El exnúmero uno del mundo Rafael Nadal; el actual número dos de la ATP, Carlos Alcaraz; el último medallista olímpico del tenis español, Pablo Carreño; así como Alejandro Davidovich (32 de la ATP) y el número 1 en el ranking de dobles, Marcel Granollers, son los cinco jugadores preseleccionados para representar a España en los Juegos Olímpicos de París, según anunció este miércoles el seleccionador español, David Ferrer, en el RCT Barcelona-1899.
Los cuatro primeros disputarán el cuadro individual y Granollers únicamente la modalidad de dobles, en la que Nadal y Alcaraz formarán además una de las dos parejas que representarán a España en el torneo.
“Rafa y Carlos van a estar jugando juntos en París si nada lo impide, y aunque tengo una idea clara de quién formará la segunda pareja, aún no estoy seguro al cien por cien”, declaró Ferrer, que todavía no tiene totalmente decidido quién acompañará a Granollers, número uno del ranking mundial de la especialidad junto a su pareja habitual en el circuito, el argentino Horacio Zeballos.
La Real Federación Española de Tenis (RFET) dará a conocer la lista definitiva para París 2024 el próximo 4 de julio, coincidiendo con el torneo de Wimbledon. Y, si no hay imprevistos de última hora, Nadal disputará a sus 38 años y con ránking protegido (número 9 de la ATP) sus cuartos Juegos Olímpicos.
Y es que el balear ya estuvo en Atenas 2004, Pekín 2008, donde logró la medalla de oro en individuales, y Río de Janeiro 2016, cuando conquistó otro oro, esta vez en la modalidad de dobles junto a Marc López. En París, volverá al escenario donde ha hecho historia ganando 14 veces Roland Garros.
También con ranking protegido (número 18) estará en la capital francesa Pablo Carreño, quien ya se encuentra totalmente recuperado de la lesión en el codo que ha arrastrado durante año y medio y en su día le obligó a pasar por el quirófano.
Carreño, presente en el acto celebrado en el RCT Barcelona-1899, explicó que Tokio 2020, donde consiguió la medalla de bronce tras derrotar al número 1 de aquel momento, el serbio Novak Djokovic, “es uno de esos recuerdos que no se olvidarán nunca”.
El gijonés quiere volver a vivir esas sensaciones en un torneo olímpico y ha trabajado duro para poder disputar otros Juegos, a los que llegará con 33 años recién cumplidos.
“La cita de París ha sido superimportante para mantenerme motivado y constante en mi recuperación. Y de aquí a las Olimpiadas creo que podré jugar los partidos suficientes para coger este ritmo que necesito y superar ya definitivamente la lesión”, sentenció.
Es diciembre en Murcia, pero qué es el frío. En una de las cuatro nuevas pistas rápidas del Club de Campo, Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero, ambos en manga corta, hacen pruebas y pruebas. De un raquetero a rebosar salen raquetas que parecen exactamente iguales y cuya diferencia sólo es apreciable para el ojo experto: en el marco interior de algunas, hay distribuidas una o varias cintas de plomo pequeñísimas repartidas por diferentes posiciones. Alcaraz escoge una, pega fuerte con su derecha, comenta sus sensaciones con su entrenador, cambia de unidad y vuelve a darle. Al final ambos acuerdan que en su Babolat Pure Aero 98, un modelo que hasta ahora usaba de serie, le añadirán una única cinta de plomo de cinco gramos en la parte inferior de la cabeza. ¿Para qué?
«Es física. Si le añades más peso a la raqueta, la bola saldrá a más velocidad. A más masa, más potencia. Ahora con el mismo movimiento, Alcaraz podrá generar más potencia», asegura Xavi Segura, encordador de la selección española de la Copa Davis o de Rafa Nadal, que advierte el culmen de la evolución de Alcaraz como pegador.
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En el Open de Australia que arrancó este domingo y donde debuta este lunes ante el kazajo Alexander Shevchenko (no antes de las 9.00 horas, Eurosport y Max), el español estrenará arma para responder en pistas duras a tenistas contundentes como Jannik Sinner o Alexander Zverev y así poder ganar en el Grand Slam que abre la temporada, el único que se le resiste. La idea es que sus golpes sean más agresivos, con especial atención al resto y, sobre todo, al saque.
Una difícil adaptación en el Grand Slam
«Sacará más puntos gratis con este nuevo peso de su raqueta y el riesgo es pequeño. Al principio notará que la bola le sale un poco más, pero tiene calidad para adaptarse rápido al cambio», añade Segura. El año pasado, Alcaraz ganó el 85,5% de los juegos disputados al servicio, un porcentaje lejos del 90,2% de triunfos de Zverev y del 91,4% de Sinner. De hecho, en número de aces por partido, el español no estuvo ni entre los 50 mejores del mundo, quedándose en 4,7 de media. Su tenis nunca se ha centrado en el saque, ni debe centrarse, pero cualquier desventaja decide partidos, más en determinadas superficies.
«Hoy en día las pretemporadas apenas duran dos o tres semanas, así que imagino que era un cambio que su equipo valoraba desde hace tiempo. Aunque parezca una cosa pequeña, no ha habido tiempo para probarlo así que la primera semana en Melbourne será muy importante para Carlos. También hay que ver cómo le funcionan los cambios técnicos», explica el ex jugador Nico Almagro, hoy comentarista de Eurosport y Max, que ofrecerá todos los partidos del torneo, en referencia también a la novedad en el servicio del número tres del ranking.
FERRERO TENNIS ACADEMY
Cuando empezó a brillar en el circuito ATP en 2021, Alcaraz adoptó un saque con paradas que el año pasado ya transformó para realizar una sola parada y que este invierno ha vuelto a cambiar para no hacer parada alguna. Entre el Club de Campo de Murcia y la Ferrero Academy de Villena, Alcaraz realizó ejercicio de todo tipo para elevar más su gesto y hacerlo más dinámico. Un día incluso, Samuel López, el ex entrenador de Pablo Carreño, que este año acompañará a Ferrero en la mayoría de torneos, utilizó una canasta pequeña de baloncesto atada a un palo para ayudar a Alcaraz a lanzar la bola más arriba de manera controlada.
Dominicana y Nueva York en invierno
De momento, en los dos encuentros disputados este curso, dos amistosos en Australia ante los locales Alex De Miñaur -derrota por 5-7, 6-4, 5-10- y Alexei Popyrin -victoria por 6-3 y 6-4- las novedades se notaron para lo bueno y para lo malo. Alcaraz conectó saques muy rápidos y derechas durísimas y a la vez acumuló más errores de los habituales. En todo caso fueron dos exhibiciones con todo lo que eso implica. Sólo a partir de su debut en el Shevchenko se podrá valorar el éxito del nuevo peso en su raqueta y de su nuevo servicio, con una cita clave: los cuartos de final.
Después de caer en esa ronda en Melbourne el año pasado ante Zverev, el azar le propuso al español el peor rival hipotético posible, Novak Djokovic, por lo que deberá llegar al inicio de la segunda semana en plenitud. Luego llegaría de nuevo Zverev en semifinales y no se encontraría a Sinner hasta una supuesta final. De momento, los miembros del nuevo Big 2, no se han medido en ningún partido por el título de Grand Slam, quizá ocurra el próximo domingo 26.
DAVID GRAYAFP
«Soy un chico muy ambicioso y quiero más. Australia es lo que quiero tatuarme, aunque a mi padre no le guste mucho. Ser campeón en Melbourne es mi principal objetivo para la temporada<, proclamaba Alcaraz días atrás, aún en España, después de una pretemporada de disfrute, sin sobresaltos. Al caer eliminado de las Finales de la Copa Davis de Málaga, con retirada de Rafa Nadal incluida, se marchó de vacaciones con unos amigos a Punta Cana, en República Dominicana, donde llegó a dar una clase a unos niños en el Oscar de La Renta Tennis Center, y luego realizó un pequeño tour por Estados Unidos, entre el ocio y el trabajo.
Mientras gozaba de planes como asistir a un partido de los New York Knicks en el Madison Square Garden o a una carrera de la NASCAR, completó exhibiciones ante los yankees Ben Shelton y Frances Tiafoe con más comedia que tenis. Luego ya se instaló entre Murcia y Valencia, donde pasó las Navidades -y jugó el típico partidillo de fútbol de la Ferrero Tennis Academy vestido de Boca Juniors- y empezó a entrenar los cambios para este año. Más peso en la raqueta y menos paradas en su saque para estrenarse en Australia.