Una cruel lesión de Musetti lleva a semifinales a Djokovic cuando ya estaba eliminado: “Me iba a ir a casa esta noche”

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No se escuchaba a nadie hablar. Ni tan siquiera respirar. Nadie en la Rod Laver Arena se atrevía a emitir el más mínimo ruido mientras Lorenzo Musetti abandonaba la pista acompañado de su agente, Edoardo Artaldi. Cojeaba camino de los vestuarios y, a cada paso, al público que le observaba se le rompía un poco más el corazón.

Era el día del italiano. Su día, su gran día. Hasta unos minutos antes estaba jugando el mejor tenis de su vida, dominando a una leyenda como Novak Djokovic por 6-4 y 6-3, y encaminándose hacia sus primeras semifinales en el Open de Australia. A sus 23 años era, sin lugar a dudas, el candidato más firme a convertirse en el tercero en discordia tras Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Pero en algún momento, al inicio del tercer set, sintió un dolor en el muslo derecho y todo se oscureció.

El fisioterapeuta del torneo entró para intentar ayudarle, pero no sirvió de nada. “Es tu cuerpo, lo que tú consideres”, le decía su entrenador, el español José Perlas. Al final, no le quedó más remedio que retirarse. El año pasado, en Roland Garros, ya le ocurrió algo parecido en los cuartos de final ante Alcaraz, pero esta vez fue todavía más doloroso.

WILLIAM WESTAFP

A unos metros de su banquillo, Djokovic no sabía ni qué hacer ni qué decir. Jugará en semifinales contra el vencedor del duelo entre Sinner y Ben Shelton, aunque durante un buen rato ni él mismo se lo creía. “No sé qué decir excepto que lo siento mucho por Lorenzo. Estaba jugando mucho mejor que yo, me iba a ir a casa esta noche. Lorenzo lo tenía todo bajo control, tendría que haber sido el ganador, ha tenido muy mala suerte”, valoraba el serbio, que alcanza el penúltimo paso del torneo australiano por decimotercera vez en su carrera.

El dominio de Musetti puso en duda la prodigiosa longevidad de Djokovic. Después de no tener que disputar los octavos de final por la lesión de Jakub Mensik, el serbio apareció fresco en la pista central del Open de Australia, pero aun así se vio superado por un rival más rápido, más potente y más afinado. “He hecho cuatro winners y 40 errores. Es lo que Lorenzo te provoca: te obliga a jugar, a ganar muchas veces el mismo punto. No jugué octavos y he pasado de cuartos así, así que tengo que duplicar mis agradecimientos a Dios esta noche”, confesaba el ganador de 24 títulos de Grand Slam.

kpd