El mayor de los Espargaró firma su fin de semana ideal llevándose el GP de Cataluña. Aparatosísimo accidente Bagnaia en el arranque
Espargaró, durante la carrera.JOSEP LAGOAFP
“Estoy sin palabras. Me alegro mucho de que al final no haya pasado nada en la primera salida y, además, me han dicho que Pecco está bien. Esta victoria quiero dedicársela a él”. La preocupación por el estado de Bagnaia, vigente campeón del mundo, fue lo más importante en el podio del Gran Premio de Cataluña.
Aleix Espargaró culminó su fin de semana perfecto sumando el triunfo del domingo a la victoria conseguida en la sprint race con un gran adelantamiento a Maverick Viñales, que acabó segundo.
La caída de Bagnaia fue de esas que hiela la sangre a cualquiera. Justo después de que Bastianini, quien sufrió además una fractura en el maleolo derecho, provocara un primer incidente que acabó con varios pilotos en el asfalto, al líder del mundial le hizo un extraño su montura, salió despedido y, por si fuera poco, Binder pasó por encima de sus piernas.
Que una ambulancia tuviera que recogerlo en la misma pista para trasladarlo al centro médico del circuito, por mucho que los sanitarios levantaran el pulgar para tratar de tranquilizar a propios y extraños, no era un buen presagio. Que, varios minutos después, se decidiera trasladar al italiano, quien permaneció consciente en todo momento, al Hospital General de Catalunya para llevar a cabo más pruebas no hizo más que invitar a pensar que a Bagnaia, hasta ahora líder intratable del mundial, se le iba a complicar muchísimo la opción de repetir el campeonato alcanzado el año pasado.
El doctor Charte, no obstante, dejó entrever un casi inesperado hilo de esperanza: a Bagnaia no se le detectaron fracturas en el centro médico del circuito, pero había que hacer un TAC para comprobar que todo estuviera realmente bien. Por ahora, se mantiene a la cabeza de la tabla, si bien Jorge Martín, tercero en Montmeló y segundo en el campeonato, ha conseguido colocarse a cincuenta puntos de distancia.
CARLOS FRESNEDA
Corresponsal
Londres
Actualizado Miércoles,
5
julio
2023
-
18:15Este miércoles dos de los manifestantes consiguieron irrumpir en uno de los partidos...
Los compromisos internacionales y las vacaciones han impedido que los 20 capitanes de Primera División encontraran un hueco para reunirse todos juntos y poner en común sus opiniones acerca del partido que LaLiga quiere celebrar entre Villarreal y FC Barcelona en Miami el próximo 20 de diciembre.
Lo han hecho por partes, pero la sensación general es la de "cabreo" por la "falta de información" que les ha llegado acerca de este encuentro que ha presentado este miércoles en la propia ciudad norteamericana, Javier Tebas, presidente de LaLiga. "Salvo un pequeño tema formal, ya está terminado, podemos decir que el sábado 20 de diciembre se jugará en Miami un partido oficial de LaLiga, Villarreal-Barcelona, un partido con puntos en juego", declaró durante el Sports Summit USA 2025.
Así, el primer paso que han consensuado es convocar de manera urgente a Villarreal, FC Barcelona y LaLiga para unificar la información acerca de este encuentro correspondiente a la jornada 17 de la competición doméstica.
En esa reunión se solicitará conocer los puntos que ya se adelantaron en el encuentro del 21 de agosto. Se trata de obtener información sobre:
- Criterio deportivo para seleccionar a los clubes participantes.
- Número de partidos por temporada fuera de España.
- Inyección económica extra para los clubes participantes.
- Desplazamiento (artículo 8 y 9 del Convenio Colectivo: un día seguido de descanso y 72h máximo de concentración, incluidos trayectos).
- Temperaturas y jet lag.
- Seguro médico ante lesiones incapacitantes.
- Seguros legales.
- Elección trío arbitral.
- Si los derechos televisivos están dentro del 0,5% de LaLiga a AFE.
Esta será la primera medida de presión que quieren ejercer ante las informaciones contrapuestas recibidas de las partes acerca de este partido ya que su intención inicial es apostar por el diálogo. Aunque no se descartan otras si los actores no acudieran a esta reunión.
Lugar y beneficios
El presidente de LaLiga ha confirmado también el lugar de la celebración del partido "el Hard Rock Stadium" y ha respondido acerca de las quejas de la MLS: "Yo no tengo ningún miedo a que haya competiciones de otras ligas que vengan a España a jugar un partido, o la Premier League".
Por otro lado, ha explicado de manera sucinta los beneficios que eso supondrá para la ciudad norteamericana: "Vamos a estar cuatro o cinco semanas antes del evento deportivo y después donde vamos a dar a conocer las cosas que hace LaLiga", ha apuntado.
Por su parte, el Villarreal ha reiterado en un comunicado su intención de facilitar el traslado a los aficionados amarillos que quieran desplazarse a ver el partido y ofrecérselo de manera gratuita y han elevado al 30% el descuento en el abono para los socios que no quieran o no puedan acudir.
La etapa entre Muret y Carcassone fue un buen síntoma de la frustración permanente del ciclismo español, del querer y no poder del que otrora era la envidia del resto, ahora relegado a las migajas. Carlos Rodríguez no pudo intentarlo con más ahínco y ambición en la fuga del día. Fue protagonista total, sumando su esfuerzo al de la jornada anterior camino de Superbagnères (donde ganó su compañero Thymen Arensman), pero cada vez que había una selección, el granadino perdía comba.
Algo parecido a Iván Romeo, "etapa marcada", sacrificio suyo y de todo el Movistar que acabó en las lágrimas del prometedor ciclista en meta, en la escapada pero lejos de la victoria. "Era un día para mí, pero fui siempre a contrapié. Terminar el 14º no es lo que quería. Tengo mucha rabia dentro porque había piernas para estar más adelante", se sinceró.
Rodríguez finalmente sacó un buen pellizco de ventaja para la general (« no era lo principal»), en la que ascendió a la novena plaza. Las migajas. No quebró ninguna de las maldiciones que persiguen a los nacionales en el Tour. Precisamente él fue el último en alzar los brazos, 42 etapas atrás, brillante en Morzine 2023, donde hizo lo que casi nadie, sorprender a Pogacar y Vingegaard. Ese mismo año, días antes, Pello Bilbao había roto una racha que había puesto alarmantemente el contador de la sequía en 100. Otro dato para reflexionar: España no se queda sin al menos un top cinco en las primeras 15 etapas desde 1980. Para encontrar otro caso similar, hay que remontarse a 1950.
Y más. En lo que llevamos de siglo, España sólo se ha quedado una vez sin representación en el top 10 final del Tour. Fue en 2022, cuando Luis León Sánchez sólo pudo ser 13º a casi 50 minutos de Vingegaard.
Rodríguez, que habló de sus «mejores sensaciones» y de «seguir intentándolo», y Enric Mas, son los señalados. Por contrato, por talento y por galones. Ambos amanecieron mirando a la general y ambos han acabado pensando en otra cosa. Una escapada, una etapa que alivie las críticas. Mientras que el del Ineos admite ir a más, el balear, con tres podios de la Vuelta en su palmarés, parece bloqueado mentalmente con el Tour, en el que ya cumple siete participaciones (quinto en 2020 y sexto en 2021). «Cuando vienes a intentar hacer la general y tienes la mala suerte, por llamarlo de alguna manera, de salir de esa clasificación, asimilarlo cuesta un par de días», analiza su director José Joaquín Rojas después de la decepción de las jornadas alpinas. «Es más psicológico que físico, es más mental que otra cosa. Tiene que pasar el duelo. En los Alpes veremos al Enric de siempre», augura.
Carlos Rodríguez, en el Tour.CHRISTOPHE PETIT TESSONEFE
Rojas, que presenció bien de cerca los éxitos de su inseparable Valverde, de Contador y Purito, cuando ganar era norma, es consciente de la presión sobre el ciclismo español. Que no gana un Tour desde 2009 (Contador, el último en vestir de amarillo también), que no pisa un podio desde 2015 (Valverde), pero que tampoco lucha por la Montaña (el último fue Samuel Sánchez, en 2011) o por la Regularidad (Freire en 2008). Rojas se ciñe al Movistar, un equipo que no se lleva una etapa desde Nairo Quintana en Valloire, en 2019. «No nos sentimos presionados. Somos un equipo de la mitad de la tabla para atrás en cuanto a presupuesto y no se pueden hacer muchas maravillas. Cualquiera del UAE estaría en el podio. Nosotros con lo que tenemos estamos satisfechos. Sabemos cuáles son nuestras posibilidades», confiesa.
Esta vez fueron 10 los españoles de inicio, cada uno con diferentes misiones. Por suerte, ninguno ha tenido que retirarse. Marc Soler brilla en su preciada labor de sombra de Pogacar. Los jóvenes Iván Romeo y Pablo Castrillo se divierten (y sufren) en su debut. Ion Izagirre (que también ganó etapa en aquella edición de 2023) y Alex Aranburu, compañeros en el Cofidis, pasan desapercibidos. García Cortina y su espíritu disfrutón cumple en su labor de protección y apunta a jornadas más propicias: «En la tercera semana hay un par de etapas que me gustan y también habrá más fatiga en todo el mundo. Ojalá».
Luego está la pareja del Arkea, dos tipos bajo el radar que están rindiendo. Pues ambos, Cristián Rodríguez y Raúl García Pierna, tienen la misión de proteger a la esperanza francesa, Kevin Vauquelin. El almeriense es el segundo mejor español en la general (19º), espoleado por el fin de su contrato en el equipo galo. «Para mis aspiraciones personales no es el momento. Con la edad y la experiencia que tengo, me gusta más trabajar para un compañero así, que hace buenos resultados. Que por ejemplo, ser el 15 de la general, que podría», confiesa en EL MUNDO quien pronto tuvo que buscarse la vida fuera de España. «Fue lo mejor que pude hacer. En Francia estoy súper bien y no sé si volveré, porque se me valora más. Cuando voy a España siempre me piden más, no me valoran lo que hago. Es un poco raro», protesta.
A su lado, también de rojo Arkea (aunque el año que viene le espera el Movistar), la sonrisa inseparable de García Pierna, estirpe de ciclistas (su padre es Félix García Casas, su hermano Carlos corre en el Caja Rural). El año pasado fue su debut, este vuela con sensaciones estupendas. «Me noto mejorado y tengo más interiorizado el ritmo de carrera», admite, brillante en los Pirineos (12º en Hautacam, 26º en Superbagnères).
«El ciclismo ha subido a niveles estratosféricos con Pogacar, Van der Poel y todos estos genios. Es una época gloriosa y es súper difícil. Tuvimos la suerte de tener a Contador, a Valverde a Purito. Antes a Indurain, a Perico. Ahora hay jóvenes con talento que no están para ganar el Tour pero sí para hacer cosas grandes. Hay que seguir insistiendo con la cantera», concluye con el análisis Rojas. "Nos toca una época en la que es súper complicado conseguir victorias y luchar por algo, pero a la vez estás compartiendo pelotón con el que quizá sea el mejor de la historia y hay que saber disfrutarlo también", añade García Cortina.