Jean-Philippe Mateta, jugador del Crystal Palace, fue trasladado a un hospital con heridas en la cabeza tras una fuerte entrada del portero del Millwall, Liam Roberts, que golpeó al jugador francés durante el encuentro que jugaron ambos equipos correspondiente a los octavos de final de la FA Cup.
A los cinco minutos del partido, Roberts, en una pelota dividida con Mateta, propinó una brutal patada al jugador del Crystal Palace, que tuvo que ser sustituido y retirado en camilla. El guardameta del Millwall vio una cartulina roja directa tras la revisión del VAR y dejó a su equipo con un hombre menos durante un partido que terminó 3-1 a favor del Crystal Palace. Mateta sufrió un corte detrás de la oreja y una lesión en la cabeza.
Abandonó sangrando el choque y con una máquina de oxígeno. En el descanso del partido, Steve Parish, presidente del Crystal Palace, habló en el descanso con la BBC para informar sobre el estado de su jugador: “Hasta ahora sabemos que tiene un corte grave detrás de la oreja y una herida en la cabeza. Está en el hospital y esperamos que salga bien. Tenemos que hablar de la entrada. En todo el tiempo que llevo en el fútbol, nunca había visto algo como esto”.
“Creo que es la falta más temeraria que he visto en un campo de fútbol y debería reflexionar (el portero Liam Roberts). Está poniendo en peligro a un compañero de profesión, tal vez incluso su vida. Por eso es muy difícil para mí hablar del resto del partido porque estamos preocupados por Mateta. Ha sido una entrada terrible”, apuntó Parish.
Por último, mostró su indignación porque el árbitro Michael Oliver necesitara de la ayuda del VAR para sacar tarjeta roja al jugador del Millwall: “No tengo ni idea de por qué tuvo que ir a la pantalla. Si le das una patada en la cabeza a alguien con tanta fuerza, Dios sabe cuanto daño le ha causado”.
Periodistas y futbolistas vivieron ayer una zona mixta muy caliente en el Dusseldorf Arena. Bueno, casi todos. Aurelien Tchouaméni sonreía ante la pregunta del millón de la prensa española: "¿Alemania o España? ¿Kroos y Rüdiger o Nacho, Carvajal o Joselu?". El galo no quiso elegir entre sus "hermanos", pero verá el partido. Como Griezmann, que admitió, tirando de un pequeño tópico, que "el lado del cuadro es duro, pero queremos ganar a todos", aunque no le gustó una de las preguntas: "¿Un resultado corto? No molestéis con un resultado corto porque estamos en cuartos de final. A su lado, Camavinga se despedía con un "¡Adiós!" en castellano mientras asumía que acumula otro partido sin saltar al césped. Cosas de Deschamps... Pero vamos a lo caliente.
La derrota de Bélgica ante su rival fronterizo dolió. Pero dolió más entre la prensa y los jugadores que en la grada. Los miles de aficionados que hace unos días abuchearon al equipo tras el empate contra Ucrania que les hizo quedar segundos, ayer les animaban. Los 'Diablos Rojos' tuvieron contra las cuerdas a Francia durante algunos momentos del partido y sólo un gol de rebote de Kolo Muani decantó el duelo.
Pero en la zona mixta no hubo aplausos. "¿Cuál es tu sentimiento al saber que la generación dorada no ha tenido ningún éxito?", le preguntó un periodista a Kevin DeBruyne. "¿Qué generación dorada?", contestó el centrocampista del Manchester City. "La vuestra", le insistió el compañero. "¿Es que Alemania, Francia, Inglaterra y España no tienen una generación dorada?", replicó suspirando y abandonando la sala... "Estúpido...", finalizó, sin mirar al periodista.
Antes le habían preguntado por su retirada de la selección, algo que reconoció no tener decidido. "Es demasiado pronto para responder. Déjame procesar esto. Ha sido una temporada larga y necesito descansar. Tomaré una decisión después del verano", anunció.
Con Domenico Tedesco, seleccionador, fueron todavía más duros. "¿Cree que Courtois hubiera parado el gol?", le cuestionaron, sin miramientos. "No puedo responder de otras circunstancias. Casteels ha estado brillante en esta Eurocopa. Nos salvó contra Ucrania. Su parada entonces supuso que pudimos jugar el partido de este lunes, ha estado fantástico. Ese gol no es culpa suya", dijo.
Le insistieron en la "cobardía" que había tenido el equipo, en el bajo nivel de Lukaku, en la táctica... Cuando la realidad es que Bélgica, ya sin Hazard y con una mezcla de veteranos y jóvenes, aguantó a Francia casi hasta el final.
En el lado francés hubo de todo: fútbol y política. Tchouaméni, que tiene la lección aprendida del Madrid, reconfirmó que "me da igual cómo ganar, tirando una vez, tres o 15, lo que importa es ganar". Koundé, por su parte, se centró en las elecciones generales de su país, en cuya primera vuelta el partido de ultraderecha de Marine Le Pen se llevó la mayor cantidad de votos.
"Me decepcionó ver qué dirección toma Francia, con un gran apoyo a un partido que rompe los valores del respeto y la convivencia. Solo insté a la gente a votar, a todos los que no habían votado. Creo que hay que combatir a Rassemblement National (el partido de Le Pen) porque va a recortar libertades y diversidad", reflexionó el futbolista, elegido MVP del partido.
La 37 edición de la Copa América, la competición deportiva más antigua del mundo, con 173 años de historia y que en este 2024 se celebrará por primera vez en Barcelona, da hoy su pistoletazo de salida. Y lo hace con una regata preliminar (a modo de exhibición), la tercera después de las celebradas en Vilanova i la Geltrú y en Jeddah, en la que el defensor del trofeo, el Emirates Team New Zealand, y los cinco aspirantes que competirán por medirse a él en la regata final, el Ineos Britannia, el Alinghi Red Bull Racing, el Luna Rossa Prada Pirelli Team, el NYYC American Magic y el Orient Express Racing Team. Todos ellos medirán sus fuerzas con los espectaculares AC75.
En las anteriores ocasiones, los contendientes pusieron en los desafíos en el agua sus AC40, embarcaciones similares, aunque a escala reducida, que son las que usarán los equipos que competirán tanto en la categoría juvenil como en la femenina, la gran novedad de esta edición. Dos competiciones en las que se unirán a los contendientes principales un total de seis equipos invitados, entre los que se encuentra el español Sail Team Barcelona.
Muchos definen los AC75 como auténticos Fórmula 1 del agua. La velocidad que pueden alcanzar estas embarcaciones y los desafíos tecnológicos que se han afrontado para desarrollarlos les dan sin duda la razón. Pueden volar por encima del agua a una altura de 30 centímetros y maniobran con una increíble soltura.
Las tripulaciones se han visto reducidas, pasando de 11 a ocho miembros. Cuatro de ellos se encargan de manejar tanto el timón como los sistemas de control del barco. Los otros cuatro deben proporcionar la fuerza necesaria para alimentar los sistemas hidráulicos. Algo que en los AC40, con sólo cuatro tripulantes, se hace por medio de baterías. Para generar la potencia necesaria, se recurre a los cyclors, quienes usan las piernas en una suerte de bicicletas estáticas y que proporcionan así hasta un 40% más de potencia que los tradicionales grinders, quienes usaban sus brazos.
Una novedad que fue determinante para que Team New Zealand se hiciera con el trofeo en 2017 y que logró introducirse gracias a la actuación del abogado español Luis Sáenz Mariscal, quien se apoyó en un tecnicismo para que el término «manual» fuera sustituido por «humano» a la hora de definir en el reglamento el método aplicado para generar dicha fuerza. Los cyclors fueron prohibidos para la edición de 2021, pero, en esta ocasión, sí podrán estar presentes en Barcelona.
«Los barcos tienen un aspecto fantástico, el rendimiento, particularmente con viento fuerte, es espectacular tanto a favor como contra el viento y creo que los espectadores se sorprenderán mucho. Es todo un privilegio navegar en ellos, con esta preciosa ciudad de fondo. Creo que esta edición está destinada a ser una de las mejores de la historia», aseguró sir Ben Ainslie, CEO del Ineos Britannia.
El Team New Zealand es el actual poseedor de un trofeo que, pese a su origen británico, nunca ha sido conquistado por un equipo de dicha nacionalidad. El Club de Yates de Nueva York, con la goleta America, fue su primer vencedor, en 1851, pero no volvió a poner en juego la conocida como Copa de las Cien Guineas hasta 1870. Desde entonces y hasta 1983 fue siempre capaz de defender con éxito su posesión.
Ese año, el Australia II rompió brevemente el dominio norteamericano, recuperado a continuación durante tres ediciones seguidas por el Club de Yates de San Diego. En 1995 y 2000, el Real Escuadrón de Yates de Nueza Zelanda, vencedor también de las dos últimas ediciones, las de 2017 y 2021, se alzó con un trofeo que fue a parar a manos del Alinghi suizo en 2003, que al no tener salida al mar, eligió Valencia como sede. En 2007, el trofeo fue recuperado también brevemente por los norteamericanos, a través del Club de Yates Golden Gate de San Francisco, en 2010 y 2013.
La regata que se celebra desde este jueves hasta el próximo domingo es preliminar, compiten todos los contendientes del evento principal con sus mejores galas. A partir del día 29 de agosto, arranca la Copa Louis Vuitton, un formato de liga a dos vueltas en la que también compiten todos, pero no se tienen en cuenta los resultados del Team New Zealand.
En esta liga, un barco será eliminado y los otros cuatro se medirán en semifinales, al mejor de nueve regatas, y en una final, al mejor de 13, que definirá el desafiador final del actual poseedor del trofeo. La final, también al mejor de 13, se disputará, en principio, desde el 12 hasta el 27 de octubre. Entre el 17 y el 26 de septiembre, tendrá lugar la competición juvenil y, del 5 al 13 de octubre, la novedosa apuesta femenina.
Se valorará con el tiempo, cuando se mire a esta época de frotarse los ojos. De coleccionar títulos, tantos que las cuentas de Unicaja se pierden en su grandeza. En Atenas llegó el sexto en tres años, la segunda Champions League consecutiva, que sería la guinda del proyecto Ibon Navarro si no fuera porque este colectivo parece lejos de estar saciado.
Todo empezó en Badalona, aquella Copa del Rey contra pronóstico despedazando gigantes. Unos meses después, ganar empieza a ser casi una obligación para este Unicaja histórico, que acabó con el Galatasaray (67-83) en una final de pura experiencia, de equipo que compite como nadie, que dominó toda la tarde a un rival al que remató en la recta de meta sin siquiera pestañear. Fueron Kendrick Perry, Kalinoski y Tyson Pérez los héroes y Tyson Carter el MVP, un grupo salvaje en el que se turnan el protagonismo para bien común.
No fue tarea sencilla, pese a la clara condición de favorito de Unicaja, su sabiduría ganadora, eso tan difícil de adquirir. El Galatasaray, a la sombra de Fenerbahçe, Efes y Besiktas en Turquía, ya desplumó aLa Laguna Tenerife en semifinales, evitando la final española de este torneo de la FIBA con premio de un millón de euros para el ganador. Y no se arredró ante la habitual pujanza malagueña, que venía con el viento a favor tras el más difícil todavía de ganar dos días antes al anfitrión AEK.
Tyson Pérez culmina una jugada, ante el Galatasaray.GEORGIA PANAGOPOULOUEFE
Los de Ibon Navarro tardaron dos minutos en ponerse en órbita. Fue un arranque extraño, con dos faltas en menos de un minuto de Kravish. Esas dudas pronto las despejó Unicaja con su baloncesto coral y agresivo, haciendo cada intento turco una verdadera pesadilla. Nadie en eso como Alberto Díaz, que volvía locos a los rivales: forzó en un momento hasta tres faltas en ataque. Una pericia tan jugosa casi como la del que mete triples. Así llegaron las primeras ventajas considerables, un 13-24 tras triple de Kalinoski.
Tyson Pérez
Pero el rebote era un problema inesperado y Galatasaray se reencontró con un parcial de 13-2 que igualó el duelo. Fueron seis puntos seguidos de Tyson Pérez los que rompieron esa dinámica incómoda para Unicaja y Tyson Carter el que remató antes del descanso con tres tiros libres para sus 12 puntos en ese instante. Eso, puntos (y triples), era lo que le faltaba a los andaluces para ser más ellos.
A la vuelta continuó la tónica. Unicaja, al que el retorno al partido de Kravish le dio mucho, pretendiendo romper la tarde, y Galatasaray, que sólo presume de un título europeo en sus vitrinas (la Eurocup de 2016), agarrándose a ella con todo lo que tenía, soñando con la sorpresa los de Yakup Sekizkok -que fuera ayudante de Ataman (ahí estaba en primera fila del Sunel Arena junto a Juancho, Vildoza...)- en el Efes.
Le 'mataban' los fallos en los tiros libres y tener enfrente a un grupo tan poderoso mentalmente como Unicaja, conocedor de los terrenos. Fueron cinco puntos seguidos de Kalinoski los que empezaron a hacer acariciar el trofeo. Era un +12, la máxima (56-68), con menos de cinco minutos de juego. Un poco más adelante, Ejim estiraba un poco más. Y después, dos tripes más, Perry y de nuevo Kalinoski, fue la puntilla cuando ya sonaba de fondo en las tribunas el 'Tu bandera' el himno de una era. El que se ha escuchado en cada uno de los cuatro trofeos de esta temporada (Intercontinental, Supercopa, Copa y Champions) de 11 en toda su historia.