Dice adiós a la competición con 40 años tras obtener un tiempo de 1h03:28, a tres minutos y 30 segundos del vencedor
El británico Mo Farah.Kirsty WigglesworthAP
El británico Mo Farah, uno de los mejores atletas de todos los tiempos, ha terminado en cuarta posición en la ‘Great North Run’ disputada entre Newcastle y South Shields, la última prueba de su carrera.
Ganador de cuatro oros olímpicos, seis títulos mundiales y cinco europeos, todos en los 5.000 y 10.000 metros, entre otros logros, Farah dijo adiós a la competición con 40 años con un tiempo de 1h03:28, a tres minutos y 30 segundos del vencedor, el etíope Tamirat Tola (59:58).
“Es muy emocionante. Han pasado muchas cosas por mi mente. Todo lo que sé es correr y es lo que me hizo feliz durante tantos años. Correr es lo que me salvó”, ha dicho, emocionado, el atleta nacido en Somalia.
Completaron el podio de la prueba masculina el belga Bashid Abdi y el etíope Muktar Edris, y en la femenina se impuso la keniana Peres Jepchirchir con un crono de 1h06:45, al superar a su compatriota Sharon Lokedi y a la británica Charlotte Purdue.
La maratonista ugandesa Rebecca Cheptegei, que participó en los Juegos Olímpicos de París en agosto, se encuentra entre la vida y la muerte, quemada "en más del 80%" después de que su pareja intentara quemarla viva en el oeste de Kenia el pasado domingo por la tarde.
Hacia las 14.00 hora local (11.00 GMT), el novio keniano de la deportista de 33 años, Dickson Ndiema Marangach, entró en su casa de Endebess, localidad del condado de Trans-Nzoia, mientras ella estaba en la iglesia con sus hijos, detalla un informe policial.
Cuando regresaron, "roció gasolina sobre Rebecca antes de provocar el fuego", detalla el informe, y agrega que el hombre también resultó quemado por las llamas. No se ha proporcionado información sobre el estado de los niños y se desconoce el motivo del ataque.
"Cheptegei se encuentra en cuidados intensivos en estado crítico después quemársele el 80% de su cuerpo", dijo a los periodistas el martes por la tarde Owen Menach, director en funciones del Hospital de Enseñanza y Referencia Moi (MTRH) en Eldoret, en la ciudad del Valle del Rift, donde se encuentra ingresada.
"Las quemaduras fueron realmente muy graves, algunas de ellas muy profundas, particularmente en los músculos de la espalda", dijo, asegurando: "Estamos haciendo todo lo posible para salvarle la vida". Su acompañante, internado en el mismo establecimiento, sufrió un 30% de quemaduras, indicó también.
El padre y la hermana del atleta, que finalizó 44º en el maratón de los Juegos Olímpicos, están presentes en Eldoret.
"Totalmente inaceptable"
Rebecca Cheptegei se había instalado en Endebess, una localidad a 25 kilómetros de la frontera con Uganda donde se formó, tras comprar allí un terreno y construir una casa, según medios kenianos.
Ella y Dickson Ndiema Marangach formaban "una pareja que tenía constantemente disputas familiares", afirma el informe policial, según el cual "un bidón de cinco litros, una bolsa y una gorra negra que supuestamente pertenecían a Dickson y un teléfono móvil quemado que pertenecía a Rebecca fueron encontradas" en el lugar de la tragedia.
El presidente del Comité Olímpico de Uganda, Donald Rukare, pidió oraciones por la "plena recuperación" del maratonista.
"Digamos todos NO a la violencia, especialmente contra las mujeres. Esto es totalmente inaceptable y condenamos este ataque completamente injustificado. Juntos, levantémonos contra la violencia", escribió en un mensaje en X.
En los últimos años, varias tragedias han devastado el mundo del atletismo en Kenia.
En abril de 2022, el cuerpo de una atleta bahreiní de origen keniano, Damaris Mutua, fue encontrado en Iten, un famoso lugar de entrenamiento para carreras de larga distancia en las mesetas del Valle del Rift y se sospecha que su pareja la mató.
En octubre de 2021, la prometedora atleta Agnes Tirop, de 25 años, doble medallista de bronce mundial en los 10.000 m (2017, 2019) y 4.ª en los Juegos Olímpicos de Tokio en los 5.000 m, fue encontrada muerta a puñaladas en su casa de Iten.
Su marido, Emmanuel Ibrahim Rotich, está siendo procesado por asesinato aunque él niega las acusaciones.
Según un estudio de la Agencia de Estadísticas de Kenia (KNBS) publicado en enero de 2023, el 34% de las mujeres que viven en Kenia han sufrido violencia física desde los 15 años.
Las mujeres casadas "tienen muchas más probabilidades de haber sufrido violencia", estimó este estudio, destacando que el 41% de las mujeres casadas denunciaron tales hechos frente al 20% de las mujeres solteras.
El pasado 19 de agosto, Iván Penalba ganó las 100 Millas del Muro de Berlín con un tiempo de 13 horas y 56 minutos, junto a Carmen Pérez, su pareja, que también se impuso en categoría femenina. Sólo dos meses después, el ultrafondista valenciano tardó más de una hora en recorrer 60 metros. Los que tuvo que atravesar, con el fango hasta la cintura, para acceder a la casa de su padre, de quien no sabía nada desde dos días atrás. Cinco minutos por zancada entre pilas de coches y escombros en Alfafar. «Fueron momentos muy dramáticos, porque ni siquiera había cobertura de móvil. En ese momento teníamos que hacerles llegar lo primordial: algo de comida», detalla Penalba a EL MUNDO, con el alivio de quien no perdió a ningún familiar, con el horror de quien asistió a la devastación y con la esperanza de quien siempre vislumbra una meta, por lejana que sea.
Familiarizado con todo tipo de causas solidarias, Penalba se volcó desde el primer minuto con su pueblo. En las tareas más duras, como el desescombro y el reparto de víveres, y en otras que pasan desapercibidas. De este modo pretende ayudar a la Unión Deportiva Balompié Alfafar, con la que había empezado a colaborar a principios de octubre. Una escuela de fútbol, fundada en 1994, arrasada hoy por la DANA. Sin embargo, entre palada y palada, Iván aún saca tiempo para ayudar a los niños. «Ya no es por mí, sino por ellos, que han perdido muchas cosas. Así que estoy intentando reubicarlos para que sigan entrenando y no se queden un año sin hacer nada». Doce meses, ahora mismo, se antojan un horizonte inabarcable en Alfafar.
«Durante el día vives en una burbuja de pesadilla, con la mente enfocada solamente en el trabajo. Pero cuando por la noche te paras a pensar un poco, te dan ganas de llorar, de tirarlo todo por la borda y no salir de la cama. Dentro de un mes, cuando ya no salgamos en los telediarios, aquí no va a haber nada y nos enfrentaremos a una situación aún más dura», vaticina Penalba, el único español en subir dos veces al podio en la Badwater 135, una de las carreras más extremas del planeta, con 217 km a casi 50º C en el californiano Valle de la Muerte. Esa resistencia debe ponerse a prueba ahora en Alfafar, una población de 22.000 habitantes que deberá «empezar de cero». «¿Quién va a montar un negocio? ¿Quién va a comprar, si no hay dinero? Por eso le pido a la gente que no deje de donar».
«¿Cómo vamos a salir de esto?»
En ese mismo estupor, plagado de interrogantes, vive la nadadora Merche Peris en Paiporta. «Me siento colapsada y no veo la luz. Todos los negocios han quedado arrasados: la peluquería, las uñas, la tienda de fotos, el supermercado... ¿Cómo vamos a salir de esto? Si te soy sincera, mi mayor miedo es que dentro de una semana la gente ya no se acuerde o piensen que somos unos pesados», dice a este diario la campeona de Europa en 2012 de 50 metros espalda.
Desde hace dos semanas, Peris no encuentra descanso. Ni por la noche, cuando apenas logra conciliar el sueño, ni en sus extenuantes jornadas de faena, descargando camiones, moviéndose de aquí para allá en permanente misión humanitaria. «No sé cómo estamos aguantando. Me siento muy orgullosa de la gente joven que ha venido a ayudarnos. Es algo que me está llenando el corazón y me alivia de muchas otras cosas», reflexiona antes de alzar la voz. «Se nos avisó cuando ya había muertos y eso es intolerable. Ellos son los culpables de esas muertes. Tienen que asumir su responsabilidad y no señalarse entre sí. No somos imbéciles».
A esa censura se suma Penalba, sin rubor en subrayar que «ningún político se ha tomado esto como si tuviese un hijo aquí» y muy consciente de que con el mero voluntarismo no alcanza. «Han tardado muchísimo en llegar y se han quedado cortos. Se requiere mucha más ayuda profesional, porque todo se ha convertido en un foco de infección brutal y va a ver muchísimas infecciones», manifiesta.
Peris, con sus perros, en Paiporta.EL MUNDO
Peris, olímpica en Pekín 2008, siempre se ha considerado de Paiporta, donde vive desde hace siete años y donde nacieron su padre y su abuela. No obstante, cada mañana recorre 30 km hasta su puesto de trabajo. El primer tramo, en coche hasta Valencia. Desde la capital, en tren hasta Puzol. «Si el día 29 ese tren llega a tardar 10 minutos más, la DANA nos hubiese pillado al volante a mi marido y a mí de vuelta a casa».
La pasada semana, la madre de Peris sufrió una caída cuando intentaba cruzar su calle, cubierta por el lodo. Y allí tuvo que esperar a ser atendida por una ambulancia militar. Esos resbalones, en cambio, se antojan una trivialidad en la zona cero de la tragedia. Merche aún no ha podido olvidar los gritos de auxilio de quienes sólo unos minutos más tarde perecerían bajo la riada. Hoy, cada vez que sale a la calle, lo cotidiano queda engullido por lo dantesco. «He visto portales donde el agua arrancó los marcos de las puertas. Ahora, frente al mío hay una cornisa».
Penalba tampoco puede quitarse de la cabeza la visión del agua, bajando «muy despacito». «Todo empezó, literalmente, a irse. Desde los coches a los contenedores. Sin dejar nada a su paso. Todo destrozado, como si hubiesen caído tres bombas. Fue alucinante», subraya el plusmarquista español de 24 horas (274,322 km). Muy consciente de sus raíces, rechaza cualquier ademán de heroísmo. Simplemente se ve «arrimando el hombro como cualquiera». Su mesura ni siquiera se tambalea a la hora de mirar hacia adelante. «No sabemos nuestras necesidades para dentro de una semana. Según avancen las cosas tomaremos iniciativas para que la gente vea cómo está la situación y cómo se puede ayudar», concluye.