Veamos. Por mucho que se rastree en Google, incluso por mucho que se enrede con la IA, establecer una clasificación irrefutable sobre quién es el futbolista más viejo en disputar un partido oficial en el mundo es muy difícil. Imposible, de hecho. Puede ser un israelí de 74, o mexicano de 71, pueden ser los dos o ninguno. También se puede cavilar sobre si hablamos de fútbol profesional o no, e incluso dirimir si la Tercera División es categoría profesional o no. Bien, todo eso está muy bien, pero sea el primero, el segundo, el tercero o el cuarto del mundo, lo que va a hacer Ángel Mateos (Turón, Asturias, 1955) el próximo domingo es (con perdón) la leche.
A sus 70 años, se va a convertir (esto sí está claro) en el futbolista español más veterano en jugar un partido de competición oficial. Será, durante unos minutos, el portero de su equipo de toda la vida, el Colunga, en el partido que le enfrentará al Praviano, correspondiente a la jornada 33 del Grupo II, el asturiano, de Tercera Federación (lo que toda la vida se ha conocido como Tercera División). Mateos, ‘Mate’ en el mundo del fútbol, jugará con el equipo (el Colunga) al que lleva ligado más de seis décadas, desde que era solo un niño. Y está estos días, claro, como eso, como un niño. «Me siento igual que cuando debuté, con 20 años. Aunque no es lo mismo debutar con 20 que reestrenarse con 70», confiesa en conversación telefónica con EL MUNDO. Físicamente está «como un cañón», según Santi García–Barrero, ex jugador de Oviedo y Logroñés y directivo del Colunga.
JORGE PETEIRO
«Peso lo mismo que cuando tenía 18 o 19 años y llevo jugando ininterrumpidamente desde que empecé con 10. Gracias a Dios, nunca tuve una lesión y ningún accidente en la mina, en la que trabajé durante 25 años. Juego todas las semanas una pachanga con los directivos y ellos me insistieron en que, cuando el equipo estuviera salvado y no fuera posible perjudicar a nadie, tenía que jugar. Y al final, se ha dado», explica Ángel, que posa para las fotos con diversión.
“Llevé unos guantes a la mina”
La idea tomó forma en el pasado mercado de invierno. Fue entonces cuando José María Cortina, otro miembro de la directiva del Colunga, se encargó de llevar a cabo los trámites. Porque, al tratarse de competición oficial, a Ángel ha habido que hacerle la correspondiente ficha federativa. Una vez pasó la pertinente revisión médica, todo estaba dispuesto.
Ángel ha visto de todo en estos 60 años de fútbol. «Cuando era joven, tener unos guantes de lana era un privilegio. Unos que tenía los llevé también a la mina. En algún campo había un charco enorme y sacaba el agua con un pequeño cubo que tenía guardado cerca de la portería. Acababa embarrado y, a veces, no había agua caliente, o ni siquiera había agua, y tenías que sacarte el barro en el río y lavarte luego al llegar a casa», rememora. Su gran ídolo, explica, fue Iríbar, por quien se hizo aficionado del Athletic. Y, también, un poco, Arconada. A nivel asturiano, asegura que desearía que tanto el Sporting como el Oviedo estuvieran en Primera.
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‘Mate’, además de jugar al fútbol tanto en pachangas como con los veteranos, procura mantenerse activo montando en bicicleta, jugando al tenis o saliendo a correr. Recordemos, tiene 70 años. Siempre y cuando, claro, no tenga que acompañar a su nieto al colegio. A él, al nieto, le tira por ahora más el atletismo que el fútbol. «Lo más importante es que haga deporte», resume su abuelo, orgulloso.
La falta de centímetros
En su caso, llegar más arriba de Segunda B no fue posible por una cuestión de centímetros. Literalmente. «Me decían, ‘Mate’, con diez centímetros más tú te plantas en Primera División’. Juan Mesa, directivo del Oviedo, me lo confesó cuando yo estaba en el Caudal. ‘Si hubieras medido un poco más, te hubiéramos fichado’, me dijo. Al final, ficharon a Camuel, que medía 1,81 o así, quien estuvo en el club mucho tiempo y que falleció ya hace unos años, el pobre», explica. Este domingo, a las 17.00 horas, con el Colunga, revivirá sensaciones de antaño. «No es una excentricidad. No se trata de buscar solo la foto. Está para jugar. Jugamos con él cada semana y es muy difícil marcarle un gol. La Tercera División es muy exigente, pero lo va a hacer de maravilla», insiste el directivo García-Barrero.
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El Colunga, y no sólo por esto, es un club especial. Mucho. «Tenemos un proyecto muy bonito, darles a los jóvenes de aquí una estructura lo más profesional posible, para que puedan llegar lo más arriba posible, con césped natural, que requiere un esfuerzo para cuidarlo, claro, pero jugando con unos valores que cada vez escasean más en el fútbol. En toda la liga, no hemos visto ni una amarilla. Incluso, si alguno no se comporta, preferimos jugar con 10. Cuando vamos a campos rivales, dejamos el vestuario perfecto, lo más limpio posible, y un obsequio. Y parece que hemos hecho escuela, porque algún rival hizo lo mismo al venir al nuestro», destaca el mandatario. El debut de Mate, claro, les dará más visibilidad. Pero no es eso lo que buscan. Ni siquiera el efecto llamada. «Las entradas serán todas gratuitas», destaca. De lo que se trata es de que el fútbol, al que tanto le ha dado este veterano portero, le devuelva también una parte de esa pasión y cariño. A lo grande.

