La celebración del título liguero del FC Barcelona por las calles de la Ciudad Condal reunió a más de 750.000 personas, según la Guardia Urbana. Una multitud, jóvenes y niños en su inmensa mayoría, que inundó el centro de la capital catalana, se encaramó a los balcones y hasta se subió a las marquesinas de las paradas de autobús para festejar con sus ídolos, que se hartaron de firmar objetos de todo tipo, cantar y bailar en una nueva muestra de la conexión del equipo, construido sobre una base de jóvenes canteranos, con la hinchada azulgrana.
La tarde arrancó con la foto de familia de la plantilla, el cuerpo técnico y la junta alrededor de los trofeos, con Flick flanqueado por el presidente electo, Joan Laporta, y el interino, Rafael Yuste, quien destacó a ‘TV3’ la “implicación” del técnico en un “momento difícil” por la reciente muerte de su padre. “Hoy quería estar con sus jugadores”, remarcó.
Sin embargo, una de las imágenes más comentadas de la Rúa fue la protagonizada por Lamine Yamal, cuando apareció en lo alto del autobús descapotable ondeando una bandera palestina. La escena no tardó en hacerse viral en redes sociales, generando todo tipo de reacciones entre aficionados.
Uno de los primeros en responder a través de redes sociales fue Gabriel Rufián. El diputado de ERC, reconocido seguidor del Espanyol, alabó el gesto del futbolista internacional. “Guste más o guste menos. Celebrémoslo. Bien por él“, expresó Rufián en su publicación
No es muy habitual que los futbolistas, sobre todo tan jóvenes, se posicionen políticamente en temas tan sensibles como el conflicto entre Israel y Palestina. Por ello, su gestó cobró gran relevancia y tuvo un eco muy rápido en las redes sociales.
No fue la única bandera que lució durante la celebración del FC Barcelona. Lewandowski, por ejemplo, ondeó la estelada desde la parte superior del autobús.
«Ganar el Channel Slam es dificilísimo. Lo voy a intentar, me encantaría lograrlo, pero no me voy a presionar porque es realmente complicado. Si sale bien, perfecto. Si no, aprenderé. Supongo que el único tenista que lo puede conseguir muchos años es Carlos, para él parece fácil», proclamaba Coco Gauff horas antes de que se le atragantase el llamado Channel Slam, es decir, ganar Roland Garros y Wimbledon de manera consecutiva. Campeona en París, cayó el martes en primera ronda en Londres: el camino de tantos y tantas. De la tierra batida a la hierba, dos superficies contrarias, dos formas de jugar el tenis y un éxito casi imposible. Tiempo atrás sólo lo lograron cinco hombres -Rod Laver, Bjorn Borg, Rafa Nadal, Roger Federer, Noval Djokovic- y seis mujeres -Margaret Court, Billie Jean King, Chris Evert, Martina Navratilova, Steffi Graf, Serena Williams- pero el año pasado apareció Carlos Alcaraz para unirse a esa lista.
Después del título en Queen's y con su progresión esta semana en el All England Club, con victoria este miércoles ante Oliver Tarvet (6-1, 6-4, 6-4), queda claro que vuelve a ser el favorito, que sabe cómo hacerlo, que tiene el don. A su corta edad, 22 años, ¿por qué se le da tan bien?
La transición y el talento
«Por muchas cosas, pero sobre todo por su talento. En esa transición es donde más se nota que tiene un inmenso talento. Carlos mueve la muñeca muy rápido, controla mucho los tiros y eso le permite acelerar la bola con eficacia pese a que bote más abajo. Además es capaz de cambiar el saque de una superficie a otra con mucha facilidad y, por si fuera poco, tiene mucha fuerza en las piernas para adaptarse a los movimientos. Tiene razón Gauff, él hace fácil lo que es muy difícil», analiza en conversación con EL MUNDO Alex Corretja, comentarista para Movistar Plus+, el canal que emite el Grand Slam en España.
Alastair GrantAP
Su experiencia, como la de tantos tenistas españoles, es olvidable; habla con conocimiento de causa. Dos veces finalista en Roland Garros, en Wimbledon nunca pasó de segunda ronda y, de hecho, durante gran parte de su carrera ni tan siquiera participó en el torneo inglés. En su época, a principios de siglo, todavía salía más a cuenta alargar la temporada de tierra batida en Stuttgart, Gstaad o Kitzbuhel.
«Te diría otra cosa, pero para mí era un calvario, era inhumanamente complicado. Sobre tierra la pelota bota más alta, se frena, te permite jugar. Sobre hierba, imposible. Todo se acelera muchísimo, tienes que jugar mucho más flexionado, dependes mucho de tu saque. Yo nunca conseguí adaptarme», reconoce Corretja, que recuerda que en sus mejores años la ausencia en Wimbledon apenas penalizaba.
Los peligros que vendrán
Antes de la redistribución del ranking ATP en 2000, sólo contaban los 14 mejores resultados de cada tenista -ahora son hasta 20- y eso daba aire a los especialistas. Algunos, como Corretja, Sergi Bruguera, Gustavo Kuerten o Mats Wilander, brillaban sobre arcilla y padecían sobre hierba. Otros como Jimmy Connors, Pete Sampras o Goran Ivanisevic, les ocurría más o menos lo contrario. En la actualidad eso ha desaparecido. «Ahora la mayoría de tenistas juegan a lo mismo: golpean muy plano y muy duro. Si ves jugar a [Jannik] Sinner te costará encontrar muchas diferencias entre su tenis en rápida, en tierra batida o en hierba», cuenta Corretja que, pese a ello, ve peligros en el camino de Alcaraz.
En lo que va de edición ya han caído cuatro Top 10 -Alexander Zverev, Lorenzo Musetti, Holger Rune y Daniil Medvedev- y el debut ante Fabio Fognini demostró que en cualquier esquina aguarda un susto. Aunque el sorteo le alejó de Jack Draper o Novak Djokovic, sobre hierba siempre hay que temer de más. «En Wimbledon es normal que un rival que no te esperas te obligue a jugar incómodo. Pienso en un jugador del estilo de Fabian Marozsan, que sorprendió a Carlos en Roland Garros. Aquí hay menos margen, todo pasa más rápido y hay que extremar el cuidado. En Halle, Sinner perdió ante Aleksandr Bublik y no jugó nada mal», finaliza Corretja.
"Se nos escapó, no fuimos capaces". Marco Sangalli (San Sebastián, 1992) habla así del drama del Racing de Santander tras perder el playoff en las últimas dos jornadas de la temporada pasada donde solo necesitaban un punto. "Pero una cosa así no se puede tomar como un fracaso, sino como un paso más en el camino para poder llegar al éxito, que en este caso sería subir a Primera", completa el centrocampista la historia reciente del conjunto cántabro.
Aquel Racing es el que hoy lidera la Segunda División con mano de hierro. Con 33 puntos de 42 posibles y a diez del tercero, que es el primer puesto fuera del ascenso directo. "Es una locura", califica el jugador. Han conseguido el mejor inicio desde el Cádiz en el año 2019, que contaba con 34 puntos y subió de forma directa. Otra locura es el récord que llevan fuera de casa, siete victorias de siete partidos, 21 puntos, algo que nunca había ocurrido en Segunda División. "Cuando echaba la vista atrás y veía en los campos que habíamos ganado...", deja el futbolista en suspenso la frase porque hablamos de Riazor, La Romareda, Nuevo Mirandilla y el Tartiere, entre otros.
Esta temporada la Segunda División española iguala a la 2018/19 como curso con más equipos que han disputado al menos una temporada en Primera, 17. Sin embargo, en la 2009/10 fueron 18 de los 22. "Este año se han juntado una terna de equipos con una historia y unas masas sociales que es increíble", explica el futbolista y revela que a veces la presión es mayor que "en algunos campos de Primera".
Y porque es consciente de la igualdad de una categoría que no se vive en otras. "Algún compañero que le toca bajar de Primera le recibo con un 'Bienvenido a la guerra'", narra sobre lo que se sufre en una liga, la Hypermotion, en la que "cualquiera puede ganar a cualquiera". El año pasado, por ejemplo, a los cinco primeros clasificados les separaban dos puntos a solo tres jornadas del final. Y, en los últimos tres años, el ascenso directo se ha dirimido por un punto o menos. No son pocas las aficiones que han pasado de la risa al llanto y viceversa en este último periodo en la categoría de plata.
Sangalli, a punto de realizar un saque de banda.Racing de Santander
Marco Sangalli es, además, uno de los futbolistas que más partidos ha disputado en Segunda con más de 350. El donostiarra ha visto la evolución de una competición que era "más perra", con futbolistas más veteranos, de lo que es hoy: una liga con jugadores más jóvenes que la usan como escaparate para dar un salto en sus carreras.
Así, otra de las circunstancias que hablan del nivel de LaLiga Hypermotion es, obviamente, el de sus futbolistas. Hay seis de ellos que tienen un valor de mercado superior a los cinco millones de euros. El podio lo ocupan tres jugadores del Almería, Sergio Arribas, Lucas Robertone y Dion Lopy, con un precio estimado de 10, 7 y 6 millones de euros, respectivamente. Los jugadores del Racing, claro, han subido su valor desde el inicio de temporada aunque solo hay dos en el top 25, Vicente (22) y Karrikaburu (25) con un valor de 2,5 millones, aunque Arana y Andrés Martin, tienen el mismo coste.
Aficiones
Más allá de los equipos y los jugadores, lo que lleva destacando muchos años en categorías por debajo de Primera son las aficiones. "Hay gente que te comenta que está más enganchada que nunca, que ni en épocas de UEFA, que no había ese sentimiento tan grande", comenta Sangalli respecto al Racing. En Riazor, por ejemplo, tienen una asistencia media de más de 24.000 espectadores, más que muchos clubes de Primera. "El poder animar al equipo de tu ciudad, de sentir sus colores... creo que es algo muy bonito", expresa.
Y más para clubes que, como el Racing o el Depor vienen del fango. Los cántabros han pasado seis de las últimas 12 temporadas en el fútbol no profesional, los coruñeses, cuatro. Los primeros ya están más que de vuelta y haciendo historia aunque la Segunda son 42 partidos, cuatro más que la EA Sports. "Se hace larguísima, es que no se descansa ni un fin de semana", explica Sangalli aunque espera que este año, a ellos, se les pase en un suspiro.
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EFE
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