Un espectador la insultó en repetidas ocasiones mientras arbitraba un partido con comentarios violentos y machistas, como “puta” o “vete a limpiar”
Paula Lema y, al fondo, el indivíduo que la insultó.CAPTURA VÍDEO
La árbitra gallega que suspendió un partido de Liga Femenina de baloncesto por acoso machista, Paula Lema, ha defendido que espera que su decisión “signifique otro paso para que ninguna mujer tenga que volver a sufrir ningún tipo de violencia en ningún ámbito de la vida”.
Lema tuvo que parar el partido Bembibre-Girona el pasado fin de semana ante la actitud de un espectador, que la insultó en repetidas ocasiones con comentarios violentos y machistas, como “puta” o “vete a limpiar”, hasta que fue imposible continuar con el encuentro. El equipo local le ha prohibido volver a entrar en el pabellón de por vida.
Tras estos hechos, en un comunicado, ha agradecido a las federaciones y a la asociación de árbitros “su apoyo y su disposición para abordar y condenar estos actos”, además de dar las gracias por el apoyo de sus compañeros, así como de su entorno y su familia.
El mundo del baloncesto se ha volcado con Paula. Tanto la federación como muchos jugadores han querido expresar en las redes su indignación por lo sucedido. Hasta el jugador más emblemático del baloncesto español, Pau Gasol, ha condenado el suceso.
Lema pedido no continuar con su exposición mediática mientras se desarrollan los cauces legales que sigue esta situación.
“Espero que signifique otro paso para que ninguna mujer tenga que volver a sufrir ningún tipo de violencia en ningún ámbito de la vida”, ha expresado.
En su opinión, “no hay que silenciar las ocasiones” en las que los equipos arbitrales están “expuestos a insultos y vejaciones” y ha reclamado “que no queden impunes”.
“El hecho de ser comentarios machistas, sexistas o racistas es una agravante de las agresiones que sufrimos”, ha concluido.
El Club Baloncesto Bembibre ha condenado en un comunicado”no sólo las expresiones proferidas durante este encuentro, sino todo tipo de expresiones machistas o sexistas que atenten contra la integridad moral de las mujeres o de cualquier persona, en este caso concreto, contra la colegiada del partido”
El pasado 13 de diciembre, la borrasca Emilia iba a poner, de rebote, patas arriba un evento que se celebraría más dos meses después. Ese fin de semana, jornada 10 de la Liga Endesa, el temporal impidió que se disputasen dos partidos. En el Roig Arena, el Valencia-Casademont Zaragoza. Y en Gran Canaria, el Dreamland-Kosner Baskonia. La borrasca y el inasumible calendario. En el sorteo celebrado este lunes, hubo un asterisco.
Un lío propiciado porque el encuentro entre canarios y vitorianos todavía no se ha podido celebrar: se disputará el 8 de febrero, no sin 'mover' otro par de partidos. Y, dependiendo de ese resultado, los de Paolo Galbiati serán (si ganan) o no (si pierden) cuarto clasificado y cabeza de serie, arrebatándole (o no) la posición al UCAM Murcia. Por lo que en dicho sorteo, celebrado en el Teatre Martin i Soler - Palau de les Arts Reina Sofia de la capital levantina, el Barça no sabe si se las verá con los murcianos o con los vitorianos. Tampoco La Laguna Tenerife.
Una situación insólita, de complicadísima resolución (para el Zaragoza-Valencia sí se encontró acomodo en el calendario antes del fin de la primera vuelta) que ha propiciado alguna crítica. "Maravilloso, súper, mucha inquietud, mucha sorpresa... muy serio todo, me parece", comentó Ibon Navarro, entrenador del Unicaja, que defiende título, añadiendo: "No sé si se podría haber arreglado de otra manera, no estoy en la ACB, seguramente no. Pero no me parece muy serio". "La situación es un poco extraña sin saber que rival vamos a tener", valoró Jordi Trias, representante del Barça en el sorteo.
Finalmente, su equipo no se vio perjudicado por esta circunstancia. Los malagueños se las verán en cuartos con el Real Madrid, el líder. Por ese lado del cuadro también se disputa el Valencia (anfitrión)-Joventut. La Copa del Rey se disputará por primera vez en su historia en el asombroso Roig Arena de Valencia, entre el jueves19 y el domingo 22 de febrero.
A las pocas semanas de hacerse oficial el fichaje de Jordi Fernández, los Nets traspasaron a lo único parecido a una estrella que tenían en su plantilla. Una franquicia con el atractivo mediático de estar enclavada en Brooklyn y que hace nada presumía de un Big Three con Kevin Durant, James Harden y Kyrie Irving, mandaba a Mikal Bridges a los Knicks a cambio, principalmente, de futuro. El primer español (y tercer europeo) en sentarse como entrenador principal en un banquillo NBA captó el mensaje de reconstrucción. Pero, en su ideario y en su ambición de rookie, eso no significaba ni mediocridad ni desidia.
Estos Nets aparentemente destinados a las catacumbas de la clasificación, al tanking de cara al próximo draft, están siendo una de las sorpresas agradables del comienzo de temporada. No sólo han ganado más partidos de los esperados (rozan los puestos playoffs en el Este), también han llevado a la prórroga a los Nuggets de Nikola Jokic o a los campeones Celtics. Y al técnico de Badalona, que ya el curso pasado fue elegido mejor asistente de la NBA (votado por los General Manager), se vuelven las miradas y se le acumulan los elogios.
Ben Simmons
Destacan de él su método, "directo y detallista", y su inconformismo. "Nunca trabajas para aceptar la derrota, esperas que sirva", proclama, consciente de que el plan, más allá de los resultados, mira al porvenir. Este verano, Brooklyn liberará más de 100 millones de dólares en salarios (40 sólo de Ben Simmons, 19 de Bogdanovic...) y podrá lanzarse a por una o varias estrellas (los rumores sitúan a Giannis Antetokounmpo en el Barclays Center). Eso, unido al puñado de primeras rondas de draft acumuladas y al desarrollo individual que Jordi está llevando a cabo con varios de los jóvenes de su equipo, dispara las expectativas.
En la tantas veces monótona temporada regular NBA resulta llamativo presenciar un duelo de los Nets. Fernández, que antes del inicio del curso se llevó a su equipo a San Diego -"fue una de las pretemporadas más duras de mi carrera", aseguró Dennis Schroder-, apuesta por quintetos de small ball, muchas veces sin pívots, con defensas presionantes a toda pista que sorprenden al rival. El Brooklyn Grit lo llama: un baloncesto de garra y dureza. Ha otorgado los galones al veterano base alemán, que ha disparado su rendimiento cuando ya no muchos lo esperaban. Y tipos como Cam Thomas (más de 25 puntos por partido) o Cameron Johnson están siendo dos de las noticias más llamativas de estas semanas. Hasta se ha empeñado en relanzar la trayectoria de Ben Simmons, un número uno del draft (2016), tres veces All Star, arruinado por las lesiones y por su incapacidad menguante de cara al aro. "Quiero verle tirando más. Mi objetivo para él es 10 tiros por partido, tiene que encontrar una manera de llegar ahí. Sé que puede, él es más que capaz", ha retado al australiano.
Dennis Schroder y Jordi Fernández.BRIAN FLUHARTYGetty Images via AFP
"Jordi siempre te lo dice con sinceridad, sin tapujos. No va a endulzar nada... Espera que juguemos a un determinado nivel todas las noches, y si no lo hacemos, nos lo dirá. No le importa quién eres ni lo que has hecho", aseguraba Ziare Williams, otro de sus jóvenes. Cuando los Nets perdieron en la prórroga ante los Celtics después de ir mandando buena parte de la noche en el marcador, Jordi alabó a sus chicos, pero también les lanzó un mensaje inconformista: "No pueden estar satisfechos". Algo parecido a lo sucedido un par de días después ante los invictos Cavaliers, a los que llevaron al límite (dominaban por 12 en el acto final). Fernández, esta vez, no esquivó la autocrítica: "Les he dicho a los muchachos que ha sido mi culpa. Le di 12 minutos a Schröder en el último cuarto. No le di descanso. Así es como cae tu ejecución. Así es como cae tu defensa. No le di descansos a Cam. Al final, lo pagamos. Tengo que ser mejor".
El de Badalona, que también es seleccionador de la flamante Canadá (hace unos días recibió la visita de su mentor Sergio Scariolo, con el que trabajó en el verano de 2017 en la selección española), es consciente de dónde está y lo que se espera de él. Llegó hace 15 años a EEUU y ha ido ascendiendo desde lo más bajo (becario en una empresa de tecnificación individual), puesto a puesto, banquillo a banquillo, hasta la cima. Ahora maneja un grupo de 60 personas, entre jugadores, cuerpo técnico, médicos, analistas... Por eso, cuando estos días le preguntan recurrentemente por su hito, una barrera derribada comparable a la de Fernando Martín en 1989, él lo valora en su justa medida. "Este paso es un orgullo, pero quiero más", aseguraba en una entrevista en Gigantes.