España conquistó en el Arena Stozice de Liubliana su octava Eurocopa de Fútbol Sala tras derrotar a Portugal (3-5), campeona de las dos últimas ediciones. Un hat trick de Antonio Pérez, cierre del FC Barcelona, concretó el triunfo del equipo dirigido por Jesús Velasco, debutante en un gran torneo.
Un gol de Adolfo a cinco segundos para el final, asistido por el omnipresente Antonio, sentenció la victoria frente al equipo liderado por Bruno Coelho, a remolque en el marcador durante los 40 minutos.
España sólo precisó 150 segundos para transformar sus dos primeras llegadas a los dominios de Bernardo Paçó, Antonio y José Raya elevaron el 2-0, obligando a la vigente campeona a su cuarta remontada en el torneo. Alfonso Jesus y Rúben Góis nivelaron el marcador en los siguientes cuatro minutos, pero ni siquiera así titubearon los hombres de Velasco.
Pleno de victorias
El triunfo supone una revancha a la cruel derrota en la final de la Eurocopa 2018, disputada en el mismo escenario, cuando Portugal se impuso en la prórroga (3-2). Los lusos, campeones del mundo en 2021, también se habían impuesto a España en las semifinales continentales de 2022.
El título devuelve a La Roja a su posición de privilegio en el fútbol sala europeo, consolidando los éxitos de 1996, 2001, 2005, 2007, 2010, 2012 y 2016. La final supuso el broche a un torneo intachable para España, que en la primera fase tumbó a Eslovenia (4-1), Bielorrusia (2-0), Bélgica (10-3), antes de eliminar a Italia (4-0) en cuartos y Croacia (2-1) en semifinales.
La medalla de bronce acabó, precisamente, en poder de la selección balcánica, que derrotó a Francia en la tanda de penaltis.






