitán, Morata, dueño de un gol reconfortante en lo futbolístico y en lo personal a la espera de ver en qué queda su lesión. España hizo debutar al tipo más joven en comparecer en una Eurocopa, Lamine Yamal, y presentó la mejor versión de un centrocampista moderno, un box to box como dicen los ingleses, forma resumida de interpretar a un tipo, Fabián, que une al talento una capacidad física superior. Funcionó bien la pareja Nacho-Le Normand, dejando a un lado, de momento, el asunto Laporte, y aunque apenas se vio, el peligro latente de las bandas hace que los equipos contrarios no estén tan cómodos ni replegados (por los regates de Lamine) ni presionando (por la velocidad de Nico Williams). Cucurella, por cierto, adelantó a Grimaldo, pero no deja de ser una anécdota.
Tras toda la mañana lloviendo, salió el sol en Berlín para embellecer el maravilloso Estadio Olímpico, donde Hitler pretendió una cosa y Jesse Owens dictó otra. Salió España con la pelota en el pie y no la soltó hasta el minuto 13, primera posesión de los croatas cerrada en nada y que sirvió, sin embargo, para darle la vuelta al calcetín. Despertaron los balcánicos, a los que quizá le falten piernas, pero a los que les sobra fútbol. Se hicieron con el balón y se animaron a presionar a España, que lo notó.
Carvajal y Lamine celebran el gol del primero.AFP
Era el momento de sufrir y la selección lo hizo, corriendo detrás de la pelota y metiendo a los once durante un rato en campo propio, igual que ocurriría en la segunda parte, ya con el duelo muy devaluado. Pero, volviendo al inicio, alguien, o algo, decidió que, cuando peor lo pasaba España, marcase gol. Fue justo a la media hora, en un balón largo de Croacia que despejó Cucurella al tun-tun'. La pelota le cayó a Fabián como le podía haber caído al vecino del quinto, pero le cayó a Fabián, que casi sin mirar filtró un pase para Morata con la defensa de Croacia abierta en canal (tenía también a Nico). El capitán, como menos le gusta, con metros para correr y por lo tanto para pensar, definió estupendamente con el interior de la izquierda, a un ladito, suave.
A la jugada siguiente, Kovacic condujo hasta la frontal y su tiro fue flojo, y a la jugada siguiente, Fabián apareció también por el balcón del área, recortó y marcó un golazo. Pero es que, perdón por la insistencia, a la jugada siguiente, un tiro de Brozovic encontró la mano milagrosa de Unai Simón. En el minuto 32, el marcador podría haber sido un empate a dos, pero era un 2-0. Así es esto. Por si no había quedado claro, resulta incomprensible cómo no fue gol un remate de Gvuardiol que esperaba Budimir, igual que incomprensible que Carvajal encontrase el hueco entre los maromos croatas.
Poco tras el descanso
El segundo tiempo hubiese contado a título de inventario de no haber sido por la lesión de Morata, que dejó en el aire la única mancha para el vencedor, un poco apurado en el inicio por el brioso inicio del rival, pero tranquilo la última media hora, ya con Modric y Kovacic sentados en el banquillo, pues debió pensar Dalic que si alguien, o algo, no quería que Croacia se acercase ayer en el marcador, era mejor dejar a los veteranos descansando para Albania. Faltaba, claro, la última aparición de ese alguien, o ese algo, esta vez de una forma mucho más obscena, más obvia, dejando sin castigo una confianza de Unai Simón que terminó en penalti y que no fue gol ni en el lanzamiento (lo paró el propio Unai) ni en el rechace, atrapado por Perisic, que se había adelantado antes del lanzamiento de su compañero.
Era obvio, pues, que alguien, o algo, quería que España, al margen de sus virtudes, que las tiene y las enseñó, iniciase esta Eurocopa con una goleada a un buen equipo, resolviendo así el siempre peliagudo trámite de debutar en una gran cita.
Martín Zubimendi (San Sebastián, 26 años) no tiene a nadie que le asesore en los temas de comunicación, y tampoco nadie que le gestione las redes sociales. «Tengo Instagram, pero lo que pongo, lo pongo yo», explica, y pone cara de sorpresa cuando en la conversación sale este tema. La mayoría de los compañeros sí tiran de ese tipo de empresas. Pero él no. Él, que dice poder tomarse algo en una terraza de Donosti sin que nadie le moleste, y que ahora baja en tren al centro de Londres sin que tampoco nadie repare en él, él, Martín, Zubi en el vestuario, es el faro de una selección española que puede amarrar de aquí al martes el billete para el Mundial. Un Mundial donde son favoritos, pero... «¿en qué nos beneficia decirnos todo el rato lo buenos que somos?», se pregunta él, una de las estrellas indiscutibles de la Premier. Y eso que lleva en el Arsenal dos meses.
PREGUNTA.La primera es muy fácil. ¿Qué echa de menos de Donosti?
RESPUESTA. A mi círculo más cercano.
P. ¿Quién lo compone?
R. Familia, amigos y mi perrita.
P. ¿Su perrita? ¿No se la ha llevado a Londres?
R. Estoy en ello, pero bueno, como de momento estoy ahí solo, creo que no le va a venir bien a ella.
R. Lea. Va a hacer cuatro años y medio que la tengo.
P. Eso es una relación consolidada.
R. Sí, sí, sí. Y la echo mucho de menos, no te creas.
P. A los que no tenemos perro nos cuesta un poco entender ese amor.
R. Es un amor incondicional, a ellos, a los perros, les da igual si has ganado o si has perdido, les da igual quién eres, si eres futbolista o no, y bueno, ese llegar a casa y que te reciba como si no te hubiera visto en meses...
P. Y al margen de Lea, ¿qué tal le va por Londres?
R. Bien, bien, la verdad que la adaptación ha sido fácil, creo que la vida del futbolista es más o menos parecida en todos lados, así que el día a día es bastante parecido.
P. ¿Dónde está viviendo?
R. Cerca de la Ciudad Deportiva, lejos del centro.
P. ¿Ha ido al centro de Londres ya?
R. Sí, sí, alguna vez.
P. ¿Y qué tal? Lo digo porque en Donosti le sería difícil pasar desapercibido, pasear, tomar algo...
R. No, ¡qué va! Yo podía hacer vida normal, tomarme un café, pasear...
P. ¿En serio? ¿En Donosti Martín Zubimendi podía tomarse un café en una terraza? Autógrafos, fotos...
R. Sí sí, y tan en serio. No tenía problema ninguno.
P. Bueno bueno... ¿y en Londres?
R. Pues igual. Yo cuando bajo, bajo en tren y no tengo problema. Alguno me reconoce, pero muy pocos, y que siga así. Es una ciudad enorme y cada uno va a su bola. Eres uno más.
P. ¿Y el inglés qué tal?
R. Yo pensaba que llevaba una buena base, pero claro, hasta que no llegas ahí no te das cuenta de que es más difícil de lo que parece. Pero bueno, lo entiendo bien. Y eso que dicen de que el inglés se le entiende mejor a los que no son ingleses es cierto.
El jugador de la selección y del Arsenal, en Las Rozas.ANTONIO HEREDIA
P. ¿Con quién se junta más?
R. Con Mikel, claro, y con el resto de españoles, que por el idioma es más fácil. Pero también intento salirme de mi zona de confort y hablar con todos.
P. Cuando no entrena, ¿qué hace allí?
R. De momento estoy teniendo visitas todas las semanas. Familia, amigos... Así que no me aburro.
P. ¿Qué diferencias ha encontrado entre el fútbol español y el fútbol inglés?
R. En Inglaterra todo es mucho más directo. Aquí en la Liga, tras recuperar el balón, quizás la mentalidad es mucho más de mantenerla y coger aire, pero allí, cada vez que hay una pérdida, el que recupera solo está pensando en atacar y tiene la capacidad física de, con una conducción, ponerse en área de rival.
P. Eso, ¿a usted le está costando?
R. Puede ser, pero también creo que elegí el equipo en función a mis características, a lo que proponían, y creo que el Arsenal es un equipo que tiene todas las características. Es capaz de llevar el peso del partido con balón, es capaz de correr a la espalda, de jugar rápido. Así que bueno, estoy teniendo que adaptar un poco a mi juego también. Me va a venir bien para crecer.
"En la Premier se corre más rápido, se choca más, son bestias físicamente y te empujan más, te agarran más..."
P. ¿Se corre más o se corre distinto?
R. Sobre todo, se corre a más velocidad. Las transiciones a veces son inevitables y sí que te hacen correr con nada. Corren para adelante y para atrás, claro, porque cuando pierdes la pelota... Hay veces que el fútbol se vuelve un poco incontrolable y te lleva ahí.
P. ¿Se choca más también? ¿Hay más disputas, más saltos?
R. Sí, el contacto está más normalizado. Al final también son bestias físicamente, así que bueno, sí que notas un poco al conducir el balón que te vienen, que te agarran, que te dificultan más la conducción, por ejemplo, y sí, en ese aspecto he notado más cambio.
P. Hablemos de la selección. ¿Qué le parece que se tenga por hecho que España es una de las grandes favoritas para ganar el Mundial?
R. Entiendo que puedan poner a España ahí en lo alto por lo que venimos haciendo, pero no sé, es que el hecho de hablar de ello aquí en el vestuario no sé a qué nos puede llevar, no entiendo los beneficios que nos pueda dar decir que somos buenos, o que podemos ganar el Mundial, así que bueno, aquí dentro lo llevamos con mucha naturalidad y creo que ese es el camino.
P. ¿Ustedes son conscientes de lo buenos que son? ¿O sí lo son y no le dan importancia?
R. Yo creo que sí, sí que somos conscientes, pero no sé, es que... Se me hace raro hablar todo el rato de lo buenos que somos, no sé, no es algo que ocurra en los vestuarios. En el vestuario no se habla de lo buenos que somos. Es que es impensable. No forma parte de las conversaciones, la verdad.
Martín Zubimendi.ANTONIO HEREDIA
P. Le definen como muy tímido.
R. Sí, con la edad creo que se va quitando un poco. De todas formas no diría tímido, yo creo que soy más, no sé, más reservado de primeras, pero luego ya...
P. Y que no le gustan las entrevistas.
R. Sí, eso sí es verdad.
P. ¿Pero no le gustan las entrevistas o los periodistas?
R. Pues no sé, al final por experiencias que he tenido... no me han aportado muchas cosas positivas. A veces han sido incluso negativas, me han metido en algún lío que otro... Ha habido algunas que me han causado momentos incómodos, entonces prefiero evitarlas a veces.
P. ¿Tiene gente que le ayuda con la comunicación?
R. No. Tengo mis redes sociales, pero las manejo yo.
P. El hecho de que sus padres sean profesores, ¿es mejor o es peor cuando uno es estudiante?
R. A la larga mejor, seguro. Obviamente la exigencia ahí ha estado, pero creo que he llevado bien esa exigencia.
P. ¿Sigue estudiando?
R. No. Estaba estudiando Ciencias de la Actividad Física y Deporte, pero lo tengo aparcado y no sé si lo retomaré.
"Mantengo la misma cuadrilla desde los tres años"
P. El hecho de ser hijo único, ¿qué le ha aportado y qué le ha hurtado, por decirlo así?
R. Es que como no he vivido lo otro, como no sé lo que es tener hermanos, pues tampoco sé lo que me ha faltado.
P. Pues lo típico, las peleas con el hermano por los juguetes, por la tele...
R. Pues es que no puedo comparar. Obviamente que con algún hermano tienes más compañía a nivel de ocio, pero bueno, en mi caso la verdad que he tenido dos padres súper implicados, muy activos también, muy involucrados con el deporte, así que en todo lo que ha sido el fútbol ha sido increíble cómo se han portado.
P. ¿Y la cuadrilla?
R. Sí, ahí en San Sebastián, en el País Vasco, es muy común buscarte ya tu cuadrilla y en ese aspecto he tenido mucha suerte, que la sigo manteniendo y desde los tres años que los conozco, pues está muy bien...
P. ¿Mantiene su cuadrilla desde los tres años?
R. Sí. Bueno, desde que empiezas el cole, que es con dos o tres, ¿no? Pues desde ahí.
P. La última. Ahora que ya prescrito, ¿hubo algo con el Madrid o no?
R. [Risas] ¿Ves lo que te decía de las entrevistas?