Siete miembros del equipo alemán de ciclismo en pista resultaron heridos el lunes, seis de los cuales fueron trasladados al hospital, tras ser atropellados por un coche en Palma de Mallorca, según la Guardia Civil.
Algunas de las víctimas hospitalizadas “tienen fracturas”, “pero nadie tiene heridas graves”, declaró a AFP un portavoz de la Guardia Civil.
El accidente ocurrió hacia las 10H30 en Palma, en las Islas Baleares, cuando “por causas que no conocemos”, un conductor de 89 años se salió de la carretera”, añadió la fuente.
El grupo “partió de su hotel en Palma para una sesión de entrenamiento y fue atropellado por un coche a los 2,7 kilómetros”, dijo la Federación Alemana de Ciclismo en un comunicado.
Seis ciclistas -Benjamin Boos, Tobias Buck-Gramcko, Bruno Kessler, Moritz Augenstein, Louis Gentzik y Max-David Briese- “sufrieron caídas graves y tuvieron que ser trasladados al hospital para recibir tratamiento médico”, añadió la federación, precisando que nadie sufrió lesiones que pusieran en peligro su vida.
En los últimos años se han producido numerosos accidentes de tráfico fuera de competición en los que se han visto afectados ciclistas profesionales.
En el más reciente hasta el de este lunes, la promesa italiana del ciclismo Sara Piffer falleció el viernes, a los 19 años, tras ser atropellada por un coche mientras entrenaba.
El conductor acusado por el atropello mortal de la ciclista Estela Domínguez el pasado 9 de febrero en Salamanca, B.G.H., ha sido condenado a 5.400 euros de multa y 18 meses sin carné de conducir, según la sentencia a la que ha accedido Europa Press.
De este modo, el juez le ha impuesto la pena máxima prevista para el delito leve de homicidio por imprudencia menos grave, solicitada por la Fiscalía y por la acusación particular: 18 meses de multa a razón de 10 euros diarios (5.400 euros), privación del derecho a conducir vehículos de motor durante 18 meses. Además, ha sido condenado también a pagar las costas judiciales.
Antes del juicio, que se celebró el pasado viernes 7 de mayo, los padres de la joven fallecida ya habían sido indemnizados por el seguro con 218.500 euros.
Los hechos tuvieron lugar en el polígono de Los Villares, cerca de la capital salmantina, cuando B.G.H. atropelló a Estela Domíguez cuando ésta regresaba de su entrenamiento.
El Ministerio Fiscal, durante sus conclusiones en el juicio, aseguró que "se dan todos los requisitos de delito imprudente", aunque no consideraba "dolosa ni intencional" la actuación del conductor denunciado.
Igualmente, la Fiscal consideró durante el juicio probada la "distracción" del conductor en el momento del atropello, y aseguró que fue una actuación negligente "no haber reducido la velocidad en esas condiciones y no llevar el cristal limpio", ya que el conductor del camión frecuentaba esa zona.
Por otro lado, tanto Fiscal como Acusación coincidieron en señalar durante la vista que la conducta de Estela Domínguez en el momento del accidente era la adecuada y llevaba la luz de posición encendida.
Por tanto, añadieron que estaba acreditado que "no es el deslumbramiento la causa del accidente, sino no reducir la velocidad como aconsejan las normas de tráfico y es igualmente una infracción grave no llevar el parabrisas del vehículo limpio".
El ahora condenado, aseguró durante el juicio que el lugar del accidente "es un punto negro de conducción", que no vio "nada" y solamente escuchó un "ruido metálico", por lo que pensó que se le había caído alguna pieza utilizada en la reparación del camión que en ese momento estaba probando.
Por esta razón no paró en el momento del atropello, llegó al taller de su hijo y solo volvió al lugar del accidente para comprobar que no se le había caído ninguna pieza.
Tras el juicio, Juan Carlos Domínguez, padre de la fallecida y ex ciclista profesional, aseguró en declaraciones recogidas por Europa Press que la intención de la familia era "seguir peleando por el abandono del lugar, por lo que podamos hacer, porque Estela nunca lo habría dejado así y no lo haremos".
Domínguez quería que el juicio sirviera para "sacar la verdad" y se siente frustrado por que no haya sido así: "Siempre he dicho que hay 600 metros de una recta en la que tuvo que estar viendo a Estela durante muchos segundos, y eso desgraciadamente no se lo hemos podido decir, y no se ha hablado de ello y los testigos que iban detrás es allí donde la vieron".
Joshua Tarling fue el hombre del día, y Primoz Roglic el de la jornada. No es lo mismo, aunque lo parezca. El hombre del día es quien gana la etapa. El de la jornada, quien saca mayor provecho de ella. El joven (21 años) e imponente rodador británico del Ineos se apuntó la etapa, una contrarreloj cortita, pero no un prólogo, de 13,7 kilómetros. El veterano (35 años) e impresionante esloveno, segundo a un segundo, a una centésima en realidad, se vistió de rosa.
Juan Ayuso, décimo a 17 segundos de Tarling y, por lo tanto, a 16 de Roglic, sacó bastante provecho del día-jornada. Dejó atrás a todos los demás aspirantes, con diferencias de entre 20 y 49 segundos (Bernal). McNulty anduvo cuatro segundos por delante del cosmopolita español (Barcelona, Atlanta, Jávea). Pero no cuenta: es del mismo equipo. En todo caso, el UAE tiene en el estadounidense un posible relevo por si Juan flaqueara.
Pese a las apariencias, las etapas contrarreloj suponen el duelo más directo entre rivales. Aunque separados, aunque no se vean ni se vigilen, no media entre ellos más que un cronómetro desnudo e imparcial. Ni tácticas, favorables o no, de equipos propios o ajenos. Ni abanicos. Ni posibles caídas propiciadas por terceros. Ni intermediarios. Ni entrometidos. Ni escapadas. Ni sorpresas. Ni despistes. Los unos contra los otros distanciados físicamente, pero unidos en feroz competencia individual por un tic-tac implacable e indiferente a todo lo que no sea su cadencia universal.
La etapa, Tirana-Tirana, en un circuito urbano con una ondulación catalogada de cuarta categoría (1,3 kms. con respingos del 9%), pero destinada a jugar su papel en la decisión del lance, se abría a varios frentes resumidos en preguntas centradas también en la posibilidad de que Pedersen mantuviera el rosa ante Van Aert, que sólo estaba cuatro segundos por detrás. Pero Wout no estuvo a la altura del reto. Si el danés, magnífico, cedió en sólo 12 segundos ante Tarling, el belga entregó 39. Aunque esta temporada no deja de rondar los primeros puestos, no remata las faenas. Parece haber perdido filo en las llegadas y fuerza en las cronos. Viene de demasiados percances como para juzgar definitivos estos avatares. Pero empieza a suscitar dudas.
Roglic, con la maglia rosa.LUCA BETTINIAFP
Roglic, pues, lidera la general. Segundo es Pedersen a un segundo. Vacek, tercero a cinco. McNulty, cuarto a 12. Ayuso, quinto a 16. Del Toro, sexto a 17. He ahí al terceto del UAE. El equipo se articula en torno a su líder. Ayuso, en medio de su gente, se ve escoltado, protegido por ella.
Roglic ha tomado el mando. ¿Demasiado pronto? Quizás. Pero no iba a pedalear con menos ganas para evitar semejante carga nada más empezar la carrera. Tiene un equipo muy capaz para aguantar el tirón si fuera preciso. Y puede que, si le conviene, ceda la prenda a otro librándose de cargas extras y manteniendo a sus rivales a raya. De momento, ya están todos por detrás de él a distancias cronométricas en absoluto decisivas. Pero les obliga a atacar, a tomar la iniciativa, que siempre desgasta, si quieren enjugarlas. Ayuso se sitúa como la primera opción para tratar de desbancarle. Queda muchísimo Giro por delante. Pero se han establecido, aunque sea momentáneamente, las posiciones. Haciendo un juego de palabras, la etapa arrojó conclusiones no concluyentes, pero sí orientativas.
La etapa dominical, la última en Albania, tiene su atractivo. Un circuito Vlorë-Vlorë (Valona-Valona en la traducción) de 160 kilómetros, con una subida de cuarta y otra de segunda que, aunque lejos de la meta, puede repartir indiscriminadamente satisfacciones y disgustos.