El Ministerio de Deportes ha anunciado una inspección en la Federación Francesa de Fútbol (FFF), después de que una revista informase del “tóxico ambiente” de la institución, cuyo presidente habría enviado mensajes sexuales a subordinadas.
El anuncio sucede después de que la ministra de Deportes, Amélie Oudéa-Castéra, se reuniese este viernes con el presidente de la FFF, Noel Le Graet, y la directora general del organismo, Florence Hardouin.
La actuación del gobierno francés contrasta con el papel del español, que hasta ahora no ha intervenido en la Federación Española pese a los escándalos que rodean a Luis Rubiales.
En un comunicado, el Ministerio destacó que es fundamental que la FFF prosiga sus actividades “en el respeto absoluto con todos sus asalariados, sin importar su nivel jerárquico, y empeñándose en la lucha contra todas las discriminaciones y violencias, especialmente las sexistas y sexuales”.
Mensajes de contenido sexual
En su reportaje del 8 de septiembre, la revista deportiva So Foot apoyada en testimonios anónimos, atribuyó a Le Graet el envío de mensajes de contenido sexual a tres de sus subordinadas. Por su parte, la FFF presentó una denuncia por difamación contra la publicación.
La auditoría interna la ejecutará una misión de la Inspección General de Educación, Deporte e Investigación.
A menos de dos meses del Mundial de Qatar, este escándalo podría enturbiar el ambiente de la selección francesa, vigente campeona mundial, que también está afectada por el rocambolesco caso de chantaje a una de sus estrellas, Paul Pogba.
Mateo y Jara también ganaron el Mundial de Australia y Nueva Zelanda, aunque no aparecieran en las fotos oficiales con el trofeo. Fueron el primer gran triunfo de las jugadoras de España, que lograron algo inédito hasta entonces: poder estar acompañadas por sus hijos en las largas concentraciones de estos torneos. En Suiza no está Jara -porque no está su mamá, Ivana Andrés- pero sí Mateo. Su madre, Irene Paredes, capitaneará a España en la semifinal ante Alemania y él será el único hijo de una futbolista. Entre las 92 jugadoras -españolas, inglesas, alemanas e italianas- no hay ninguna madre que pueda beneficiarse de una lucha que ha sido global.
En el hotel Royal Savoy de Lausana él es la alegría de la concentración. La RFEF acordó en mayo de 2023 crear un fondo económico para el desplazamiento de familiares directos a los torneos y, en especial, para que las jugadoras con hijos menores de tres años pudieran compartir tiempo diario de calidad con ellos durante las concentraciones. Mateo está con su otra mamá, Lucía Ybarra, ex jugadora de hockey internacional, en otra zona del hotel, pero tienen un espacio para encontrarse con Irene con comodidad, con juegos, pequeños cochecitos azules y dibujos para colorear, entre ellos el de un león que ya han acabado. «Nos hemos preocupado mucho por que sea un espacio muy accesible para las jugadoras, en este caso para Irene. Que lo tenga cerca y que no tenga que perder tiempo en ir a otro hotel, porque eso no es conciliación», explica a ELMUNDO Reyes Bellver, la directora de Fútbol Femenino.
Es un logro que ya disfrutaron las alemanas durante la Eurocopa 2022, cuando la actual guardameta del Wolfsburgo, Almuth Schult, estuvo acompañada por sus gemelos. Ella, junto a la ex madridista Melanie Leupolz y Tabea Sellner fueron las tres futbolistas que apostaron por la maternidad gestante. Las tres están ahora retiradas y nadie en la selección germana les ha tomado el relevo.
¿Por qué se aplaza la maternidad?
La razón de por qué las jugadoras no tienen hijos hay que buscarla en una combinación de factores. El primero, la edad. En la Unión Europea, la media de edad a la que las mujeres deciden vivir su primer embarazo estaba en 2023, según el Instituto de la Mujer, en 31 años. Cada vez se retrasa más la maternidad. En Alemania se acercan a esa cifra e Inglaterra la tiene en 30 años, pero en España e Italia aún se eleva más: 32 años y medio. Cuando el promedio de las jugadoras de estas cuatro selecciones no alcanza ni los 28 años de las italianas y se rebaja a menos de 26 en las alemanas, no es extraño concluir que no sienten que ha llegado su momento para tener hijos.
Irene Paredes, con su hijo Mateo en el Mundial de 2023.I. PAREDES
La élite lo complica todo. La exigencia física, anímica y el saturado calendario de competiciones, que obliga a continuos viajes, hace que muchas esperen al final de sus carreras. «Será otro capítulo emocionante de mi vida», reconocía la británica Alessia Russo en declaraciones a la BBC. «Hay quien espera a terminar su carrera para quedarse embarazada. Y a mí me parece una pena, porque en otro trabajo te quedarías embarazada antes. Pero ves la hostilidad de la situación... El embarazo se asocia a tener una lesión o peor, porque lo estás eligiendo. Si te rompes el cruzado es qué pena, y si te quedas embarazada, te juzgan», decía Irene Paredes en Mother&Footballer, un podcast realizado por el FC Barcelona.
«Debería tener un hijo y volver a jugar?»
La inglesa Ella Toone, que tiene un novio con un hijo, puso sobre la mesa ese debate antes de esta Eurocopa. «¿Debería tener un hijo y volver a jugar? ¿Podré volver? ¿Y si trato de tener éxito y luego dejo el fútbol?», se preguntaba en voz alta por cuestiones que rondan la cabeza de las jugadoras. No siempre es fácil volver de la maternidad si está en la élite.
«Se confía más en una jugadora lesionada que en una que regresa de una baja por maternidad», reflexionaba la alemana Almuth Schult, que en 2024 tuvo su cuarto hijo y sigue en activo. No siempre es así de fácil. El ejemplo español es Marta Corredera, que tuvo un embarazo complicado cuando era jugadora del Real Madrid y ha confesado muchas veces que se sintió «abandonada».
Y es que el trabajo para facilitar que las jugadoras puedan tomar una elección personal está en los clubes. Las selecciones visibilizan, aunque cueste cada vez más que haya madres en activo.
El nombre del día en el fútbol italiano es el de Romano Benito Floriani Mussolini, que lleva, como pueden leer, el nombre y el apellido del dictador. Romano es el tercer hijo de Alessandra Mussolini, ex diputada en el Parlamento Europeo por Forza Italia y nieta del que fuera líder del fascismo transalpino. El joven de 21 años no ha seguido la tradición familiar y se ha alejado de la política para centrarse en el balón. Es un lateral derecho propiedad de la Lazio y está cedido en la Società Sportiva Juve Stabia, equipo de la Segunda División del calcio con el que este domingo se ha estrenado como goleador.
Mussolini, nombre que lleva en su camiseta junto a una 'F' que recuerda a su primer apellido, anotó el gol del triunfo para el cuadro de Castellammare di Stabia, una ciudad cercana a Nápoles. La Juve Stabia es ahora cuarta en la Serie B y se mantiene con opciones de pelear el ascenso a la máxima categoría.
Más allá de la figura de Romano, que lleva siendo protagonista en los medios de comunicación desde que diera el salto al fútbol profesional, el gol ha traído cola en las noticias de Italia por la celebración de los aficionados locales. La megafonía del estadio anunció al autor del tanto con un "Romano..." que los fans completaron gritando "¡Mussolini!!" mientras muchos de ellos levantaban su brazo derecho haciendo el saludo fascista.
Ayer, en su cuenta de Instagram, muchos seguidores de la Lazio pedían su regreso al equipo y su titularidad para la temporada que viene. Los ultras del conjunto romano son ultraderechistas y muestran de forma habitual simbología fascista en las gradas o en sus manifestaciones en la calle. "Escuchar tu apellido es algo enorme y llena el vacío de muchos italiano. Te seguiremos con la esperanza de verte marcar nuevamente y también en la selección", "estoy un poco nostálgico", "respeto a Il Duce", escriben algunos de sus seguidores en los comentarios a su publicación del partido.
El gol será un empujón a la carrera futbolística del joven Mussolini, que ha decidido no esconder más su apellido. Durante años, Romano y su familia trataron de evitar las miradas y los titulares de la prensa. Estudió en un colegio inglés, la St. George's British International School de Roma, y durante los primeros meses de su vida profesional usó el apellido Floriani, tanto en su camiseta como en sus perfiles en redes sociales. "Floriano M.", ponía en su camiseta en el equipo juvenil de la Lazio.
Ahora eso ha cambiado. "F. Mussolini" en la camiseta y "RomanoFlorianiMussolini" en las redes sociales. "Si mi apellido afectara a mi carrera sería una gran decepción. ¿Qué puedo hacer al respecto? Lo que cuenta es lo que hago sobre el terreno de juego", dijo en una entrevista en la Gazzetta, donde habló sobre su bisabuelo. "Fue una figura importante en Italia, pero estamos en 2024 y las cosas han cambiado. Esas cosas ligadas a mi apellido no me interesan. Siempre habrá algún prejuicio, pero mi trabajo no tiene nada que ver con eso", aseguró.
Con contrato hasta 2025 con la Lazio, llegó a la disciplina del cuadro romano a los 13 años, cuando dejó las categorías inferiores de la Roma. Ascendió poco a poco y consiguió ir convocado a un partido del primer equipo, aunque no logró debutar. Ahora, después de una cesión al Delfino Pescara y la actual en Stabia, parece que tiene opciones de regresar al equipo capitalino.