Rafa Jódar, 19 años, caminando por Madrid y teniendo que parar cada diez metros porque alguien le pide una foto. Un anuncio con su cara ocupa una fachada entera de Gran Vía. Los medios de medio mundo quieren cinco minutos con él. En Instagram le siguen 160.000 personas que hace unos meses no sabían que existía.
Bienvenido a la otra cara del tenis.
Porque el juego de Jódar -el que le ha catapultado desde el anonimato al puesto 34 del ranking ATP en cuestión de meses- es solo la mitad de la historia. La otra mitad es aprender a vivir con todo lo que viene después: las entradas agotadas cuando juega él, los rivales que ya le han visto suficiente como para plantear un antídoto, la presión del entorno.
Ese aprendizaje llegó antes de lo previsto. Este viernes, en su debut en el Masters 1000 de Roma, Jódar se encontró con un partido desagradable y sin concesiones ante Nuno Borges y, pese a ello, lo ganó por 7-6(4) y 6-4 en una hora y 57 minutos. Las excusas hubieran sido legítimas: el cansancio acumulado en una gira de tierra batida exigente, el cambio de condiciones entre la Caja Mágica y el Foro Itálico, el viento racheado que rompía los ritmos, la arcilla romana irregular con sus botes traicioneros. Cualquiera de esas razones habría valido para justificar una derrota. Jódar no necesitó ninguna.
Hubo momentos de duda -algún gesto de frustración, incluso una discusión con su padre y entrenador, algo inédito hasta ahora en su carrera profesional-, pero los encajó y siguió. Esa es la señal. La ola es grande, pero tiene las herramientas para surfearla.
Un día sin brillo
Ante Borges, de hecho, venció en un mal día: la virtud de los grandes. No estuvo especialmente acertado en el saque -un 57% de primeros-, la derecha le traicionó demasiado hasta llegar a sumar más errores no forzados que golpes ganadores e incluso le costó aprovechar sus bolas de break. Pero igualmente sacó el triunfo adelante gracias a su cabeza. Mientras Borges, tenista 10 años mayor que él, caía en el desespero en el tie-break del primer set, Jódar sacaba entonces su mejor tenis para ponerse por delante.
El segundo set fue más placentero, pese a los obstáculos, pero el primer set estuvo lleno de dificultades. En Barcelona o Madrid, Jódar hubiera empezado con 4-0 a favor porque tuvo bolas para ello, pero esta vez se enredó, cedió un break y se vio obligado a remontar. También fue mérito de Borges, que supo aguantar los intercambios de revés del español y le contestó hasta el final.
“He jugado muchos partidos en los últimos torneos y tengo que aprender a recuperarme y estar más descansado. Ha sido un partido muy, muy duro. Nuno ha jugado a gran nivel y yo no he empezado tan bien, pero he sabido remontar y decidir en el tie-break”, resumió Jódar.








