El mayor de los Espargaró firma su fin de semana ideal llevándose el GP de Cataluña. Aparatosísimo accidente Bagnaia en el arranque
Espargaró, durante la carrera.JOSEP LAGOAFP
“Estoy sin palabras. Me alegro mucho de que al final no haya pasado nada en la primera salida y, además, me han dicho que Pecco está bien. Esta victoria quiero dedicársela a él”. La preocupación por el estado de Bagnaia, vigente campeón del mundo, fue lo más importante en el podio del Gran Premio de Cataluña.
Aleix Espargaró culminó su fin de semana perfecto sumando el triunfo del domingo a la victoria conseguida en la sprint race con un gran adelantamiento a Maverick Viñales, que acabó segundo.
La caída de Bagnaia fue de esas que hiela la sangre a cualquiera. Justo después de que Bastianini, quien sufrió además una fractura en el maleolo derecho, provocara un primer incidente que acabó con varios pilotos en el asfalto, al líder del mundial le hizo un extraño su montura, salió despedido y, por si fuera poco, Binder pasó por encima de sus piernas.
Que una ambulancia tuviera que recogerlo en la misma pista para trasladarlo al centro médico del circuito, por mucho que los sanitarios levantaran el pulgar para tratar de tranquilizar a propios y extraños, no era un buen presagio. Que, varios minutos después, se decidiera trasladar al italiano, quien permaneció consciente en todo momento, al Hospital General de Catalunya para llevar a cabo más pruebas no hizo más que invitar a pensar que a Bagnaia, hasta ahora líder intratable del mundial, se le iba a complicar muchísimo la opción de repetir el campeonato alcanzado el año pasado.
El doctor Charte, no obstante, dejó entrever un casi inesperado hilo de esperanza: a Bagnaia no se le detectaron fracturas en el centro médico del circuito, pero había que hacer un TAC para comprobar que todo estuviera realmente bien. Por ahora, se mantiene a la cabeza de la tabla, si bien Jorge Martín, tercero en Montmeló y segundo en el campeonato, ha conseguido colocarse a cincuenta puntos de distancia.
Fútbol femenino
MARINA PINA
@marinapinau
Actualizado Viernes,
15
septiembre
2023
-
15:21La fecha del encuentro, 19 de septiembre, se había decidido el pasado...
A veces celebra los goles con lances al banderín del córner, un derechazo al aire que trae aires de La Puebla, un guiño torero. Es Morante Jr, como reza su camiseta del Betis, el nombre sobre el número 17, el mítico dorsal de Joaquín, leyenda verdiblanca, en sus dos etapas (2000-2006; 2016-2023). Su carrera futbolística viene adelantada de tiempos, meteórica, al ritmo de los grandes talentos. Juega en Juvenil A, Pellegrini lo llamó en el primer parón de selecciones ante la ausencia de los internacionales y ahora precisamente la selección española de sub'18 se lo lleva a él, convocado durante esta semana en Las Rozas.
"Yo de pequeño, hasta después de la comunión, quería ser torero. Hasta que te das cuenta de lo que hay. A mi padre le cogió el toro y vi lo que era la recuperación. Yo decía que el balón da menos 'cornás", dice Morante Jr. en el vídeo de la Federación Española en el que dibuja su estancia con la selección española, con un capote de brega al hombro y un balón bajo el brazo. Durante la pieza audiovisual, el júnior llama desde la concentración de Las Rozas por videoconferencia al sénior. O mejor digamos al maestro. "¿Qué pasa? ¿Cómo va eso? (...). ¿Sabes si te pone por un lado o por otro ?", pregunta curioso el genio como un padre más. "Estoy entrenando por la izquierda", contesta el chaval. "¿Y dormir qué?"
Desvela el hijo que a Morante, el hombre que torea más despacio que ninguno, más ceñido que nadie, mejor que todos, le encantaba Zidane: "Decía que quería torear como Zidane jugaba. Él también se atreve. De mi padre he sacado el atrevimiento". Aparece en el vídeo Dani Ceballos, que revela un tatuaje bíblico en la pierna derecha de una verónica de Morante el día que cortó el rabo en la Maestranza (26 de abril de 2023). Que es como tatuarte a Dios.
José Antonio Morante sénior siempre ha sido tremendamente aficionado al fútbol. Un hermoso campo flanquea la entrada a la Huerta de San Antonio, allí en La Puebla, a la vera de Las Marismas. Al fondo está la placita de tientas que casi cae al Guadalquivir. El maestro gustaba de montar partidos con las gentes del pueblo y la cuadrilla, y su corazón siempre ha estado entre el Betis y el Real Madrid. Últimamente, por su exilio médico en Portugal, se le ha visto animando al Benfica.
Precisamente en el Betis están encantados con el junior. "A Morante lo firmamos de mediapunta y segundo delantero, pero el año pasado se adaptó muy bien para jugar de 9 y acabó jugando de 9 en el juvenil A siendo de primer año", cuentan fuentes béticas. Es más: profundizan en su juego como si yo hablase de la tauromaquia del padre, que es esférica, pues construye a uno de los toreros más importantes de la historia.
El futbolista, en la videollamada con su padre.RFEF
De Morante Jr dicen por el Benito Villamarín que jugando de fuera hacia adentro tiene mucho peligro: "Y además ha mejorado mucho a nivel físico, su velocidad, su agilidad, la zancada...y en banda derecha es donde está dando su máximo rendimiento. Es muy versátil. Puede jugar en cualquier posición del ataque. Donde menos lo veo es a pierna natural, de extremo izquierdo, pero es donde ha hecho precisamente grandes partidos, como ante el Real Madrid, el Atlético o el Bayern Múnich. Es un jugador muy completo porque a nivel físico ha crecido mucho, mide alrededor de 1.82. Tiene muchísima calidad y un pie izquierdo de élite. A la hora de rematar, centrar es muy bueno con ese pie".
Detalla Isaac Escalera, compañero de la cadena COPE en lides deportivas, que va por delante de su camada, que en la división de honor juvenil, donde están todos los grandes -Real Madrid, Barcelona...- "los mejores jugadores son los de tercer año, que están más hechos y son más fuertes, y él siendo de primer año ya estaba jugando con ellos. Y este año ha sido incluso capitán en algún partido". Escalera percibe en Morante Jr "mucha calidad, con mucha clase, distinto a todos". ¿Les suena? Honra merece quien al tronco sale.
José Antonio, en un entrenamiento con la selección.RFEF
"Y es zurdito", apostilla Isaac. A Morante le atisbaron futuro los ojeadores del Betis en unas "captaciones", cuando jugaba en Segunda Cadete del Coria. Los técnicos se están sorprendiendo con la evolución física y futbolística. "Mentalidad de tío maduro, que se lo está tomando en serio. Y el talento que tiene, trabajándolo, le está dando todo el resultado", afinan desde el Betis, por el que también Curro Romero bebe los vientos. Esta llamada de la sub'18 confirma el camino que apuntan en Heliópolis hacia el fútbol profesional.
Una anemia hemolítica autoinmunitaria es una enfermedad rara, tan rara que en la mitad de los casos no se llega a determinar la causa. Por un virus, la reacción a un fármaco o un coágulo, el cuerpo destruye sus propios glóbulos rojos, la sangre deja de transportar oxígeno y ¡plof! Ainhoa López, precisamente Ainhoa López, se desmayó el 24 de mayo del año pasado justo al llegar a casa de sus padres en Barcelona. Después de pasar por un linfoma de Hodgkin en 2022, la temporada pasada había vuelto a brillar como escolta del Spar Girona, en lucha por la Liga Femenina y la Eurocup hasta las semifinales, pero en cuanto acabaron los partidos se le agotaron las fuerzas. A sus 27 años tenía que iniciar otro largo camino, esta vez con un paso por la UCI y un cumpleaños en el hospital incluido, para volver a las pistas.
La semana pasada lo consiguió con cinco puntos ante el Osés Construcción que le supieron a vida. «Fue muy emotivo, sentí mucho cariño, y las sensaciones fueron buenas. Me encontré con más confianza de la que pensaba», reconoce López a EL MUNDO en el pabellón de Fontajau de Girona, donde todos los que pasan la felicitan y animan. Con dos graves dolencias ya derrotadas, a ver quien la para ahora.
¿Hasta el desmayo no notaba síntomas?
No notaba gran cosa. Al acabar la temporada me quedé entrenando una semana más en Girona y me notaba cansada, tenía dolores de cabeza, pero hasta que no llegué a casa de mis padres no me desmayé. Supongo que fue supervivencia, algo instintivo. Me iban bajando los glóbulos rojos y yo no lo sabía, casi ni me daba cuenta. Un hombre debe estar sobre los 15 de hemoglobina; una mujer, alrededor de los 12; y cuando llegué al hospital yo estaba a 3,5. Había riesgo de todo, me podía haber desplomado en cualquier momento.
¿Cuál fue el tratamiento?
Estuve ingresada en la UCI del Hospital del Mar y me hicieron 12 transfusiones de sangre hasta que los médicos dieron con el click de cómo frenar la anemia. Me hicieron muchas pruebas, muchísimas pruebas. Fue sobrevivir cada día, luchar hasta encontrar la medicación adecuada. Ahora, cada vez que me preguntan, intento animar a la gente a que donen sangre porque a mi me salvó la vida.
¿Ahora le limita de alguna manera? ¿debe seguir medicándose?
Estuve todo junio ingresada y al salir sí debía seguir una pauta de medicación, pero ahora ya no me medico. Sólo tengo que seguir controles mes a mes y, de momento, todo en orden. Me ha costado mucho ponerme en forma esta temporada porque quise volver muy rápido, me hice una fractura de estrés en el pie izquierdo y fue un tormento. Tenía unas ganas locas de volver a pista, pero tenía que quedarme en el gimnasio. Veía a mis compañeras jugar y yo ahí, haciendo ejercicios de fuerza. Fue duro porque, además, es una de esas lesiones en las que das dos pasos adelante y uno hacia atrás. Por suerte ahora ya me encuentro totalmente recuperada y sin secuelas.
¿La anemia hemolítica tenía relación con el linfoma de Hodgkin que sufrió hace tres años?
Cuando me llevaron al hospital fue lo primero que pregunté. Era mi principal preocupación. Pero después de todas las pruebas se descartó. La anemia fue el resultado de un proceso vírico, le puede pasar a cualquiera. Supongo que si me hubiera ocurrido de aquí a 10 o 15 años ni lo hubiera pensado, pero era inevitable relacionarlo con tan poco margen de tiempo. Lógicamente me venía a la cabeza la pregunta: «¿Cómo puede ser que me vuelva a tocar algo tan grave tan pronto?».
El diagnóstico del 18 de enero de 2022
Hija de Manuel López, que jugó al baloncesto en el Santiago Apóstol de L’Hospitalet, y de Loli Rodríguez, una de las pioneras del Barcelona de fútbol, Ainhoa López tuvo que escoger entre papá y mamá y lo tuvo claro. A los seis años ya formaba parte de el Club Bàsquet Grup Barna y después saltaría al Sant Adrià para destacar en categorías inferiores -fue subcampeona del mundo sub’16 con España- hasta debutar en Liga Femenina con el Spar Girona con apenas 19 años. Varias universidades de la NCAA le ofrecieron becas, pero decidió hacer carrera en España. Después de pasar por modestos como el Zamarat de Zamora y el Ensino Lugo, era titular en el Barcelona de Liga Femenina 2 cuando llegó un diagnóstico que no olvida.
«Fue el 18 de enero de 2022, siempre lo recordaré. Me empecé a notar unos bultitos en el cuello y fui al médico porque me insistía mi madre. Estuve unas semanas esperando a saber qué era y realmente yo seguía entrenando y jugando como siempre. Hasta que no tuve que parar a tratarme no me di cuenta de lo grave que era», rememora. Durante varios meses estuvo sometiéndose a sesiones de quimioterapia y radioterapia mientras seguía a sus compañeras que luchaban por ascender. Al final las dos alegrías llegaron juntas. El conjunto azulgrana subió a Liga Femenina y poco después, el 8 de julio, «remisión completa», el cáncer de López ya no existía. Su recuperación fue tan extraordinaria que poco después volvió a llamar el Spar Girona, uno de los cuatro mejores equipos españoles, junto a Valencia Basket, Perfumerías Avenida y Casademont Zaragoza
La autocompasión es normal en su caso. Es lógico pensar: '¿Por qué siempre me pasa a mí?'.
Obviamente cuando estaba en la UCI por la anemia no entendía por qué me había vuelto a tocar. Pero ya está, son cosas que pasan. Ahora digo que soy como un gato, que tengo siete vidas y sólo he gastado dos. Me quedan cinco. Tendréis que aguantarme mucho más tiempo. Sigo vivo y muy agradecida por haberme recuperado. Especialmente a la sanidad pública porque realmente la he utilizado.
¿Nunca se ha planteado dejarlo?
Ser deportista profesional implica un entrenamiento exigente y mi madre sí me lo sugirió, pero le respondí que ni de coña. No se me pasa por la cabeza. El baloncesto es mi pasión y lucharé lo que haga falta para seguir jugando. Si yo viera que me estoy haciendo daño, me retiraría, pero según los doctores no tiene nada que ver. Lo que me da rabia es que algo se tuerce siempre cuando estoy jugando mejor. La temporada pasada acabé muy bien, con mucha confianza, me notaba con chispa y tuve que volver a parar durante muchos meses. Pero resisto.
David RamirezAraba
¿Se nota diferente como jugadora después de todo lo vivido?
Diría que no. Tengo mi juego, mi carácter y sólo necesito más entrenamientos, más partidos, más ritmo competitivo. Me caracterizo por ser una jugadora explosiva, una luchadora, y esa personalidad sigue ahí.
Como le pasó recientemente a Tomás Bellas, ex base de Gran Canaria o Fuenlabrada que superó un linfoma de Hodgkin, todo el baloncesto se vuelca para apoyar.
Es normal. Cuando compartes una experiencia así, la gente empatiza contigo y realmente te intenta ayudar. Yo ahora en todos los campos siento mucho cariño, eso de que el baloncesto es una gran familia. Quiero devolver ese amor en la pista y ayudar estas entrevistas para dar visibilidad. Como deportistas podemos hablar de temas que muchas familias viven en silencio.