El turco Sanl? ante el estadounidense Guy, este sábado.Marta PérezEFE
Hace bien la ACB manteniendo esa jornada, dentro de la competición liguera española, dedicada a los derbis entre equipos vecinos, con lo que se nutre la comunión entre las aficiones y sus equipos, azuzada por la rivalidad regional, y se suple en cier
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El sueño de los Indiana Pacers de coronarse campeones de la NBA terminó de la forma más cruel posible este domingo, al sucumbir por 103-91 ante los Oklahoma City Thunder en el séptimo partido de las Finales. La derrota estuvo marcada por la lesión de su estrella y "talismán", Tyrese Haliburton, quien se desplomó sobre la cancha a los siete minutos de juego.
Haliburton, líder de los "indomables" Pacers, había iniciado la noche "a un ritmo endiablado", anotando nueve puntos con tres triples casi consecutivos, antes de que su pierna derecha le fallara al intentar un dribling. "Gritando y golpeando el suelo con el puño", el base fue rápidamente rodeado por sus compañeros y llevado al vestuario "entre lágrimas y sin poder apoyar el pie derecho". El entrenador de los Pacers, Rick Carlisle, resumió el impacto emocional del momento: "Lo que sucedió con Tyrese... a todo se nos paró el corazón".
Golpe devastador
Tyrese Haliburton ya arrastraba una lesión muscular en la pierna derecha desde el lunes, pero había decidido no abandonar a sus compañeros en la pugna por el anillo. Tras su salida de la pista en el partido decisivo, los Pacers informaron de una "lesión en la parte inferior derecha de la pierna" mientras que su padre, John Haliburton, señaló a ESPN que se trataba del "tendón de Aquiles".
A pesar del duro golpe, Carlisle se mostró optimista sobre su recuperación: "Pero él volverá. No tengo ninguna información médica sobre lo que pudo haber sucedido, pero él volverá y creo que se recuperará completamente". El pívot Paskal Siakam, compañero de equipo, expresó su dolor: "Duele no conseguirlo. Lo deseaba tanto por él como porque sé que nos dio todo. Duele que no pudiera terminarlo con nosotros", reconociendo que el jugador "ha pasado por muchas cosas durante este año, muchas críticas. Es mucho para un joven. Estaba bajo mucho estrés y siguió luchando".
Carlisle también destacó el papel de Haliburton, afirmando que "ha protagonizado una de las mejores actuaciones individuales en los playoffs de la historia, con jugadas espectaculares, una tras otra" y que "por muy buen jugador que sea, siempre piensa en el equipo. Por eso, le tenemos mucho cariño". Haliburton incluso estuvo presente en la carla de descanso, animando a sus compañeros.
El maestro de las remontadas
Más allá del título, Haliburton buscaba una especie de revancha personal, ya que recientemente había sido votado por sus pares como la figura más "sobrevalorada" de la NBA en una encuesta anónima de The Athletic. Concluyó las Finales con un promedio de 14,0 puntos, 4,6 rebotes y 5,9 asistencias, números que no reflejan su "trascendencia" en los "playoffs de ensueño" de los Pacers.
Fue el "gran héroe de las inverosímiles remontadas" con las que Indiana, el cuarto sembrado de la Conferencia Este, desafió todos los pronósticos. Una de sus hazañas más recordadas ocurrió en el primer juego de las Finales, donde un espectacular tiro lejano de Haliburton, con solo "0.3 segundos en el reloj", les dio un valioso primer triunfo sobre los favoritos Thunder, a pesar de ir perdiendo por 15 puntos. Esa fue la quinta ocasión en que Indiana ganó un partido de estos playoffs tras ir 15 puntos abajo, un récord desde que se tienen estos conteos en 1997.
Haliburton, traspasado por los Sacramento Kings tras solo un año y medio, elevó su juego en Indiana, llegando a ser All-Star en 2023 y 2024, y miembro del equipo olímpico de Estados Unidos que ganó el oro en los Juegos de París 2024. Pese a esta progresión, los recelos sobre su juego y fiabilidad en el tiro persistían. La desconfianza culminó al ser elegido el jugador más "sobrevalorado" al inicio de estos playoffs. Sin embargo, Haliburton respondió esa misma noche, tras eliminar a los Bucks de Giannis Antetokounmpo, con un contundente "Sobrevaloren esto".
"Hace tres años ibas al Carpena y la gente se marchaba al descanso porque el equipo no luchaba", recuerda Fran Vázquez. Lo del Unicaja no es sólo el histórico liderato de la Liga Endesa a estas alturas de temporada. Ni la consecución de la Copa del Rey de 2023, un título 17 años después. Ni la clasificación por segundo curso consecutivo para la Final Four de la Champions League, sellada este martes en Patras ante el Promitheas. Lo del Unicaja es un Plan, con mayúscula. "Ibon tiene un plan", cantan las tribunas su mantra, un guiño al entrenador que lo ha cambiado todo, con la sensación de que no sólo lo deportivo es lo que vuelve a funcionar.
Hace no tanto, el Carpena lucía a medio gas, ni 5.000 espectadores de media. Hoy se agotan los abonos y no hay pabellón en la ACB con más espectadores, encadenando 'no hay billetes'. "Con 10.000 gargantas apoyando es más difícil perder", razona el pívot gallego, que llegó con 18 años a Málaga y vivió tres etapas en el club para convertirse en un histórico. "Para que la pelotita entre hay que favorecerlo. Con el cambio de presidencia hay un antes y un después. Ni nos metíamos en Copa y se estaba un poco lejos de lo que siempre fue Unicaja, de nuestra época", analiza otra leyenda. Carlos Cabezas pone en valor los cambios introducidos en 2021, cuando el ex árbitro Antonio Jesús López Nieto se hizo con las riendas del club reemplazando a Eduardo García. "Lo primero que hizo fue escuchar a la afición, solucionar problemas y ser más cercano. Ha sido un acierto", coincide Vázquez.
El pasado domingo, el Unicaja caía de 20 en el Nou Congost. "Y lo remontan sin Osetkowski [el líder en anotación del equipo]", realza Cabezas sobre un resultado que, horas después con la derrota del Madrid en el Palau, iba a otorgar el liderato a los malagueños. A falta de seis jornadas, con el mejor porcentaje de triunfos de su historia (23-5), empatado con los blancos pero con mejor balance de puntos, depende de sí mismo para igualar lo logrado en 2006 con Sergio Scariolo, el curso en el que después iba a levantar la única ACB de su historia. Hace nueve años, con Joan Plaza, también fue líder en la jornada 28, aunque después perdió cinco partidos y acabó tercero.
"Hay paralelismos, cosas que recuerdan a la mejor época. Son dos equipos ganadores", destaca Cabezas, base de aquel Unicaja que a principios de siglo cosechaba éxitos (la Korac de 2001, la Copa de 2003, la Liga de 2006 y la histórica presencia en la Final Four de la Euroliga de 2007). "Ibon ha logrado algo similar a aquellos tiempos de Scariolo o Aíto: tener un grupo compacto, con buen ambiente en el vestuario y en el que los roles están muy claros. Aquí nadie juega más de 23 ó 24 minutos. Un día le toca a Kendrick Perry, otro a Tyson Carter, el siguiente es Alberto (Díaz), otro Dylan....", pone en valor el sentimiento colectivo el que fuera campeón del mundo con España en 2006.
Navarro, en un partido reciente.ACB Photo
Y menciona a Ibon Navarro, la clave de bóveda de todo lo que está sucediendo, de los números y también del estilo, reconocible en su intensidad, en su valentía. "Un entrenador que tira y afloja, que sabe cuando apretar y cuando dejarles más libres. Al que los jugadores escuchan, porque sabe manejar las sensaciones", dice Vázquez. "Es un entregado al trabajo. Venía con un proyecto y unas ganas locas de trabajar en un club como es el Unicaja. Por lo que le conozco y lo que le veo trabajar, es un apasionado", apostilla Cabezas, que destaca la "apuesta por la continuidad" del director deportivo Juanma Rodríguez y del presidente. Con respecto a la plantilla que el año pasado logró la Copa en Badalona, apenas un cambio. La venta de Darío Brizuela al Barça (que dejó en caja más de un millón de euros) y la llegada de Kameron Taylor.
Uno de esos síntomas de comunión entre una ciudad "entusiasmada" y un equipo lanzado fue la "fiesta de Dylan". Cuando ganaron la Copa, el pívot estadounidense prometió invitar a los aficionados, que se lo recordaron cada partido desde entonces con otro cántico ya imprescindible: "¡Paga la fiesta, Dylan!". En septiembre, en la explanada del Carpena, con la plantilla presente, hubo comida y bebida para todos.
Ese "volver a las raíces" y a los éxitos de Unicaja, a la esencia de intentar interrumpir la tiranía de Madrid y Barça (han ganado 17 de los últimos 21 títulos nacionales), tuvo en el origen otra decisión no tan popular pero a la postre efectiva. Cuando López Nieto llegó a la presidencia, el Unicaja renunció a la Euroliga (entonces disputaba la segunda competición, la Eurocup) y se unió a la estructura FIBA para jugar la Champions League. "Se dijo que era un error muy grande. Pero eran momentos de cambios, de mirar presupuestos y más allá. Y se ha demostrado que probar fue un acierto. Porque no es la misma BCL en la que jugué yo hace años. Ahora hay equipos muy fuertes, ha crecido y cada año es más difícil. Muchas veces hay que dar dos pasos atrás para dar uno grande hacia delante. Y a nivel económico era la mejor opción", concluye Vázquez.
Fueron 11 años de lasismo, más tres de prolongación con el que fuera su asistente principal desde 2014, Chus Mateo. 15 en total desde que Juan Carlos Sánchez se hiciera cargo de una sección completamente a la deriva entonces (hasta la amenaza del cierre) y la reconstruyera para lograr lo impensable: 28 títulos, entre ellos tres Euroligas, en un trayecto ya inolvidable. Estos días acaba una era en el Real Madrid de baloncesto, tanto en los despachos como en el banquillo, con el abrupto adiós de los que han sido sus protagonistas. El reto recae ahora en las manos de Sergio Rodríguez y de Sergio Scariolo.
Una revolución con el listón alto, fraguada a fuego lento y ejecutada radicalmente, apenas unos días después de conquistar la ACB de forma arrolladora. En la misma pista de La Fonteta, después de ganar ocho partidos de nueve en los playoffs, a Mateo, «más alivio que felicidad», le rondaba una sentencia que no era nueva para él. Fue en diciembre cuando estuvo más fuera que dentro del club. Ese fue el comienzo.
El espíritu navideño apaciguó los deseos de Florentino Pérez de echar a Mateo, enredado su equipo en un comienzo de temporada impropio (especialmente en la Euroliga), fruto también de un verano en el que los fichajes no fueron capaces de paliar las enormes pérdidas que supusieron las salidas de Poirier, Yabusele, Causeur, Rudy Fernández y el Chacho. La derrota en la final de Copa y la no clasificación para la Final Four terminaron de convencer del cambio al presidente, independientemente ya de lo que ocurriera en la ACB, donde se evitó acabar la temporada en blanco, algo que no sucedía desde 2012.
«No será la primera vez»
En esos momentos en los que Mateo confesaba sus sufrimientos, reivindicaba su labor y se postulaba sin duda a cumplir el año de contrato que le restaba, ya estaba sentenciado. Scariolo, con el que comparte representante, siempre fue el único candidato y llegar a un acuerdo con él no ha resultado difícil. Fue el lunes por la noche cuando todo se cerró y el italiano -que vuelve al club blanco 23 años después- comunicó a Elisa Aguilar su decisión de dejar la selección tras el Eurobasket (tenía contrato hasta Los Ángeles 2028). Si España llegara a la final, apenas tendría 12 días para preparar la Supercopa. «Durante un tiempo, relativamente corto, tendré que compatibilizar con el club. No será la primera vez, lo he hecho durante toda mi carrera», explicó ayer tras ofrecer la lista de convocados para el torneo continental.
Paralelamente al cambio de entrenador (Scariolo llevará su propio equipo de asistentes, previsiblemente con Luis Guil como segundo, aunque aún tiene contrato con el Palencia), se fraguó el de la dirección deportiva. Mucho más inesperada y llamativa ha sido la salida de Juan Carlos Sánchez, el hombre de máxima confianza de Florentino. Que tuvo sus luces y sombras: especialmente desagradable fue la gestión de la salida de Pablo Laso, con el que llevaba tiempo enfrentado. A Sánchez le ha acabado sentenciando un conflicto de intereses, pues su propio hijo trabaja en una conocida agencia de representación de jugadores; algunos como Hugo González o hace unos años Juan Núñez, captados en la propia cantera blanca.
Su sustituto será Sergio Rodríguez, quien desde hace meses se prepara para el cargo: completa un máster de Dirección General en el IESE Business School. A sus 39 años, uno después de retirarse precisamente en el Madrid en el que recorrió dos etapas, aplicará toda su sabiduría baloncestística y experiencia en Europa (jugó en Rusia, Italia y, por supuesto, España) y NBA (clave en esto para la nueva etapa del baloncesto continental). Y estará acompañado por Felipe Reyes en la dirección deportiva (en sustitución de Alberto Herreros).