Rafa Mir, a juicio: el futbolista se enfrenta a diez años y medio de cárcel por violar a una joven en su chalé de Bétera

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Llegó el día para Rafa Mir y Pablo Jara. Ambos futbolistas se sientan en el banquillo desde este jueves para ser juzgados por agresión sexual y lesiones en la Audiencia de Valencia. En el caso de Mir, se enfrenta a la petición de la Fiscalía de una pena de diez años y medio de prisión por violar a una joven de 21 años en 2024. El futbolista siempre ha mantenido su inocencia y, de hecho, su defensa pide la absolución con el argumento de que las relaciones sexuales fueron en realidad consentidas.

La tesis de la víctima es la que defiende el propio Ministerio Fiscal, que además solicita tres años de prisión por agresión sexual para el amigo de Mir, el también futbolista Pablo Jara. Mir fue detenido en septiembre de 2024 cuando jugaba en el Valencia cedido por el Sevilla, tras la denuncia que presentó la joven a la que había conocido en una discoteca. Tras la fiesta, ella y una amiga acompañaron a los dos futbolistas hasta el chalé de Mir en Bétera (Valencia).

Según la Fiscalía, Mir mantuvo relaciones sexuales consentidas con una de las mujeres en una de las habitaciones de la casa. Sin embargo, posteriormente cogió a la otra víctima en brazos y la lanzó a la piscina vestida para meterse él también en el agua y “realizarle tocamientos en sus partes íntimas y otras prácticas de tipo sexual”.

La joven huyó entonces de la casa, pero regresó al percatarse de que se había olvidado el bolso. Es en ese momento, según el relato de la Fiscalía, cuando Mir la obligó a entrar en el cuarto de baño para forzarla sexualmente. Jara, por su parte, se habría acercado a la otra víctima para tocarle en sus partes íntimas mientras se bañaba en la piscina, a lo que la joven respondió pidiéndole que parara.

Cuando ambas abandonaron la vivienda, Jara empujó a una de ellas y le propinó un puñetazo en la cara. “Sois unas niñatas, piraos”, les gritó. En su escrito de acusación, la Fiscalía destaca que una de las jóvenes sufrió contusiones y erosiones y la otra un trastorno psíquico del que tardó 180 días en curarse.

kpd