Una de las atracciones de estos Juegos de París es el pebetero con la llama olímpica, situado en el jardín de las Tullerías. Cada día se forman largas colas de turistas para verlo. El otro reclamo, al que sólo los atletas tienen acceso pero que por lo visto también genera esperas, es la cantina de la Villa, que se ha convertido estos días en uno de los asuntos extradeportivos más comentados. El debate se originó hace unos días, cuando preguntaron
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Sous le ciel de Paris (bajo el cielo de París). Esta vez sí, bajo su hora dorada. Eran las nueve en punto y caía el sol, la artista francesa Zaho de Sagazan entonó la canción de Édith Piaf desde el Museo del Louvre, con el pebetero olímpico de fondo. Parecía una luna llena. El nadador Léon Marchand (cuatro oros y convertido en héroe olímpico) se acercó y tomó la antorcha. Se encendieron las luces del Stade de France. Se apagó la del pebetero. Una orquesta interpretó La Marsellesa, con el estadio en pie. Los atletas fueron desfilando, junto con parte de los 45.000 voluntarios que han participado en estos Juegos. Banderas de todos los colores ondeaban bajo el cielo.
Comenzaba la fiesta. Y se acababa. La capital francesa puso esta noche un broche épico a 15 días de deporte, buen ambiente e ilusión. La ciudad disfrutaba de esa luz de última hora que la lluvia no dejó salir el día de la ceremonia de inauguración, hace dos semanas. El Stade de France, en el barrio de Saint Denis, se convirtió en un majestuoso teatro donde se tributó homenaje al olimpismo y a los deportistas.
Fue un acto poderoso (casi tres horas), muy festivo y también teatral, en el que se pasó el testigo a Los Angeles, próxima sede en 2028. Ahí, ya al final, sonaba My Way. Antes, unos 9.000 atletas de 205 delegaciones, los que han hecho posible estas semanas, salieron al campo, bailando y agitando banderas, mientras se tocaban conocidos temas musicales. «Juntos, unidos por la paz», se leía en las pantallas del estadio.
El universo de Jolly
Han sido, como se quería destacar en el acto, los protagonistas del sueño olímpico. El público (unas 71.000 personas) estaba entregado. El Stade de France se convirtió en un karaoke, todos cantando Champs Elysées, de Joe Dassin, saltando con Freed from desire, de Gala o We are the Champions, de Queen.
A los mandos del acto estaba de nuevo Thomas Jolly, que se había puesto muy alto el listón con la apertura y que envolvió a los presentes en su particular universo artístico. Experto en jugar con las luces, anoche sí el tiempo permitió que las que proyectaba el atardecer y las de la noche clavaran la puesta en escena que había ideado.
Hubo, además del homenaje deportivo, despliegue teatral y fiesta. En el corazón de la ceremonia, Jolly rindió homenaje al olimpismo a su manera, convirtiendo el estadio de Francia en una escena futurista impresionante, con bailarines y acróbatas, donde un caballero dorado cayó del cielo para descubrir los vestigios del olimpismo. Se alzó la bandera griega, sonó el himno de Apolo en un piano suspendido en el aire, bailarines cayeron de lo alto del estadio y, el colofón: los anillos olímpicos se elevaron al cielo, como lo hizo hace dos semanas la llama en el pebetero. Saint Denis fue por momentos la Ópera de París. Entonces el campo se llenó de gente. Esta representación (Record) para expresar que el olimpismo es la mayor obra intangible de la humanidad para la paz.
Tom Cruise, con la bandera olímpica.AFP
Hubo entrega de medallas a las mujeres del maratón. Han sido los primeros Juegos paritarios de la historia. Se repasaron los mejores momentos de las competiciones y empezaron los conciertos: tocaron el grupo francés Phoenix y Red Hot Chili Peppers.
Este del periodo olímpico ha sido el París más entregado que se ha visto en mucho tiempo. A pesar de las dudas iniciales, la capital francesa ha sacado músculo: los Juegos han sido un éxito. Se han celebrado pruebas en escenarios irrepetibles (Torre Eiffel, Versalles, el Grand Palais...), con los estadios abarrotados, ambiente en las calles... El pebetero se ha convertido en uno de los mayores éxitos, hasta el punto de que se quiere perpetuar, como herencia, igual que pasó con la Torre Eiffel. Francia, además, ha quedado quinta en el medallero, con 64 metales. El país ya presume de nuevos héroes.
La seguridad era uno de los mayores temores, pero nada ha empañado la fiesta deportiva. Tampoco las dudas sobre si el agua del Sena permitiría realizar las pruebas acuáticas en el río.
Los fuegos artificiales, sobre el Stade de France.AFP
"Hace años nos dijeron que no podíamos hacerlo (...) De un día a otro, con las primeras medallas, una ola se ha desatado (...) Tuvimos ganas de soñar y tuvimos a Léon Marchand. los escenarios de la competición quedarán en la historia de los Juegos (...) Toda una nación se ha puesto a vibrar. De un día a otro toda Francia es olímpica" subrayó Tony Estanguet, presidente de Paris 2024. Cada frase de su discurso era aclamada por todo el estadio.
Y llegó el relevo. Era noche cerrada. El testigo lo tomó Los Ángeles. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, lo cedió a la de Los Ángeles, Karen Bass. Las acompañaba Simone Biles. La artista HER interpretó el himno estadounidense y Tom Cruise descendió de lo alto del estadio para recoger la bandera y llevarla (en un corte grabado) por Los Angeles. Sonaron los californianos Red Hot Chili Peppers, Billie Eilish y Snoop Dogg.
París, una fiesta esta anoche, culminó su viaje. El relevista del Louvre, Léon Marchand, entró en el estadio con la antorcha. Comenzaba el de Los Ángeles. Sonó My way, título emblemático de Frank Sinatra, que en realidad versionó la canción original (Comme d'habitude), del francés Claude François (en 1967). Le ponía voz la cantante francesa Yseult. Un himno al amor para arrancar el sueño olímpico. My way para sellar el relevo.
Se suspende el partido
RAQUEL VILLAÉCIJA
Corresponsal
París
Actualizado Domingo,
29
octubre
2023
-
21:42Ver 3 comentariosEl autobús del Olympique de Lyon, tras ser...
Les costó arrancar, por la tensión de los días previos, pero la ola expansiva se extendió rápidamente. París, Francia, ha hecho historia con unos Juegos inolvidables, divertidos, con sedes de postal, ceremonias inaugurales y de cierre impactantes, un entusiasmo como no acostumbra la ciudad y un nuevo monumento nacional: el pebetero olímpico. Unos juegos, también, tranquilos y seguros, en los que no ha habido problemas.
"Nosotros, que vivimos desde hace más de dos semanas en un país donde teníamos la sensación de que el aire es más ligero, no queremos que la vida retome su cauce", ha dicho este lunes el presidente francés, Emmanuel Macron, que ha recibido a algunos de los profesionales movilizados para el evento deportivo.
Hoy ha tocado hacer balance, aunque la resaca post olímpica durará días. Macron ha dicho que "después de estos Juegos hay nostalgia". "Es lo que hemos vivido durante dos semanas en un país donde hemos visto que algo había cambiado. Esta es el verdadera cara de Francia. Durante años nos dijeron que no era posible, que la ceremonia no era realizable, que la seguridad no se podía garantizar, que el Sena no sería apto al baño, que Francia no podría tener tantas medallas. Gracias porque lo habéis hecho, habéis hecho un trabajo increíble", ha dicho.
Francia ha acabado quinta en el medallero (64 medallas), ya tiene nuevos héroes, como Léon Marchand o incluso Tony Estanguet, el presidente de Paris 2024 y encargado de la organización, coreado ayer como una estrella en Stade de France, durante la ceremonia de clausura. Las sedes olímpicas han estado llenas, con 10 millones de billetes vendidos y más de tres millones de personas en las fan zones. Han sido los primeros juegos paritarios. "Ha sido un éxito extraordinario que ha conquistado el país, de organización y de seguridad", según Macron.
"Nada hubiera sido posible sin el movimiento deportivo en su totalidad", ha añadido el presidente, que ha tenido palabras para los voluntarios, deportitas y fuerzas del orden, propias y extranjeras. A los encargados de organizar los actos de apertura y clausura. "Podemos ser creativos y rigurosos, podemos estar completamente locos y bien organizadores. Quiero agradecer la creatividad de Thomas Jolly y Tony Estanguet" ha dicho, en referencia al director artístico encargado de los actos.
Había dudas sobre todo relativas a la seguridad, pero 35.000 agentes han estado movilizados cada día para que no hubiera problemas. "Han hecho un gran sacrificio tantos días, se han privado de tiempo de estar con sus familias", ha dicho. Había dudas sobre si el agua del Sena permitiría realizar las pruebas de nado en el río. Se pudieron hacer y, a priori, no hay deportistas hospitalizados.
Había dudas sobre la saturación en los transportes, pero no ha habido problemas de organización. 45.000 voluntarios de 200 países han ayudado a hacerlo posible. "Hay cosas que el espectador no ha visto y es el trabajo que ha hecho posible que no haya una amenaza, que se haya podido producir esta unión popular en las calles. Gracias a los servicios de seguridad y de Interior", que han permitido evitar lo peor. Ha habido un millón de investigaciones administrativas han permitido desmantelar 100 tentativas, ha dicho el presidente.
Ha lanzado un mensaje de unidad, la que ha mostrado Francia estos días: uno de los "legados inmateriales" de estos Juegos. Y ha recordado: la aventura continúa, con los Paralímpicos que arrancan a finales de agosto.