Pocas veces he visto en una carrera que al terminar no haya nadie contento. Dejo para el final el caso de Aston Martin y Fernando Alonso por lo cercano y lo grave de la situación en este momento. Así que siguiendo el orden de la clasificación final, vemos que Max Verstappen ganó, pero estaba serio. Se llevó la pole gracias a un rebufo de Hulkenberg; de no ser por esos 16 km/h extra en la recta, la posición real del holandés habría sido tercero po
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A falta de dos carreras para el cierre de 2025, Aston Martin ocupa la octava plaza del Mundial de Constructores, con sólo cuatro puntos de ventaja sobre Kick Sauber, que aún podría relegarle a la penúltima posición. El doble cero en Las Vegas permitió a Haas superar en la tabla al equipo liderado por Andy Cowell, al tiempo que en el seno del equipo se sucedían los rumores sobre el futuro de su team principal. Según la BBC, Cowell podría ser sustituido en las próximas horas por Christian Horner.
En el Strip Circuit, la enésima frustración del año se tradujo con el abandono de Lance Stroll y con la undécima posición final de Fernando Alonso, gracias a la doble descalificación de los McLaren. Según lo esperado, el AMR-25 perdió fuelle respecto a lo ofrecido durante la qualy bajo la lluvia y el asturiano fue superado con suma facilidad por Nico Hulkenberg, Esteban Ocon y Oliver Bearman.
A pesar de la decepción, Alonso no quiso mostrar un notorio enfado ante los periodistas, donde optó por evaluar las dos carreras que quedan por delante. "En la sprint race de Qatar no podemos dormirnos porque solo tenemos una sesión de libres antes de la qualy. Luego llega Abu Dhabi, que suele ser una despedida para todo el mundo y un poco de descanso", presagió antes de lanzar una dosis de su afilado sarcasmo. "Me lo tomo como dos carreras de celebración, también porque no conduciremos más este coche", admitió.
Intento de mostrar normalidad
Estas ácidas palabras del bicampeón ilustran el momento de zozobra en la escudería de Silverstone, envuelta en numerosas turbulencias y luchas de poder. La última parece enfrentar a Cowell con Adrian Newey, el fichaje estrella y el artífice del monoplaza con el que remontar el vuelo a partir de 2026. Según la citada información de la BBC, el propietario Lawrence Stroll pretende resolver sus desencuentros con el despido de Cowell y con la contratación de Horner, que salió de Red Bull el pasado julio tras dos décadas como team principal.
A pesar de que Cowell no acompañó en esta ocasión al equipo en Las Vegas, Aston Martin sí quiso hacer público su análisis de lo sucedido en el Strip Circuit. Un intento de mostrar cierta normalidad en estos momentos convulsos, donde también suena el nombre de Andreas Seidl, ex jefe de McLaren entre 2019 y 2023.
Tras una exitosa etapa como responsable de motores en Mercedes, Cowell fichó en 2024 por Aston Martin, donde primero ejerció como CEO. A comienzos de esta temporada asumió el cargo de team principal, tomando el relevo de Mike Krack, que fue relegado a ingeniero jefe de pista. Otros que tampoco sobrevivieron en los últimos meses al pésimo rendimiento del equipo fueron Eric Blandin y Dan Fallows, contratados a golpe de talonario procedentes de Mercedes y Red Bull, respectivamente.
La Ryder Cup volverá a España 34 años después. El campo de golf de Camiral Golf & Wellness (antes conocido como PGA Catalunya), ubicado en Caldes de Malavella, Girona, acogerá el evento en 2031, tal y como ha anunciado el DP World Tour.
Esta será la segunda vez que España albergue la Ryder Cup, 34 años después de que el legendario Seve Ballesteros capitaneara al equipo europeo que se impuso en Valderrama en 1997 y, de este modo, nuestro país se convertirá en el primero de Europa continental en recibir la competición en dos ocasiones. La celebración de una de las competiciones más importantes del mundo del deporte atraerá a más de 250.000 visitantes y generará un impacto económico superior a 1.000 millones de euros.
El proceso ha sido largo y complejo. El 11 de mayo de 2011, en Wentworth (Inglaterra), España se llevó el primer gran revés en su larga y tortuosa carrera por volver a albergar la Ryder Cup. Las delegaciones de Portugal, Alemania, Francia y España, tras años de trabajo, inversiones, proyectos y fichajes (en España, Madrid Turismo contrató a Seve Ballesteros), pujaban para albergar la Ryder Cup 2018.
La candidatura española partía como una de las favoritas con un nuevo campo que se iba a construir en Tres Cantos (Madrid) para el evento. Muchas horas de desvelos por parte de muchos implicados, que terminaron con la designación de París como sede. Dos años más tarde, Cataluña hizo su primer intento con el objetivo de la Ryder Cup 2022, junto a Alemania, Austria, Portugal, Turquía e Italia. El resultado fue igual de decepcionante e Italia se llevó la Ryder Cup.
La lucha de la Federación Española de Golf junto al Consejo Superior de Deportes y el resto de administraciones involucradas en el proyecto ha sido clave para lograr este hito junto con la persistencia del resort, propiedad del empresario irlandés Denis O'Brien. Se prevé que el proyecto sea aprobado en Consejo de Ministros el próximo martes. El campo sede saldrá de unificar hoyos de los dos recorridos existentes, el Stadium Course y el Tour Course.
Esta decisión responde a las exigencias logísticas y técnicas del torneo, que requiere espacio para gradas de gran capacidad, carpas VIP y zonas de espectadores. Inicialmente se consideró construir un tercer campo exclusivo para la Ryder, pero esa opción fue descartada por razones medioambientales y políticas. En su lugar, se está diseñando un recorrido híbrido que combine lo mejor de ambos trazados, adaptando hoyos clave para cumplir con los estándares de competición y garantizar una experiencia espectacular tanto para jugadores como para el público.
Por ejemplo, el hoyo 3 del Stadium podría convertirse en el nuevo hoyo 1, ya que permite instalar una grada para 20.000 personas, como exige la organización. Este rediseño también contempla ajustes en el flujo de espectadores, seguridad y sostenibilidad.
Se priorizarán aquellos hoyos que permiten vistas panorámicas, accesos amplios y espacio para carpas gigantes, como las 9 carpas de hospitality que exige la Ryder. El próximo viernes tendrá lugar la presentación oficial del evento en Girona.
"He escalado el Everest 21 veces y es algo que no se lo deseo a nadie". La paradoja suena curiosa en boca de Lhakpa Tenzing, conocido como Apa Sherpa, porque este menudo nepalí fue, hasta 2018, la persona que más veces había ascendido la montaña más alta del mundo hasta que le superó su amigo Kami Ritta, que llegó a 31 este año. "Es que no fue por un récord, ni por la aventura, lo hice por necesidad, por ayudar a mi familia", dice a EL MUNDO en la presentación de su línea de productos Thule.
¿No obtuvo ningún placer en esas ascensiones?
No, fue trabajo.
Lhakpa se llama así porque la tradición entre los Sherpa es nombrar a los niños según el día de la semana. Y él, que nació un 20 de enero de 1960 en Thame, lo hizo en miércoles. Lhakpa significa en tibetano "el que pertenece a los dioses". En su caso, su mayor vinculación es con Miyolangsangma o Diosa Madre, el nombre que da su pueblo a la protectora del Everest, el punto en el que más cerca se está del cielo en el planeta tierra. "Tenemos que respetarla y por eso siempre hacemos la ceremonia Puja antes de ascender", explica sobre el sentimiento religioso hacia este pico en Nepal.
Este montañero de origen sherpa debe mucho a la Diosa Madre, entre otras cosas la vida y su apelativo, "el más querido". Con tan sólo unos meses de edad, salió disparado de la cesta en la que le portaba su madre tras una avalancha. Ella lo encontró poco después, ileso y bajo una cornisa de hielo. Así que lo llevó al lama (sacerdote budista), que fue quien le puso el sobrenombre de Apa. "Tengo muy buena conexión con las montañas", apunta el porteador entre risas.
La sonrisa es un gesto perenne en su cara, como reflejó en el desfile en el que Thule avanzó sus productos para outdoor. También la mantenía en la fiesta posterior, entre 1.000 personas, sentado sólo, en un poyete, con un plato de ramen en la mano mientras el mundo se movía a otra velocidad. A él se le paró con 12 años, cuando falleció su padre y eso le convirtió en el único capaz de sacar adelante a su madre y hermanos y olvidar su sueño de ser médico. "Soñaba salvar vidas como doctor, pero me tocó aportar sustento a mi familia como porteador. Aunque al final, terminé por hacerlo con mi trabajo en la montaña", explica un sherpa que jamás ha perdido una vida en una expedición.
Plano general del Himalaya con Apa Sherpa.THULE
Casi pierde la suya en la trágica aventura liderada por Rob Hall en 1996 e inmortalizada en el film Everest (2015). Ocho personas fallecieron, entre ellas el famoso montañero neozelandés al que Apa introdujo al Everest en 1989. Pero de nuevo Dios y en esta ocasión su mujer, le salvaron la vida. "Me dijo que no fuera porque tenía que construir una casa, es como si ella fuera una diosa", explica.
Apa Sherpa era uno de los porteadores más reputados en las ascensiones a cualquier montaña del Himalaya por su agilidad y resistencia. De ahí que le apoden el Super Sherpa, el Michael Jordan del alpinismo o el Tigre del Himalaya. "Estoy muy orgulloso de mis motes", aprecia entre risas. Pero su verdadera virtud es su seguridad, sea ascendiendo el Everest, el Dhaulagiri o el Annapurna, montaña en la que peor lo ha pasado y en la que pensó que él mismo no volvía tras ser atrapado por varias avalanchas . "Escalar en el Himalaya es muy arriesgado, cuando salimos de casa nunca sabemos si volveremos", dice.
"Escalar en el Himalaya es muy arriesgado, cuando salimos de casa nunca sabemos si volveremos"
Apa no es capaz de recordar todas las ascensiones que ha hecho en su vida, pero no olvida la única vez que ascendió el Everest por el lado chino. Tuvo que salvar la vida de dos montañeros, uno japonés y uno ucraniano, tras sufrir ambos problemas de salud. "Los llevé en mi espalda: el japonés fue fácil, pero el ucraniano era tan alto que iba arrastrando los pies durante el trayecto", rememora.
Lo más llamativo es que Apa Sherpa realizaba todas esas hazañas muchas veces con material prestado y de poca calidad, lejos de la tecnología que hoy se maneja en este tipo de aventuras. Su habilidad provenía de sus genes y de entrenamiento. "Nosotros nos preparábamos escalando", cuenta jovial sus rutinas para estar en forma y confirma que también influye su predisposición genética.
No obstante, son 30 los sherpas que han fallecido realizando su trabajo en este siglo, 110 en total en toda la historia, según Himalayan DataBase, con datos hasta diciembre de 2024. Es el peaje de un trabajo peligroso y que a veces se encuentra la obstinación de algunos clientes que buscan hollar cimas a toda costa. "Cuando tienen algún problema siempre les digo que la montaña no se va a ir a ninguna parte, que la vida es más importante", revela el sherpa.
El montañero, de pie, ante la coordillera más alta del mundo.THULE
Labor social
Hablando de fama, dejando a un lado a Rob Hall, Apa Sherpa ha trabajado en varias ocasiones con Peter Hillary, hijo de Edmund, el primer europeo en escalar el Everest. De hecho, su primera ascensión a esa montaña se produjo con Peter en 1990. Mientras que en 2010 fue uno de los miembros de la expedición que llevó parte de las cenizas del padre a la cumbre en homenaje a su hazaña. "El apellido Hillary significa mucho en Nepal, no es sólo escalar, también han ayudado mucho construyendo hospitales y escuelas", desgrana.
Apa continúa ese progreso con su Fundación Apa Sherpa, colaborando en la educación de niños en Nepal que, como él, recorren tres horas diarias a pie para ir a la escuela. "Estaba siempre cansado y hambriento", recuerda. Thule ha querido sumarse a ese proyecto con una línea de productos en la que parte de lo recaudado va a la fundación. Se trata de brindar alternativas a los jóvenes para que no tengan que jugarse la vida como porteadores. "Devolver a la montaña todo lo que me dio", confiesa.
Quienes nunca se la han jugado son sus hijos. Ellos tuvieron una vida muy diferente ya que se criaron en Estados Unidos después de que Apa se mudara junto a su familia en 2006. Desde entonces no ha vuelto a escalar en el Himalaya. Tampoco quiere y confiesa a este periódico que a sus hijos sólo les permitiría hacerlo una vez "para que vivan la experiencia".
¿Es de playa o de montaña?
Ahora, de playa (risas). En la montaña ya he estado... muchas veces.