El noruego fue muy superior a sus rivales y el español se quedó cerca de su plusmarca nacional
Ingebrigtsen posa con el récord.FREDRIK VARFJELLAFP
Esto era Oslo. Nada menos. Estadio repleto y temperatura cálida. Algunos hablaban, exageradamente, de la posibilidad de récord del mundo de los 1.500. Jakob Ingebrigtsen, ídolo nacional, ídolo mundial, impetuoso, ambicioso, decidido, ni lo afirmó ni lo desmintió. Fuera como fuese, se inclinó ante la estatua impasible de Hicham El Guerrouj, plusmarquista mundial desde el 14 de julio de 1998 con 3:26.00.
Pero no fracasó precisamente. Imponente, impactante, batió el récord de Europa. Lo esculpió con un cincel dorado en 3:27.95, muy por debajo de su anterior marca personal de 3:28.32, conseguida en los Juegos Olímpicos de Tokio. Detrás de él y la tierra de nadie, apiñados, y con Mo Katir al frente, ocho hombres por debajo de 3:30.00. Katir, queda dicho, el primero con 3:28.89, muy cerca de su récord de España de 3:28.76. Mario García Romo, espléndido quinto, terminaba en 3:29.18. Marca personal, naturalmente.
Hasta entonces, hasta ese monumento del mediofondo, en chaparrón de mejores marcas del año, el otro ídolo local, Karsten Warlhom, en ¡su primera aparición de la temporada!, reventaba el ránking de los 400 vallas con 46.52. La segunda mejor marca de su vida y la cuarta de todos los tiempos. Y siguió el festival. Yomif Kejelcha y Jacob Kiplimo acabaron como siameses (12:41.73 ambos) en unos 5.000 soberbios y resueltos en milésimas, con nuestro Thierry Ndikumwenayo, sexto, magnífico con sus 12:58.60. En cambio, Adel Mechaal, duodécimo con 13:22.31, no lució en absoluto.
Femke Bol remató los 400 metros vallas en 52.30. Beatrice Chebet los 3.000 en 8:25.01. Y Marie-José TaLou los 100 en 10.75. En los 400 masculinos, Wayde van Niekerk (44.38) volvió a la senda victoriosa. En los 200, continuó en ella Erriyon Knighton con 19.78. Y la etíope Birke Haylom, de 17 años, ganó la milla con 4:17.13, récord del mundo sub-20. Aplausos para Yulimar Rojas, vencedora en el triple salto con 14,91, con un viento ligerísimamente ilegal de 2,01 metros por segundo.
Armand Duplantis no pudo con la mejor marca del año, perteneciente a él, claro, de 6,11 en el salto con pértiga. No pudo con los 6,12. Incluso así, se elevó hasta los 6,01. Para él pasar de los seis metros es pura rutina.
Lester Lescay es uno de los genuinos representantes de algunas de las más notorias características del actual atletismo español. Joven (23 años), talentoso (8,35 en salto de longitud en 2024, sexta marca mundial del año) y no nacido aquí. Lo hizo en Cuba, en Santiago.
Recién nacionalizado, forma con Jordan Díaz -naturalizado en 2022, plusmarquista nacional y campeón olímpico de triple salto, también cubano, de La Habana, 24 años recién cumplidos el 23 de febrero-, la pareja más notoria por origen y similitud de especialidades atléticas, del espejo deportivo español. El deporte como visible reflejo del paisaje sociológico y ciudadano del país.
Lesionados, ninguno de los dos compitió en el recién finalizado Campeonato de España en Pista Corta (short track), la pista cubierta de siempre, celebrado en el pabellón madrileño Gallur. Pero sus figuras estuvieron latentes, mientras otras, numerosas, pintaban presencialmente el agradecido y agraciado lienzo étnico y generacional de nuestro atletismo. Multirracial en lo físico (pieles en distintos tonos oscuros, tostados, de Latinoamérica y África). Joven en lo cronológico (menos de 25 años).
Desplazados por razones políticas o económico-vitales, hay muchos, hombres y mujeres, de diferentes edades, nacidos o criados aquí, compitiendo en distintas modalidades, incrementando de continuo un fenómeno que empezó hace tiempo. Una característica global, pero más acusada, por razones culturales y geográficas, en España, que ha conducido momentáneamente a que, en pruebas olímpicas, siete récords de España masculinos y seis femeninos los ostenten atletas no nacidos entre nosotros.
Attaoui se proclama vencedor de la final masculina de 1.500 metros.EFE
Es el caso de los actuales plusmarquistas españoles de 800 metros, ambos, de 23 años. El monarca al aire libre, Mohamed Attaoui, quinto en los Juegos Olímpicos de París, nació en Marruecos. El recordman en sala, Elvin Josué Canales, en Honduras. Attaoui ganó en Gallur los 1.500. Canales fue tercero en los 800. Los dos exhibieron su clase en pruebas de gran nivel general.
Entre las mujeres, Tessy Ebosele, de 22 años, lesionada en la final de salto de longitud cuando iba segunda a cuatro centímetros del oro, subcampeona mundial sub-20 de triple salto, y bronce en longitud en el Europeo sub-23, nació en Marruecos, pero de familia procedente de Nigeria. Con año y medio de edad, llegó a España con su madre en una patera y obtuvo la nacionalidad española en 2021.
María Vicente (23 años, Hospitalet de Llobregat), llamada a ser una de las mejores atletas de pruebas combinadas del mundo, con un deslumbrante historial juvenil, vendría a establecer un puente unisex entre las cunas extranjeras y las nacionales. De madre conquense y padre cubano, convaleciente de una rotura en el tendón de Aquiles sufrida en marzo de 2024, tampoco compitió en Gallur. Pero, en la ilusionada impaciencia de volverla a ver en las pistas, su imagen sobrevoló toda la competición.
Ebosele, durante la final de salto de longitud en Gallur.EFE
Noveles atletas de pura cepa española destacaron en Gallur y se proyectan con fuerza hacia el atletismo a cielo abierto. Jaime Guerra (25 años) saltó 8, 14 en longitud. Adrià Alfonso (22) estableció, con 20.65, un nuevo récord de España de 200 metros. Los 200 no se programan en los grandes campeonatos en pista corta, pero el registro de Alfonso es una interesante referencia para la larga de los estadios.
Sin parangón en el pasado, una reciente y nutrida generación femenina de cuatrocentistas siembra esperanzas de éxitos en los relevos 4x 400. El nacional de Gallur fue el aperitivo del inminente Europeo de Apeldoorn (Países Bajos), del 6 al 9 de marzo, y de todo lo que venga después. Lideradas por la veterana Paula Sevilla (27 años), lucen Blanca Hervás (22), Carmen Avilés (22), Daniela Fra (24), Eva Santidrián (25) y la benjamina Berta Segura (21).
Se anuncia una época brillante en los 110 vallas con los consagrados Quique Llopis (24 años, cuarto en los Juegos de París, único europeo en la final) y Asier Martínez (misma edad, campeón de Europa y tercero en el Mundial en 2022, sexto en los Juegos de Tokio). Se les ha incorporado el recién llegado Abel Jordán, 21 años, campeón de España de 100 metros y, en Gallur, de 60. Quedó segundo, tras Llopis, en los 60 vallas, a los que no accedió Asier al tropezar con uno de los obstáculos.
Blanca Hervás.Europa Press Sports
He ahí un humano mosaico territorial. Un valenciano, un navarro y un gallego. Rica dispersión para una más rica unión. Jordán, además, estudia en California. Personaliza el moderno internacionalismo de una vieja nación que se abre al mundo y, al mismo tiempo, hacia él se expande.
Mundial de atletismo
Entrevista
JAVIER SÁNCHEZ
Enviado especial
@javisanchez
Budapest
Actualizado Miércoles,
23
agosto
2023
-
02:03Ver 18 comentariosCinco años después del susto de su vida,...
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha dictaminado que el sistema judicial suizo violó el derecho de la atleta Caster Semenya a un juicio justo, pero no entra a valorar la reivindicación de los controles de testosterona de World Athletics que le impiden competir como mujer.
La corredora, de 34 años, no ha podido competir en la prueba de la que es especialista, los 800 metros lisos, desde 2019. Precisamente desde que la organización fundada en Suecia pero con sede en Mónaco introdujera los límites en los niveles de testosterona para las atletas femeninas.
Semenya trató de impugnar estos límites primero ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD) y posteriormente ante el Tribunal Federal Suizo. No obstante respecto a la cuestión de fondo, en julio de 2023 se dictaminó que el gobierno suizo había violado sus derechos porque no había proporcionado garantías suficientes para que su reclamación fuera examinada de forma efectiva.
Así, las autoridades suizas remitieron el caso al TEHD seis meses después, que ha resuelto hoy jueves por mayoría de 15 votos contra dos. Según la opinión de los magistrados los derechos de Semenya recogidos en el artículo 6 del Convenio Europeo de Derechos Humanos fueron violados en lo que respecta a un juicio justo. Esta sentencia, que no admite recurso, debería devolver el caso a la Justicia suiza.
Sin embargo, no se admitió que las autoridades del país helvético fueran responsables de vulnerar el derecho al respeto de la vida privada, a un recurso efectivo y a la prohibición de discriminación.
La cuestión de fondo, que son estos límites que estableció World Athletics a las atletas femeninas, fueron tratados en la sentencia de 2023 de la Cámara Baja en la que se afirmaba que eran "un medio necesario, razonable y proporcionado de proteger la competición justa en la categoría femenina".
Endurecimiento de las normas
Estas normas fueron reforzadas a principios de 2024, cuando se aprobó la introducción de pruebas supletorias de frotado en la mejila para determinar el sexo biológico. Se trata de garantizar que sólo las deportistas biológicamente femeninas puedan competir en dicha categoría, excluyendo de facto a las mujeres transexuales y a atletas con diferencias en el desarrollo sexual (DSD).
En el caso de Semenya, ésta fue identificada legalmente como mujer al nacer, pero padece una afección que hace que su cuerpo produzca de forma natural niveles de testosterona más elevados que los de las mujeres que no padecen dicha afección.