Este domingo, Ferrero ha revelado con comienza a trabajar con Ángel Ayora. “Emocionado al anunciar una nueva colaboración profesional”, escribe el entrenador bajo una foto junto al golfista malagueño, que en Instagram reacciona con un ‘vamos’.
El portal especializado ‘tengolf.es’ informa que Juan Carlos Ferrero ejercerá como ‘coach’ mental de Ángel Ayora.
El golfista malagueño reveló recientemente que recibió una llamada personal de su compatriota Sergio García para unirse al equipo Fireballs GC en el circuito LIV Golf, pero que la rechazó para perseguir su sueño de jugar en el PGA Tour.
Con el Mundial de fútbol como gran evento deportivo para 2026, el año traerá sus citas habituales e imprescindibles para los reyes del deporte mundial. Algunos de los más grandes deportistas actuales afrontan un calendario repleto de desafíos concretos que puedan seguir potenciando sus figuras y enriqueciendo todavía más su palmarés.
TADEJ POGACAR
Muy pocas veces un deportista domina el ecosistema de su profesión como el fenómeno esloveno (27 años) el ciclismo. La bicicleta gira a su alrededor como una reina sumisa a un rey de rostro aniñado que se eleva por encima de su propia época, a la que define, caracterizada por la presencia de estrellas de extraordinario brillo: Jonas Vingegaard, Primoz Roglic, Remco Evenepoel, Mathieu van der Poel, Wout van Aert...
Pogacar y Eddie Merckx.MUNDO
Gigante en las grandes rondas, coloso en las clásicas, Pogacar no es invencible. No puede ganar todas las carreras. Pero nadie gana tantas como él. Ni, cuando pierde, se queda tan cerca de la victoria. En 2025 obtuvo 20 triunfos, líder del año, en 58 días de competición y elevó a 108 su cifra total de triunfos.
En 2026 le esperan varios desafíos de primer orden, entre ellos vencer en San Remo y en Roubaix. Pero, sobre todo, hacerse con su quinto Tour de Francia. Sentarse a la misma mesa que Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain. Y a partir de ahí...
LAMINE YAMAL
Lamine Yamal todavía no tendrá 20 años en 2026. En julio cumplirá 19. Pero, renovado hasta 2031, ya es alguien en completa disposición de aspirar a todos los trofeos individuales y liderar a sus equipos, el Barcelona y la selección nacional, en persecución de los colectivos.
Balón de Plata, por así decirlo, tras Dembélé, Premio Kopa al mejor jugador joven y triplemente homenajeado en los Globe Soccer Awards, sus metas ya están fijadas para 2026: La Orejona con el Barça. El Balón de Oro en el Barça. Y una estrella en la camiseta con, en y para La Roja.
Desde el otoño se vio limitado por una pubalgia de la que, a tenor de sus últimas actuaciones, parece recuperado. Según la lista de Transfermarket de diciembre, es el futbolista más valorado del planeta. Se le tasa en 200 millones de euros, los mismos que Kylian Mbappé y Erling Haaland. Pero su menor edad lo coloca por delante de tan distinguido dúo, que, pese a su juventud, no tiene tanto tiempo por delante.
CARLOS ALCARAZ
El año acabó con la sorprendente, dolorosa para el tenis, ruptura no aclarada del todo de Carlos Alcaraz con Juan Carlos Ferrero después de haber logrado juntos 24 torneos y seis Grand Slams. Ya sin Juanqui, Carlitos penetra en 2026 con el propósito de revalidar su número 1 mundial mientras se reencuentra de sopetón, a las primeras de cambio, con el Abierto de Australia, único Grand Slam que (aún) no ha ganado. Avanzando el año, abriga la intención de llegar hasta los 10 títulos, una cifra redonda y siempre provisional en su caso, de esos Grand Slams que marcan las jerarquías en el circuito y sitúan a los tenistas en los lugares más altos en la historia de la raqueta.
No le será fácil, naturalmente. No puede serlo. Pero, en todo caso, lo tendrá menos difícil que Rafa Nadal, que lidió durante muchos años con Roger Federer y Novak Djokovic (y ellos con Rafa). En el camino de Carlos sólo se interpone realmente Jannik Sinner. Y viceversa. Mejor para ambos. Peor para todos los demás.
LINDSEY VONN
En los Juegos Olímpicos de Vancouver, en 2010, Lindsey Vonn, la reina de la velocidad sobre unas tablas, obtuvo, en la prueba de descenso, su única medalla olímpica de oro (acompañada por el bronce en el eslalon supergigante). En Pyeongchang, en 2018, ya veterana y machacada por las lesiones, accedió casi milagrosamente al bronce en el descenso. Aquel oro solitario, magra recompensa para tan excelsa esquiadora (83 triunfos y 143 podios en la Copa del Mundo), buscará, 16 años después, una eternidad en el deporte, compañero de color y brillo, en febrero, en los Juegos de Milán-Cortina dAmpezzo.
Lindsey Vonn.Pier Marco TaccaAP
No es ninguna utopía para la estadounidense. A sus 41 años y con su prótesis de titanio en una rodilla, esta temporada ganó el primer descenso de St.Moritz. En otras pruebas ocupó una segunda posición, dos terceras y una cuarta. Está en una condición asombrosa. Inimaginable a su edad. En enero tendrá tres descensos y tres supergigantes antes de los Juegos.
MARC MÁRQUEZ
En 2020, tras su caída en Jerez, Marc Márquez, ya campeón de Moto GP por cuarta ocasión consecutiva con Honda, vivió en el purgatorio de las lesiones y las operaciones, tan lejos del infierno de la retirada como del cielo de los triunfos. Salía del quirófano, se subía a una moto, se caía, regresaba al quirófano, tornaba a cabalgar la máquina y a caerse. Muchos le daban por muerto.
En 2025 resucitó. Ha continuado, como todo piloto sobre dos ruedas, cayéndose y encaramándose de nuevo a la moto, esta vez una Ducati al rescate del campeón en apuros bajo el ojo escéptico del aficionado. Y 2.184 días después de su último título mundial, el octavo, alcanzó el noveno (séptimo en MotoGP). Lo hizo, además, matemáticamente, a falta de cinco carreras para el final del Campeonato. Todavía convaleciente de su última intervención, tres meses después del percance que la motivara, ya piensa en ascender en 2026 al cielo de los 10 títulos, allí donde sólo moran Ángel Nieto y Giacomo Agostini. Para empezar, ya se ha subido a la Ducati de cross, la Desmo 450 MX.
LANDO NORRIS
En la Fórmula 1, en la fusión hombre-coche, es imposible saber qué porcentaje del éxito o del fracaso corresponde a uno u otro. Depende, se supone, de, entremezcladas en distinta proporción, las concretas e independientes calidades de la persona y la máquina. En cualquier caso, mucha gente piensa que en la adjudicación del título de campeón del mundo en 2025 han pesado más las bondades del vehículo en cuestión, el McLaren, que las de su conductor, Lando Norris.
El piloto británico (26 años) superó a Max Verstappen y su netamente inferior Red Bull por sólo dos puntos: 423 contra 421, la diferencia más escueta en términos absolutos en la historia de la Fórmula 1. Fue el triunfo de la regularidad. Norris acopió siete victorias, una menos que Verstappen, pero pisó tres podios más. Es una estrella y, a la vez, un meritorio que aspira en 2026 a convencer al entero universo de las cuatro ruedas de que es un campeón legítimo. Cuenta para ello con su talento y, claro, con su McLaren. ¿Quién le deberá más a quién?
JORDAN DÍAZ
El 9 de agosto de 2024, Jordan Díaz se proclamó campeón olímpico de triple salto. Desde entonces, estorbado por lesiones recurrentes, ni graves ni leves, en la rodilla y el cuádriceps, sólo realizó, en 2025, un salto en el Campeonato de España, suficiente para ganar, antes del Mundial de Tokio. Y en la capital japonesa, en el primer intento de la calificación, se volvió a lesionar. En resumen, Díaz sólo ha hecho dos saltos en casi año y medio. Así que 2026 se anuncia esperanzadoramente como el regreso al aplazado presente de un saltador excepcional. Un superdotado que cumplirá 25 años el 23 de febrero y que con 18,18 de marca, récord de España, amenaza el mundial de Jonathan Edwards (18,29), que data del año 1995.
Otros deportistas afrontan sus propios desafíos y cultivan sus propias ilusiones. Aitana Bonmatí piensa en su cuarto Balón de Oro consecutivo. Y, aunque en 2026 no hay Mundial ni Juegos Olímpicos, Sydney MaLaughlin (47.78 en 2025), en romper el récord del mundo de los 400 metros (47.60), en poder de Marita Koch desde 1985. Léon Marchand ganó en París el oro en los 200 braza, los 200 mariposa y los 200 y 400 estilos. Es el plusmarquista mundial en estas dos últimas pruebas. Y quiere el récord en las otras dos para cerrar el cuádruple círculo.
El tenis se acostumbra a la dulce rutina de ver frente a frente a dos hombres geniales en lo suyo, tan distintos, dominadores de su época. Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, en otra final, la sexta del año. Este domingo (18.00 horas, Movistar) será en las ATP Finals, en casa del italiano en todos los sentidos: en Turín y con su público, pero sobre todo en superficie dura y bajo techo. Únicamente esas condiciones hacen favorito a Sinner, porque los precedentes señalan al español como vencedor. Wimbledon creó la sensación de una rivalidad alterna, pero lo cierto es que en Alcaraz se impuso en las otras cuatro citas.
En todo caso será un capítulo más de una historia, su historia, que promete continuar años y más años. En todos los torneos, se celebren donde se celebran, los rivales claudican ante ellos con una impotencia en aumento. Hasta esta temporada ni Alcaraz ni Sinner habían disfrutado de la grandeza que hacía que Nadal, Federer o Djokovic ganasen incluso antes de empezar a jugar. Ahora ya gozan de esa aura.
En semifinales, Álex de Miñaur nada pudo hacer ante Sinner, que lo derrotó por 7-5 y 6-2, y Felix Auger-Aliassime apenas resistió ante Alcaraz antes de caer por 6-2 y 6-4. Si en una cita así, con los ocho mejores del mundo clasificados, nadie puede ni tan siquiera discutir un set, ¿Qué hará el resto? El caso de De Miñaur se puede considerar excepcional porque ha perdido sus 13 duelos con Sinner y la falta de moral es lógica, pero Auger-Aliassime mostró el mismo ánimo.
MARCO BERTORELLOAFP
Desde el primer juego, el canadiense apareció con la tristeza en los ojos y los brazos decaídos. No es que sea un tenista muy expresivo, todo lo contrario, pero su gestualidad resumía sus escasas probabilidades de éxito. Todas sus opciones pasaban por tener un gran día al servicio y que Alcaraz estuviera fallón y no ocurrió ni una cosa ni la otra. El canadiense empezó tembloroso concediendo demasiadas bolas de break y el número uno se le abalanzó encima. El primer set apenas duró 37 minutos. El partido entero, sólo un poco más, 82 minutos.
La perfección de Alcaraz
Durante la fase de grupos de estas ATP Finals, Alcaraz había dominado a sus rivales, pero siempre le quedaba una adversativa. Vencía, aunque quería afinar su revés. Ganaba y sin embargo se lamentaba su porcentaje de primeros. Este sábado ya no podía hacerse reproches. Su actuación fue perfecta. Todo lo que necesita para derrotar a Sinner salió a relucir. Más allá de su saque -sólo concedió una bola de break- y de la potencia en su derecha, la clave estuvo en su puntería.
Una bola iba a la línea y luego otra y luego otra. En los minutos iniciales Auger-Aliassime pidió una revisión y se quejó varias veces, pero al final se dio cuenta que el Ojo de Halcón funcionaba perfectamente. Su problema era otro. Las estadísticas pueden ser tramposas, pero Alcaraz acabó el primer set con apenas dos errores no forzados. Ante un rival tan preciso nadie puede hacer virguerias, aunque Auger-Aliassime todavía arrastra los problemas con su revés de siempre. Si había tensión en un punto, Alcaraz le tiraba a ese lado y, al final, siempre ocurría lo mismo. El canadiense acabó el partido con muchos más errores -19- que aciertos -15-.
MARCO BERTORELLOAFP
"Estoy muy feliz por la victoria de hoy", aseveró Alcaraz en italiano justo al acabar ganándose al público local, que apoyó a Auger-Aliassime. "Espero que al menos tres o cuatro personas me animen mañana [por este domingo]", añadió bromista. "Ha sido mi mejor actuación en el torneo. Desde el principio he estado muy concentrado, sin hacer errores, yendo a por ello, apurando la pista al máximo. Punto a punto he ido cogiéndose confianza y me he acabando encontrando muy bien. Estoy orgulloso del nivel que he demostrado para lo que viene", comentó después quien disputará la primera final de las ATP Finals de su carrera.
Por la pista y por las fechas se suponía un torneo difícil para él, pero ya no lo es. Como pasó en otras superficies, como pasó en otros meses de este 2025, como pasó en Roma, Roland Garros, Wimbledon, Cincinnati y el US Open, está a un paso del título y el último escollo es Sinner. Dulce rutina para el tenis.