La tunecina Ons Jabeur volverá a disputar la final de Wimbledon tras su victoria sorpresa en semifinales ante la número dos mundial, Aryna Sabalenka, en tres sets (6-7 (5-7), 6-4, 6-3). Jabeur, que perdió el año pasado frente a Elena Rybakina, tendrá ocasión de desquitarse el sábado ante la checa Markéta Vondrousová, que se impuso este jueves en dos sets (6-3 6-3) a la ucraniana Elina Svitolina.
Sabalenka intentó imponer de entrada su juego a base de poderosos golpes de fondo, contestados por Jabeur en trepidantes intercambios que pusieron más de una vez en pie al público en la pista central. La bielorrusa de 25 años, ganadora del Open de Australia este año, había presagiado de hecho una “dura batalla” con la veterana tenista árabe, de 28 años, famosa por sus golpes “imposibles”.
La partida se disputó de poder a poder desde los primeros lances y hubo que llegar al ‘tiebreak’ en el primer set para que Sabalenka marcara inicialmente la diferencia por la mínima, y gracias a su potente servicio. La número dos mundial lo tuvo todo a su favor en el segundo parcial, con 4-2 en el marcador, pero se dejó romper el saque en el momento clave y Jabeur logró adjudicarse finalmente el set con cuatro juegos seguidos.
La tunecina, jaleada por el público, dio una increíble muestra de resiliencia y fue capaz de darle la vuelta a un partido que llegó a tener casi perdido. Cuando Sabalenka fue capaz, finalmente, de anotar un juego en el tercer set lanzó un grito con el que exteriorizó su impotencia. Su sueño de poder convertirse en número uno del mundo, si vencía en la final, se desmoronaba en pedazos.
Una y otra vez, Jabeur dio una lección de entereza y movilidad en la hierba, rompió dos veces el servicio a su desmoralizada rival, y viajó en volandas en el tercer set, impulsada por el calor del público que, en ausencia de la ucraniana Svitolina, tiene ya una clara favorita para la finalísima del sábado.
CARLOS FRESNEDA
Corresponsal
Londres
Actualizado Miércoles,
5
julio
2023
-
18:15Este miércoles dos de los manifestantes consiguieron irrumpir en uno de los partidos...
El pebetero olímpico volverá a alzarse con todo su esplendor sobre el jardín de las Tullerías del 23 de junio, y así durante todos los veranos hasta los Juegos de Los Angeles, por gentileza del COI y como símbolo del espíritu olímpico que aún empapa París, dispuesta a "jugar el tiempo extra" para prolongar aquella inolvidable sensación.
Por aclamación popular, el globo aerostático con la "llama olímpica" diseñado por Mathieu Lehanneur, iluminará de nuevo las noches parisinas gracias al efecto creado por 40 luces LED y agua nebulizada. Su vuelta a las Tullerías, con decenas de eventos culturales en su entorno, durará temporalmente hasta 14 de septiembre, marcada como nueva fiesta nacional del deporte y la inclusión.
El destino final del pebetero está aún en el aire, como lo estuvo en su día la torre Eiffel, diseñada para la Exposición Universal del 1889 como una estructura temporal que iba a durar no más de veinte años. El Hangar y en Meudon, diseñado por el propio Gustave Eiffel para albergar zepelines, se baraja como el "garaje" definitivo del pebetero, que podría volver a brillar como una segunda luna sobre París en momentos especiales.
Para saber más
En cualquier caso, la llama olímpica parece dispuesta a prolongarse en el tiempo. Jouez les prolongations es el precisamente el lema elegido para la campaña que aspira relanzar el París post-olímpico y reivindicar para Francia el título del país más visitado del mundo (codeándose en el podio con España). El tirón de los Juegos sirvió para elevar el listón hasta los 100 millones de turistas extranjeros en el país a lo largo del año olímpico.
"El 2024 está ya grabado en la historia como un año excepcional para Francia", certificó la ministra de Turismo Nathalie Delattre en un acto celebrado en la torre Eiffel, por la que pasaron en el 2024 cerca de siete millones de turistas (el 7% españoles). "El 2025 ha arrancado con un aumento del 8% de las llegadas aéreas internacionales", certificó la ministra, gracias sobre todo al impulso de los visitantes de Canadá, Brasil, Japón, China y los países nórdicos (y a pesar del estancamiento de los turistas estadounidenses, que el año pasado fueron los primeros).
"Los Juegos de París fueron mucho más que un evento deportivo", agregó Nathalie Delattre. "Por primera vez en la historia, los Juegos salieron de los estadios y se disputaron junto a la torre Eiffel, en La Concorde, el Gran Palais... Fueron una gran celebración popular y una inmejorable ocasión para mostrar al mundo nuestro patrimonio cultural. Más de 5.000 millones de espectadores fueron testigos y más de 11 millones de visitantes de 222 países pasaron por la región de París, que se ha beneficiado enormemente".
Los baños en el Sena (a partir del 5 de julio), la red de carriles-bici que supera ya los mil kilómetros o la extensión del metro al Gran París son ya parte del "legado" de los Juegos, así como el Centro Acuático de Saint-Denis (una referencia mundial de construcción sostenible) o el Prisme de Bobigny (el mayor hub deportivo para discapacitados, estrenado por los atletas de los Paralímpicos). Se estima que las emisiones de CO2 fueron la mitad de los Juegos Olímpicos de Londres, con el 100% de la energía para las instalaciones deportivas provenientes de renovables.
La la ministra de Turismo, Nathalie Delattre (c), en el acto de la agencia de desarrollo turístico Atout France.
A la trilogía de Libertad, Igualdad, Fraternidad, la agencia de desarrollo turístico Atout France aspira a añadir la de "sostenibilidad", con la mirada puesta en los Juegos de Invierno del 2030, y con los Alpes convertidos en el segundo polo de atracción del país después de París. El 80% de los visitantes del país se concentran el 20% del territorio, de ahí el empeño en diversificar la oferta y ensanchar la geografía.
En ciertos momentos del día, la saturación turística toca techo en los alrededores de Notre-Dame, que con 30.000 visitantes al día ha recuperado desde su reapertura el diciembre el título del monumento más visitado de Francia (los Juegos sirvieron por cierto para iluminar otra joya del gótico en el Gran París, la basílica de St. Dennis, considerada por expertos como "la abadía de Westminster" francesa).
Dos muertos, más de 550 detenidos, más de 700 incendios y más de 260 vehículos incendiados es el balance de las "celebraciones" de la victoria del Paris Saint-Germain en la Champions. El júbilo inicial dejó paso a disturbios y enfrentamientos con la policía en la capital y en varios puntos de Francia. Los sucesos han empañado la victoria y el desfile previsto inicialmente para el domingo por la tarde en los Campos Elíseos.
Los alrededores del Arco del Triunfo, acordonados por la policía, fueron uno de los "campos de batalla" a lo largo de la noche de sábado, junto a las inmediaciones del Parque de los Príncipes, donde 40.000 hinchas siguieron el partido en pantallas gigantes y tuvieron que ser dispersados por los antidisturbios con cañones de agua y gases lacrimógenos.
En Dax, en el País Vasco francés, un adolescente de 17 años murió apuñalado durante un tumulto. En París, el conductor de un patinete eléctrico falleció arrollado por un coche en las celebraciones callejeras. Más de 20 policías resultaron heridos en todo el país (uno de ellos estaba el domingo en coma inducido), entre acusaciones enfrentadas por la agresividad con la que las fuerzas del orden intentaron contener la avalancha.
Las drásticas medidas de seguridad incluyeron la prohibición de pantallas gigantes en el exterior y el "blindaje" de los Campos Elíseos. Los hinchas se estrellaron ocasionalmente contra las vallas de la policía y los muros de los antidisturbios. Ante la imposibilidad de una espacio "natural" para celebrar la victoria, la masa eufórica se trasladó durante la noche a puntos como la Bastilla y la plaza de la República.
El ministro de Interior, Bruno Retailleau, denunció "la presencia de bárbaros en las calles de París" incluso antes de que terminara el partido. Jordan Bardella, líder de la extrema derecha y presidente de Agrupación Nacional, arremetió contra la "gentuza" que aprovecha cada fiesta popular: "No solo crean un grave problema de inseguridad, sino que manchan la imagen de Francia en el mundo".
"Campeones, mi hermano", escribió en su cuenta de X el presidente Emmanuel Macron, que podría recibir a Luis Enrique y a su equipo en el Elíseo en las próximas horas. "Día de gloria para el PSG. Bravo, todos estamos orgullosos. París, capital de Europa esta noche".
"PSG, orgullo de nuestro país, alegría colectiva, inolvidable", escribió por su parte el primer ministro François Bayrou, que pidió inútilmente calma a la población: "Que la fiesta sea bella y que cada uno vele por la seguridad de todos. Pensad en las fuerzas del orden".
"¡Qué partido tan fantástico, qué mentalidad sobre el terreno de juego y qué felicidad para París!", se pronunció la alcaldesa Anne Hidalgo. "París está en el techo de Europa después de esta victoria magnífica", sentenció la ministra de Cultura Rachida Dati.
Desde lejos, Kylian Mbappé, que tantas veces se quedó a las puertas de Europa con su viejo club, extendió su enhorabuena a ex compañeros de equipo: "El gran día llegó por fin. Con la victoria y la manera de todo un club".
El presidente de la Liga de fútbol profesional, Vincent Labrune, celebró finalmente el triunfo como "una inmensa fiesta para el fútbol francés y una recompensa a la exigencia, el trabajo y la ambición de un club que durante más de un decenio ha rivalizado para estar entre las más grandes instituciones del fútbol europeo".