Aunque nunca lo confesarían, puede que algunos miembros de la familia y allegados de la marcha española desearan que Mo Katir no obtuviese el oro en los 5.000 metros. De ese modo, la marcha seguiría brillando por encima de cualquier otra modalidad y
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En las semifinales de los 60 metros, Maribel Pérez batió su propio récord nacional. Lo rebajó en una centésima para dejarlo en 7.15. Aunque no lo necesitaba, se esforzó hasta el último metro porque sabía que se hallaba en disposición de hacer algo sonado. En la final, Jaël Bestué, la defensora del título, le discutió el oro con zancadas como dentelladas. Maribel la superó en el último milímetro, tal vez la última micra, para ganar con 7.18, la misma marca que Jaël.
En el indeseable capítulo de los percances, Tessy Ebosele, segunda (6,46) en el salto de longitud tras Carmen Rosales (6,51), recogió, coja, vendada, su plata con lo que pareció, en una primera impresión, una rotura del tendón de Aquiles izquierdo. Reconocimientos posteriores descartaron la fractura. Por fortuna, el percance no degeneró en drama, aunque Tessy no pudo, por la tarde, tratar de discutirle el título de triple salto a una Ana Peleteiro que, sin molestias aparentes, ganó con unos esperanzadores 14,33.
Y Jorge Ureña, brillante líder del heptatlón luego de cuatro pruebas, a 22 puntos de su récord de España, tropezó con el obstáculo en la quinta, los 60 vallas, se fue estrepitosamente al suelo y perdió toda opción de medalla e incluso de un buen puesto. Terminó decimosegundo, lejísimos del vencedor, Pablo Roelas (5.727 puntos).
Como era de prever, Marta García y Águeda Marqués sólo pensaron la una en a otra a la hora de dedicarse a tratar de imponerse en los 3.000. Marta tiró y tiró hasta agotarse. Águeda aguantó y aguantó hasta agotarla. La superó en los metros finales (9:12.30). Pol Oriach no tuvo más que pensar en sí mismo para ganar (7:52.52) la prueba masculina.
Agueda Marqués celebra su victoria en la prueba femenina de 3000 metros.SERGIO PÉREZEFE
Algunas de las pruebas más interesantes de la jornada fueron aquellas que dieron paso a las, más interesantes aún, finales epilogales del domingo. Elvin Josué Canales, Mariano García y Mohamed Ataoui disputarán un 800 apasionante. Iñaki Cañal (formidable con sus 46.17), Óscar Husillos, Manuel Guijarro, Markel Fernández y Bernat Erta apuntan a las medallas en los 400. Lo mismo que Ignacio Fontes, Javier Mirón, Mohamed Attaoui, que está en misa y repicando, y Adrián Ben, en los 1.500.
También las mujeres del 400 justificaron la expectación despertada. Blanca Hervás, Eva Santidrián, Paula Sevilla, Daniela Fra y Carmen Avilés sostendrán una lucha cerrada para subir al podio y, como en el caso de los hombres, suscitan esperanzas de formar unos cuartetos de relevos (masculino, femenino y mixto) con posibilidades europeas de medalla.
Hay un chico nuevo en la ciudad, aunque ya en 2024 llamó la atención. Se llama, abreviando, Abel Jordán (Abel Alejandro Jordán Jul. AA.JJ). Tiene 21 años, es vigués, llegó de niño a Madrid y en 2022 se trasladó a California, donde estudia ingeniería mecánica. Un junco que corre con una elegante facilidad natural. Campeón de España absoluto de 100 el pasado año, es muy rápido y muy técnico. Tan rápido, que ganó los 60 con 6.54, récord de los Campeonatos, récord de España sub-23 y segunda mejor marca nacional de todos los tiempos tras los 6.52 de Yunier Pérez. Tan técnico, que les va a discutir a Quique Llopis y Asier Martínez el título en los 60 vallas.
No estaba Jamaica en los dos relevos 4x100. Bueno, en el femenino sí. Pero como si no. Quinta, asistió, impotente y lejana, a cómo Estados Unidos (41.78) se imponía a Gran Bretaña y Alemania. Gabby Thomas sumó su segundo oro, acompañada de Melissa Jefferson, Twanisha Terry, Melissa Jefferson y Sha'Carri Richardson.
Enfermo o abatido, no figuraba Noah Lyles en el team masculino. Y por enésima vez los americanos estuvieron desastrosos. Ya en el prim
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Campeonato de Europa contrarreloj. En las cronos, los últimos suelen ser los primeros. En las carreras por etapas, el último en salir es el primero de la general. Remco Evenepoel, en una prueba de un día, tomó la salida en último lugar y terminó con el mejor tiempo. Es decir, fue el primero. Como en 2019, cuando todavía era un crío.
No sólo eso: a mitad del recorrido ya había doblado a Stefan Küng, todo un especialista, campeón en 2020 y 2021 (con Evenepoel tercero), que había partido un minuto antes. La escena recordó a la del Mundial de Ruanda cuando Remco dobló a Tadej Pogacar, que, todo hay que decirlo, lo dominó a él en la prueba en línea.
El fenómeno belga empleó 28 minutos y 26 segundos en recorrer los 24 llanos kilómetros del trayecto, solamente con una pequeña cota final de poco más de un kilómetro al 5% de pendiente media y con viento de cara, entre Loriol-sur-Drôme y Étoile-sur-Rhône. En su octava victoria de la temporada, dejó a Filippo Ganna a 43 segundos y a 1:08 al inesperado danés Niklas Larsen. Una diferencia sustancial entre notables y en un parcours tan corto.
Oro para Ostiz y Reusser
Campeón nacional, europeo, mundial y olímpico, refrendó con creces su condición, más bien su naturaleza, de mejor contrarrelojista del mundo y uno de los más grandes de todos los tiempos. ¿Para cuándo un intento de batir el récord de la hora?
Abel Balderstone, vigesimosegundo a 3:27 de Evenepoel, estuvo muy flojo. Pero España tuvo una gran alegría. En la prueba júnior femenina, Paula Ostiz se alzó con el título después de haber conquistado hace una semana el mundial. España tiene en ella a un valor seguro y, a los 18 años, de enorme proyección. La carrera fue muy reñida, indecisa hasta los últimos momentos, con la alemana Leis Magdalena a dos segundos y la noruega Oda Aune Gissinger a 10.
Movistar experimentó una alegría doble con ese triunfo y el de Marlen Reusser, vencedora de la cronometrada en la categoría absoluta. La suiza es la Evenepoel femenina. También campeona mundial en Ruanda, reverdeció en Francia sus títulos europeos de 2021, 2022 y 2023. No llegaron a inquietarla la noruega Mie Bjorndal Ottestad, plata a 49 segundos, y la neerlandesa Mischa Bredewold, bronce a 51.