España arrancó con buen pie el Europeo 2026. En un partido en el que la brillantez del primer tiempo contrastó con una segunda parte en la que tocó apretar los dientes para evitar la reacción de Serbia, los Hispanos se impusieron por un ajustado 29-27 que deja buenas sensaciones, aunque también algunos deberes pendientes.
La eficacia ofensiva de Ian Tarrafeta, las oportunas apariciones de Álex Dujshebaev tras el descanso y cuatro intervenciones decisivas bajo los palos de Sergey Hernández en los momentos más delicados resultaron determinantes para superar a un combinado serbio que supo sobrevivir inicialmente desde los siete metros y que, por momentos, amenazó con amargar la noche a una selección española que había mostrado una notable contundencia en la primera mitad.
La gran efectividad en ataque de los Hispanos durante ese primer acto hizo presagiar un partido cómodo. España llegó a alcanzar una renta máxima de cinco goles ante una Serbia que encontró oxígeno en la reiterada frecuencia con la que se le permitió acudir a la línea de siete metros. Así, los balcánicos lograron mantenerse a flote y recortar distancias hasta situarse a solo dos tantos, después de que los de Jordi Ribera amenazaran pronto con romper el partido.
Nacho Biosca apareció desde el banquillo para detener el primer lanzamiento, aunque vio cómo el segundo se marchaba fuera. Quien sí tuvo una entrada en pista especialmente destacada fue otro debutante en un gran torneo, Marcos Fis, que con apenas 18 años exhibió desparpajo y acierto para sumar tres goles y cerrar un primer tiempo que concluyó con España mandando por 19-15.
El papel de los árbitros
El inicio de la segunda mitad reforzó el optimismo español, con Casado ampliando de nuevo la ventaja y un Biosca que comenzó erigiéndose en un muro desde los siete metros. Serbia, sin embargo, supo capear el temporal y volvió una y otra vez a colocarse a dos goles, pese al crecimiento ofensivo de Ian Tarrafeta y a los tantos de jerarquía de Álex Dujshebaev, llamados a frenar la combatividad balcánica.
A ello se sumó el desconcierto provocado por el criterio desigual de la pareja arbitral islandesa, que pareció medir con distinto rasero las acciones en uno y otro lado de la pista. Con todo, España volvió a exhibir carácter defensivo cuando los serbios apostaron por el ataque con siete jugadores, vaciando su portería en busca de la remontada.
El empuje balcánico terminó encontrando recompensa al estrechar el marcador hasta el 29-27 a poco menos de dos minutos para el final. Ahí, una vez más, los Hispanos supieron sufrir, cerrarse en defensa y encontrar una última intervención decisiva de Sergey Hernández, hasta entonces irregular, para sofocar cualquier conato de rebelión serbia y asegurar un triunfo tan valioso como trabajado.
Este sábado, a las 18.00 horas y frente a Austria, España buscará reencontrarse con la versión del primer tiempo y cobrarse la revancha por la eliminación en la fase inicial de hace dos años.






