Un Barça sin defensa cayó en su estreno europeo ante el Hapoel Tel Aviv, en un encuentro en el que no tuvo opciones y en el que brilló Will Clyburn, que fue el mejor del partido con 23 puntos, siete rebotes y 30 de valoración. Pero no bastó ante el último campeón de la Eurocopa, que dispone de una formidable profundidad de banquillo, con jugadores del talento de Antonio Blakeney o Vasilije Micic. [Narración y estadísticas (103-87)]
Al Barça se le vio falto de rodaje, sin automatismos, y con un grave déficit en defensa, ya que encajó 26, 25, 31 y 21 puntos por cuarto y solo aguantó hasta el descaso (51-45). Bien pronto se vio cuál es el mal del equipo de Joan Peñarroya, sobrado de facilidad en ataque, donde lució especialmente Clyburn que anotó 14 puntos en 12 minutos en el primer tiempo y sostuvo a su equipo.
El 26-26 con el que finalizó el primer cuarto hablaba mal de ambas defensas. En el segundo periodo, el ritmo anotador de Hapoel se mantuvo y los visitantes no encontraron soluciones a las canastas fáciles del equipo de Dimitris Itoudis en el Arena de Sofía.
Calidad individual
Con un 9-0 inicial (35-26), se encendieron todas las alarmas para el Barça. Peñarroya dio entrada nuevamente a Clyburn y Kevin Punter y su equipo fue descontando poco a poco. A tres minutos para el descanso se puso a dos el cuadro azulgrana (44-42), pero nuevamente se escapó Hapoel con mucha soltura (15/20 en tiros de dos en los dos primeros cuartos).
Anotaban en la pintura Dan Oturu y Johnathan Motley. Al descanso, los de Peñarroya tenían que mejorar mucho atrás si querían tener alguna opción (51-45). Pero no lo hicieron y cavaron su tumba. La calidad individual de los de Itoudis bastaba ante la ineficacia del Barça en defensa.
Oturu campaba a sus anchas por la pintura, Blakeney se mostraba infalible desde fuera y las genialidades de Chris Jones o de Micic, cuando la situación lo requerían, dieron una máxima diferencia (77-61), entrado el tercer cuarto. A 4:30 para el final, esa diferencia se mantuvo (96-79), y fue cuando el Barça reaccionó, más por orgullo que por otra cosa. Cuando se acercó a nueve (96-87) apareció Micic y con triple cerró el partido.
Hace ya un par de semanas que el Real Madrid apretó el botón de su modo competitivo, lo que siempre le hizo temible. Desde la final perdida de Copa es otro equipo, en resultados (una derrota en 12 partidos) pero sobre todo en actitud. Vio las orejas al lobo y reaccionó. Ante el París Basketball, en un duelo precioso, mostró su mejor versión, coral, agresivo, solidario, fogoso, irreductible. La quinta victoria consecutiva en Europa, el mejor momento del curso, para incluso soñar con una última jornada de carambolas en la que acabar quinto ganando en Belgrado al Partizán. Eliminado ya no va a quedar. [105-104: Narración y estadísticas]
Porque el play-in, objetivo de mínimos, ya está matemáticamente asegurado. Lo que hace tanto no estaba tan claro. Como que Andrés Feliz fuera un base de nivel Euroliga. En el Palacio, entre tanto protagonista de un partido de 209 puntos, el dominicano se mostró a toda Europa. Hezonja anotó 26 puntos, Musa 20, Tavares 15 y nueve rebotes (cinco ofensivos), pero el elemento clave fue él. Nada menos que ante TJ Shorts, ese demonio que a punto estuvo de ponerlo todo (otra vez) patas arriba.
Porque el duelo fue una feria, una verbena en una noche de verano. Llovía fuera y dentro había que frotarse los ojos ante tanto vértigo. El Madrid se vio por momentos desbordado y al poco respondió, prueba de carácter, de que ya no es tan sencillo hacerles temblar. No se descompuso, encontró sus virtudes, Tavares reinó en la pintura en el momento clave y Shorts, que había sido una pesadilla, desapareció, desquiciado ante Campazzo y Feliz, para un triunfo tan trabajado como celebrado.
Que un novato venga con esas ínfulas es una bendición. El París Basketball, con su grupo de jugadores semi desconocidos, con un rookie como Tiago Splitter en el banquillo, ha sido una de las grandes noticias de la presente Euroliga que llegó a liderar. Todo ese baloncesto alegre, ese desenfreno, esa apuesta por el rock and roll, no la iba a dejar de lado ahora que se está jugando el billete para cuartos. Al Palacio, liderado por su pequeño capitán TJ Shorts, acudió a morir o matar con las botas puestas.
Hezonja y TJ Shorts luchan por un balón, en el Palacio.Juanjo MartínEFE
Y el frenesí no se hizo esperar. En un abrir y cerrar de ojos los franceses ya habían asestado seis triples (se fueron con nueve al descanso, llegaron a lucir un 15 de 23). Desde temprano ya un bonito intercambio de golpes, pues el Madrid no se arredró: estaba prevenido.
Chus Mateo metió bien pronto a Hezonja en una batalla que le venía perfecta al croata. También intentó contener al París con esa zona defensiva a la que cada vez recurre más. Pero no funcionó demasiado, porque Ibaka no dominaba el centro (Ward hizo mucho daño), aunque lucía en la ofensiva. Después de un par de broncas y algunos partidos sin ni siquiera ir convocado, el africano, aprovechando la baja de Bruno Fernando, está mostrando su mejor versión, como si hubiera retrocedido unos años su reloj vital. La ovación del Palacio así se lo reconoció.
Con los Brates brillando en anotación, el Madrid se rehízo antes del descanso, una primera parte de fuegos artificiales que Jantunen igualó sobre la bocina. Antes había ya puesto su sello TJ Shorts, curiosamente dejando a cero a quien idolatra. Campazzo guardaba su momento para más adelante.
TJ Shorts, durante el partido contra el Madrid.THOMAS COEXAFP
El pequeño base californiano estaba ya encendido (aunque acabó desquiciado y eliminado por faltas, firmó 24 puntos y 10 asistencias). Volvió de vestuarios imparable, anotando y asistiendo, poniendo en órbita a un París que machacaba desde el perímetro a un Madrid que empezaba a dar signos de flaqueza. Porque cada error era un castigo, sin respiro. El quinto triple de carrerilla encendió las alarmas con la máxima (65-75).
No había mucho margen para la reacción. Era ya o ya y ahí apareció Andrés Feliz, un tipo al que en la previa su entrenador había calificado como "imprescindible". Sin rastro de las dudas (lógicas) con las que arrancó su etapa en el Madrid, el dominicano contrastó con la noche gris de Campazzo y se alió con Musa y Hezonja para espabilar a su equipo.
El comienzo del acto final fue un 10-0. Al poco Campazzo anotó su primera canasta y los triples al París ya no le entraban con tanta facilidad, pero faltaba mucha tela por cortar. Porque Hifi (23 puntos), otro jugadorazo a apuntar en todas las libretas de los grandes de Europa, no estaba dispuesto a tirar la toalla. Un triple de Campazzo y dos acciones geniales de Feliz, en ataque y defensa, dispararon a un Madrid que puso su máxima a falta de tres minutos (96-86). Aunque iba a tener que ganar dos veces, porque el París, irredento, contestó con un 2-10 que llevó el duelo, maravilloso, hasta la disputa del último segundo.
El jueves, en Belgrado, ante un Partizán que perdió en Kaunas y ya no tiene opciones, se decidirá todo para los blancos tras una temporada de vaivenes. Si gana en Belgrado, asegura el playoff salvo que el Efes gane sus dos partidos (este viernes en la cancha del Estrella Roja) y el Barça a la Virtus. Porque el triple empate no les beneficia.
Hace pocos días, por puro recuento estadístico de inicio de año más que por reivindicación, se ha sabido que las licencias de jugadoras de baloncesto en España han vuelto a superarse en número: 138.267. El deporte con más mujeres federadas. Son más mujeres en España tirando a canasta que escalando, jugando al golf o al fútbol. Ningún periodista especializado en fútbol le remarcará este dato. También en baloncesto hay una mujer como presidenta, Elisa Aguilar, elegida democráticamente por sus estamentos. La única gran Federación en este país en el que sucede esto. Y les diré que a nivel federativo internacional (he viajado un poco por el basket de distintos continentes), no he visto a muchas mujeres al frente de deportes referentes.
Hay especialidades en las que la mujer practica más que el hombre: voleibol (ellas doblan a ellos), patinaje, gimnasia, hípica... Y hay otros donde hay una cierta paridad en cifras: atletismo, natación, surf o bádminton. Si el criterio y la pauta es la atención supuestamente general que se le dedica a un deporte, es lógico que el fútbol femenino tenga ahora un boom mediático. También muy fomentado por la inercia periodística y la facilidad del balompié para generar polémicas inacabablemente aburridas pero clickeadas. En negativo.
Si el criterio es la libertad de la mujer para elegir su disciplina deportiva, su tiempo de ocio y actividad física y las ganas de hacerlo en las mejores condiciones, entonces estamos haciendo el ridículo con otros deportes. Ahí tenemos el silencio. Claro que el baloncesto femenino español no es perfecto y las jugadoras de las ligas más potentes quieren equiparaciones, atención y contratos televisivos. Pero tampoco parecen, con razón, querer estar viviendo en la toxicidad del foco mediático por años, a cambio de un paraíso colectivo. A una llamada de ser la fuente fiable que denuncia.
La cifra que me parece más relevante es que más de tres millones de hombres están federados en todos los deportes y solamente un millón y pico de mujeres. Es una equiparación para luchar. Aunque es verdad que generalmente ellas (más inteligentes en esto y en tantas cosas) no necesitan de la competición ni de una licencia para sentirse deportistas cada semana.
Cada sábado y cada domingo temprano, cuando vea una niña orgullosa con su equipación, los colores de su club, con su bolsa de deporte, con su balón de baloncesto bajo el brazo piense que no hay un deporte con más mujeres en España que quieran jugarlo. En positivo.