La organización del Mundial de F1 estudia si correr o no este domingo en la Emilia Romaña, una zona de Italia en alerta roja por las lluvias torrenciales
Lluvia, lluvia y más lluvia. Desde la semana pasada, el ciclón Minerva azota el centro de Italia, donde el desbordamiento de varios ríos ha provocado daños materiales y ha obligado a evacuar poblaciones. En ese escenario, este fin de semana, llega la Fórmula 1. El domingo, en el circuito de Imola debería celebrarse el sexto Gran Premio de la temporada, pero la organización del Mundial y las autoridades locales estudian este miércoles su cancelación. El cielo deja poco margen.
En primer lugar porque el trazado podría estar impracticable. El río Santerno casi bordea el asfalto y su crecida ya ha inundado la zona baja del recinto, donde se había instalado el paddock de la Fórmula 2. Ahora mismo la zona central del circuito no está abnegada, pero el acceso al mismo está cerrado y no se puede trabajar: los motorhomes están por montar, los mecánicos no pueden instalarse…
Inundaciones en Italia por las fuertes lluvias torrencialesEL MUNDO
Si la tormenta amaina, sería posible correr con un ajuste del programa, quizá suspendiendo los primeros entrenamientos libres, pero las autoridades locales temen por la llegada de aficionados. En las próximas horas, miles de fans de la Fórmula 1 aterrizarán en los alrededores de Bolonia y allí hay varias carreteras cortadas e incluso algunos pueblos evacuados. En una zona de alerta roja, la cancelación del Gran Premio es una posibilidad sobre la mesa.
Hace pocos días, por puro recuento estadístico de inicio de año más que por reivindicación, se ha sabido que las licencias de jugadoras de baloncesto en España han vuelto a superarse en número: 138.267. El deporte con más mujeres federadas. Son más mujeres en España tirando a canasta que escalando, jugando al golf o al fútbol. Ningún periodista especializado en fútbol le remarcará este dato. También en baloncesto hay una mujer como presidenta, Elisa Aguilar, elegida democráticamente por sus estamentos. La única gran Federación en este país en el que sucede esto. Y les diré que a nivel federativo internacional (he viajado un poco por el basket de distintos continentes), no he visto a muchas mujeres al frente de deportes referentes.
Hay especialidades en las que la mujer practica más que el hombre: voleibol (ellas doblan a ellos), patinaje, gimnasia, hípica... Y hay otros donde hay una cierta paridad en cifras: atletismo, natación, surf o bádminton. Si el criterio y la pauta es la atención supuestamente general que se le dedica a un deporte, es lógico que el fútbol femenino tenga ahora un boom mediático. También muy fomentado por la inercia periodística y la facilidad del balompié para generar polémicas inacabablemente aburridas pero clickeadas. En negativo.
Si el criterio es la libertad de la mujer para elegir su disciplina deportiva, su tiempo de ocio y actividad física y las ganas de hacerlo en las mejores condiciones, entonces estamos haciendo el ridículo con otros deportes. Ahí tenemos el silencio. Claro que el baloncesto femenino español no es perfecto y las jugadoras de las ligas más potentes quieren equiparaciones, atención y contratos televisivos. Pero tampoco parecen, con razón, querer estar viviendo en la toxicidad del foco mediático por años, a cambio de un paraíso colectivo. A una llamada de ser la fuente fiable que denuncia.
La cifra que me parece más relevante es que más de tres millones de hombres están federados en todos los deportes y solamente un millón y pico de mujeres. Es una equiparación para luchar. Aunque es verdad que generalmente ellas (más inteligentes en esto y en tantas cosas) no necesitan de la competición ni de una licencia para sentirse deportistas cada semana.
Cada sábado y cada domingo temprano, cuando vea una niña orgullosa con su equipación, los colores de su club, con su bolsa de deporte, con su balón de baloncesto bajo el brazo piense que no hay un deporte con más mujeres en España que quieran jugarlo. En positivo.
Melani Bergés, albina y por ello ciega en un 90% de su visión potencial, llegó a París, en julio de 2023, lista para competir en el Mundial paralímpico de atletismo en 100 y 200 metros lisos. En semifinales se topó con una atleta a la que acababa de vencer pocos meses antes en Jesolo (Italia): la transalpina Valentina Petrillo.
Bergés y Petrillo se saludaron calurosamente. «Ella ya me había contado, cuando nos vimos en Italia, lo mal que se lo estaban haciendo pasar en su país, lo mucho que estaba sufriendo». Petrillo, también ciega, había sido hombre, y como tal, con el nombre de Fabrizio, había ganado 11 títulos italianos en categoría paralímpica masculina. En 2019, con 46 años, había iniciado su transición a mujer, compitiendo por primera vez como trans en el campeonato italiano en septiembre de 2020.
En pista, en aquellas semifinales de los 200 metros lisos , Petrillo ganó a Bergés, y luego se hizo con el bronce en la final tras ser descalificada la competidora alemana por problemas con la cuerda que la unía a su guía. La italiana tenía 49 años y Bergés 33, pero «la verdad es que tiene cuerpo de hombre y hace muy buenas marcas para su edad», explica la española ahora, año y medio después, a EL MUNDO, justo cuando Donald Trump acaba de firmar una polémica orden en Estados Unidos para, según él, «proteger al deporte femenino» impidiendo que las personas trans compitan en esa categoría en su país.
"Es una injusticia total"
Así que Bergés, maestra en Toledo, competidora paralímpica desde que ganara su primer Mundial a los 14 años, con 15 mundiales y europeos a sus espaldas, se convirtió en una de las primeras deportistas españolas «perjudicadas», según expresión propia, por la entrada en competición de atletas trans, «que en realidad biológicamente son hombres», dice ella, en la categoría femenina.
Manu ReinoAraba
«Se dijo entonces en todos los medios que Petrillo me quitó la plaza en los Juegos Paralímpicos y no fue así, es totalmente falso: lo que me quitó fue un puesto en la final del Mundial, y la posibilidad de una medalla», cuenta. «Ahora, la realidad es de una injusticia total que las mujeres tengamos que competir ahora con hombres biológicos cuando nos ha costado un siglo tener nuestras categorías, nuestro espacio para hacer deporte. Es injusto y si me ha tocado a mí tener que decirlo, representando al resto de compañeras, pues lo digo».
Bergés, que después de pasar por la residencia Blume se fue al Centro de Alto Rendimiento de Madrid cinco años, y siempre se ha buscado «la vida» con becas «para ir tirando en esto del deporte paralímpico», ahuyenta «muy fácilmente» la acusación, recibida desde diversos ámbitos, de transfobia: «En mi propia familia tengo a una persona trans: un primo hermano. Cada uno que haga con su vida lo que quiera, y menos mal que tenemos esa libertad. Pero no podemos invadir la de los demás, y eso está pasando en mi deporte. Se pretende borrar la categoría femenina. Si no se ponen límites, al final habrá una categoría masculina, y una trans, porque los hombres hormonados para ser mujeres van a tener siempre más capacidad física, musculas y pulmonar que cualquier mujer».
¿Por qué, a su juicio, no ha hecho nada el Comité Paralímpico Internacional? «No lo sé. Imagino que no se quieren mojar, que no es popular hacerlo, o que temen que les llamen tránsfobos. Es lo único que se me ocurre. Sencillamente, no se atreven».
El PP ha registrado en el Congreso de los Diputados una proposición de modificación de la denominada Ley Trans para «garantizar la igualdad en las competiciones deportivas femeninas». Para muchos llega tarde, porque la mayor parte de federaciones deportivas ya ha legislado limitando el acceso de personas transgénero, «pero no todas», matiza Bergés, «por ejemplo la mía no».
Manu ReinoAraba
La Relatora Especial sobre la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, Valentina Petrillo, presentó el 8 de octubre pasado un informe ante la Asamblea General de Naciones Unidas sobre «violencia ejercida contra las mujeres y las niñas en el deporte», en que afirmaba que «hasta el 30 de marzo de 2024 más de 600 deportistas femeninas perdieron más de 890 medallas en más de 400 competiciones de 29 deportes distintos» por la participación de trans en esas pruebas.
La propuesta del PP
«Yo no quiero para nada que las eliminen de nuestras competiciones», dice Melani Bergés, «lo que quiero es que puedan competir, de la manera que sea, pero en igualdad de condiciones. Yo no puedo competir con alguien que no vea absolutamente nada, porque yo tengo un fondo del 10%, y tampoco contra nadie que vea perfecto. Pues esto es igual».
Le preocupa, también, tener que poner voz al problema: «He asumido hasta ahora que yo pongo la cara en este problema, porque es verdad que fui perjudicada por ello, pero quienes deberían solucionarlo, nuestros representantes, son los que deberían hablar, no lo hacen y si esto me empieza a pasar factura psicológica dejaré de hacerlo».
La propuesta del PP llega con la bancada del otro partido mayoritario, el socialista, dividida: en el último congreso del PSOE se impusieron las llamadas feministas clásicas, que propugnan medidas como la ahora impulsada por los populares, a la que por otro lado se opondrán frontalmente Sumar y Podemos, más partidarios de la doctrina queer y de la autodeterminación de género, que tacha de tránsfobo todo lo que se distancie de su postura.